Uso
de Hormonas después de la Menopausia Preguntas y Respuestas
1. ¿Qué
es la menopausia? La
menopausia es la transición entre los años en los que una mujer puede embarazarse
y los años en los que el embarazo ya no es posible. Es la última etapa del proceso
biológico durante el cual los ovarios producen en forma gradual niveles más bajos
de las hormonas sexuales - estrógeno, progesterona y testosterona. Cuando la menopausia
natural es total (generalmente entre los 45 y 55 años de edad), la producción
de hormonas disminuye en forma considerable. Las mujeres que han tenido cirugía
para extirparse ambos ovarios (una operación que se llama ooforectomía bilateral)
experimentan una "menopausia quirúrgica", el cese inmediato de la producción de
hormonas por los ovarios y de la menstruación. En
mujeres posmenopáusicas, los niveles de estrógeno son cerca de una décima parte
del nivel que tienen las mujeres premenopáusicas y la progesterona está casi ausente
del todo. Los niveles bajos de estrógeno después de la menopausia son causados
por las glándulas suprarrenales y las células de grasa. La administración de estrógeno,
con o sin progestina, duplica aproximadamente el nivel de estrógeno de una mujer
posmenopáusica. Por esto, aun con el tratamiento hormonal, los niveles de estrógeno
y de progesterona de una mujer posmenopáusica no llegan a los niveles naturales
de una mujer premenopáusica. 2.
¿Cuáles hormonas se pueden usar después de la menopausia? El
uso de hormonas después de la menopausia generalmente implica el tratamiento ya
sea con estrógeno solo o en combinación con progestina para compensar la disminución
de las hormonas naturales que ocurre en la menopausia. El estrógeno es una hormona
natural producida principalmente por los ovarios. Está implicado en el desarrollo
y el mantenimiento de las características sexuales secundarias como los senos
en las mujeres y afecta muchos aspectos de la salud física y emocional de la mujer.
Las progestinas son preparaciones que tienen efectos semejantes a los de la hormona
natural progesterona, la cual es principalmente responsable de regular el ciclo
de la reproducción. Entre las mujeres que usan hormonas posmenopáusicas, las mujeres
a quienes se les ha extirpado el útero usan estrógeno solo, mientras que las mujeres
que tienen útero toman una combinación de estrógeno más progestina. Cerca
de 8 millones de mujeres en Estados Unidos toman estrógeno solo y cerca de 6 millones
siguen el régimen de hormonas combinadas, según cálculos de las compañías farmacéuticas.
Los datos de una encuesta nacional mostraron que el 45 por ciento de las mujeres
de Estados Unidos nacidas entre 1897 y 1950 usaron hormonas posmenopáusicas por
lo menos un mes y 20 por ciento continuaron usándolas durante cinco años o más
(1). 3. ¿Por
qué se usan las hormonas después de la menopausia? Los
médicos pueden recomendar que se use estrógeno solo (si una mujer ya no tiene
útero) o en combinación con progestina para contrarrestar algunos de los efectos
posibles de la menopausia natural o quirúrgica en la salud y calidad de vida de
una mujer. Los síntomas de la menopausia pueden ser los sofocos de calor, el sudor
nocturno, el insomnio y la sequedad vaginal. Las
hormonas han sido recetadas tradicionalmente para prevenir algunos trastornos
a largo plazo que son más comunes en las mujeres después de la menopausia, como
la osteoporosis y las enfermedades cardiacas de las arterias coronarias. Sin embargo,
unos resultados recientes de la Iniciativa para la Salud de la Mujer (WHI, Women's
Health Initiative), un estudio grande aleatorio, es decir, de asignación al azar
patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), han mostrado que,
en general, los riesgos del uso de estrógeno con progestina a largo plazo sobrepasan
los beneficios. De acuerdo a estos resultados, el estrógeno con progestina aumenta
el riesgo tanto de enfermedades cardiovasculares como de cáncer de seno. Las mujeres
deberán hablar con su proveedor de cuidados médicos acerca de los riesgos y beneficios
del uso de hormonas combinadas antes de escoger las hormonas para usarlas en la
prevención de la osteoporosis (2). Los resultados del uso de estrógeno solo todavía
no se conocen. 4.
¿Cuáles son los efectos en el útero del uso de hormonas después de la menopausia? Algunos
estudios han demostrado que la exposición prolongada del útero al estrógeno sin
progesterona aumenta el riesgo de cáncer de endometrio (cáncer del revestimiento
del útero). Al añadir progestina al régimen de estrógeno, el riesgo de cáncer
de endometrio puede reducirse a casi el mismo nivel de las mujeres que no usan
estrógeno (3). Sin embargo, algunos estudios han mostrado aumentos del riesgo
de cáncer de endometrio con los regímenes combinados si las progestinas se usan
por menos de diez días al mes (4, 5). En
general, el régimen estándar de hormonas posmenopáusicas para mujeres que se han
sometido a histerectomía (la extirpación quirúrgica del útero) ha sido el estrógeno
solo, mientras que se ha dado la combinación de estrógeno y progestina a las mujeres
que no han tenido este procedimiento. 5.
¿Qué se sabe acerca de los efectos de las hormonas posmenopáusicas en las enfermedades
cardiacas? El
componente de estrógeno y de progestina de la Iniciativa para la Salud de la Mujer,
el cual incluyó a más de 16 000 mujeres, comparó a dos grupos de mujeres sanas
(sin antecedentes previos de enfermedades cardíacas), de los que uno usó estrógeno
con progestina y el otro tomó un placebo. En este estudio, la combinación de estrógeno
y progestina estuvo relacionada con un 22 por ciento más de riesgo de enfermedades
cardiovasculares. La incidencia de ataques cardíacos aumentó en un 29 por ciento
entre las mujeres que tomaron estrógeno y progestina al compararlas con el grupo
de mujeres del placebo (2). Estos efectos se hicieron aparentes después de un
promedio de 5.2 años de seguimiento. Otro
estudio de asignación al azar, el Heart and Estrogen/progestin Replacement Study,
concluyó recientemente que el estrógeno en combinación con la progestina no tiene
efectos beneficiosos para el corazón. Aunque resultados iniciales de este estudio
habían sugerido que tales beneficios pudieran existir, un seguimiento más largo
(6.8 años) no encontró una reducción general en el riesgo de ataques cardíacos
y de muerte por enfermedad cardiovascular con el uso de estrógeno y progestina
(6). Algunos estudios
de observación en los cuales las mujeres habían reportado si habían usado hormonas
posmenopáusicas han encontrado evidencia de un efecto protector contra las enfermedades
cardíacas coronarias con el uso de estrógeno solo (7). La mayoría de las participantes
en estos estudios fueron mujeres sanas con un riesgo bajo de enfermedades cardíacas
coronarias. La Iniciativa para la Salud de la Mujer continúa investigando los
beneficios y riesgos potenciales para el corazón de la terapia de estrógeno en
un estudio clínico randomizado que se espera que concluya en 2005. 6.
¿Qué se sabe acerca de los efectos de las hormonas posmenopáusicas en la salud
de los huesos? La
osteoporosis posmenopáusica se caracteriza por la disminución de la masa de los
huesos, deterioro de los tejidos óseos y una mayor fragilidad de los huesos, haciendo
que las fracturas sean una gran preocupación. Los niveles bajos de estrógeno son
un factor de riesgo de osteoporosis en las mujeres. Se
ha demostrado que el estrógeno solo y el estrógeno combinado con la progestina
protegen contra la osteoporosis. Los datos definitivos de un estudio clínico grande
reciente soportan la habilidad del estrógeno con progestina de prevenir las fracturas
de cadera, vértebras y otros sitios (2). Sin embargo, algunos estudios han demostrado
que los efectos benéficos de la terapia a corto plazo no son permanentes; el uso
a corto plazo (de tres a cinco años) de estrógeno para aliviar los síntomas de
la menopausia contribuyó muy poco para prevenir las fracturas de osteoporosis
en mujeres cuando llegaron a las edades de 75 a 80 años (8, 9). Las mujeres que
toman estrógeno para mantener la densidad de los huesos deben continuar tomando
estrógeno porque sus efectos benéficos en la salud de los huesos desaparecen después
de que se discontinúa el uso de la hormona. 7.
¿Cómo afecta el uso de hormonas después de la menopausia el riesgo y la supervivencia
del cáncer de seno? El
componente de estrógeno y progestina de la Iniciativa para la Salud de la Mujer
concluyó definitivamente en 2002 que la terapia de estrógeno y progestina combinados
aumenta el riesgo de cáncer invasor de seno. Después de un promedio de cinco años
de seguimiento para cada una de las más de 16 000 mujeres del estudio, el estudio
encontró un aumento de un 26 por ciento en el riesgo de cáncer de seno en comparación
con las mujeres que tomaron un placebo (2). Después
de cinco años de seguimiento, el estudio de la WHI no había encontrado indicación
de una mayor incidencia de cáncer de seno en el grupo de 11 000 participantes
que tomaron estrógeno solo (2). Este estudio clínico de estrógeno contra placebo
continúa. Estudios de observación, sin embargo, indican ciertamente un aumento
en el riesgo entre mujeres que toman estrógeno solo. Un segundo análisis reciente
de más del 90 por ciento de los estudios de cáncer de seno en todo el mundo mostró
un riesgo mayor de cáncer de seno en mujeres que usaron hormonas después de la
menopausia durante cinco años o más. La mayoría de las mujeres incluidas en este
segundo análisis tomaban estrógeno solo. En este estudio, el aumento en el riesgo
fue visto no sólo en quienes usan esta terapia actualmente, sino también en mujeres
que cesaron la terapia en algún punto de los cuatro años anteriores. No se vio
un riesgo mayor en mujeres que habían cesado la terapia hacía más de cuatro años
(10). Mientras
los estudios de observación indican que ambos grupos de quienes usan las hormonas
tienen un riesgo mayor de cáncer de seno que quienes no las usan, el riesgo parece
ser mayor entre las mujeres que usan la terapia combinada que en mujeres que usan
el estrógeno solo (11, 12). Un estudio de observación reciente encontró que el
riesgo aumentó cuando el uso de hormonas duraba más y que regresaba al nivel de
riesgo de quienes no hacen uso cinco o más años después de dejar de usarlas (12). Para
mujeres diagnosticadas con cáncer de seno, el uso anterior de estrógeno solo puede
tener beneficios de supervivencia. Un estudio de pacientes de cáncer de seno demostró
que quienes usaron estrógeno tuvieron tasas más bajas de mortalidad por cáncer
de seno que quienes no lo usaron. La mayoría de estas pacientes dejaron de usar
estrógeno al tiempo del diagnóstico. Sin embargo, este efecto protector disminuye
con el tiempo (15). 8.
¿Existe un riesgo de cáncer de ovarios relacionado con el uso de hormonas después
de la menopausia? Un
estudio reciente que siguió a 44 241 mujeres posmenopáusicas durante aproximadamente
20 años concluyó que el uso de estrógeno está relacionado con un riesgo mayor
de cáncer de ovarios. En este estudio, las mujeres que usaron estrógeno solo de
10 a 19 años tenían una doble probabilidad de desarrollar cáncer de ovarios más
que las mujeres que no usaron hormonas después de la menopausia. Para mujeres
que usaron el estrógeno 20 o más años, el riesgo de cáncer de ovarios aumentó
a tres veces más que el de mujeres que no usaron hormonas después de la menopausia
(Lacey). Otro estudio grande reciente también encontró una relación entre el uso
de estrógeno y muerte debida a cáncer de ovarios. En este estudio, el riesgo mayor
pareció estar limitado a mujeres que usaron el estrógeno durante 10 años o más
(16). Porque la
mayoría de los estudios han seguido a mujeres que usan estrógeno solo, no hay
actualmente datos suficientes para evaluar los efectos posibles de la combinación
de estrógeno y progestina en el cáncer de ovarios (14). El estudio mencionado
arriba de 44 241 mujeres posmenopáusicas encontró que quienes usaron estrógeno
en combinación con progestina no tuvieron un riesgo mayor de cáncer de ovarios,
pero el número de mujeres en el estudio que habían usado estrógeno más progestina
fue pequeño. Se necesitan más datos para determinar si la combinación de estrógeno
y progestina tiene algún efecto en el riesgo de cáncer de ovarios (Lacey). Un
estudio reciente sugirió que los regímenes de estrógeno y progestina combinados
no aumentan el riesgo de cáncer de ovarios si la progestina se usa más de 15 días
al mes (15). Se necesita más investigación para aclarar la relación entre el uso
de hormonas después de la menopausia y el riesgo de cáncer de ovarios en mujeres
posmenopáusicas. 9.
¿Cuáles son los beneficios de mortalidad relacionados con el uso de hormonas después
de la menopausia? Los
estudios han demostrado una tasa total ligeramente más baja de mortalidad entre
las mujeres posmenopáusicas que usan hormonas. Sin embargo, el estudio de la WHI
de estrógeno más progestina no encontró algún cambio en la mortalidad general
relacionada con el uso de hormonas (2). 10.
¿Existen otros beneficios o riesgos que se hayan reportado y que están relacionados
con el uso de hormonas después de la menopausia? El
estrógeno es muy efectivo para tratar síntomas de la menopausia como sofocos de
calor, insomnio y sequedad vaginal. El estrógeno parece no ser un tratamiento
efectivo de estos síntomas cuando suceden en mujeres de más edad (18). Las
hormonas después de la menopausia pueden mejorar el humor y el bienestar psicológico
de mujeres que tienen sofocos de calor e insomnio durante la menopausia, pero
no deberán ser usadas para tratar los síntomas de una depresión mayor. Se ha reportado
que el estrógeno impide la pérdida de la memoria, retrasa el inicio de la enfermedad
de Alzheimer y mejora la incontinencia urinaria. Sin embargo, no existen datos
convincentes de estudios clínicos que apoyen estas afirmaciones (19).
Después de cinco años
de seguimiento de mujeres que tomaban la terapia combinada, la Women's Health
Initiative informó que había habido una reducción del 37 por ciento de casos de
cáncer colorrectal en comparación con las mujeres que tomaban el placebo. Se necesitan
más estudios para confirmar este resultado (2). Las
mujeres que usan estrógeno más progestina tienen un riesgo mayor de coágulos en
la sangre (20, 21), de enfermedad de la vesícula biliar (21, 22, 23) y ataque
cerebral (2, 24). También se ha informado de un aumento de casos de coágulos de
la sangre en los pulmones (embolismos pulmonares) e inflamación de las venas (tromboflebitis)
con el uso de hormonas (25). 11.
¿Cuáles son los riesgos de las hormonas después de la menopausia para las mujeres
que tienen antecedentes de cáncer? Uno
de los papeles principales del estrógeno es el de promover el crecimiento de células
en los senos y en el útero. Por esta razón, hay preocupación de que el uso de
estrógeno posmenopáusico después de cáncer puede promover más el crecimiento del
tumor. Sin embargo, la seguridad de reemplazar el estrógeno de la mujer después
de cáncer de endometrio y de seno sigue siendo incierta (26). Solamente
se ha hecho poca investigación para estudiar los riesgos relacionados con las
hormonas posmenopáusicas para mujeres que tienen antecedentes de cáncer de endometrio.
Unos pocos estudios pequeños no han encontrado evidencia de que el uso de hormonas
influye en forma adversa en la supervivencia y recurrencia de la enfermedad en
estas mujeres (27). Sin embargo, no ha habido estudios grandes a largo plazo para
comparar los beneficios posibles (protección contra la pérdida de hueso y enfermedad
del corazón) con los riesgos potenciales de cáncer. Un estudio en curso (Estrogen
Replacement Therapy Study) patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer fue
diseñado para solucionar el debate de si las mujeres que habían tenido cáncer
de útero en etapa inicial o cáncer de endometrio pueden tomar sin peligro terapia
de reemplazo de estrógeno. Un
estudio de pacientes de cáncer de seno reportó que no hay aumento de recurrencia
o mortalidad entre las mujeres que siguieron usando hormonas después del diagnóstico
(28). La mayoría de las mujeres de este estudio estuvieron usando estrógeno solo. 12.
¿Tiene alguna importancia la vía de administración de las hormonas? La
mayoría de los datos de los efectos de las hormonas sobre la salud a largo plazo
proceden de estudios que comprenden píldoras de estrógeno y de progestina. Hay
disponibles otras vías de administración de hormonas, como los parches transdérmicos,
gels de estrógeno y cremas y anillos vaginales. Estas formas de estrógeno son
todas ellas métodos igualmente efectivos de tratar los síntomas de la menopausia,
como los sofocos de calor y la sequedad vaginal. Hay
también evidencia para sugerir que los parches transdérmicos de estrógeno tienen
efectos benéficos en los lípidos (grasas) de la sangre, en el colesterol y huesos,
aunque muchos de estos beneficios son reducidos cuando se comparan con las hormonas
que se administran por vía oral. Varios estudios han encontrado que el beneficio
de los productos transdérmicos en la densidad y en el metabolismo de los huesos
es comparable al de la terapia oral (29, 30, 31). La
cantidad de estrógeno que entra en el torrente sanguíneo procedente de cremas
y anillos vaginales que contienen estrógeno depende de los tipos de hormonas y
de la dosis. En general, la administración vaginal de hormonas resultará en niveles
más bajos de hormonas circulantes al compararse con una dosis oral equivalente.
Porque el epitelio vaginal (la capa más externa de piel de la vagina) responderá
a dosis muy pequeñas de estrógeno, las cremas que contienen dosis bajas de estrógeno
pueden usarse para corregir la atrofia vaginal. La terapia de estrógeno para la
vagina no parece proteger contra la pérdida de hueso o contra enfermedades cardiovasculares
(29, 30). 13.
¿Existe alguna alternativa para las mujeres que escogen no tomar hormonas después
de la menopausia? Aunque
las hormonas posmenopáusicas pueden tener efectos benéficos a corto plazo, hay
varios problemas de salud relacionados con ellas y muchas mujeres pueden sentir
que las hormonas no son una buena elección para sí. Las mujeres deberán discutir
con su proveedor de cuidados médicos si toman hormonas posmenopáusicas y qué alternativas
pueden ser adecuadas para ellas. Todas
las mujeres pueden adoptar un estilo de vida saludable, como no fumar, hacer ejercicio
regularmente y alimentarse bien (32). Además, otros fármacos de receta, como las
estatinas o los bloqueantes beta, están disponibles para bajar los niveles de
los lípidos (grasas) de la sangre o de la presión de la sangre (33). Un
estilo de vida saludable puede ayudar también a disminuir el riesgo que tiene
una mujer de perder masa del hueso. Además, los profesionales de la salud recomiendan
también suplementos de calcio y de vitamina D como un medio de prevenir la osteoporosis
(34). Otros fármacos, como el raloxifeno, la tibolona, el alendronato y el risedronato
han demostrado que previenen la pérdida ósea. Estos fármacos se están convirtiendo
cada vez más en el tratamiento preferido para la osteoporosis en muchas mujeres
posmenopáusicas. (35). El fármaco en investigación PTH (hormona paratiroidea)
es otro enfoque de prevención que se está evaluando en estudios clínicos. Muchas
mujeres encuentran alivio de cambios a corto plazo relacionados con la menopausia
mediante remedios que no necesitan receta médica, como lo son los alimentos que
contienen estrógeno (productos de soya, cereal integral, semillas, ciertas frutas
y verduras) y cremas, ciertas hierbas como el cohosh negro, (black cohosh -cimicifuga
racemosa) y la vitamina E y complejos de vitamina B. Los investigadores están
estudiando la eficacia de estas terapias y su seguridad (34). Hay a disposición
terapia local no hormonal para la sequedad de la vagina y para trastornos de la
vejiga de la orina. Los
cambios a corto plazo que están relacionados con la menopausia pueden desaparecer
por sí solos y con frecuencia no requieren de una terapia. 14.
¿Qué tipo de investigación necesita hacerse todavía? Varios
estudios se están llevando a cabo para ayudar a las mujeres a que decidan con
más información y conocimientos si las hormonas después de la menopausia son lo
más indicado para ellas. En particular, todavía se está evaluando la proporción
del riesgo a beneficio del estrógeno solo para las mujeres que han tenido una
histerectomía. La
Iniciativa para la Salud de la Mujer (2) se enfoca en estrategias para prevenir
enfermedades del corazón, el cáncer de seno y colorrectal, y la osteoporosis en
mujeres posmenopáusicas (36). Aunque el componente del estudio que se enfoca en
los efectos de los estrógenos combinados con las progestinas ya se ha cerrado,
otra parte del WHI con 11 000 participantes se está enfocando en el efecto del
estrógeno solo en las enfermedades cardíacas y la osteoporosis y se espera que
continúe hasta 2005. También se evaluará el impacto del estrógeno solo en el riesgo
de cáncer de seno. Otras
partes de la WHI evaluarán el efecto de una dieta baja en grasa y alta en frutas,
verduras y granos en la prevención del cáncer de seno, del cáncer colorrectal
y enfermedades del corazón, así como el efecto de suplementos de calcio y de vitamina
D en la prevención de fracturas relacionadas con la osteoporosis. Bibliografía (1)
Brett KM, Madans JH. Use of postmenopausal hormone replacement therapy: estimates
from a nationally representative cohort study. Am J Epidemiology 1997;
145(6):536-45. (2)
Writing Group for the Women's Health Initiative. Risks and benefits of combined
estrogen and progestin in healthy postmenopausal women: Principal results from
the Women's Health Initiative randomized controlled trial. JAMA-EXPRESS 2002. (3)
Tavani A, La Vecchia C. The adverse effects of hormone replacement therapy. Drugs
Aging 1999;14(5):347-57. (4)
Pike MC, Peters RK, Cozen W, et al. Estrogen-progestin replacement therapy and
endometrial cancer. J Natl Cancer Inst 1997;89:1110-1116. (5)
Beresford S, Weiss N, Voigt L, et al. Risk of endometrial cancer in relation to
use of oestrogen combined with cyclic progestagen therapy in postmenopausal women.
Lancet 1997;349:458-461. (6)
Grady D, Herrington D, Bittner V, Blumenthal R, Davidson M, Hlatky M, Hsia J,
Hulley S, Herd A, Khan S, Newby LK, Waters D, Vittinghoff E, Wenger N. Cardiovascular
disease outcomes during 6.8 years of hormone therapy. JAMA 2002; 288:49-57. (7)
Rosano GM, Painina G. Cardiovascular pharmacology of hormone replacement therapy.
Drugs Aging 1999;15(3):219-234. (8)
Reid IR. Pharmacological management of osteoporosis in postmenopausal women: a
comparative review. Drugs Aging 1999;15(5):349-63. (9)
Rosenberg S, Vandromme J, Ayata NB, et al. Osteoporosis Management. Int J Fertil
Womens Med 1999;44(5):241-9. (10)
Collaborative Group on Hormonal Factors in Breast Cancer. Breast cancer and hormone
replacement therapy. Lancet 1997;350:1047-1059. (11)
Ross RK, Paganini-Hill A, Wan PC, et al. Effective hormone replacement therapy
on breast cancer risk: estrogen versus estrogen plus progestin. J Natl Cancer
Inst 2000;92:328-332. (12)
Schairer C, Lubin J, Troisi R, et al. Menopausal estrogen and estrogen-progestin
replacement therapy and breast cancer risk. JAMA 2000;283(4):485-491. (13)
Schairer C, Gail M, Byrne C, Rosenberg P, Sturgeon S, Brinton L, Hoover R. Estrogen
replacement therapy and breast cancer survival in a large screening study. J
Natl Cancer Inst, 1999;91:264-70. (14)
Lacey JV, Mink PJ, Lubin JH, Sherman ME, Troisi R, Hartge P, Schatzkin A, Schairer
C. Menopausal hormone replacement therapy and risk of ovarian cancer in a prospective
study. JAMA 2002. (15)
Rodriguez C, Patel AV, Calle EE, Jacob EJ, Thun MJ. Estrogen replacement therapy
and ovarian cancer mortality in a large prospective study of US women. JAMA
2001;285:14. (16)
Weiss NS, Rossing MA. Oestrogen-replacement therapy and risk of ovarian cancer.
Lancet 2001;358:438.. (17)
Riman T, Dickman PW, Nilsson S, Correria N, Nordlinder H, Magnusson CM, Weiderpass
E, Persson I. Hormone replacement therapy and the risk of invasive ovarian cancer
in Swedish women. J Natl Cancer Inst 2002;94:497-504. (18)
Hlatky MA, Boothroyd D, Vittinghoff E, Sharp P, Whooley MA, Heary and Estrogen/Progestin
Replacement Study Research Group. Quality-of-life and depressive symptoms in postmenopausal
women after receiving hormone therapy: results from the Heart and Estrogen/Progestin
Replacement Study trial. JAMA 2002;287:591-596.. (19)
International Position Paper on Women's Health and Menopause: A Compreshensive
Approach. Best Clinical Practices.2002;Chapter 13.. (20)
Grady D, Wenger NK, Herrington D, Khan S, Furberg C, Hunninhake D, Vittinghoff
E, Hulley S. Postmenopausal hormone therapy increases risk for venous thromboembolic
disease. The Heart and Estrogen/progestin Replacement Study. Ann Intern Med
2000;132:689-696.. (21)
Hulley S, Furberg C, Barrett-Connor E, Cauley J, Grady D, Haskell W, Knopp R,
Lowery M, Satterfield S, Schrott H, Vittinghoff E, Hunninghake D. Noncardiovascular
disease outcomes during 6.8 years of hormone therapy. JAMA. 2002; 288:58-66.. (22)
Simon JA, Hunninghake DB, Agarwal SK, Cauley JA, Ireland CC, Pickar JH. Effect
of estrogen plus progestin on risk for biliary tract surgery in postmenopausal
women with coronary artery disease. The Heart and Estrogen/progestin Replacement
Study. Ann Intern Med 2001;135:493-501.. (23)
Kakar F, Weiss NS, Strite SA. Noncontraceptive estrogen use and risk of gallstone
disease in women. Am J Public Health 1988;78:564.. (24)
Hulley S, Grady D, Bush T, et al. Randomized trial of estrogen plus progestin
for secondary prevention of coronary heart disease in postmenopausal women. JAMA
1998;280(7):605-613.. (25)
Castellsague J, Perez Gutthann S, Garcia Rodriguez LA. Recent epidemiological
studies of the association between hormone replacement therapy and venous thromboembolism.
A review. Drug Safety 1998;18(2):117-23.. (26)
Seifert M, Galid A, Kubista E. Estrogen replacement therapy in women with a history
of breast cancer. Maturitas 1999;32(2):63-8.. (27)
Burger CW, van Leeuwen FE, Scheele F, Kenemans P. Hormone replacement therapy
in women treated for gynaecological malignancy. Maturitas 1999;32(2):69-76.. (28)
O'Meara ES, Rossing MA, Daling JR, Elmore JG, Barlow WE, Weiss NS. Hormone replacement
therapy after a diagnosis of breast cancer in relation to recurrence and mortality.
J Natl Cancer Inst 2001;93:754-62.. (29)
Baker VL. Alternatives to oral estrogen replacement. Obstet Gynecol Clin North
Am 1994;21(2):271-97.. (30)
Sturdee DW. Current hormone replacement therapy: what are the shortcomings? Advances
in delivery. Int J Clin Pract 1999;53(6):468-472.. (31)
Ansbacher R. The pharmokinetics and efficacy of different estrogens are not equivalent.
Am J Obstet Gynecol 2001;184:255-263.. (32)
Mosca, L, Grundy SM, Judelson D, King K, Limacher M, Oparil S, Pasternak R, Pearson
TA, Redberg RF, Smith SC, Winston M, Zinberg S. Guide to preventive cardiology
for women. Circulation 1999;99:2480-2484.. (33)
Seed M, Sands RH, McLaren M, Kirk G, Darko D. The effect of hormone replacement
therapy and route of administration on selected cardiovascular risk factors in
post-menopausal women. Fam Pract 2000;17:497-507.. (34)
Keller C, Fullerton J, Mobley C. Supplemental and complementary alternatives to
hormone replacement therapy. Amer Acac Nurse Pract 1999;11(5):187-98.. (35)
Raloxifene approval ushers in new drug class for osteoporosis. Estrogen-receptor
effects vary by tissue type. Am J Health Syst Pharm 1998;55(2):104.. (36)
The Women's Health Initiative Study Group. Design of the Women's Health Initiative
clinical trial and observational study. Control Clin Trials 1998;19(1):61-109. Bibliografía
adicional. Brekwoldt
M, Keck C, Karck U. Benefits and risks of hormone replacement therapy (HRT). J
Steroid Biochem Mol Bio 1995;53(1-6):205-8. Brinton
LA, Schairer C. Postmenopausal hormone-replacement therapy: time for reappraisal?
N Engl J Med 1997;336(25):1821-1822. Bush
TL, Whiteman MK. Hormone replacement therapy and risk of breast cancer. Editorial.
JAMA 1999;281(22):2140-2141. Oates
MB, McGhan WF, Smith MD. Hormone replacement therapy: a review of the risk versus
benefit-Part II. Med Interface 1997;10(1):108-14. Colditz
G, Rosner B, for the Nurses' Health Study Research Group. Use of estrogen plus
progestin is associated with greater increase in breast cancer risk than estrogen
alone. Am J Epidemiol 1998;147(suppl):84S. Persson
I, Weiderpass E, Bergvist L, et al. Risks of breast and endometrial cancer after
estrogen and estrogen-progestin replacement. Cancer Causes Control 1999;10(4):253-260. Fuente
Instituto Nacional del Cáncer
de los Estados Unidos.
http://www.cancer.gov/
Si
desea mayor información sobre menopausia de clic
aquí Aviso La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico
|