Terapia
de Reemplazo Hormonal Menopáusica
La menopausia
La menopausia es la transición
entre los años de fertilidad de la mujer y sus años no fértiles. Para la mayoría
de las mujeres, la menopausia es la última fase de un proceso biológico gradual
que realmente empieza más o menos a los 35 años de edad. Se
considera que la menopausia ha llegado a su fin, cuando la mujer deja de menstruar,
o de tener su periodo, durante un año. Esto normalmente ocurre entre las edades
de 45 y 55 años; la edad varía de mujer a mujer. Cuando este proceso llega a su
fin, la producción hormonal disminuye significativamente, pero sin detenerse del
todo. Las mujeres que se operan para extirpar sus ovarios (una operación llamada
ovariectomía bilateral) experimentan "menopausia quirúrgica", cesación inmediata
de la producción de la hormona ovárica y de la menstruación. Para contrarrestar
algunos de los posibles efectos de la menopausia natural o quirúrgica en la salud
de una mujer y su calidad de vida, los médicos pueden recomendar la terapia de
reemplazo hormonal, (HRT, por sus siglas en inglés), utilizando ya sea el estrógeno
sólo o el estrógeno en combinación con la progestina (una forma de progesterona). Desde
el principio de este siglo, el promedio de esperanza de vida para las mujeres
en los Estados Unidos ha aumentado de aproximadamente 48 a 79 años de edad debido
a los adelantos en la atención médica y a la disminución de la mortalidad durante
el parto. Hoy en día, una mujer de 50 años de edad puede esperar vivir por lo
menos un tercio de su vida después de la menopausia. Cerca de 40 millones de mujeres
pasarán por la menopausia en los próximos 20 años, aumentando considerablemente
el número de mujeres que necesitarán evaluar los beneficios y los riesgos de la
terapia de reemplazo hormonal. Aun
cuando muchas personas definen la menopausia como, simplemente el final de los
ciclos menstruales de una mujer y de su capacidad para tener hijos, también es
el principio de una fase nueva y diferente de su vida, con sus problemas particulares. Síntomas
de la menopausia Cada
mujer experimenta la menopausia de diferente manera. Algunas mujeres sufren incomodidades
mínimas, mientras otras sufren problemas moderados o incluso severos. Las sensaciones
repentinas de calor, el síntoma más común, se presenta en más del 60 por ciento
de las mujeres menopáusicas. Las sensaciones repentinas de calor empiezan a menudo
varios años antes de que aparezcan otros síntomas de la menopausia. Otros
cambios se presentan en la vagina y el conducto urinario. La disminución de los
niveles de estrógeno puede ocasionar que el tejido vaginal se vuelva más seco,
más delgado y menos elástico, lo que puede hacer el acto sexual doloroso. El tejido
del conducto urinario también se vuelve menos elástico; a veces conlleva a la
pérdida involuntaria de la orina al toser, reír, estornudar, hacer ejercicio,
o un esfuerzo súbito (incontinencia de esfuerzo). Las infecciones del conducto
urinario tienden a ocurrir más frecuentemente. Otros posibles efectos de la menopausia
podrían ser trastornos del sueño, cambios en el humor, depresión y ansiedad. Efectos
de la menopausia en la salud
Además de la posibilidad
de producir algunos síntomas incómodos, la menopausia puede tener, a largo plazo,
consecuencias más serias en la salud general de la mujer durante los años que
le queden de vida. Por ejemplo, se piensa que la disminución de estrógeno durante
la menopausia causa cambios adversos en los niveles de colesterol y de otros lípidos
(grasas) en la sangre y en los niveles de fibrinógeno (una substancia que afecta
la coagulación de la sangre). Estos cambios pueden aumentar el riesgo de enfermedades
del corazón, la causa principal de muerte entre las mujeres norteamericanas, y
de derrames cerebrales. Aproximadamente 370.000 mujeres en este país mueren
cada año por enfermedades del corazón y cerca de 93.000 mueren a causa de
derrames cerebrales. La
osteoporosis (pérdida en la densidad de los huesos) es otra de las preocupaciones
serias que deben afrontar hacia el final de la vida, cuyos efectos son agravados
por la menopausia. La menopausia acelera el proceso de decalcificación de los
huesos que ocurre durante los procesos normales de envejecimiento. Cerca de un
20 por ciento de las mujeres mayores de 50 años de edad ya tienen o están en riesgo
de desarrollar fragilidad de los huesos y fracturas a medida que sus niveles de
estrógeno disminuyen. Una disminución en la densidad del hueso puede ocasionar
una curvatura en la columna vertebral, fracturas en las vértebras, reducción de
su estatura natural y dolor. Las fracturas de la cadera son una lesión común en
mujeres con osteoporosis y normalmente requieren un largo período de recuperación. Terapia
de Reemplazo hormonal La
mayoría de las mujeres eventualmente tendrán que tomar decisiones sobre si tomar
la terapia de reemplazo hormonal y, en ese caso, por cuánto tiempo. La terapia
de reemplazo hormonal puede tener efectos beneficiosos para muchas mujeres. Sin
embargo, existen también algunas preocupaciones con relación a ésta y cada mujer
necesita considerar ambos aspectos al tomar sus decisiones. Beneficios
de la terapia de reemplazo hormonal Durante
varias décadas, se ha documentado bien lo eficaz que resulta la terapia de reemplazo
hormonal para las sensaciones repentinas de calor y los trastornos del sueño que
a menudo acompañan la menopausia. Además, se ha demostrado de forma consistente
que la terapia de reemplazo hormonal disminuye la incomodidad vaginal al aumentar
el grosor, la elasticidad y la capacidad de lubricación del tejido vaginal. El
tejido del conducto urinario también se vuelve más grueso y más elástico, reduciendo
la incidencia de incontinencia por esfuerzo y las infecciones del conducto urinario. Algunas
mujeres y sus médicos informan que la terapia de reemplazo hormonal puede ser
útil en el alivio de la depresión y los cambios de humor que pueden ocurrir durante
la menopausia y puede producir una sensación general de bienestar y aumentar la
energía. Además algunos encuentran que la terapia de reemplazo hormonal aumenta
el grosor y la elasticidad de la piel, que disminuye la apariencia de arrugas. A
pesar de que la terapia de reemplazo hormonal se utilizó inicialmente para reducir
la incomodidad de los síntomas menopáusicos a corto plazo, existen estudios que
han proporcionado pruebas de que además puede reducir algunos de los efectos nocivos
a la salud que ocasiona la menopausia a largo plazo. Los científicos continúan
recopilando información para definir los beneficios potenciales de la terapia
de reemplazo hormonal e identificar las mujeres para quienes esta terapia puede
ser útil. Se necesitan más investigaciones para determinar cuándo debe iniciarse
y por cuánto tiempo debe continuarse la terapia de reemplazo hormonal para lograr
los mayores beneficios. La
terapia de reemplazo hormonal juega un papel muy importante en el desarrollo y
mantenimiento de la densidad ósea, lo cual ayuda por consiguiente a prevenir la
osteoporosis; también se utiliza en el tratamiento de la pérdida de masa ósea
cuando ésta ya ha comenzado. La terapia de reemplazo hormonal puede prevenir el
deterioro de la densidad del hueso y puede reducir la incidencia de fracturas
en la cadera. Algunos trabajos de investigación indican que el beneficio mayor
se obtiene probablemente durante los primeros años que siguen a la menopausia;
en otros estudios, el estrógeno parece ser eficaz en evitar la pérdida de la densidad
ósea, incluso cuando se administra mucho tiempo después de haber pasado la menopausia.
Se ha demostrado, sin embargo, que esa pérdida de la densidad del hueso reaparece
cuando se interrumpe la terapia de reemplazo hormonal. Las
investigaciones demuestran que la terapia de reemplazo hormonal mejora la concentración
de lípidos en la sangre y baja los niveles de fibrinógeno. Algunos estudios indican
que la terapia de reemplazo hormonal pueda reducir el riesgo de enfermedades del
corazón y derrames cerebrales. Sin embargo, a los científicos les inquieta que
algunos de los beneficios de la terapia de reemplazo hormonal, que resultan claros
en estos estudios, pueden ser debido al hecho de que las mujeres más saludables
o las más conscientes de su salud sean probablemente las que más tomen las hormonas
de reemplazo. En un estudio de mujeres posmenopáusicas enfermas del corazón, la
terapia de reemplazo hormonal no les previno de otros ataques cardíacos o fallecimiento
a causa de su afección cardíaca. Se está llevando a cabo una investigación adicional
para clarificar este asunto. Algunos
estudios indican que el tomar estrógeno puede reducir el riesgo de desarrollar
la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los científicos advierten que se necesita
investigación adicional para explorar esta posibilidad. Inquietudes
acerca de la terapia de reemplazo hormonal Aun
cuando la terapia de reemplazo hormonal tiene beneficios potenciales para muchas
mujeres menopáusicas y posmenopáusicas, también puede tener inconvenientes. Las
inquietudes sobre la terapia de reemplazo hormonal se centran en el riesgo de
desarrollar cáncer del endometrio y cáncer de seno, sobre todo después de haberse
usado por un largo periodo (más de 10 años). Cuando
la terapia del estrógeno estuvo disponible para las mujeres menopáusicas en la
década de los 40, se administraba en dosis altas y sin progestina. Cuando se popularizó
aún más en la década de los 60, el número de mujeres que la usó fue aún mayor.
Sin embargo, en la década de los 70, quedó claro que las mujeres que recibieron
estrógeno sólo aumentaron de seis a ocho veces el riesgo de desarrollar cáncer
del endometrio (revestimiento del útero). En
la actualidad, la mayoría de los médicos recetan la terapia de reemplazo hormonal
que incluye la progestina, junto con una dosis mucho más baja de estrógeno, para
las mujeres que no han tenido una histerectomía (cirugía para extirpar el útero).
La progestina contrarresta el efecto negativo del estrógeno en el útero, previniendo
el crecimiento excesivo del revestimiento endometrial. El agregar progestina a
la terapia de reemplazo hormonal reduce substancialmente el alto riesgo de desarrollar
cáncer del endometrio el cual está relacionado con el uso exclusivo del estrógeno.
(Las mujeres que han sido sometidas a una histerectomía no necesitan la progestina
y pueden recibir la terapia solamente con estrógeno). Debido
a que los informes han demostrado que el estrógeno aumenta el riesgo de desarrollar
cáncer del endometrio, a muchas mujeres y médicos les inquieta el que la terapia
de reemplazo hormonal pueda aumentar el riesgo de una recaída en las mujeres con
historial de cáncer del endometrio. Sin embargo, en la actualidad, no existe prueba
científica alguna de que el tomar estrógeno aumente este riesgo. Para ayudar a
resolver este asunto, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en
inglés) está patrocinando un estudio clínico para determinar los efectos del estrógeno
en las mujeres tratadas por cáncer del endometrio en su etapa temprana. El estudio
comparará la tasa de recaída entre las mujeres que se les da estrógeno y aquéllas
que no se les da. La
relación existente entre la terapia de reemplazo hormonal y el cáncer de seno
no está clara. El posible alto riesgo de desarrollar cáncer de seno es citado
consistentemente por las mujeres menopáusicas y posmenopáusicas como la razón
principal por la que están reacias a utilizar la terapia de reemplazo hormonal.
A muchas mujeres y sus médicos les preocupa particularmente los efectos a largo
plazo del uso de esta terapia y el riesgo de desarrollar cáncer de seno. Uno
de los factores de riesgo más importantes en el desarrollo del cáncer de seno,
es la exposición que la mujer haya tenido a las hormonas naturales durante toda
su vida; mientras más tiempo su cuerpo haya producido hormonas, mayor será la
probabilidad de desarrollar cáncer de seno. Los factores tales como la menstruación
temprana (antes de los 12 años de edad) y la menopausia tardía (después de los
55 años de edad) contribuyen a una exposición hormonal prolongada. Debido a la
relación existente entre la exposición hormonal prolongada y el riesgo de desarrollar
cáncer de seno, a los científicos les inquieta que el aumentar la exposición de
la mujer a las hormonas, mediante la terapia de reemplazo hormonal, dará como
resultado una mayor exposición y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de seno. Numerosos
estudios han analizado, durante los últimos 25 años, la posible relación entre
la terapia de reemplazo hormonal y el cáncer de seno. Estos estudios han variado
ampliamente en términos de diseño; tamaño de la población estudiada; dosis, duración
y tipos de hormonas utilizadas. Los resultados de estos estudios han sido inconsistentes.
Algunos de los estudios iniciales que analizaron las mujeres que utilizaron dosis
altas de estrógeno sólo, mostraron un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer
de seno. Los estudios más recientes han analizado las experiencias de las mujeres
que tomaron estrógeno combinado con progestina. Algunos han mostrado un aumento
en el riesgo y otros no. Datos
del estudio de las Intervenciones Estrógeno/Progestina Posmenopáusica (PEPI, por
sus siglas en inglés) indican que cerca del 25 por ciento de las mujeres que utilizan
la terapia de reemplazo hormonal, que incluye una combinación de progestina y
estrógeno, muestran en la mamografía un aumento en la densidad del seno. En este
estudio, aproximadamente el 8 por ciento de las mujeres que tomaban la terapia
de reemplazo hormonal sólo con estrógeno, mostró también un aumento en la densidad
del seno. El aumento en la densidad es preocupante porque otros estudios han demostrado
que las mujeres de 45 años o más cuyas mamografías muestran por lo menos un 75
por ciento de densidad en el tejido, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer
de seno. Sin embargo, los investigadores no saben si el riesgo de desarrollar
cáncer de seno por el aumentó en la densidad debido a la terapia de reemplazo
hormonal, es el mismo que cuando, por naturaleza, se tiene senos densos. El
aumento en la densidad de los senos debido a la terapia de reemplazo hormonal,
resulta en una mayor dificultad para que el radiólogo lea algunas mamografías,
necesitando a veces hacer otras mamografías de seguimiento y biopsias del seno.
Un estudio demostró que suspender la terapia de reemplazo hormonal aproximadamente
2 semanas antes de hacerse la mamografía, mejora la legibilidad de la misma. Sin
embargo, se necesitan más investigaciones para confirmar la utilidad de este enfoque. Otro
aspecto que causa considerable incertidumbre es la relación entre el riesgo de
una mujer de desarrollar cáncer de seno y el lapso de tiempo en que ella recibe
la terapia de reemplazo hormonal. Algunas mujeres toman la terapia de reemplazo
hormonal durante sólo unos años, hasta que pasan los peores síntomas de su menopausia,
mientras que otras la toman por una década o más. Muchos investigadores creen
que el riesgo de desarrollar cáncer de seno debido al uso de la terapia de reemplazo
hormonal a corto plazo (10 años o menos) no aumenta, o aumenta muy poco, mientras
el uso a largo plazo aumenta moderadamente el riesgo. Otra
área de controversia se centra en si las mujeres que han tenido cáncer de seno,
pueden tomar la terapia de reemplazo hormonal, sobre todo si se considera que
los tratamientos para el cáncer de seno conllevan a menudo a una menopausia temprana
en las mujeres jóvenes. No se aconseja en absoluto el uso de la terapia de reemplazo
hormonal en sobrevivientes de cáncer de seno debido a la preocupación de que la
exposición al estrógeno en la terapia de reemplazo hormonal aumente el riesgo
de recaída. Algunos científicos cuestionan la validez de esta preocupación, debido
a que el pronóstico de una mujer que tomó terapia de reemplazo hormonal antes
de desarrollar cáncer de seno parece mejor que el de aquella que no lo hizo. Sin
embargo, este hallazgo puede ser el resultado de visitas más frecuentes al médico,
que permiten la detección temprana y no el resultado de la terapia de reemplazo
hormonal. Las mujeres con historia de cáncer de seno deben hablar con su médico
acerca de esta terapia, para así poder tomar una decisión informada. El
futuro de la terapia de reemplazo hormonal Muchas
mujeres se niegan a usar la terapia de reemplazo hormonal porque les preocupa
el riesgo de desarrollar cáncer. A menudo, prefieren tomar otras medidas (como
el ejercicio y una dieta bien balanceada que incluya suplementos con calcio) para
reducir el riesgo de osteoporosis y enfermedades del corazón. En
un esfuerzo para encontrar respuestas definitivas, la Iniciativa de la Salud de
la Mujer (WHI, por sus siglas en inglés) y varios otros estudios están evaluando
los efectos de la terapia de reemplazo hormonal a largo plazo en las mujeres posmenopáusicas.
La Iniciativa de la Salud de la Mujer es un estudio clínico nacional a 15 años,
patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud, que investiga las enfermedades
del corazón, la osteoporosis y el cáncer de seno y del colon en 63.000 mujeres
entre los 50 y 79 años de edad. Los estudios bien diseñados y de una duración
considerable, tal como el de la Iniciativa de la Salud de la Mujer, podrán contestar
al final muchas de las preguntas que hoy permanecen sin respuesta sobre los verdaderos
efectos de la terapia de reemplazo hormonal. El
comparar los beneficios y los riesgos, es parte integral de todas las decisiones
médicas. Muchos médicos e investigadores consideran que los efectos beneficiosos
potenciales de la terapia de reemplazo hormonal en las enfermedades cardiovasculares,
osteoporosis y la calidad de vida en general, pesan más que el posible riesgo
de desarrollar cáncer. A otros médicos les preocupa los posibles efectos negativos
de la terapia de reemplazo hormonal y, en cambio, recomiendan el ejercicio, cambios
en la dieta u otros medicamentos. Sin embargo, los médicos también hacen énfasis
en que la decisión sobre si tomar la terapia de reemplazo hormonal y en caso afirmativo,
por cuánto tiempo, debe ser una decisión personal tomada en acuerdo con el médico.
Esta decisión debe ser basada en el perfil de riesgo individual de la mujer, la
historia médica personal y familiar, no sólo de cáncer, sino también de enfermedades
del corazón, derrames cerebrales y osteoporosis. Fuente
Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos
en http://cancernet.nci.nih.gov/ Si
desea mayor información sobre menopausia de clic
aquí Aviso La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico
|