¿Qué
es el síndrome premenstrual (PMS)?
El
síndrome premenstrual (PMS, por sus siglas en inglés) es un grupo de síntomas
relacionados con el ciclo menstrual. Los síntomas del PMS se producen en la semana
o las dos semanas anteriores a su período menstrual (menstruación o sangrado mensual).
Los síntomas suelen desaparecer cuando comienza su período. El PMS puede interferir
con sus actividades normales en el hogar, la escuela, o el trabajo. En la menopausia,
cuando terminan los períodos menstruales, también termina el PMS.
Las
causas del PMS no se conocen con certeza todavía. Puede que algunas mujeres sean
más sensibles que otras a los cambios en los niveles hormonales durante el ciclo
menstrual. El estrés no parece causar el PMS, pero puede empeorarlo. El PMS puede
afectar a mujeres de cualquier edad que menstrúan.
El
PMS suele tener síntomas tanto físicos como emocionales. El diagnóstico del PMS
suele basarse en sus síntomas, cuándo se producen, y cuánto afectan su vida.
El
PMS suele tener síntomas tanto físicos como emocionales. Algunos síntomas comunes
son:
hinchazón
y sensibilidad en los senos
fatiga
y dificultades para dormir
trastornos
estomacales, hinchazón, constipación o diarrea
jaquecas
(dolores de cabeza)
cambios
en el apetito o antojos de comida
dolor
en las articulaciones o los músculos
tensión,
irritabilidad, o ataques de llanto
ansiedad
o depresión
- dificultades
para concentrarse o recordar cosas
Los
síntomas varían de una mujer a otra. Si usted cree que sufre de PMS, trate de
hacer un seguimiento de sus síntomas durante varios ciclos menstruales. Puede
usar un calendario para tomar nota de qué síntomas tiene en qué días de su ciclo,
y qué tan graves son los síntomas. Si usted busca atención médica para su PMS,
es útil tener este tipo de constancia escrita.
Las
estimaciones sobre los porcentajes de mujeres afectadas por el PMS varían mucho.
De acuerdo al Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, hasta un 40% de las
mujeres que menstrúan dicen tener síntomas de PMS. La mayor parte de estas mujeres
tienen síntomas que son bastante leves y no necesitan tratamiento. Algunas mujeres
(tal vez del cinco al diez por ciento de las mujeres que menstrúan) tienen un
tipo de PMS más grave.
Se
han probado muchos tratamientos para aliviar los síntomas del PMS. Sin embargo,
no se ha encontrado un tratamiento que funcione para todas las mujeres. Puede
ser necesaria una combinación de cambios en el estilo de vida y otros tratamientos.
Si su PMS no es tan grave que necesita ayuda médica, un estilo de vida más sano
puede ayudar a que se sienta mejor y pueda lidiar con los síntomas.
Adopte
un estilo de vida más sano. Haga ejercicio regularmente, duerma lo suficiente,
elija alimentos sanos, no fume, y encuentre formas de manejar el estrés en su
vida.
Trate
de evitar los excesos de sal, comidas con azúcar, cafeína y alcohol, especialmente
cuando esté teniendo síntomas de PMS.
Asegúrese
de estar consumiendo suficientes vitaminas y minerales. Tome un complejo multivitamínico
en forma diaria que contenga 400 microgramos de ácido fólico. Un suplemento
de calcio con vitamina D puede ayudar a mantener los huesos fuertes y puede que
ayude también con los síntomas de PMS.
En
casos más graves, pueden usarse medicamentos tales como los diuréticos, el ibuprofeno,
las píldoras anticonceptivas o los antidepresivos.
Aunque
el PMS no parece estar relacionado con niveles hormonales anormales, algunas mujeres
tienen buenos resultados con tratamientos hormonales. Por ejemplo, un método ha
sido utilizar medicamentos tales como las píldoras anticonceptivas para evitar
la ovulación. Existe evidencia de que un químico del cerebro, la seratonina,
cumple un papel en tipos graves de PMS. Se ha demostrado que los antidepresivos
que alteran la seratonina del cuerpo ayudan a muchas mujeres que sufren de PMS
grave.
El
PMDD es un tipo grave e incapacitante de PMS. En el PMDD, los síntomas principales
son los problemas de estado de ánimo tales como la depresión, ansiedad, tensión,
y enojo o irritabilidad persistentes. Estos graves síntomas causan problemas en
las relaciones y para llevar a cabo actividades normales. Las mujeres que sufren
de PMDD suelen tener síntomas físicos, tales como jaquecas, dolor en las articulaciones
o los músculos, falta de energía, hinchazón, y sensibilidad en los senos. De acuerdo
a la Asociación Americana de Psiquiatría, una mujer debe tener por lo menos cinco
de los síntomas típicos para ser diagnosticada con PMDD. Los síntomas deben ocurrir
en las dos semanas anteriores al período menstrual, y desaparecer cuando comienza
el sangrado.
Las
investigaciones han demostrado que los antidepresivos llamados inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina (SSRIs, por sus siglas en inglés)
pueden ayudar a muchas mujeres que sufren de PMDD. La Administración de Alimentos
y Drogas (FDA) ha aprobado hasta ahora dos de esos medicamentos para su uso en
el tratamiento de PMDD: la sertralina (Zoloft) y la fluoxetina
(Sarafem).
Julio
de 2002