Nódulos Tiroideos
¿Qué
es un nódulo tiroideo?
El término nódulo tiroideo se refiere a cualquier crecimiento anormal
de las células tiroideas formando un tumor dentro de la tiroides.
Aunque la gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos (no
cancerosos), una pequeña proporción de estos nódulos sí contienen
cáncer de tiroides. Es por esta posibilidad que la evaluación de
un nódulo tiroideo está dirigida a descubrir un potencial cáncer
de tiroides.
¿Cuáles
son los síntomas de un nódulo tiroideo?
La mayoría de los nódulos tiroideos no causan ningún síntoma. Su
médico generalmente los descubre durante el examen físico de rutina
o usted puede notar un bulto en el cuello al mirarse en el espejo.
Si el nódulo está formado por células tiroideas que producen hormona
tiroidea en forma activa sin importar las necesidades del cuerpo,
el paciente puede quejarse de síntomas de hipertiroidismo (véase
hipertiroidismo).
Algunos pacientes con nódulos tiroideos se pueden quejar de dolor
en el cuello, la mandíbula o el oído. Si el nódulo es suficientemente
grande, puede causar dificultad para tragar, “un cosquilleo
en la garganta”, o dificultad respiratoria si ejerce presión
en el tubo respiratorio. Raras veces, se puede producir ronquera
si el nódulo irrita el nervio que va a la laringe.
¿Cuál
es la causa del nódulo tiroideo?
El nódulo tiroideo es el problema endocrinológico más común en los
Estados Unidos. Las probabilidades son de 1 en 10 de que usted o
algún conocido suyo desarrolle un nódulo tiroideo. Aunque el cáncer
de tiroides es la causa más importante del nódulo tiroideo, afortunadamente
el cáncer sólo ocurre en menos del 10% de los nódulos (véase Cáncer
de tiroides). Esto significa que aproximadamente 9 de
cada 10 nódulos son benignos (no cancerosos). Los tipos de nódulo
tiroideo no cancerosos más comunes son los llamados nódulos
coloideos y las neoplasias foliculares. Si un nódulo
produce hormona tiroidea independiente de las necesidades del cuerpo,
se le llama nódulo autónomo y en ocasiones puede conducir
a hipertiroidismo. Si el nódulo está lleno de líquido o sangre,
se le llama quiste de la tiroides.
No se sabe cual
es la causa de los nódulos tiroideos no cancerosos. Un paciente
con hipotiroidismo también puede tener un nódulo tiroideo, particularmente
si la causa es la inflamación conocida como tiroiditis de Hashimoto
(véase Hipotiroidismo).
A veces, la falta de yodo en la dieta puede hacer que la glándula
tiroides produzca nódulos. Algunos nódulos autónomos tienen un defecto
genético que los hace crecer.
¿Cómo
se diagnostica el nódulo tiroideo?
Como la mayoría de los pacientes con nódulos tiroideos no tienen
ningún síntoma, la mayoría de los nódulos se descubren durante el
examen del cuello que se hace por otra razón, como por ejemplo durante
el examen físico de rutina o cuando usted está enfermo con un catarro
o gripe. Una vez que se descubre el nódulo, su médico tratará de
determinar si el nódulo es el único problema de su tiroides o si
toda su glándula tiroides ha sido afectada por una afección más
generalizada tal como el hipertiroidismo o el hipotiroidismo. Su
médico palpará su tiroides para ver si toda la glándula está aumentada
de tamaño, si existe un solo nódulo, o si tiene muchos bultos o
nódulos en la tiroides. Los exámenes de laboratorio iniciales pueden
incluir pruebas de sangre para medir la cantidad de hormona tiroidea
(tiroxina o T4) y hormona estimulante de la tiroides (TSH) en la
sangre para saber si su glándula tiroides está funcionando normalmente.
La mayoría de los pacientes con nódulos tiroideos suelen tener pruebas
de función tiroideas normales.
Rara vez es
posible determinar solo con el examen físico y los exámenes de sangre
si un nódulo es canceroso, y por eso la evaluación de un nódulo
de tiroides con frecuencia requiere de pruebas especializadas como
una punción de tiroides con aguja fina, un centellograma tiroideo,
y/o una ecografía de la tiroides.
Punción
de la tiroides con aguja fina
Una punción con aguja fina de un nódulo tiroideo puede sonar amedrentador,
pero la aguja que se utiliza es muy pequeña y se puede utilizar
anestesia local. Este procedimiento sencillo se puede realizar en
el consultorio del doctor. No requiere de ninguna preparación especial
(no se necesita ayunar), y los pacientes generalmente pueden regresar
a la casa o al trabajo después de la biopsia sin ningún problema.
Para una biopsia con aguja fina, su médico utilizará una aguja muy
fina para extraer células del nódulo tiroideo. Por lo general, se
tomarán varias muestras de diferentes partes del nódulo para que
su médico tenga la mejor probabilidad de encontrar las células cancerosas
si es que estas existen. Las células serán luego examinadas por
un patólogo bajo el microscopio.
El informe de
una biopsia con aguja fina generalmente indicará uno de los siguientes
hallazgos:
- El nódulo
es benigno (no canceroso). Este resultado se obtiene
en el 50 al 60% de las biopsias y con frecuencia indica un nódulo
coloide. El riesgo de que exista un cáncer que haya pasado por
alto, cuando la biopsia es negativa es menos de 3 en 100 y es
aún menor cuando la biopsia es revisada por un patólogo con experiencia
en un centro médico importante. Generalmente, no se necesita sacar
estos nódulos, pero es posible que se necesite otra biopsia en
el futuro, especialmente si los nódulos aumentan de tamaño.
- El nódulo
es maligno (canceroso). Este resultado se obtiene
en aproximadamente el 5% de las biopsias y generalmente indica
cáncer papilar, uno de los cánceres más comunes. Todos
estos nódulos deben extraerse con cirugía, preferiblemente por
un cirujano de tiroides con experiencia.
- El nódulo
es sospechoso. Este resultado se obtiene en aproximadamente
el 10% de las biopsias e indica bien un adenoma folicular
(no canceroso) o un cáncer folicular. Con frecuencia,
su médico puede desear obtener un centellograma de la tiroides
para determinar cuales nódulos deben ser extraídos quirúrgicamente.
- La punción
es no-diagnóstica o inadecuada. Este resultado se
obtiene hasta en un 20% de las biopsias e indica que no se obtuvieron
suficientes células para hacer un diagnóstico. Este resultado
es común cuando el nódulo es un quiste. Estos nódulos se pueden
quitar con cirugía o ser re-evaluados con una segunda biopsia
con aguja fina, dependiendo del juicio clínico de su médico
Centellograma
tiroideo
El centellograma tiroideo utiliza una pequeña cantidad de una sustancia
radiactiva, generalmente yodo radiactivo, para obtener una imágen
de la glándula tiroides. Como las células cancerosas de tiroides
no captan el yodo tan fácilmente como las células normales, esta
prueba se usa para determinar la probabilidad de que un nódulo tiroideo
contenga cáncer. Si esta prueba se hace en primera instancia, el
centellograma tiroideo se usa para determinar cuáles son los pacientes
que más necesitan una punción.. El estudio por lo general indicará
uno de los siguientes resultados:
- El nódulo
es frío. En otras palabras, el nódulo no está captando
yodo radiactivo en forma normal. Para este paciente está indicado
una biopsia con aguja fina del nódulo.
- El nódulo
es funcionante. El yodo radiactivo captado es similar
al de las células normales. No se necesita una biopsia de inmediato,
puesto que la probabilidad de cáncer es muy pequeña.
- El nódulo
es caliente. El yodo radiactivo captado es mayor
que el de las células normales. La probabilidad de cáncer es extremadamente
baja y la biopsia generalmente no es necesaria.
Si la biopsia
con aguja fina fue la primera prueba, entonces el centellograma
se hace con el fin de evaluar un resultado de biopsia sospechoso.
En este caso, los pacientes con un resultado de nódulo “frío”
deberán someterse a cirugía para remover el nódulo. Pacientes con
nódulos “funcionantes” o “calientes” en
el centellograma y un resultado de biopsia sospechoso pueden ser
observados y la cirugía no es necesaria de inmediato.
Ecografía
de la tiroides
La ecografía de la tiroides utiliza ondas de sonido de alta frecuencia
para obtener una imágen de la glándula tiroides. Esta prueba de
alta sensibilidad puede determinar si un nódulo es sólido o quístico,
y puede determinar el tamaño exacto del nódulo. La ecografía se
puede utilizar para vigilar los nódulos de la tiroides que no se
van a extraer y determinar si están creciendo o están reduciendo
de tamaño. Ciertas características ecográficasde los nódulos son
más frecuentes en los nódulos cancerosos que en los no cancerosos.
Aún así, la
ecografía de la tiroides por sí solo rara vez puede determinar si
un nódulo es un cáncer de tiroides. El ultrasonido también se puede
utilizar para ayudar a ubicar la aguja dentro del nódulo durante
la biopsia con aguja fina, especialmente si el nódulo es difícil
de palpar. Finalmente el ultrasonido puede identificar nódulos que
son muy pequeños y no se pueden palpar durante el examen físico.
La importancia clínica de estos nódulos tan pequeños se desconoce;
sin embargo, el ultrasonido hace posible realizar una biopsia exacta
con aguja fina, si su médico piensa que esta es necesaria.
¿Cómo
se tratan los nódulos de la tiroides?
Todos los nódulos que se descubre que contienen cáncer o los que
se sospecha que puedan ser cancerosos, deberían ser eliminados quirúrgicamente
por un cirujano de tiroides con experiencia. La mayoría de los cánceres
de tiroides son curables y rara vez causan problemas que pongan
en peligro la vida (Ver Cáncer
de tiroides). Cualquier nódulo tiroideo que no sea extraído
deberá ser observado detalladamente, con un examen del nódulo cada
6 a 12 meses. Este seguimiento puede que requiera un examen físico
por su médico, una ecografía de la tiroides o ambos. En alguna ocasión
su médico puede intentar reducir el tamaño del nódulo dándole tratamiento
con hormona tiroidea a dosis un poco más altas de las que su cuerpo
necesita (lo que se llama tratamiento supresivo). Aunque
esté en tratamiento supresivo con hormona tiroidea o no, puede ser
necesario repetir la biopsia si el nódulo crece. También, aún cuando
la biopsia sea benigna, se le podrá recomendar cirugía para extraer
el nódulo si este sigue creciendo.
Fuente
American Thyroid Association
http://www.thyroid.org/
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