Formas
Atractivas (y Tácticas Psicológicas) de Servir los Alimentos
a Niños Quisquillosos Kathryn
von Saalfeld, Nutricionista Dicen
que el amor entra por la vista, y si se habla de la comida este sentido se agudiza
aún más, sobre todo en los niños. La presentación
de un platillo es el punto más importante para que su pequeñín
se decida o no por probar lo que usted le preparó con tanto amor. Tal
vez no es el sabor, ni el olor, ni tampoco el tipo de alimento, sino que a
veces los niños no quieren probar bocado de lo que se les da, sólo
quieren comer pizza, hamburguesas, papitas, sandwiches, dulces y todas las golosinas
que les encantan. Por esta razón es tan trascendental que una madre le
prepare a sus pequeños menús que les agraden no sólo por
el gusto, sino también por la vista. Tanto
los tradicionales sandwiches como la fruta picada, las tortas o las salchichas
se pueden preparar de diferentes maneras, pero es mejor si le agrega algunos ingredientes
llamativos que logren una presentación muy divertida. Otro
factor imprescindible para abrirle el apetito a su niño consiste en la
forma y color de la vajilla y los cubiertos. Actualmente existen en el mercado
muchos moldes, cubiertos, platos, manteles y servilletas pensados especialmente
para niños, que cuentan con colores, diseños y dibujos divertidos
que llaman su atención, por lo que así se concentran más
a la hora de comer. Generalmente
los gustos de los niños son mucho más sencillos que los de las personas
mayores; casi siempre prefieren las comidas simples, cuyos ingredientes son fácilmente
reconocibles. Sin embargo, el ser originales por parte de los padres y ofrecerles
diversidad en la comida nunca está de más. Con
frecuencia los niños quieren comer el mismo alimento comida tras comida,
este comportamiento se conoce como "manía por un alimento". Por
lo general, esta manía por un alimento no dura lo suficiente para perjudicar
la salud del niño; si se trata de un alimento saludable, los padres pueden
permitir que el niño lo siga comiendo hasta que se le pase la manía.
No los obligue a comer si ellos no tienen hambre Quizá
su niño este pasando por un período de crecimiento y no tenga hambre.
Además cuando los niños son demasiado activos, o cuando ellos están
enfermos, o si están preocupados por algo, ellos quizá no tienen
hambre. No
use comida como recompensa No
diga cosas como: "Cómete tus vegetales o no tendrás postre."
Frases como ésta dan la impresión de que el postre es más
importante que los vegetales. Evite usar la comida como recompensa o castigo.
Sirva el postre casualmente como parte de la comida. Los
estudios señalan que, en el corto plazo, esta conducta hace que el niño
coma menos y, a largo plazo, fomenta batallas. Si quiere darle una recompensa,
puede utilizar calcomanías, pues a los niños de esta edad les encantan.
Durante esta etapa, sigue siendo aconsejable evitar alimentos pequeños
y duros, como caramelos, goma de mascar, maní y maíz. Estos alimentos
podrían obstruir la tráquea de su hijo y asfixiarlo. Deje
un intervalo de dos horas entre meriendas y comidas Si
los niños comen meriendan muy cerca de la hora de comer, ellos no tendrán
hambre. Empiece
con porciones pequeñas Los
niños se desalientan fácilmente con porciones de adultos. Pruebe
la regla de un bocado Pídale
a sus niños que prueben un bocado de cada comida No
se olvide de la variedad Sirva
una variedad de frutas, vegetales, leche, carne, queso, cereales, panes y postres.
Para hacerlo más interesante, sirva la carne cortada en tiras, o corte
los vegetales y frutas como anillos. Ofrezca
alternativas Ayude
a que sus niños se sientan independientes y en control ofreciéndoles
opciones cuando sea posible. Por ejemplo, pregúntele a su niño:
¿Prefieres brócoli o zanahoria para el almuerzo? No le pregunte
qué quiere comer; esa opción le da demasiado poder a una personita
tan pequeña. Es usted quien debe escoger entre alimentos adecuados y que
le gusten a los niños. Use
cortadores de galletas para hacer emparedados con formas atractivas.
Algunos excelentes
rellenos podrían ser la mantequilla de maní, el queso crema con
jamón y atún, queso con tomate o frijoles molidos. Si permite que
su pequeño corte su propio emparedado con la forma que le guste, se divertirá
mucho más. Permita
que sus niños ayuden con la comida Ellos
estarán más dispuestos a probar comidas que ellos ayudaron a seleccionar,
limpiar o preparar. Haga
pizzas pequeñas junto a su hijo de 3 años. Puede poner muchos vegetales
nutritivos y carnes (incluso lo que haya quedado de otra comida) bajo una capa
de queso fundido. Use un pan redondo, verduras muy bien molidas o puré
de verduras, pollo picado o, incluso, un huevo duro molido. La salsa de tomates
evitará que estos ingredientes se separen y el queso los unirá.
A su hijo le encantará esta pizza, sobre todo si le ayudó a prepararla.
Esté consciente de lo que les gusta y lo que no
les gusta a sus niños
A
los niños les gustan comidas brillantes, llenas de color, o crujientes
que no estén calientes o que piquen demasiado. Otros niños prefieren
comidas sencillas en lugar de platos combinados. A algunos niños les gusta
tener comidas separadas en sus platos. Ellos quizá no quieran comer una
comida que esté mezclada con otra comida. También, es muy común
que los niños quieran comer la comida de sus platos, antes de comer cualquier
otra comida. Reconozca que muchos niños
tienen batallas contra la comida. Ellos
quieren comer solamente una o dos comidas por días y nada más. Trate
de no hacer problema con estos tipos de comportamiento frustrante pero normal.
Además, decida qué batalla pelear: Si cede calladamente a estos
hábitos exigentes, su hijo no los defenderá con tanta fuerza. En
cambio, si usted insiste en que las cosas se hagan como usted quiere, sólo
conseguirá que la batalla adquiera más importancia para su bebé.
Sólo asegúrese de que los alimentos que le sirva sean nutritivos,
pues si lo son, no importará que los coma todas las noches durante un tiempo.
Espere un par de días y para entonces sus niños probablemente estarán
comiendo una variedad de comidas otra vez. No
es aconsejable darles órdenes violentas o provocarles miedos absurdos como
usar historias sobre las brujas o el lobo para conseguir que el niño coma
mejor, es sencillamente insensato y contraproducente. La
televisión y la comida son una mala combinación Su
niño de 3 años desarrollará malos hábitos alimenticios
y se perderá la actividad social propia de la interacción familiar.
Además, se verá influenciado por comerciales de televisión
que promueven alimentos que tal vez no sean los más adecuados para él. Dé
un buen ejemplo Los
niños son grandes imitadores. Ellos miran lo que los adultos hacemos. Si
nosotros rechazamos ciertas comidas, ellos también serán más
selectivos acerca de lo que quieren comer. GeoSalud,
Febrero 2003
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