Vacuna
Triple Vírica
(SARAMPIÓN - RUBÉOLA - PAROTIDITIS)
Desde la introducción
de la vacuna triple vírica en 1981, la incidencia de estas
tres enfermedades ha disminuido más del 95% en nuestro país.
Los casos aún declarados, 6.000 al año de cada una
de ellas (15 casos por 100.000 habitantes) se deben a insuficiente
cobertura y al fracaso de la vacuna (2-5% de casos).
La vacunación
se justifica porque estas enfermedades afectaban antes a prácticamente
todos los niños, con los costes económicos y sociales
que ello supone, y por sus complicaciones:
- Sarampión:
- Otitis
(5-9%)
- Bronconeumonía
(1-6%)
- Encefalitis
(1/1000 con 15% de mortalidad)
- Panencefalitis
esclerosante subaguda (1/100.000)
- Miocarditis
- Queratitis
- Trombocitopenia.
- La mortalidad
del sarampión es importante en países en desarrollo
(5-10%) y aún significativa (1-2/1.000) en los desarrollados.
- Rubéola
congénita:
- embriopatía
(microcefalia, cataratas, sordera, cardiopatía, coriorretinitis,
retraso mental, etc.) o fetopatía (bajo peso, hepatoesplenomegalia
y púrpura).
- La proporción
de mujeres fértiles susceptibles a la rubéola
en nuestro medio es de un 5-10%.
- Parotiditis:
orquiepididimitis con ocasional esterilidad, pancreatitis,
encefalitis, meningitis aséptica, hipoacusia, tiroiditis.
Las vacunas disponibles en España contienen virus vivos atenuados
de:
- Sarampión:
cepa Schwarz (Priorix) o Enders (Triple Vírica MSD), preparadas
en cultivos de embriones de pollo.
- Rubéola:
cepa Wistar RA 27/3 (ambos preparados).
- Parotiditis:
cepa RIT4385 (Priorix) o Jeryl-Lynn (Triple Vírica MSD).
Inmunogenicidad y eficacia
Las tasas de seroconversión son del 95% o más para
los tres virus:
- La inmunidad
frente al sarampión puede durar de por vida (muy raramente
se observa desaparición de la inmunidad).
- Los anticuerpos
antirrubéola permanecen al menos durante 16 años
en más del 90% de los vacunados. Protegen frente a la infección
sintomática en un 90-95%, aunque un 15% de los vacunados
puede sufrir infecciones asintomáticas (no se han asociado
a teratogénesis).
- La eficacia
protectora de la vacuna antiparotiditis frente a brotes epidémicos
oscila entre el 75 y el 91%.
Efectos secundarios
Habitualmente leves, dependen de los diferentes componentes de la
vacuna:
- Sarampión:
sarampión vacunal, con fiebre (a veces alta, quizá
convulsión febril) a los 5-12 días de la vacunación,
usualmente breve, con o sin exantema, en el 10% de los vacunados.
Raramente encefalitis, trombocitopenia o reacción alérgica.
Ocasionalmente sarampión vacunal grave en inmunodeficientes.
- Rubéola:
exantema, fiebre y adenopatías a los 5-12 días de
la vacunación en el 10% de vacunados. Artralgias, sobretodo
en mujeres jóvenes, en quienes puede existir artritis.
- Parotiditis:
convulsión febril, sordera neurosensorial, parotiditis,
meningoencefalitis, exantema, orquitis, reacción anafiláctica
a componentes de la vacuna.
No ha podido
establecerse una relación causal entre esta vacuna y algunas
patologías como encefalopatía, S. de Guillain Barré,
S. de Reye, autismo...
Indicaciones
Inmunización primaria y revacunación contra el sarampión,
rubéola y parotiditis en niños y preadolescentes.
Vacunación de niños susceptibles expuestos al sarampión
o parotiditis. Puede prevenir la enfermedad si se administra en
las 72 horas tras la exposición.
Hay indicaciones
de componentes individuales de la vacuna, en las que puede emplearse,
sin embargo, la triple vírica, que es de la que se suele
disponer:
- Sarampión:
inmunización post-exposición o en epidemias, en
lactantes de 6-12 meses. Estos niños deben recibir igualmente
la triple vírica a los 15 meses y 4-6 años, pues
los anticuerpos maternos transferidos durante la gestación
pueden bloquear la respuesta del lactante los primeros 6-12 meses.
- Rubéola:
mujeres susceptibles en edad fértil, descartando el embarazo
actual y los 3 meses siguientes.
Contraindicaciones
y precauciones
El antecedente
anamnésico de haber pasado alguna de las tres enfermedades
ni contraindica ni exime de la vacunación.
- Tuberculosis
activa no tratada. No es indispensable realizar un PPD previo
a la vacuna. Existe evidencia de que el sarampión natural
puede exacerbar una tuberculosis y de que la vacuna puede negativizar
un PPD que sería positivo, pero no de que la vacuna pueda
influir en la evolución de una TBC desconocida. Puede administrarse
simultáneamente al PPD. Si no se administra el mismo día
se recomienda retrasar 4-6 semanas la prueba de la tuberculina.
La vacuna no está contraindicada si se ha administrado
recientemente PPD.
- Embarazo.
La vacunación al principio del embarazo en mujeres
susceptibles produce un 2-3% de infecciones fetales, pero no se
han descrito efectos teratógenos. El embarazo constituye
una contraindicación pero no es preciso hacer una prueba
de embarazo si éste no se sospecha. La vacunación
accidental de una mujer embarazada en la que se desconocía
esta circunstancia ya constituye una indicación de aborto
terapéutico para evitar una posible rubéola congénita.
Aún así, sigue recomendándose evitar el embarazo
UN mes después de la administración de la vacuna
triple vírica o antirubeólica.
- Inmunodeficiencia
o inmunodepresión. Sí está indicada en
infecciones VIH asintomáticas o sintomáticas salvo
en presencia de inmunodepresión grave (CD4 < 200 ó
CD4/linfocitos totales < 15%).
- Alergia
al huevo o a otros componentes de la vacuna (reacción
anafiláctica a la neomicina o gelatina). Ya que la vacuna
se cultiva en embriones de pollo, existía el temor a la
alergia anafiláctica al administrar esta vacuna a sujetos
alérgicos al huevo. Esta vacuna está cultivada en
fibroblastos de embrión de pollo y la cantidad de proteínas
procedentes del huevo es mínima en comparación con
la existente en vacunas cultivadas en huevos embrionarios (gripe
inactivada y fiebre amarilla).
El Comité Asesor de Vacunas de la AEP efectúa las
siguientes recomendaciones al respecto:
- Los niños
con sospecha de alergia al huevo deben ser diagnosticados
inequívocamente por un especialista en Alergología
o gastroenterología.
- Tras
establecer el diagnóstico preciso deben evaluarse la
magnitud de las manifestaciones clínicas y etiquetar
la reacción al huevo como leve, moderada o grave.
- Sólo
en caso de manifestaciones alérgicas graves (verdadera
anafilaxia) debe vacunarse al niño bajo control en
un centro hospitalario.
- Los niños
con reacciones leves, no sistémicas, al huevo, pueden
vacunarse en su Centro de Salud, manteniéndoles en
observación al menos 30 minutos después de administrar
la vacuna.
- Puede
administrarse simultáneamente a la vacuna de la varicela.
Si no es así, se recomienda espaciarlas al menos 4
semanas.
- Si han
recibido recientemente gammaglobulina o hemoderivados debe
aplazarse al menos 3 meses la vacuna.
Calendario, posología
y administración
- Se administra una dosis de 0,5 ml subcutánea (o IM) a
los 15 (12-15) meses y otra a los 3-6 ó 11-13 años.
- Puede administrarse antes del año de vida (después
de los 6 meses) para profilaxis ante exposición o riesgo
de exposición. En este caso se deberá administrar
igualmente una segunda dosis a los 12-15 meses y otra a los 3-6
ó 11-13 años.
- Para lograr la erradicación del sarampión, se
recomienda administrar la segunda dosis a los 3-6 años,
pero puede hacerse en cualquier visita mientras transcurra al
menos un mes entre las dos dosis y ambas se administren después
de los 12 meses de vida.
- Los niños mayores de 15 meses no vacunados previamente
han de recibir su primera dosis de triple vírica lo antes
posible y una segunda dosis en cualquier momento entre los 15
meses y los 18 años, dejando un intervalo de al menos un
mes entre ambas.
- Se conserva a +2/+8 ºC, protegida de la luz. A temperatura
ambiente (20-25 ºC) es estable algunas semanas.
- Debe administrarse inmediatamente tras reconstituirla.
- Deben desecharse los viales que no se hayan utilizado a las
8 horas de reconstituidos.
Fuente
Asociación Española de Pediatría y Atención
Primaria
http://www.aepap.org
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