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Alteraciones
Sexuales Inducidas
por Medicamentos
GRUPOS
FARMACOLÓGICOS IMPLICADOS
1.ANTIHIPERTENSIVOS.
Los antihipertensivos producen interferencias en el funcionamiento
sexual más frecuentemente que cualquier otro grupo farmacológico.
La incidencia de estos trastornos es especialmente difícil de evaluar
ya que es mayor en pacientes hipertensos tratados que en controles
normales, pero es indudable que los antihipertensivos incrementan
la frecuencia de disfunción sexual en pacientes hipertensos.
- Diuréticos
- Tiazidas
y afines
Este tipo de fármacos son ampliamente utilizados en el primer paso
del tratamiento de la hipertensión arterial. Aunque los trastornos
sexuales producidos por este grupo farmacológico son raros, la literatura
médica proporciona abundante información y se han descrito casos
de disminución de la libido, impotencia y disminución de la lubricación
vaginal.
Es difícil explicar el mecanismo por el que se producen estas alteraciones,
ya que las tiazidas no tienen efectos significativos a nivel de
sistema nervioso central, autónomo u hormonales. Algunos autores
sostienen que la impotencia podría deberse a efectos directos en
el músculo liso o por disminución de la respuesta a las catecolaminas,
reducción del volumen extracelular o deplección de zinc que produciría
una reducción en la producción de testosterona.
Ahorradores de potasio.
El ejemplo más característico y mejor conocido es la espironolactona.
Produce disminución de la libido, impotencia, inhibición de la lubricación
vaginal y también ginecomastia y engrosamiento mamario doloroso.
Debido a su similaridad estructural con progesterona y estrógenos
se produce una inhibición a nivel de los receptores de dihidrotestosterona.
La impotencia es claramente dosis-dependiente.
Inhibidores de la anhidrasa carbónica.
Existen algunos casos anecdóticos en la literatura que relacionan
la acetazolamida con disminución de la libido e impotencia. Estas
alteraciones son reversibles al retirar la medicación.
De asa o de alto techo.
En la ficha técnica del producto se contempla la posibilidad de
que un 01% de pacientes presenten eyaculación prematura y
dificultad en mantener la erección con bumetanida.
Betabloqueantes
Este grupo de antihipertensivos se ha relacionado con la producción
de alteraciones en la libido y de la función eréctil. Como quiera
que no afectan a los receptores alfa no producen alteraciones en
la eyaculación.
Los mecanismos por los que se producen estas alteraciones incluyen
sedación y depresión del SNC, disminución del flujo simpático a
nivel del SNC y excesivo tono alfasimpático con la consecuente disminución
del flujo sanguíneo en el pene. Los casos más frecuentes son los
achacables al propranolol, nadolol y timolol, siendo la incidencia
menor con betabloqueantes menos lipofílicos y cardioselectivos como
atenolol y metoprolol.
Los trastornos parecen ser dosis dependientes y reversibles al retirar
la medicación.
Alfa y betabloqueantes.
El labetalol puede producir alteraciones de la eyaculación, con
o sin disminución de la libido o disfunción erectil, impotencia
y disminución de la libido. También, con menor frecuencia, se han
descrito casos de priapismo y disminución de la lubricación vaginal.
En cuanto al mecanismo de producción puede aplicarse lo comentado
en el apartado de betabloqueantes más los efectos propios del bloqueo
alfa que sería el responsable de las alteraciones en la eyaculación.
Con el carvedilol sólo se ha descrito impotencia.
Antagonistas del calcio.
La incidencia de alteraciones sexuales por este grupo es muy baja.
No se han realizado estudios para establecer las diferencias entre
las subclases: dihidropiridinas, fenilalquilaminas y benzotiazepinas.
Las referencias que disponemos proceden de estudios aislados y de
la información de los laboratorios fabricantes, relacionando isradipina
y disminución de la libido, lacidipino e impotencia, diltiazem con
disfunción sexual en ambos sexos (sin especificar) y disminución
de la libido, nicardipina y disminución de la libido, reducción
de la libdio y nifedipina, verapamilo e impotencia. También se ha
relacionado al verapamil y diltiazem con ginecomastia. Existe al
menos un caso publicado de nifedipino y priapismo.
Hipotensores de acción central.
Tanto la metildopa como la clonidina son simpaticolíticos de acción
central. Producen impotencia, disminución de la libido y alteraciones
en la eyaculación (retrógrada y retrasada) y ginecomastia.
El mecanismo de producción de la disminución de la libido y de la
disfunción erectil no se conoce bien, pero la actividad simpaticolítica
parece ser la responsable de las alteraciones en la eyaculación.
Estos efectos parecen ser dosis-dependientes y en muchos casos reversibles
al retirar la medicación.
Tanto la clonidina como la metildopa se han relacionado con dificultades
en el orgasmo y/o con franca anorgasmia.
Fármacos de este grupo o similares como guanabenz, guanadrel, guanetidina
y reserpina, también producen alteraciones en la esfera sexual,
aunque ya prácticamente no se utilizan en el tratamiento de la HTA
Vasodilatadores.
La hidralazina actúa a través de una relajación directa
del músculo liso vascular periférico, especialmente a nivel arterial
y, más dudosamente, a través de un efecto simpaticolítico central.
Existen varios casos publicados en la literatura de impotencia y
priapismo.
Inhibidores de la ECA.
Existen varias publicaciones previas que consideran a este grupo
como seguro en cuanto a alteraciones de la esfera sexual. Sin embargo,
en los últimos años se han venido notificando, en la literatura
médica, diversos casos de impotencia con estos fármacos. El Sistema
Español de Farmacovigilancia recogía en una publicación de 1995,
hasta 24 casos de impotencia con diversos fármacos de este grupo:
captopril, enalapril, lisinopril, quinapril y ramipril.
Bloqueantes alfa adrenérgicos.
El representante más genuino de este grupo farmacológico en cuanto
a la producción de alteraciones sexuales es la prazosina. Este fármaco
puede producir impotencia, alteraciones de la eyaculación (retrograda)
y sobre todo priapismo.
También hay algunas publicaciones relacionando impotencia con terazosina
y alfuzosina y priapismo con doxazosina y terazosina.
Antagonistas de angiotensina II.
En las fichas técnicas de losartan y valsartan se contempla la posibilidad
de que pueda producirse disminución de la libido e impotencia, pero
su relación causal no se ha establecido.
2. PSICOTRÓPICOS.
En la literatura médica es frecuente encontrar referencias
de alteraciones sexuales relacionadas con la medicación para tratar
alteraciones psiquiátricas, especialmente con antipsicóticos y antidepresivos.
Gran parte de estas referencias proceden de estudios no controlados,
notificaciones de casos individuales o de pequeñas series de casos,
aunque existen excepciones como en el caso de la tioridazina. Además
la propia alteración psiquiátrica de base puede ser la responsable,
o contribuir, a la disfunción sexual.
La medicación psicotrópica puede producir estas alteraciones por
medio de varios mecanismos:
- Efectos no
específicos sobre el SNC, como por ejemplo sedación que puede
conducir a un decremento general en el interés y funcionamiento
sexual.
- Efectos específicos
sobre el SNC, que al actuar sobre determinados neurotransmisores
pueden llevar a una disminución de la fase de excitación, como
por ejemplo en el caso de los antidopaminérgicos que median
en esta fase en el hipotálamo y pueden producir disminución
de la libido.
- Efectos a
nivel periférico que pueden disminuir la función de un neurotransmisor
determinado a nivel del órgano diana, como por ejemplo el priapismo
producido por un bloqueo alfaadrenérgico que impide la detumescencia
por una vasoconstricción local que no se produce.
- Efectos hormonales,
como por ejemplo el incremento en los niveles séricos de prolactina
producidos por el bloqueo dopaminérgico.
Algunos
fármacos pueden compartir más de un mecanismo de los comentados
y su acción sobre la función sexual puede ser múltiple y, a veces,
contradictoria.
Todavía no disponemos de un conocimiento completo de la biología
de la respuesta sexual normal, pero sí conocemos con bastante detalle
el papel de los neurotransmisores, que pueden producir efectos a
nivel central, periférico, o a ambos. Además los efectos relativos
de los receptores excitatorios o inhibitorios pueden dar resultados,
en el mismo sentido, en la función sexual. Incluso los efectos interactivos
de los distintos neurotransmisores pueden dar lugar a efectos indirectos
en la función sexual, como por ejemplo los efectos en la función
sexual producidos por la afectación serotoninérgica que secundariamente
afecta al tono adrenérgico.
El estímulo dopaminérgico, que parece producir efectos estimulantes
sobre la función sexual, puede inhibirse por los bloqueantes a nivel
central pero no a nivel periférico. De acuerdo con esto, los agonistas
dopaminérgicos como la levodopa o la bromocriptina (también disminuye
los niveles séricos de prolactina) producen un estimulo sexual y
los bloqueantes, como los antipsicóticos pueden producir disfunción
eréctil.
La norepinefrina juega un papel importante tanto en la erección
como en la eyaculación. Los bloqueantes periféricos alfa adrenérgicos
producen una obstrucción del flujo venoso desde los cuerpos cavernosos,
produciendo erecciones prolongadas y, por tanto, fármacos con este
tipo de propiedades, como los a 1 bloqueadores pueden producir priapismo.
Por esto, el mecanismo por el que los antidepresivos no serotoninérgicos
(tricíclicos, IMAO), que incrementan la neurotransmisión adrenérgica,
producen disfunción erectil, no es claro. La eyaculación es mediada
a nivel periférico por receptores a 1 adrenérgicos y por ello fármacos
bloqueantes adrenérgicos (tricíclicos, IMAO, neurolépticos) se asocian
a problemas eyaculatorios.
La influencia serotoninérgica en la función sexual es menos conocida
que con otros neurotransmisores. Clínicamente existe evidencia consistente
de que antidepresivos serotoninérgicos (ISRS, IMAO, clomipramina)
están relacionados con disminución de la libido, disfunción eréctil,
alteraciones eyaculatorias, retraso en el orgasmo y anorgasmia.
Existen notificaciones anecdóticas relacionando a los antidepresivos
serotoninérgicos con orgasmos espontáneos y bostezos.
La acetilcolina probablemente no juega un papel directo en la función
sexual aunque las alteraciones del balance adrenérgico-colinérgico
podrían producir disfunción sexual. Como hemos comentado anteriormente
el priapismo se relaciona con fármacos alfabloqueantes en ausencia
de actividad anticolinérgica.
Antipsicóticos.
Prácticamente todos los fármacos de este grupo han sido implicados
en la producción de alteraciones sexuales que incluyen disfunción
eréctil o eyaculatoria, principalmente; disminución de la libido,
en menor grado; y aumento de la libido y priapismo, todavía con
menor frecuencia. Estos efectos suelen ser dosis dependientes, salvo
en el caso del priapismo, que no lo es y esta relacionado con antipsicóticos
de alta, media y baja potencia.
Poseen propiedades bloqueantes dopaminérgicas, que pueden causar
hiperprolactinemia, que disminuirían la libido y causarian alteraciones
menstruales en mujeres.
La sedación que se produce por acción directa sobre el SNC también
puede contribuir a la disminución de la libido.
El bloqueo alfaadrenérgico del reflejo simpático requerido para
la emisión, es el responsable de las alteraciones de la eyaculación
y del bloqueo del impulso simpático que requiere la detumescencia
peneana, lo que produciría priapismo.
Las alteraciones en la erección parecen originarse como consecuencia
del bloqueo anticolinérgico, aunque algunos autores también implican
al bloqueo alfaadrenérgico en su génesis.
La disfunción sexual producida por los antipsicóticos puede afectar
hasta al 25% de los pacientes y al 60% en el caso de la tioridazina.
En muchos casos la afectación es tan precoz que comienza en las
primeras 24 horas de iniciarse el tratamiento. Además la tioridazina
puede disminuir los niveles plasmáticos de testosterona y LH.
Se cree que la disfunción sexual afecta más a hombres que a mujeres.
Existen publicaciones contradictorias sobre si los antipsicóticos
atípicos (clozapina, olanzapina, quetiapina y risperidona) inducen
con menor frecuencia que los convencionales alteraciones en la esfera
sexual. Según las fichas técnicas de los productos la risperidona
puede producir disminución de la libido, disfunción eréctil y alteraciones
en la eyaculación y, raramente priapismo; la clozapina disminución
y aumento de la libido, impotencia y priapismo; olanzapina y quetiapina
priapismo.
Antimaníacos.
Probablemente el litio tiene poco efecto en la función sexual, aunque
se han descrito casos de disminución de la libido e impotencia,
reversibles al retirar la medicación. Se han propuesto varios mecanismos
para explicar estas alteraciones, pero ninguno ha resultado convincente.
No se ha estudiado la incidencia de disfunción sexual y si realmente
ésta existe, relacionada con carbamacepina y valproato cuando se
utilizan como estabilizadores del humor.
Antidepresivos.
Prácticamente todos los antidepresivos se han relacionado con la
producción de alteraciones sexuales que pueden afectar a cualquiera
de las fases de la función sexual. Parece ser que la función serotoninérgica
está directamente implicada en la producción de estos trastornos.
Por esta razón, los inhibidores selectivos de la recaptación de
serotonina estarían en primer lugar en cuanto a la incidencia y
severidad de alteración de la función sexual seguidos de clomipramina,
inhibidores de la monoaminooxidasa, antidepresivos tricíclicos y
bupropion.
No es posible relacionar específicamente una determinada clase de
antidepresivos con la producción de una alteración determinada.
Algunos estudios han relacionado a los serotoninérgicos con disfunción
orgásmica o eyaculatoria, mientras que otros los relacionan con
alteraciones en la libido y disfunción eréctil además de la disfunción
orgásmica.
Los antidepresivos tricíclicos producen bloqueo de la inervación
parasimpática necesaria para la erección. Por otra parte, el bloqueo
adrenérgico de la inervación toracolumbar simpática también estaría
implicada. Por estas razones, la administración de agentes colinérgicos
(betanecol) puede mejorar algunos casos de impotencia o anorgasmia.
A diferencia de los tricíclicos, los IMAO no poseen una actividad
anticolinérgica apreciable, por lo que raramente se han relacionado
con trastornos en la erección y en la eyaculación.
Niveles elevados de serotonina a nivel central se asocian a disminución
de la libido, retraso en el orgasmo y en la eyaculación y anorgasmia.
Por esta razón, todos los inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina se han relacionado con estos transtornos. Por otra
parte, el retraso del orgasmo masculino no siempre ofrece un aspecto
negativo y los ISRS se utilizan en el tratamiento de la eyaculación
precoz. Estas alteraciones tienen una incidencia variable, son dosis
dependientes, reversibles al retirar la medicación y en muchos casos
se desarrolla tolerancia a este efecto adverso.
Ansiolíticos.
Existen varias publicaciones de casos de alteraciones sexuales asociadas
al uso de benzodiacepinas. Es probable que todos los fármacos de
este grupo puedan producir alteraciones pero solo existen notificaciones
para alprazolam, ketazolam, clordiazepoxido, clonazepam y diazepam.
Se han asociado disminución de la libido, disfunción eréctil y anorgasmia.
El mecanismo es desconocido pero podría ser por asociación de sedación
con relajación muscular excesiva. Según los laboratorios fabricantes
de la buspirona, un ansiolítico derivado de azaspirodecanodiona,
puede producir disminución de la libido, impotencia y anorgasmia.
Psicoestimulantes.
Las
anfetaminas, cuando se utilizan prolongadamente, pueden producir
alteraciones de la erección y de la eyaculación.
3. ANALGÉSICOS.
Los
analgésicos opiáceos están relacionados con disminución de la libido,
disfunción eréctil y alteraciones de la eyaculación, la mayoría
de las veces cuando se produce un abuso de forma crónica. Gran parte
de las notificaciones son con heroína y metadona, pero se cree que
estos efectos son comunes a todos los opiáceos, que estimulan la
liberación de prolactina con disminución secundaria de LH y de los
niveles de testosterona, que junto a la depresión del SNC serían
las responsables de las alteraciones de la esfera sexual, por otra
parte reversibles al retirar la medicación.
4. HORMONAS.
Los
esteroides anabolizantes, corticosteroides y estrógenos producen
una supresión del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas por la disminución
de la liberación de LH y de los niveles de testosterona circulante,
lo que produce disminución de la libido e impotencia.
Los esteroides anabolizantes androgénicos, además de los efectos
comentados, pueden producir atrofia testicular y azoospermia.
Los estrógenos, cuando se utilizan para la contracepción, para la
terapia hormonal sustitutiva o en algunas neoplasias (mama y próstata
en hombres) pueden producir tanto incremento como disminución de
la libido en mujeres y disminución de la libido e impotencia en
hombres.
Los corticosteroides son capaces de suprimir el eje hipótalamo-hipófisis-glándula
adrenal, y por esta causa, producir disfunción sexual.
5.
ANTINEOPLÁSICOS.
Algunos
agentes alquilantes como clorambucil, ciclofosfamida, busulfán y
melfalán se han relaccionado con disminución de la libido y disfunción
eréctil. Las publicaciones en este sentido son escasas y, a esto,
hay que añadir factores como la propia enfermedad a tratar, estrés
y otros factores psicológicos que hacen más difícil valorar el papel
de los fármacos en relación con la disfunción sexual.
Otros agentes como procarbazina, vinblastina y citosina-arabinosido,
que pueden producir disfunción gonadal se han relacionado con ginecomastia,
impotencia, disminución de la libido, atrofia del epitelio vaginal,
hipoplasia endometrial, amenorrea y sintomatología menopáusica.
6. ANTIULCEROSOS.
Los
antihistamínicos H2, especialmente la cimetidina, pueden producir
disminución de la libido, impotencia, ginecomastia y mastodinia.
Estos efectos parecen ser dosis-dependientes, ya que aparecen con
mayor frecuencia en el tratamiento de estados hipersecretores que
precisan mayores dosis, y reversibles al retirar la medicación,
La disminución de los niveles de testosterona circulante podría
explicar estos efectos adversos. Famotidina, ranitidina y nizatidina
no parecen tener el efecto antiandrogénico de la cimetidina, aunque
se han notificado y publicado casos anecdóticos de disminución de
la libido e impotencia.
Según los fabricantes, misoprostol y pantoprazol pueden producir
impotencia, aunque la relación causal no se ha establecido.
7.
MISCELANEA.
Deshabituantes
del alcohol.
El
uso de estos fármacos se ha asociado a la aparición de disminución
de la libido (también aumento con acamprosato) e impotencia. Estos
efectos también se asocian al alcoholismo crónico, por lo que la
imputabilidad es problemática.
Antiarrítmicos.
Existen
notificaciones aisladas de impotencia con amiodarona, disopiramida,
flecainida, indecainida y mexiletina.
Hipolipemiantes.
En
algunos estudios, así como en las fichas técnicas de los productos,
se han puesto de relieve la posibilidad de que se produzcan alteraciones
de la esfera sexual en pacientes tratados con este grupo farmacológico,
incluyendo bezafibrato, binifibrato, cipofibrato, clofibrato, gemfibrozilo,
probucol y los inhibidores de la HMG CoA reductasa pravastatina
y simvastatina.
Las alteraciones consisten en disminución de la libido e impotencia,
parecen ser dosis-dependientes y reversibles al retirar la medicación.
Antiinflamatorios
no esteroideos.
Existen
al menos dos notificaciones, en la literatura, relacionando a indometacina
con disminución de la libido e impotencia y a naproxeno con alteración
de la eyaculación, respectivamente.
Antiandrógenos.
Este
tipo de fármacos ejercen su acción al inhibir la captación de andrógenos
por parte de los receptores androgénicos en los tejidos diana. Se
utilizan, en gran parte de los casos, en combinación con agonistas
de la LHRH (leuprolida o goserelina) que también producen este tipo
de alteraciones por lo que es difícil imputar la causalidad de este
tipo de trastornos.
Agonistas
de la LHRH.
Estos
fármacos producen una estimulación de la liberación de gonodotropinas
y de la secreción de testosterona. Ello va seguido de un descenso
progresivo de la testosterona hasta niveles de castración. Como
efectos adversos que afectan a la esfera sexual se han descrito
disminución de la libido, impotencia y también ginecomastia, atrofia
testicular y amenorrea. En casos puntuales se han notificado incremento
de la libido con goserelina y nafarelina.
Antiparkinsonianos.
Existen
notificaciones aisladas de aumento de la libido e hipersexualidad
en pacientes tratados con levodopa y cabergolina, posiblemente por
la inhibición de la secreción de prolactina. El efecto parece ser
dosis-dependiente y reversible.
También existen casos anecdóticos de impotencia y priapismo con
bromocriptina y un caso de engrosamiento clitoridiano doloroso reversible
al retirar la medicación.
Anticolinérgicos.
Aunque
la incidencia es rara, se han notificado casos de impotencia con
atropina, butilescopolamina, metilescopolamina y oxibutinina y así
lo recogen las fichas técnicas de estos productos.
Antihistamínicos.
Algunos
fármacos de este grupo, quizá por sus propiedades anticolinérgicas
pueden producir impotencia. Este es el caso de la hidroxizina y
triprolidina que en notificaciones aisladas en la literatura se
han relacionado con impotencia.
Antimicóticos.
Existen
notificaciones aisladas de disminución de la libido e impotencia
con itraconazol y ketoconazol.
Antivirales.
Según
los laboratorios fabricantes, existe constancia, aunque su relación
de causalidad no está plenamente comprobada, de ganciclovir y disminución
de la libido, ritonavir y disminución de la libido e impotencia
y saquinavir y alteraciones de la libido.
Anticoagulantes.
También
existen algunas publicaciones aisladas relacionando priapismo con
dicumarol y heparina.
Otros.
Una
publicación describe el caso de cuatro pacientes hemofílicos que
sufrieron eyaculación retrograda mientras eran tratados con ácido
aminocaproico. El trastorno fue reversible y posiblemente debido
a un mecanismo antiadrenérgico.
También existen publicaciones anecdóticas en la literatura o figuran
en las fichas técnicas del producto las siguientes asociaciones:
- Baclofeno
e impotencia y alteración eyaculación.
- Ciclobenzaprina
con disminución o aumento de la libido.
- Demeclociclina
y disminución de la libido.
- Digoxina y
disminución de la libido e impotencia.
- Dietilpropion
con disminución de la libido e impotencia.
- Donepezilo
y aumento de la libido.
- Etionamida
e impotencia.
- Etosuximida
y aumento de la libido.
- Etretinato
e impotencia.
- Gabapentina
con anorgasmia e impotencia.
- Interferon
a y disminución libido e impotencia.
- Mononitrato
de isosorbide con disminución de la libido e impotencia.
- Metoclopramida
con impotencia e hiperprolactinemia.
- Papaverina
y priapismo.
- Sulfasalazina
e impotencia.
- Talidomida
y disminución de la libido e impotencia.
- Tamoxifeno
y disminución de la libido y priapismo.
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Fuente
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