SALUD
SEXUAL
Hasta el siglo
diecinueve, privaron en el mundo criterios morales o religiosos
para designar lo que era sano en el área de la sexualidad.
Los diferentes
grupos confeccionaban listas sobre las prácticas sanas y
las perversas. Desgraciadamente, ese listado hablaba más
del gusto de quienes lo confeccionaban que de un criterio científico
objetivo. Se llegó a extremos tan inauditos como el de negar
la posibilidad de obtener placer a través del sexo.
Uno de los primeros
en señalar, de manera científica, las grandes variantes
normales de la sexualidad fue Alfred Kinsey, quien, en vez de teorizar
y abstraer, se dio a la tarea de preguntar a las personas comunes
y corrientes cuáles eran sus prácticas sexuales, sus
conductas, sus visiones y sus pareceres.
Curiosamente,
aun cuando muchas personas seguían su vida sexual sobre la
base de lo establecido, eran más las que mantenían
prácticas sexuales que siempre se habían considerado
raras, obscenas y exclusivas de personas con severos problemas sicológicos.
Con base en
esto, se inició un verdadero interés por definir realmente
cuáles prácticas son normales y cuáles debemos
calificar como anómalas o dañinas.
Quizás
el criterio más generalizado entre los sexólogos contemporáneos
es considerar sana cualquier práctica sexual que se realiza
con total consentimiento, sin producir daño y que resulte
agradable y placentera.
Es decir, hoy
entendemos la sexualidad como un gusto, como una actividad lúdica
en la que, aunque suene un poco atrevido, todo se vale, en el tanto
no dañe, no se obligue y sea agradable.
Por eso, la
recomendación para las parejas que quieran convertirse en
verdaderas amantes es dejarse guiar por las señales que emanan
del cuerpo, que le den a éste lo que pida y que se zambullan
de lleno en la experiencia del placer sexual sin atender a las falsas
reglas que han atormentado la vida sexual de la humanidad.
Sabemos que
las personas tienen gustos sexuales muy variados, que lo que para
unos es indiferente o hasta repulsivo, puede ser extremadamente
grato para otros. De ahí la importancia de conocer las diferentes
alternativas que ofrece la sexualidad, experimentarlas y escoger
las que resultan agradables para compartir en nuestra vida sexual
y, desde luego, entender la negativa de la pareja a realizar aquellas
que le resulten poco estimulantes.
GeoSalud, Diciembre
2003
Dr. Mauro Fernández
Sandí
Médico Cirujano
Ginecólogo Obstetra
Sexólogo Educador
Instituto Costarricense de Sexología
225 8936 280 1911 280 1933
Zapote, San José, Costa Rica
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