Estrés
e Hipertensión Arterial
¿Qué
es el estrés?
Es una exigencia que el medio ambiente impone a un organismo. El
individuo se encuentra frente a una situación amenazante
y agresiva ante la cual ha de utilizar sus recursos adaptativos
con el fin de evitar un deterioro de su salud física y/o
mental.
Una misma situación
puede ser valorada como amenazante o no por diferentes individuos,
por lo que su capacidad estresante resulta diferente para cada uno
de ellos.
La reacción
al estrés es muy compleja y la constituyen una sucesión
de acontecimientos de tipo neuronal, muscular, cardiovascular, inmunológico
y hormonal. Los experimentos de laboratorio muestran que el sistema
cardiovascular es muy sensible a los estímulos externos amenazantes.
¿Puede el estrés ser causa de hipertensión
arterial?
La situaciones vitales y el estrés pueden desempeñar
un papel importante en el desarrollo y mantenimiento de la hipertensión
arterial. Estos factores sicológicos se sumarían a
otros factores como el tabaquismo o a los derivados de la dieta
como la obesidad o la ingesta de sal en exceso.
¿Cómo el estrés crónico puede provocar
hipertensión?
El estrés crónico puede provocar hipertensión
a través de múltiples vías:
- Aumentando
el gasto cardíaco de origen simpático
- Disminuyendo
la actividad vagal
- Aumentando
los niveles de catecolaminas
- Potenciando
el sistema renina angiotensina aldosterona o
- Disminuyendo
la sensibilidad del reflejo barorreceptor.
¿Siempre
el estrés conduce a hipertensión?
Desde el punto de vista epidemiológico se sabe que las personas
que han sobrevivido a catástrofes naturales o bélicas
muestran niveles elevados de presión arterial que se prolongan
semanas o meses tras las mismas y luego vuelven a la normalidad.
No puede afirmarse,
al día de hoy y con carácter general, que la hiperreactividad
al estrés en situaciones puntuales permita predecir el desarrollo
futuro de la hipertensión arterial. Las diferencias individuales
son importantes y entre ellas, las derivadas de un funcionamiento
exagerado del sistema nervioso simpático y de la presencia
o no de antecedentes familiares de hipertensión arterial.
¿Qué repercusión tiene el estrés
laboral en la hipertensión?
La actividad laboral se asocia a incrementos en los valores medios
de presión arterial que pueden o no atravesar el umbral de
hipertensión.
Se ha comprobado
que la respuesta puede ser diferente en hombres y mujeres trabajadores.
Mientras que el varón se ve más afectado por las demandas
profesionales y situaciones de agresividad o ira contenidas, la
mujer, sobre todo si es además madre de familia, presentaría
mayor respuesta al estrés doméstico que al que manifestaba
durante el trabajo.
Algunos subgrupos
de personas con antecedentes familiares de hipertensión podrían
resultar más sensibles al efecto del estrés y contribuir
éste al desarrollo de hipertensión en el futuro.
¿Influyen las emociones en la presión arterial?
Determinados rasgos psicosociales como la variabilidad emocional
negativa, que suele acompañarse de menor satisfacción
social, mayor percepción de estrés diario, rasgos
de ansiedad y síndrome depresivo suelen asociarse a una mayor
respuesta de presión arterial y frecuencia cardíaca
ante las emociones negativas percibidas a lo largo del día.
¿Sirven las técnicas de control de estrés
para controlar la presión arterial?
La relajación es una técnica de autocontrol del sistema
nervioso que puede ser utilizada como ayuda para el control de la
hipertensión arterial. Los individuos pueden relajarse voluntariamente
en distintas situaciones de su vida personal o profesional, lo cual
favorece una disminución de la presión arterial por
reducción de la activación del sistema nervioso autónomo.
Pero no puede considerarse como la única herramienta para
el manejo de la hipertensión.
Fuente
Sociedad Española de Hipertensión - Liga Española
para la lucha contra la hipertensión arterial
http://www.seh-lelha.org/
Otros
artículos de Hipertensión Arterial en:
http://www.geosalud.com/hipertension/index.htm
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