Los
Análisis de Sangre: una herramienta útil para el control del VIH
Los exámenes de laboratorio
(análisis de sangre) pueden dar información clave sobre el estado de salud de
las personas portadoras del VIH. Algunos de ellos deben hacerse inmediatamente
después de que una persona se entere de que ha contraído el VIH, con el fin de
establecer un punto de referencia (medición inicial) para la evaluación de la
salud inmunológica y la actividad del virus. Saber
este «punto de referencia» le ayudará a controlar el progreso de la enfermedad
así como el efecto que están produciendo los medicamentos que esté tomando. La
edad, el sexo, el nivel de estrés, los medicamentos, otros tratamientos como la
radioterapia, las infecciones activas y otros factores pueden alterar los resultados
de estas pruebas, y deben tenerse en cuenta en el momento de interpretarlos. Aunque
tratar de entender los resultados de los exámenes de laboratorio puede ser una
labor tediosa, le podrían ayudar a responsabilizarse mejor de su salud y a entender
por qué el médico le ordena determinados exámenes o tratamientos. Con la práctica,
se irá volviendo más fácil interpretar estos resultados. La
mayoría de los exámenes de laboratorio se interpretan simplemente comparándolos
con los rangos que se consideran «normales» (valores superiores o inferiores).
Aquellos valores que están por fuera o en el límite del rango suelen ser los más
significativos. Usted podría simplemente mantener copias de los resultados, o
bien elaborar un registro o una tabla para poder notar así más fácilmente las
tendencias o los cambios. (Vea abajo algunos ejemplos de gráficos.) Al
leer los exámenes hay que tener en cuenta cinco puntos clave:
-
Como se mencionó anteriormente,
los valores «normales» de los exámenes pueden diferir. Por ejemplo, los valores
bajos en el colesterol pueden considerarse normales en una persona VIH positiva
que no esté en terapia. Asegúrese de discutir estas diferencias con su proveedor
de atención médica. Los resultados del laboratorio por fuera del rango de «normalidad»
no necesariamente deben ser motivo de alarma. -
Ningún
resultado de laboratorio resuelve todos los interrogantes por sí solo. La mayoría
de los resultados deben ser interpretados en conjunto con otros informes y dentro
del contexto de su estado general de salud, antes de poder sacar cualquier conclusión. -
Diferentes laboratorios
pueden obtener distintos resultados de una misma muestra de sangre debido a que
utilizan diferentes métodos o equipos. Los resultados pueden variar hasta en un
20%. Trate de acudir al mismo laboratorio todas las veces que se haga un análisis
de sangre. Si no puede recurrir al mismo laboratorio, es posible que necesite
establecer un nuevo punto de referencia con el nuevo laboratorio. En el caso de
las pruebas de carga viral, trate de que le hagan todas las veces el mismo tipo
de prueba (bDNA o PCR). Si su médico lo manda al mismo lugar para que le tomen
la muestra de sangre, es muy probable que se estén utilizando los mismos laboratorios
y las mismas pruebas. Pero si usted ve una diferencia importante en sus exámenes
de laboratorio, sería conveniente que le preguntara a su médico si hubo algún
cambio en el laboratorio o en el tipo de prueba usados. -
Los
exámenes de laboratorio también pueden variar de acuerdo a la hora del día en
que le saquen la muestra de sangre. Si es posible, trate de programar las extracciones
de sangre a la misma hora del día cada vez. Además, tenga en cuenta que una enfermedad
o infección, como una gripe, puede afectar los resultados de los exámenes. Sería
conveniente que esperara o se repitiera los exámenes una vez que esté aliviado.
Aun una vacuna contra la gripe puede alterar los resultados de los exámenes de
laboratorio, ya que estimula el sistema inmunológico y puede aumentar la replicación
del VIH. Normalmente, los niveles del virus vuelven al valor de referencia al
mes de la vacuna contra la gripe. -
Cualquier
cambio importante en los resultados puede deberse a errores en las pruebas. Es
aconsejable volverse a hacer las pruebas antes de sacar cualquier conclusión a
partir de un solo resultado. Cuadro
hemático completo El cuadro hemático completo (CBC por su
sigla en inglés) es el análisis de sangre que con mayor frecuencia ordenan los
médicos. Éste mide y analiza los diferentes tipos de células que componen la sangre,
tales como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Por
lo general, aun las personas que no tienen síntomas de enfermedad del VIH deben
hacerse un cuadro hemático completo cada 6 a12 meses. Es conveniente que las personas
con cambios en las tendencias de sus análisis de sangre se hagan este examen cada
tres meses (o con mayor frecuencia). Las personas con síntomas de la enfermedad
del VIH deben hacerse un cuadro hemático completo cada 3 a 6 meses. Las
pruebas se hacen con mayor frecuencia en personas con síntomas de anemia (recuentos
bajos de glóbulos rojos), leucopenia (recuentos bajos de glóbulos blancos) y trombocitopenia
(recuentos bajos de plaquetas). En todo caso, si ocurren cambios que le preocupen
a usted o a su médico, se deberán repetir las pruebas unas pocas semanas después.
De los siguientes exámenes, los indicadores más importantes son los recuentos
de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Los
glóbulos rojos: células portadoras de oxígeno
Recuentos de glóbulos rojos (o recuento de RBC por su
sigla en inglés) Los glóbulos rojos se producen en la médula
ósea y son los que llevan el oxígeno a todo el organismo. El RBC es la cantidad
de glóbulos rojos que son producidos en unas 20 gotas de sangre (1 milímetro cúbico).
Los niveles normales de RBC fluctúan entre 4.5 y 6.1 millones por milímetro cúbico
para los hombres, y entre 4.0 y 5.3 millones para las mujeres. Muchas personas
con VIH pueden tener valores inferiores a los normales. El
que se obtengan valores ligeramente bajos no debe ser motivo de alarma. Sin embargo,
los valores muy reducidos pueden ser señal de anemia y deben examinarse cuidadosamente
y tratarse si es necesario. Algunos de los síntomas son fatiga, falta de aliento
(dificultad para respirar), palidez en la piel y, en las mujeres, irregularidades
menstruales. La anemia puede ser provocada por ciertos medicamentos o enfermedades.
Los recuentos bajos de los glóbulos rojos van acompañados de disminuciones en
los niveles de hemoglobina y hematócrito. La
hemoglobina: es una proteína en los glóbulos rojos que lleva el oxígeno
al organismo. Los niveles normales de hemoglobina son de 12 a 16 gramos por decilitro
(g/dl) en las mujeres y de 14 a 18 g/dl en los hombres. Las personas con VIH a
menudo tienen niveles de hemoglobina por debajo de lo normal, por lo general debido
a la disminución en el número de glóbulos rojos producidos en la médula ósea. Los
medicamentos que causan disminución de la médula ósea, también causan disminución
en los niveles de hemoglobina. Las personas con VIH que tienen anemia leve algunas
veces toman suplementos de hierro o eritropoyetina (Epogen), una hormona que estimula
la producción de glóbulos rojos para aumentar el nivel de hemoglobina. Sin embargo,
si la anemia es severa, la terapia con eritropoyetina no debe reemplazar a la
transfusión de sangre. El
hematócrito: es otra forma de medir el recuento de glóbulos rojos.
Es el porcentaje de glóbulos rojos dentro del número total de células sanguíneas
en el organismo. Los valores normales fluctúan entre 40 y 54% para los hombres
y 37 y 47% para las mujeres. Los valores del hematócrito indican la densidad de
la sangre así como su capacidad para llevar oxígeno. Un hematócrito bajo es otro
indicador de anemia. Volumen
corpuscular medio (MCV por su sigla en inglés): El MCV mide el tamaño
promedio de un glóbulo rojo individual. El MCV promedio fluctúa entre 80 y 100
femtolitros (fl). Un MCV bajo indica que los glóbulos son más pequeños de lo normal.
Esto puede deberse a una deficiencia de hierro o a una enfermedad crónica. El
MCV por lo general es más alto de lo normal en las personas que toman AZT (zidovudina,
Retrovir) o en las personas con deficiencias de Vitamina B12 o ácido fólico. Hemoglobina
corpuscular media y concentración de hemoglobina corpuscular media (MCH y MCHC
por sus siglas en inglés): Éstas son medidas de la cantidad y el volumen
de hemoglobina en una célula promedio. Estas medidas son menos importantes pero
ayudan a detectar varios tipos de anemias y leucemias. Las
plaquetas: células que ayudan en la coagulación de la sangre
Recuento de plaqueta Las
plaquetas son una parte de la sangre necesaria para el proceso de coagulación.
Éstas se desplazan hasta el lugar de una herida donde se «pegan» y ayudan a desarrollar
un coágulo o una costra para detener el sangrado. Un recuento normal de plaquetas
fluctúa entre 150,000 y 440,000. Un recuento bajo de plaquetas (trombocitopenia)
puede ser provocado por la infección del VIH misma o por ciertos medicamentos. Aunque
un recuento de plaquetas inferior a 150,000 es considerado bajo, la mayoría de
las personas aún no corren el riesgo de una hemorragia interna con recuentos de
50,000 o hasta inferiores. Sin embargo, debido a que las plaquetas son necesarias
para la coagulación, la posibilidad de una hemorragia seria crece a medida que
los recuentos de plaquetas decrecen. Si su recuento de plaquetas es bajo, es posible
que su médico le cambie de tratamiento o le enseñe algunas precauciones especiales
para prevenir las hemorragias (sangrados), como usar cepillos de dientes de cerdas
suaves y máquinas de afeitar eléctricas. Los
glóbulos blancos: células que combaten las infecciones Recuento
de glóbulos blancos (WBC por su sigla en inglés) Los
glóbulos blancos (leucocitos) ayudan a prevenir y combatir las infecciones en
el organismo. En promedio un recuento normal de glóbulos blancos en un adulto
saludable fluctúa entre 4,000 y 11,000 por milímetro cúbico. Un recuento alto
puede indicar que su organismo está combatiendo una infección. Los recuentos bajos
pueden ser el resultado de ciertos medicamentos (como el AZT o el ganciclovir),
una infección viral menor, el estrés o una infección oportunista (como tuberculosis,
histoplasmosis y otras infecciones por hongos). Los recuentos bajos pueden ser
preocupantes ya que el organismo se encuentra más propenso a las infecciones. Diferencial
de glóbulos blancos: Ésta
es una subdivisión de los diferentes tipos de glóbulos blancos como porcentajes
del recuento total de glóbulos blancos. Las tres categorías principales de glóbulos
blancos son: 1. Linfocitos, 2. Granulocitos y 3. Monocitos. Linfocitos:
Los linfocitos son glóbulos blancos que producen anticuerpos y regulan
la totalidad del sistema inmunológico. Éstos constituyen entre un 10 y un 45%
de los glóbulos blancos. Existen dos categorías principales: la células B y las
células T, las cuales combaten las infecciones de diferente forma. Las células
CD4+, que son un tipo de células T, son las células que ataca el VIH. Usted podrá
haber escuchado el término «recuento de CD4+» o «recuento de células T» Granulocitos
(células polimorfonucleares o PMN): Éste
es el tipo más común de glóbulos blancos y constituyen entre un 55 y un 80% del
recuento total. Los granulocitos se encargan de combatir las infecciones bacterianas
y se clasifican en: Neutrófilos
Son el tipo más común de glóbulos blancos y constituyen entre un 55 a un 70% del
recuento total. Combaten las infecciones de diferentes maneras y juegan un papel
importante en rodear y destruir las bacterias y otras sustancias extrañas en el
organismo. Algunos medicamentos como el ganciclovir (Cytovene) pueden disminuir
el recuento de neutrófilos. Eosinófilos
Constituyen entre el 1 y el 3% de los glóbulos blancos y se dedican a combatir
las infecciones por parásitos y las reacciones alérgicas. Su número aumenta durante
una reacción alérgica o un ataque de asma. Basófilos
Constituyen solamente el 1% de los glóbulos blancos, pero son muy importantes
para liberar histamina. La histamina es la sustancia que lo hace sentir congestionado
y pésimo durante un resfriado (es por eso que se utilizan las antihistaminas para
reducir los síntomas del resfriado), pero que ayuda a sanar al cuerpo aumentando
la permeabilidad de los vasos sanguíneos para que los glóbulos blancos puedan
desplazarse con mayor rapidez a las áreas de infección. Monocitos:
Éstos constituyen
entre un 3 y un 7% de los glóbulos blancos. Circulan en la sangre más o menos
durante 24 horas y luego se trasladan a los tejidos donde maduran y se convierten
en macrófagos, que son los que devoran la infección y los cuerpos extraños (macrófago
quiere decir «gran devorador»). Panel
químico (CHEM-25 o SMA-25) Un
panel químico examina los niveles de 25 sustancias químicas en la sangre y puede
ayudar a determinar si su organismo está funcionando adecuadamente. (Otras versiones
que evalúan 12, 14 ó 20 sustancias químicas son las llamadas SMA12, SMA14 y SMA
20, respectivamente.) Las personas que no están tomando medicamentos deben hacerse
un panel químico una vez al año; las que los toman, con mayor frecuencia. Algunos
de los valores importantes son los siguientes: Sodio:
El sodio (Na) que
es uno de los componentes de la sal de mesaes importante para regular el
equilibrio de líquidos en el organismo, en el sistema nervioso y en el tejido
muscular (incluyendo el del músculo del corazón). Tener demasiado sodio puede
ser un síntoma de deshidratación, mientras que tener demasiado poco puede indicar
un exceso de líquidos o indicar problemas de los riñones. Consumir alimentos salados
no afectará el nivel de sodio si se están tomando líquidos. El rango de normalidad
del sodio es de 135 a 145 mEq/litro. Potasio:
El potasio (K) se
encuentra mayormente en el interior de las células y desempeña funciones muy importantes,
particularmente en la regulación de los impulsos nerviosos y del músculo del corazón.
Tanto el exceso de potasio (hiperkalemia) como su deficiencia (hipokalemia) son
problemáticos. Puede producirse un nivel elevado de potasio cuando existe una
insuficiencia renal o una herida grave. Los niveles bajos de potasio suelen presentarse
después de episodios graves de vómito, diarrea, períodos prolongados sin alimentos,
y en personas que toman dosis altas de diuréticos (pastillas de agua). El potasio
se encuentra en la mayoría de los alimentos y las personas que consumen una dieta
más o menos balanceada no tienen dificultades para obtener la cantidad suficiente.
El rango de normalidad del potasio es de 3.5 a 5 mEq/litro. Cloruro
y magnesio (Cl y Mg): Éstos
son otros dos importantes elementos de la sangre. El cloruro es particularmente
importante para regular el equilibrio de líquidos en el organismo. El magnesio
se encarga de las contracciones musculares y de sintetizar las proteínas. El rango
de normalidad del cloruro es de 100 a 106 mEq/litro; el del magnesio es de 1.5
a 2.0 mEq/litro. Glucosa:
La glucosa es el azúcar en la sangre, y los valores de glucosa se utilizan
para controlar la diabetes mellitus. El uso de pentamidina intravenosa (Pentam)
puede provocar niveles anormalmente altos o bajos de glucosa. Los medicamentos
que afectan al páncreascomo el ddI, el ddC y el d4Ttambién pueden
provocar niveles altos de glucosa. La resistencia a la insulina es otra de las
causas de un nivel alto de glucosa en la sangre. Esta resistencia se presenta
cuando la insulina (que es la hormona que retira el azúcar de la sangre) es menos
eficaz de lo normal. Esto puede ocurrir con el uso a largo plazo de medicamentos
contra el VIH, por el VIH mismo, o por ambos (los medicamentos y el virus). La
resistencia a la insulina puede tratarse con medicamentos. Los niveles normales
de glucosa son de 75 a 125 mg/dl. Colesterol
y triglicéridos: Éstas son sustancias grasas en la sangre y se utilizan
para medir el riesgo de una enfermedad del corazón y el estado de nutrición de
una persona. Los niveles de triglicéridos por lo general se reducen en las personas
con VIH, posiblemente debido a la malnutrición o al desgaste en las etapas avanzadas
de la enfermedad. El colesterol y los triglicéridos altos pueden presentarse en
las personas con VIH durante muchos años y también pueden ser un efecto secundario
de los medicamentos contra el VIH. Los niveles normales de colesterol son de 150
a 250 mg/dl y los de los triglicéridos, de 47 a 175 mg/dl. Amilasa:
La amilasa es una enzima secretada por las glándulas salivares en la
boca así como en el páncreas. Los niveles elevados de amilasa son la indicación
inicial de una pancreatitis (inflamación del páncreas). La pancreatitis es algunas
veces un efecto secundario de la terapia contra el VIH con medicamentos como el
ddI, el ddC y el d4T. Los niveles de amilasa son normalmente entre 25 y 125 miliunidades
por milímetro. Pruebas
de función hepática (LFT por su sigla en inglés): Las
pruebas de función hepática incluyen una serie de indicadores que ayudan a determinar
el estado en que se encuentra el hígado. Algunos de éstos son ALT (SGPT), AST
(SGOT), LDH, fosfatasa alcalina y bilirrubina total. Aunque algunos medicamentos
suelen elevar los niveles de las enzimas hepáticas, el aumento puede deberse también
a ciertas enfermedades del hígado tales como la hepatitis B o C, heridas y tumores.
Los niveles anormales en las pruebas de función hepática suelen presentarse en
un 60 a un 70% de las personas con VIH, pero la insuficiencia hepática no es algo
común. Los niveles altos de fosfatasa alcalina junto con niveles normales de bilirrubina
pueden indicar algunas enfermedades graves y a menudo se observan en personas
con complejo Micobacterium avium (MAC), citomegalovirus (CMV), histoplasmosis,
efectos secundarios de algunos medicamentos o sarcoma de Kaposi. La bilirrubina,
que es el producto de los glóbulos rojos muertos, es eliminada a través del hígado.
Los niveles altos de bilirrubina en la sangre pueden indicar hepatitis (caracterizada
por un color amarillento en la piel), obstrucción de los conductos biliares y
otros problemas del hígado. Pruebas
de función renal: Se
utilizan dos indicadores para evaluar la función de los riñones, la creatinina
y el BUN (sigla en inglés para nitrógeno ureico sanguíneo). Los niveles altos
de creatinina y BUN indican una enfermedad del riñón o una deshidratación. Los
niveles altos de ácido úrico pueden ser una señal de deficiencia renal, pero también
pueden indicar otros problemas como linfoma o inflamación en los tejidos. La deficiencia
renal es común en las personas con VIH debido a las toxicidades propias de ciertos
medicamentos como el foscarnet (Foscavir). Proteínas:
La albúmina y la
globulina son las dos clases principales de proteínas en la sangre. Los niveles
altos de albúmina indican deshidratación y los niveles bajos pueden significar
una malnutrición o una deficiencia hepática o renal. Los niveles de globulina
son menos importantes. Subdivisión
de los linfocitos y carga viral: Pruebas específicas para las personas con VIH
Los linfocitos son un
tipo de glóbulos blancos, lo que quiere decir que son parte del sistema inmunológico.
Hacerle un seguimiento a los recuentos de linfocitos es una forma de revisar una
deficiencia en el sistema inmunológico. Existen tres tipos principales de linfocitos:
- Las células B (llamadas
B porque provienen de la médula de los huesos [«Bones» en inglés]),
- Las
células T, como los CD4+ y los CD8+ (llamadas T porque provienen de un órgano
llamado «Timo» ), y
- Las
células NK (sigla en inglés de «natural killers», lo que quiere decir «asesinas
naturales»).
Las
células B son las encargadas de la «inmunidad humoral» mediante el suministro
de anticuerpos para neutralizar las bacterias y los virus. Las células T son las
encargadas de la «inmunidad mediada por células» cuando las células mismas (y
no los anticuerpos) supervisan la eliminación de partículas infecciosas y otras
células. Los dos tipos de células T son los CD4+ (denominadas células «ayudantes»)
y los CD8+ (denominadas células «supresoras» o citotóxicas). Es bien sabido que
el VIH causa en la mayoría de las personas una lenta disminución en las células
CD4+. Los recuentos normales de células CD4+ son entre 600 y 1,500 células por
milímetro cúbico de sangre. Los recuentos normales de células CD8+ en una persona
VIH negativa son de 300 a 800 células por milímetro cúbico de sangre. Anteriormente
se consideraba que los recuentos de células CD4+ eran los que mejor predecían
en qué etapa se encontraba la enfermedad y qué riesgos había de desarrollar complicaciones
relacionadas con el SIDA. Ahora existe un consenso general de que los recuentos
de células CD4+ solos no dan una medida adecuada del progreso de la enfermedad
y de la respuesta a la terapia, debido a que pueden variar ampliamente. Nos dicen
cuántas células están presentes, pero no cómo es su funcionamiento. Usar los recuentos
de células CD4+ en conjunto con las pruebas de carga viral ofrece un panorama
más completo sobre la salud y la respuesta a la terapia. Sin embargo, los recuentos
de células CD4+y no la carga viralson un mejor indicador sobre cuándo
comenzar la terapia preventiva contra las infecciones oportunistas.
| ¿Qué
significan los recuentos de células CD4+? |
| Más
de 500 células CD4+ | - Probablemente
no hay ningún problema inusual. Destacar la importancia de mantener buenos hábitos
de alimentación y atención médica, como las vacunas y la nutrición.
|
| De
200 a 500 células CD4+ | - Mayor
riesgo de culebrilla (herpes zóster), muguet (candidiasis), infecciones cutáneas,
infecciones bacterianas sinusales y pulmonares, y TB.
- Las
infecciones oportunistas (como la PCP, el MAC y el CMV) son infrecuentes
|
| De
50 a 200 células CD4+ | - Mayor
riesgo de contraer PCP y otras infecciones oportunistas.
- Está
indicado el tratamiento preventivo para la PCP.
- Si
los recuentos son inferiores a 100, considere la posibilidad de tratamiento preventivo
contra el MAC, el CMV e infecciones fúngicas invasivas.
|
| Menos
de 50 células CD4+ | - Mayor
riesgo de contraer infecciones oportunistas, como el MAC y el CMV.
- Seguir
tomando medicamentos preventivos.
| Debido
a que los recuentos absolutos de células CD4+ pueden variar, es conveniente observar
los porcentajes relativos de células CD4+ y CD8+ para hacerse una mejor idea de
la condición en que se encuentra la función inmunológica. El porcentaje de CD4+
sobre el total de linfocitos puede ser un mejor indicador del avance de la enfermedad
que el recuento de células CD4+ solo, debido a la variabilidad de los números
absolutos. Un porcentaje normal de células CD4+ es de 28 a 58 %. La relación entre
CD4+ y CD8+ es también un indicador útil. La relación normal es por lo general
cercana a 2.0 (es decir que por cada dos células CD4+ hay una célula CD8+). En
la enfermedad del VIH, esta relación se invierte puesto que los CD8+ aumentan
y los CD4+ disminuyen. Aunque
los recuentos de células T son útiles como guía general para iniciar un tratamiento
o para controlar la función inmunológica, pueden variar y no son un indicador
absoluto del estado de salud o enfermedad. Los resultados pueden variar de acuerdo
a la hora del día, las infecciones que se tengan, la falta de sueño, el nivel
de estrés y otros factores biológicos. Un cambio en el laboratorio usual así como
la rapidez con la que se efectúe el análisis después de haber sido tomada la muestra
también pueden afectar los resultados. Por consiguiente, es muy importante tener
en cuenta las tendencias generales y no alarmarse por los resultados de un examen
en particular. Las
pruebas de carga viral Un
análisis de sangre puede detectar y medir el material genético del VIH (ARN del
VIH) en la sangre de casi todas las personas VIH positivas, ofreciendo una importante
herramienta para el control de la enfermedad del VIH. Las pruebas de carga viral
más sensibles hoy en día pueden medir hasta 50 copias del virus. Los niveles de
carga viral por lo general están correlacionados con la etapa de la enfermedad,
lo que los hace un buen método de pronóstico. Las pruebas de carga viral también
son una herramienta sensible para evaluar el efecto de los medicamentos. Utilizar
tanto los recuentos de células CD4+ como las pruebas de carga viral ofrece un
panorama más completo del riesgo que tiene una persona de desarrollar la enfermedad
y de la respuesta que está teniendo al tratamiento. Aunque los recuentos de células
CD4+ indican el estado del sistema inmunológico de una personaes decir la
capacidad del organismo para combatir las enfermedadeslas pruebas de carga
viral indican el nivel de actividad del virus. Estos dos valores juntos ofrecen
un panorama claro del estado de salud de una persona. ¿Cuáles
son las pruebas? Los tres tipos principales de pruebas
de carga viral que se están utilizando en la actualidad son Q-PCR, bDNA y NASBA.
La Q-PCR (sigla en inglés para reacción cuantitativa en cadena de la polimerasa)
conocida comercialmente como Amplicor HIV-1 Monitor Test, es fabricada por Roche
Molecular Systems. La bDNA (sigla en inglés para prueba de ADN ramificado o Quantiplex)
es fabricada por Bayer, y la NASB (sigla en inglés para amplificación de secuencias
del ácido nucleico) es fabricada por Organon Teknika. Estas pruebas se llevan
a cabo tomando una muestra de sangre y haciendo múltiples copias del virus presente
en esa muestra. Por medio de un proceso matemático, se puede estimar el número
de partículas virales que están presentes en la muestra. Los
diferentes tipos de pruebas son adecuados para las diferentes etapas de la enfermedad.
La Q-PCR es la más sensible y puede detectar niveles muy bajos del virus en la
sangre, pero la prueba bDNA ha demostrado ser la más exacta en cuantificar niveles
altos del virus. Cada prueba tiene un cierto nivel de error, y en algunos casos
puede llegar hasta el 20%. Además, cada prueba requiere una cantidad diferente
de sangre: la bDNA utiliza 2 ml (cerca de media cucharadita) mientras que la NASBA
y la Q-PCR requieren sólo entre 100 y 200 microlitros, respectivamente (mucho
menos). Esto puede ser importante para las personas que se hacen otras pruebas
que requieren grandes cantidades de sangre. Además, la Q-PCR en promedio da niveles
de carga viral el doble de altos que la bDNA; por esto, es importante utilizar
el mismo laboratorio y tipo de prueba cada vez, para detectar en forma exacta
cualquier cambio en la carga viral. En
la actualidad se están estudiando nuevas versiones de estas pruebas, y cada "generación"
de las pruebas ofrece una mayor sensibilidad y exactitud. Roche ha desarrollado
una nueva prueba ultrasensible que detectará 50 copias del ARN del VIH, lo que
permitirá saber en forma temprana si una terapia está teniendo éxito. Igualmente,
Bayer está desarrollando una segunda y tercera generación de la prueba bDNA que
detectarán 500 y 50 copias, respectivamente, y Organon Teknika tiene una segunda
generación de su prueba, la cual detectará hasta 400 copias del virus. La
carga viral, el avance de la enfermedad y la terapia contra el VIH.
Existe una correlación entre el aumento de las cargas virales, la disminución
de los recuentos de células CD4+, la rapidez de estos descensos y la aceleración
del avance de la enfermedad. La carga viral parece ser un buen indicador de pronóstico
de los resultados a largo plazo respecto al avance de la enfermedad y la muerte.
Se ha demostrado que, en las personas que tienen cargas virales por encima de
100,000, la probabilidad de desarrollar el SIDA en los próximos cinco años es
diez veces mayor que en las que tienen cargas virales menores. En las personas
que mantienen sus cargas virales constantes por debajo de 10,000, el riesgo de
avance de la enfermedad parece ser menor. Las
pruebas de la carga viral pueden informar rápidamente a los investigadores, médicos
y pacientes sobre la eficacia de un medicamento y el momento en que deja de surtir
efecto, facilitando enormemente la toma de decisiones sobre el tratamiento. Ya
sea en el momento de iniciar, cambiar o agregar un medicamento contra el VIH,
se ha demostrado que las cargas virales disminuyen en respuesta a los nuevos ataques
contra el virus. La ausencia de un cambio significativo en la carga viral indica
que el régimen particular de medicamentos probablemente no está funcionando. Gracias
a esta prueba, las personas portadoras del VIH pueden tomar decisiones más rápidas
sobre el efecto de sus tratamientos. (Nota: las personas cuya enfermedad está
en etapa más avanzadaes decir, tienen recuentos de células CD4+ inferiores
a 50pueden tardar más en disminuir su carga viral después de iniciar un
nuevo régimen.) En
un estudio se demostró que la eficacia de la terapia para reducir el riesgo de
avance de la enfermedad depende de la magnitud de la reducción y no de los niveles
de referencia del VIH. Por ejemplo, una reducción de una unidad logarítmica desde
150,000 copias de ARN del VIH a 15,000 copias disminuye el riesgo relativo de
avance de la enfermedad en la misma medida que una reducción de una unidad logarítmica
de 50,000 a 5,000 copias. El
aumento de las cargas virales puede indicar que la persona se está volviendo resistente
al medicamento. Los investigadores esperan que los cambios en la carga viral sean
capaces de advertir oportunamente del inminente fracaso del medicamento, antes
de que la persona sufra una grave disminución de los recuentos de células CD4+
y un fuerte avance de la enfermedad. En resultados recientes se sugiere que un
regreso rápido a los niveles de ARN del VIH previos a la terapia (en los seis
meses subsiguientes al comienzo de la terapia) puede estar asociado con un mayor
riesgo de avance de la enfermedad y el posible fracaso del medicamento. Analizados
conjuntamente, estos factores pueden ofrecer un mejor método para saber cuándo
hay que empezar o cambiar de terapia, en comparación con el método anterior que
sólo se basaba en los niveles de CD4+. Carga
viral en el plasma y otros depósitos del VIH. Ya que la
carga viral se mide únicamente en la sangre, es importante saber si, a medida
que se reducen los niveles del VIH en la sangre, también están disminuyendo en
otras partes del cuerpo. Unos cuantos estudios recientes muestran que las cargas
virales sanguíneas guardan relación con la carga viral en el semen, las secreciones
vaginales y los tejidos linfáticos. Conforme disminuye la carga viral en la sangre,
parecería que también se reduce en estas otras áreas menos asequibles del organismo.
Las investigaciones futuras deben concentrarse en la correlación existente entre
la carga viral plasmática y los niveles del VIH en el cerebro y la médula ósea. Cómo
interpretar los resultados. Los resultados de las pruebas
de carga viral pueden ser difíciles de comprender. A continuación se proporcionan
algunas pautas generales, que probablemente cambiarán conforme se lleven a cabo
otras investigaciones y se desarrollen nuevas pruebas. Como
sucede con los recuentos de células CD4+, lo que más importa es la tendencia de
los niveles de ARN del VIH, y no los resultados individuales de una prueba. Tanto
la magnitud como la duración del descenso son importantes a la hora de evaluar
el éxito de determinada terapia. Las
personas con cargas virales por debajo del límite de detección deben recordar
que indetectable no significa que el virus se haya erradicado, sino que está presente
a niveles por debajo de la sensibilidad de la prueba. Aunque las cargas virales
en el plasma no se puedan detectar, hasta la fecha no se sabe si el virus está
presente en otras partes menos asequibles del cuerpo, como los tejidos linfáticos
y el cerebro. Sin embargo, los datos recientes indican que podría existir una
correlación entre las cargas virales plasmática y las presentes en otras partes
del organismo. Estas pautas se van clarificando y modificando a medida que los
médicos y los investigadores aprenden más sobre el valor predictivo de las pruebas
de carga viral.
| Pautas
para interpretar las pruebas de carga viral -
Una carga viral baja, estable
y en vías de disminución es algo positivo; un resultado alto o un aumento del
nivel requiere la atención del médico, ya que ambos pueden ser señal de que el
tratamiento ha fracasado. -
Generalmente,
una carga viral inferior a 10,000 copias/ml se considera "baja". -
Generalmente, una carga
viral superior a 100,000 copias/ml se considera "alta". |
El cambio
mínimo confiable en las mediciones es una variación de tres veces (0.5 unidad
logarítmica); esto significa un valor tres veces mayor o menor que el resultado
de prueba más reciente. Por consiguiente, un descenso de 20,000 a 10,000 (o sea,
de dos veces) no se consideraría ni confiable ni significativo, aunque la reproducibilidad
de los resultados de las pruebas validaría el resultado. (Para más información
sobre las "unidades logarítmicas" o "logs", consulte la sección Cómo interpretar
los valores de carga viral). Una disminución de menor magnitud podría deberse
simplemente a errores de la prueba, la presencia de otras infecciones o cambios
biológicos normales. Un
descenso de diez veces en la carga viral de una persona que tiene 1 millón de
copias del virus es tan importante como un descenso de diez veces en una persona
que tiene sólo 10,000 ó 100,000 copias. ¿Qué
factores afectan los resultados? Ya que las pruebas
determinan la actividad viral, cualquier factor que afecte la producción del virus
puede influir en los resultados. En el avance normal de la enfermedad del VIH,
las cargas virales tienden a aumentar lentamente; un ascenso brusco y sostenido
puede indicar que la enfermedad está avanzando más rápidamente. Sin embargo, un
ascenso repentino puede deberse también a la presencia de otras infecciones, tales
como la gripe o un brote de herpes, porque las células CD4+ inactivas previamente
infectadas con el VIH se "despiertan" repentinamente de su otra infección y comienzan
a producir el virus. Ciertas vacunas, como una vacuna contra la gripe o influenza,
también pueden producir aumentos a corto plazo. Existen controversias sobre la
conveniencia de que las personas VIH positivas reciban vacunas rutinarias contra
la gripe. La opinión general es que el aumento en la carga viral que resulta de
la vacunación es mucho menor que los aumentos causados por la infección de gripe
en sí, y estos ascensos no se mantienen por más de unas cuantas semanas. Ya que
los tratamientos contra el VIH también pueden afectar las cargas virales, las
pruebas que las determinan constituyen una herramienta importante en la toma de
decisiones sobre opciones terapéuticas. ¿Con
qué frecuencia deben medirse las cargas virales? Inicialmente
deben tomarse dos determinaciones de ARN del VIH, espaciadas unas 2 a 4 semanas,
para establecer el nivel de referencia. En lo sucesivo, las pruebas deben repetirse
cada 3 ó 4 meses junto con los recuentos de células CD4+. Ya que otras infecciones
pueden aumentar temporalmente las cargas virales, cualquier ascenso repentino
del virus debe verificarse con otra prueba entre 2 y 4 semanas después. En
general, debe evitarse hacer pruebas de la carga viral durante una infección activa
(como un resfriado o una gripe), después de una vacuna rutinaria (por ejemplo,
contra la gripe o el tétano) o durante los brotes de herpes genital u otras infecciones.
Todos estos factores pueden aumentar la carga viral de 10 a 100 veces, aunque
estos niveles suelen regresar al valor de referencia varias semanas después de
la vacunación o al resolverse la infección. Es preciso efectuar las pruebas más
a menudo a la hora de tomar decisiones críticas sobre el tratamiento. También
debe efectuarse una prueba 3 ó 4 semanas después de iniciar o cambiar terapias.
Ya que diferentes pruebas pueden producir resultados ligeramente distintos, las
personas deben seguir recurriendo a la misma prueba para obtener resultados confiables
y tendencias correctas. Cómo
obtener pruebas de la carga viral. Tanto Roche como
Bayer, fabricantes de Q-PCR y bDNA, respectivamente, ofrecen programas de asistencia
a los pacientes en los que se administran sus pruebas gratuitamente a personas
que no pueden cubrir los gastos (cuestan entre $150 y $250 cada una). Aunque la
disponibilidad de estos programas puede tener restricciones geográficas, llame
a los siguientes números si desea obtener más información:
Bayer (bDNA) 1-888-HIV-LOAD
Roche (Q-PCR) 1-888-TEST-PCR La
prueba Q-PCR de Roche cuenta con la certificación de la FDA, lo cual hace que
la mayoría de las compañías aseguradoras y Medicaid cubra su costo. Consulte con
su compañía de seguros para averiguar los detalles específicos de su cobertura. La
carga viral, los recuentos de células CD4+ y cuándo empezar la terapia
A finales del año 2000, un panel de investigadores modificó las recomendaciones
sobre el modo de uso de las terapias contra el VIH según los recuentos de células
CD4+ y la información sobre carga viral. En
las personas que tienen cargas virales superiores a 30,000-50,000, independientemente
de su recuento de células CD4+, puede tomarse la decisión de comenzar el tratamiento
o posponerlo. El enfoque conservador recomienda vigilar los recuentos de células
CD4+ más a menudo sin administrar terapias contra el VIH, mientras que el enfoque
más agresivo recomienda ofrecer la terapia. Sin importar cuál sea el recuento
absoluto de células CD4+, la terapia se justifica si la disminución tiende a ser
drástica. Las
investigaciones confirman convincentemente que la terapia contra el VIH beneficia
a personas con recuentos de células CD4+ inferiores a 200, si se inicia idealmente
cuando los recuentos descienden a 200, sin importar cuál sea la carga viral. Otras
investigaciones sugieren que la terapia podría ser provechosa si se inicia cuando
los recuentos de células CD4+ se encuentran entre 200 y 350. En este último caso,
considerar otros factores como la carga viral, la tendencia de la disminución
del recuento de células CD4+ y el estado general de salud podrían inducir a una
persona a iniciar la terapia contra el VIH aunque su recuento sea superior a 200.
Se desconoce si iniciar una terapia contra el VIH cuando los recuentos de células
CD4+ son superiores a 350 brindará beneficios a largo plazo que compensen las
preocupaciones sobre los posibles efectos secundarios a corto y largo plazo de
las opciones terapéuticas actuales contra el VIH. Se
sabe de algunos casos de personas con recuentos bajos de células CD4+y niveles
de ARN del VIH entre bajos e indetectablesque no reciben terapia contra
el VIH. En estas circunstancias no hay pautas precisas sobre la manera de proceder.
Los médicos informan que cuando inician una terapia con tres medicamentos en estas
personas, los recuentos de células CD4+ aumentan. Tal vez esto se deba a que las
combinaciones de medicamentos antirretrovirales estén surtiendo efecto en zonas
más inasequibles, como los ganglios linfáticos. Comentarios
Las pruebas de carga viral, recuentos de células CD4+ y otros marcadores
del estado de salud ayudan a dilucidar más claramente el riesgo de avance de la
enfermedad, el estado inmunológico y la lucha del organismo contra el VIH. Ya
que las pruebas de carga viral se realizan sólo en el plasma sanguíneo, la siguiente
fase de las investigaciones requiere determinar si éstas constituyen un buen pronóstico
sobre la actividad viral en otras partes del cuerpo, como por ejemplo los ganglios
linfáticos, la médula ósea y las secreciones genitales. Si se demuestra que existe
una correlación, sabremos que a medida que se reduzcan las cargas virales sanguíneas,
también están disminuyendo en otros tejidos inasequibles. Los datos recientes
indican que esto podría ser cierto en los tejidos linfáticos; sin embargo, los
cambios de la carga viral sanguínea no siempre corresponden a fluctuaciones de
los niveles del virus en el semen o las secreciones vaginales. La
carga viral del VIH es apenas la primera área en que se han aplicado estas nuevas
tecnologías de prueba (la reacción en cadena de la polimerasa, o PCR por su sigla
en inglés, y otras técnicas de amplificación). Otras pruebas basadas en estas
técnicas se emplean análogamente en investigaciones para detectar otras enfermedades
virales como el CMV y la hepatitis, así como enfermedades bacterianas como la
tuberculosis (TB), las cuales son un gran motivo de preocupación para las personas
portadoras del VIH. A medida que se van estandarizando, comprendiendo y aceptando,
estas pruebas nos ayudarán a entender mejor la relación que existe entre el VIH,
las infecciones oportunistas y el sistema inmunológico. Es
probable que el mejor pronóstico sobre el avance de la enfermedad no se limite
a una sola prueba, sino que sea una combinación de varias pruebas como la carga
viral, el recuento de células CD4+ y otros exámenes diagnósticos. Aunque los recuentos
de células CD4+ informan de lo que ya ha sucedido en el cuerpo, la carga viral
permite predecir lo que podría ocurrir en el futuro. Utilizadas conjuntamente,
estas pruebas posibilitarán que los médicos y los pacientes tomen decisiones más
oportunas y definitivas sobre el tratamiento y el estado de salud. Exámenes
de resistencia En los últimos tiempos, la resistencia al VIH
se ha convertido en una gran preocupación para los portadores del virus. La resistencia
suele desarrollarse cuando los medicamentos utilizados no tienen la suficiente
potencia para detener por completo la replicación del VIH. Si es capaz de reproducirse
en presencia de los medicamentos, el virus tiene la oportunidad de cambiar su
estructura (sufrir mutaciones) hasta encontrar una que le permite replicarse a
pesar del tratamiento. Una vez que se produce este tipo de mutación, ésta crece
sin parar y pronto se convierte en la cepa dominante del VIH en la persona. El
medicamento se vuelve cada vez más ineficaz contra la "nueva" cepa del VIH (aunque
todavía puede surtir cierto efecto). Hay
dos maneras en que los investigadores procuran determinar si se ha desarrollado
resistencia. Una de ellas, denominada análisis genotípico, trata de determinar
si ha habido algún cambio en la estructura genética del VIH que podría cambiar
el modo en que el virus elabora proteínas clave (como la proteasa o la transcriptasa
inversa). Estos cambios se denominan mutaciones. Ya que se sabe que ciertas mutaciones
anulan la eficacia de determinados medicamentos, los investigadores tienden a
buscar principalmente estas modificaciones conocidas. El
otro enfoque, denominado análisis fenotípico, es una medida más directa de la
resistencia. Este abordaje examina la cantidad de medicamento necesario para inhibir
el crecimiento del VIH en condiciones de laboratorio. En su estado natural (cuando
el VIH no es resistente a determinado medicamento), la replicación se puede suprimir
por completo administrando niveles conocidos del medicamento. El VIH resistente
requiere concentraciones más elevadas del mismo medicamento para ser suprimido
al mismo grado. Sin embargo, no es factible aumentar indefinidamente la dosis
de un medicamento porque a menudo aumenta la toxicidad. Ya la mayoría de los medicamentos
se administran cerca de su dosis máxima tolerada. Por esto, si un VIH resistente
requiere diez veces más medicamento antes de que pueda controlarse su replicación,
la persona no puede simplemente tomar una dosis mayor para superar la resistencia
del virus. Generalmente,
siempre que las mutaciones virales requieran usar una dosis diez veces mayor de
la normal para poder contener la replicación, se considera que el virus tiene
una resistencia de alto nivel. La única opción posible consiste en usar un medicamento
diferente. Para que estas pruebas proporcionen información significativa, generalmente
requieren una muestra de sangre de personas con cargas virales de más de 1,000
copias/ml que actualmente toman terapias contra el VIH. No
todos los cambios genotípicos originan cambios fenotípicos; se están llevando
a cabo numerosas investigaciones para comprender mejor estos hallazgos. En general,
se requieren varios cambios genotípicos antes de que pueda observarse un cambio
fenotípico. Sin embargo, algunos medicamentos como el 3TC (Epivir) requieren una
sola mutación para inducir una resistencia fenotípica de alto nivel. Los
exámenes genotípicos y fenotípicos de resistencia tienen sus desventajas. Si bien
es cierto que la resistencia fenotípica probablemente sea más pertinente, tal
vez no proporcione información sobre los medicamentos que todavía podrían surtir
efecto. La resistencia genotípica proporciona información específica sobre los
cambios enzimáticos y los científicos saben, hasta cierto punto, qué cambios afectan
cuáles medicamentos. Sin embargo, el hecho de que haya cambio no siempre significa
que el medicamento haya perdido por completo su eficacia. Idealmente, debería
obtenerse tanto información genotípica como fenotípica para tomar decisiones óptimas
sobre el tratamiento. Lamentablemente, determinar la resistencia genotípica o
fenotípica a un medicamento es un proceso difícil, laborioso y costoso. En
varios estudios se ha demostrado que las personas que usan resultados de análisis
de resistencia para asistir con las decisiones del tratamiento experimentan una
reducción mejor y más duradera en los niveles del VIH que aquéllas cuyas decisiones
se basan únicamente en el historial de tratamientos previos y la carga viral.
Varios laboratorios ofrecen análisis genotípicos y fenotípicos; para más información
sobre estos tipos de análisis, comuníquese con la línea de ayuda de Project Inform
y solicite el documento Resistance Tests (por el momento, sólo en inglés). Exámenes
rutinarios efectuados con menor frecuencia Los exámenes siguientes
se consideran rutinarios para los individuos VIH positivos, pero no requieren
realizarse con tanta frecuencia. Prueba
cutánea de la tuberculina y radiografías del tórax: La
prueba de la tuberculina (o PPD, por su sigla en inglés) es un examen cutáneo
efectuado para detectar exposición previa a la tuberculosis (TB). Si la persona
ha estado expuesta, la prueba PPD hace que en varios días se forme un bulto en
el sitio de aplicación. Sin embargo, en personas positivas, a veces la PPD no
funciona y debe efectuarse junto con una prueba de control (que siempre da resultados
positivos) a fin de determinar la validez del resultado. Si el control tampoco
funciona, la PPD no da resultados concluyentes. Si la prueba da resultados positivos
o inconcluyentes, se efectúa entonces una radiografía del tórax y un cultivo del
esputo para determinar si hay tuberculosis activa. Examen
de Papanicolaou: Las
mujeres deben hacerse un examen o citología de Papanicolaou al menos cada seis
meses. Si el examen da resultados anormales, se recomienda hacerse la prueba más
a menudo. Para efectuar esta prueba, el proveedor de atención médica emplea un
"palillo Pap" o hisopo de algodón a fin de tomar una o más muestras de tejido
del cuello uterino y el canal cervical. Tal vez se sienta una leve rozadura, pero
del resto la prueba debería ser indolora. Para saber más sobre el VIH y la población
femenina, lea el documento Las mujeres y el VIH (por el momento, sólo en inglés)
de Project Inform. Tabla
1: Mutaciones de la proteasa
| Medicamento |
posición
del medicamento en el gen, proteasa | | 20 | 30 | 36 | 46 | 48 | 50 | 54 | 63 | 71 | 82 | 84 | 88 | 90 | 101 |
| Amprenavir | | | | | | | | | | | | | | |
| Indinavir | | | | | | | | | | | | | | |
| Nelfinavir | | | | | | | | | | | | | | |
| Ritonavir | | | | | | | | | | | | | | |
| Saquinavir | | | | | | | | | | | | | | |
| | Mutaciones
importantes asociadas claramente con la resistencia a los medicamentos. |
| | Mutaciones
secundarias que contribuyen a la resistencia causada por mutaciones importantes. |
| | Variantes
naturales del virus que pueden aumentar la resistencia a los medicamentos. |
Tabla
2: Mutaciones de la transcriptasa inversa
| Medicamento | Medicamento
posición del medicamento en el gen, transcriptasa inversa |
| 41 | 65 | 67 | 70 | 74 | 75 | 103 | 115 | 116 | 151 | 181 | 184 | 188 | 210 | 215 | 219 | 333 |
| 3TC | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| Abacavir | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| AZT | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| AZT
+ ddI/ddC | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| AZT
+ 3TC | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| d4T | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| ddI
/ ddC | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| Delavirdina | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| Efavirenz | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| Nevirapina | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| Adefovir | | | | | | | | | | | | | | | | | |
| | Mutaciones
importantes asociadas claramente con la resistencia a los medicamentos. |
| | Mutaciones
secundarias que contribuyen a la resistencia causada por mutaciones importantes.
| Otras
pruebas que pueden requerirse Las siguientes pruebas no se
consideran rutinarias para las personas VIH positivas que no tienen síntomas,
pero podrían ser necesarias en las etapas más avanzadas de la enfermedad. Conforme
van disminuyendo los recuentos de células CD4+, aumenta la posibilidad de contraer
infecciones oportunistas; por ende, deben efectuarse varias pruebas para controlarlas.
Serología
para hepatitis: Además
de las pruebas de función hepática que pueden indicar la presencia de infección
por hepatitis, pueden efectuarse análisis específicos para detectar anticuerpos
frente a la hepatitis B (HBV) y la hepatitis C (HCV), ambas enfermedades inflamatorias
del hígado. Estas pruebas deben realizarse si el panel químico rutinario indica
que hay niveles anormales de transaminasa sérica, los cuales suelen sugerir la
presencia de hepatitis crónica. Serología
para toxoplasmosis (IgG): Esta
prueba puede realizarse para detectar si hay anticuerpos frente al organismo de
la toxoplasmosis, el cual puede causar inflamación cerebral y complicaciones del
sistema nervioso central. Una prueba positiva de IgG señala las personas que podrían
ser candidatos para terapia preventiva. Generalmente, esta prueba se hace cuando
las personas se enteran de que tienen el VIH. De esta forma, si exhiben un resultado
negativo para la toxoplasmosis, pueden tomar precauciones para evitar el contacto
con este organismo. Anote
aquí sus resultados de prueba  
Ejemplo
de cómo llenar las tablas siguientes 
Tablas
de exámenes comunes y rangos de normalidad
| Típicamente,
cada laboratorio proporciona rangos de normalidad junto con los resultados de
las pruebas, aunque algunos laboratorios podrían discrepar respecto a qué constituyen
los valores normales. No olvide pedirle a su médico una copia de sus resultados
de laboratorio para guardarlos en sus archivos personales; esto le ayudará a controlar
las tendencias en sus pruebas de laboratorio. |
| Glóbulos
rojos (RBC) | Mujeres:
4.0-5.3 Hombres : 4.5-6.1 | millones
de células por milímetro cúbico (millón/mm3) |
| Hemoglobina
(HB o HGB) | Mujeres:
12-16 Hombres: 14-18 | gramos
por decilitro (g/dl) gramos por decilitro (g/dl) |
| Hematócrito
(HCT) | Mujeres:
37-47 Hombres: 42-52 | %
% | | Glóbulos
Blancos (WBC): | 4.3-10.8
| millares
de células por milímetro cúbico (mil/mm3) | | Basófilos
(porcentaje de glóbulos blancos) | 0-3
| %
| | Eosinófilos
(porcentaje de glóbulos blancos) | 0-7
| %
| | Linfocitos
(porcentaje de glóbulos blancos) | 12-50
| %
| | Monocitos
(porcentaje de glóbulos blancos) | 0-12
| %
| | Neutrófilos
(porcentaje de glóbulos blancos) | 40-73
| %
| | Subtipos
de linfocitos: | | |
| Linfocitos
T totales (CD3) | 990-1,910
| células
por milímetro cúbico (células/mm3) |
| Células T CD4
totales | 590-1,120 | células
por milímetro cúbico (células/mm3) |
| Células T CD8
totales | 330-790
| células
por milímetro cúbico (células/mm3) |
| Porcentaje
de linfocitos T (CD3 %) | 61-85
| %
| | Porcentaje
de células T CD4 (CD4 %) | 28-58 | %
| | Porcentaje
de células T CD8 (CD8 %) | 19-48 | %
| | Recuento
de plaquetas | 140,000-440,000
| células
por milímetro cúbico (células/mm3) | | Pruebas
de la función hepática: | | |
| ALT
(SGPT o alanina-aminotransferasa) | 0-45 | unidades/litro
(u/l) | | AST
(SGOT o aspartato-aminotransferasa) | 0-41 | unidades/litro
(u/l) | | Deshidrogenasa
láctica (LDH) | 50-115 | unidades/litro
(u/l) | | Fosfatasa
alcalina | 36-125
| unidades/litro
(u/l) | | Bilirrubina
total | 0.1-1.2
| miligramos
por decilitro (mg/dl) | | Pruebas
de la función renal: | | |
| BUN (nitrógeno
ureico sanguíneo) | 7-28
| miligramos
por decilitro (mg/dl) | | Creatinina | 0.6-1.5 | miligramos
por decilitro (mg/dl) | | Ácido
úrico | 3-7 | miligramos
por decilitro (mg/dl) | | Índices
de glóbulos rojos: | | |
| Hemoglobina
corpuscular media (MCH) | 27-33 | picogramos
por glóbulo rojo | | Concentración
de MCH (MCHC) | 32-36
| % |
| Volumen
corpuscular medio (MCV) | 79-100 | femtolitros |
| Amilasa | 53-160*
| unidades/litro
(u/l) | | Calcio
(orina) | Mujeres:
<250 Hombres: <300 | mg/día |
| Colesterol | 120-220
| miligramos
por decilitro (mg/dl) | | Fosfoquinasa
creatina (CK o CPK) | Mujeres:
10-79 Hombres: 17-148 | unidades/litro
(u/l) | | Glucosa | 70-125 | mg/dl |
| Magnesio | 0.6-1.0 | mmol/l |
| Potasio | 3.5-5.3 | mmol/l |
| Sodio | 135-146 | mmol/l |
| Proteína | 6.0-8.3
| gramos
por decilitro (g/dl) | | Albúmina
total | 3.2-5.5
| gramos
por decilitro (g/dl) | | Globulina | 1.5-3.8
| gramos
por decilitro (g/dl) | | Triglicéridos | 35-160
| miligramos
por decilitro (mg/dl) | | Nitrógeno
ureico (vea BUN) | 7-28
| miligramos
por decilitro (mg/dl) | | *
En nuestro repaso de informes de laboratorio, el rango de normalidad para la amilasa,
en particular, mostró amplias variaciones. Como sucede con todos estos valores,
es importante que usted examine su informe para determinar los rangos de normalidad
de su laboratorio.
Cómo interpretar las cifras de su carga viral s
Los usuarios de las pruebas de carga viral han tenido que aprender o reaprender
unos cuantos términos que no escuchaban desde que cursaron estudios de matemáticas.
Ya que los cambios en la carga viral pueden ser de gran magnitud, los investigadores
emplean una escala logarítmica para expresar los resultados de las pruebas. Esta
escala no es más que una manera abreviada de expresar estos números grandes. A
continuación encontrará un método para ayudarle a calcular su cambio logarítmico
a partir de sus cifras de carga viral. Generalmente, se considera significativo
un aumento o disminución de 1.5 unidades logarítmicas o de mayor magnitud. La
tabla simplificada de la derecha proporciona los valores logarítmicos de diferentes
niveles de la carga viral (copias de ARN del VIH). He aquí un método sencillo
para averiguar su propio cambio logarítmico de la carga viral.
- Encuentre su valor más
reciente de carga viral o redondéelo a la cifra más cercana entre las que se indican
en la tabla. Lea el número logarítmico correspondiente en la columna de la derecha
y anótelo aquí:
- Encuentre
su nuevo valor de carga viral o redondéelo a la cifra más cercana entre las que
se indican en la tabla. Lea el número logarítmico correspondiente en la columna
de la derecha y anótelo aquí:
- A
continuación, reste el valor logarítmico inferior del superior.
_____ (superior)
menos _____ (inferior) es: - El
resultado del punto 3 es el cambio logarítmico, ya sea una disminución o un aumento
calculado usando los valores anteriores y nuevos de la carga viral.
Copias
de ARN VIH | Unidades
logarítmicas | Copias
de ARN VIH | Unidades
logarítmicas | | 100,000,000 | 8
| 6,000
| 3.75 |
| 60,000,000 | 7.75 |
3,000 | 3.5 |
| 30,000,000 | 7.5
| 2,000 | 3.25 |
| 20,000,000 | 7.25 |
1,000 | 3 |
| 10,000,000 | 7 |
600 | 2.75 |
| 6,000,000 | 6.75
| 300 | 2.5 |
| 3,000,000 | 6.5 |
200 | 2.25 |
| 2,000,000 | 6.25 |
100 | 2 |
| 1,000,000 | 6
| 60 | 1.75 |
| 600,000 | 5.75 |
30 | 1.5 |
| 300,000 | 5.5
| 20 | 1.25 |
| 200,000 | 5.25
| 10 | 1 |
| 100,000 | 5
| 6 | 0.75 |
| 60,000 | 4.75 |
3 | 0.5 |
| 30,000 | 4.5 |
2 | 0.25 |
| 20,000 | 4.25 |
1 | ~0 |
| 10,000 | 4 |
| | |
Para
más información, siga estos dos ejemplos. Caso
de estudio 1: Hace unos meses, María comenzó un nuevo régimen de medicamentos
contra el VIH; ella y su médico tenían la esperanza de que este régimen reduciría
su creciente carga viral. Su prueba de carga viral de hace seis meses reveló que
tenía 635,000 copias del virus. Su prueba más reciente, efectuada hace dos semanas,
mostró que tenía 212,000 copias. De acuerdo con la tabla, María partió de 635,000
copias de ARN del VIH, aproximadamente 5.75 unidades logarítmicas. Su última prueba
reveló que tenía 212,000 copias, es decir, 5.25 unidades logarítmicas. Al restar
5.75 menos 5.25, se obtiene una disminución de 0.5 unidades logarítmicas en la
carga viral. Caso
de estudio 2: Últimamente Alfredo no ha estado tomando sus medicamentos contra
el VIH según las órdenes del médico, a causa de importantes cambios en su vida.
Su prueba más reciente de la carga viral, efectuada el mes pasado, dio como resultado
27,000 copias. Su prueba anterior, efectuada hace cinco meses, había dado como
resultado 325 copias. Así, de acuerdo con la tabla, Alfredo comenzó con 325 copias,
es decir, unas 2.5 unidades logarítmicas; y su última prueba reveló que tenía
27,000 copias, o cerca de 4.5 unidades logarítmicas. Al restar 4.5 menos 2.5,
Alfredo obtuvo un aumento de 2 unidades logarítmicas en la carga viral. Otras
pautas que le ayudarán a comprender mejor las unidades logarítmicas.
| Si
su carga viral disminuye en: | .gif) | Su
cambio es: | | 1/2
(original dividido por 2) 1/3 (original dividido por 3) 1/4 (original
dividido por 4) 1/5 (original dividido por 5) 1/10 (original dividido
por 10) 1/100 (original dividido por 100) | | 0.3
unidad logarítmica 0.5 unidad logarítmica 0.6 unidad logarítmica 0.7
unidad logarítmica 1.0 unidad logarítmica 2.0 unidad logarítmica |
| Si
su carga viral aumenta en: | | Su
cambio es: | | 2
(original por 2) 3 (original por 3) 4 (original por 4) 5 (original
por 5) 10 (original por 10) 100 (original por 100) | | 0.3
unidad logarítmica 0.5 unidad logarítmica 0.6 unidad logarítmica 0.7
unidad logarítmica 1.0 unidad logarítmica 2.0 unidad logarítmica |
Fuente
Project Inform 205 13th Street, Suite 2001 San Francisco, CA 94103-2461
415-558-8669 fax 415-558-0684
http://www.projinf.org
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desea leer más artículos sobre el tema de VIH/SIDA le recomendamos
visitar la siguiente dirección: http://www.geosalud.com/sida/index.htm
Aviso La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico
|