Síndrome
Judicial Dr.
Jorge A. Fiorentino Jefe Departamento de Urgencias Hospital de Niños
R. Gutiérrez Buenos Aires, Argentina
INTRODUCCION
En
todos los médicos y demás profesionales de la salud, los juicios
por mala praxis han impactado profundamente. La realidad actual marca que la denominada
"Industria del Juicio" está lejos de disminuir, por el contrario
avanza con ritmo sostenido alentada por un vacío legal que hace cada vez
más susceptible al profesional interviniente.
Los datos estadísticos
muestran un franco aumento de los litigios (muchas veces indebidos), dando la
pauta de que este fenómeno llegó para instalarse de algún
modo como parte de un nuevo y dudoso contrato social, donde la gente siente la
necesidad y el derecho de reclamar por cualquier resultado que no sea el esperado.
Tal
vez el desmesurado aluvión de información sobre los avances científicos,
hagan creer a la gente que las ciencias de la salud tienen garantizado el éxito
de cualquier tratamiento, olvidando que en medicina sus efectores no tienen obligación
de resultados sino de medios. La prensa (cuando es sensacionalista) hace eco de
estos reclamos ya que el presunto error y el escándalo, venden más
que los cientos de miles de pacientes aliviados en sus dolencias por tratamientos
maravillosamente exitosos, muchas veces logrados con recursos escasos y en condiciones
y ámbitos desfavorables.
Es necesario que le hagamos saber a la
prensa y la población en general, que para un buen profesional la palabra
(oral o escrita) no es inocua, y puede herir de muerte del mismo modo que un revólver.
.
Sin embargo, creemos que el factor más importante que fomenta
y fogonea esta situación es la posibilidad de obtener fácilmente
logros económicos (léase dinero), sin tener nada que perder. La
realidad es que estamos en presencia de un gran negocio para algunos, donde el
médico demandado aún ganando: SIEMPRE PIERDE.
DEFINICIONES
Y DESCRIPCIÓN SINDROMATICA
De la misma manera que los secuestradores
inducen el Síndrome de Estocolmo en los secuestrados, los requirentes pueden
inducir algún tipo de disfunciones en el acusado antes, durante y después
del juicio.
Es así que con el nombre de "Síndrome Judicial"
se denomina a un grupo de alteraciones psicofísicas y morales que padecen
un gran número de profesionales cuando son requeridos por la justicia y
deben transcurrir una situación procesal. Esta denominación, ha
sido ampliamente difundida y adoptada para describir el desmedro transitorio o
permanente que sobre el organismo desencadena tal eventualidad. El simple hecho
de la demanda (no solo del juicio en sí) puede llevar al desequilibrio
psicofísico-emocional del demandado; actuando como una verdadera "noxa"
que afecta en forma inespecífica a todo el organismo, desencadenando cuadros
de estrés agudo o crónico que pueden provocar graves daños,
inclusive la muerte.
Resumiendo este polimorfo síndrome puede englobarse
en uno más general como el síndrome a lo inesperado o a lo desconocido.
Signos
y Síntomas Generales:
1. Trastornos del sueño. 2.
Pérdida del apetito. 3. Pérdida de entusiasmo en el ejercicio
de la profesión 4. Descreimiento y preocupación exagerada por
problemas cotidianos. 5. Depresión (baja la autoestima) 6. Cambio
de actitud frente al paciente (Asistencia Médica defensiva). 7. Tabaquismo
- Alcohol y Drogodependencia 8. Alteración de la relación "Médico-Paciente" 9.
Alteración de su calidad de vida 10. Incertidumbre futura: laboral -
profesional, económica, familiar. 11. Estrés laboral 12. Posible
cargo de culpa (sospechado por colegas y pacientes) 13. Intranquilidad espiritual 14.
Apatía. 15. Empeoramiento de dolencias padecidas con anterioridad. 16.
Alteraciones específicas sobre órgano blanco (- infarto agudo de
miocardio - hipertensión - síndrome ácido sensitivo - broncoespasmo
- etc.)
La identificación del conjunto extraordinario de factores
que pueden afectar al organismo del demandado en estas circunstancias, hace que
se reconozca el hecho que no hay un solo paciente igual a otro. Cada uno posee
características singulares, un órgano blanco definido y una fortaleza
psíquica y espiritual diferente. Es mucho lo que sabemos acerca de este
síndrome, pero mucho más es lo que el se desconoce, ya que el mismo,
como ya se dijo, posee características polimorfas, larvadas o encubiertas.
COMENTARIOS:
"Al
ver las barbas de nuestros vecinos cortar hemos puesto las nuestras en remojo".
En mayor o menor medida todos los médicos hemos cambiado, independientemente
de ser enjuiciados o no. Algún rasgo de los signos y la sintomatología
descriptos, puede hallarse con cierta facilidad en cualquiera de nosotros. Es
ingenuo pensar que puedan ejercerse tantas y tan altas responsabilidades durante
mucho tiempo. En tal sentido, es inverosímil que con estas reglas de juego,
el médico contemporáneo pueda llegar a su madurez profesional sin
haberse sentido alguna vez víctima de una injusticia.
Conviene
tener presente que en la Argentina, uno de cada cinco médicos, enfrenta
demandas por mala praxis ante la Justicia por un monto total que ronda los 3.000
millones de pesos, y se teme que las denuncias contra quienes ejercen la medicina
se multipliquen por cinco a lo largo de este decenio. . Pocos saben que los médicos
más buscados (requeridos judiciales) son generalmente los jefes de servicio,
líderes de opinión o directores de sus grupos de trabajos. Sobre
ellos recaen fuertes decisiones, que en ocasiones fueron determinadas en lapsos
extremadamente cortos.
Pensemos en los emergentólogos o en los
cirujanos de urgencias quienes no poseen el tiempo que amerita la discusión
de un caso. Pocos saben que ellos mismos se convierten en los jueces más
severos cuando no se logran los resultados esperados y en determinadas circunstancias
se perciben alteraciones como las descriptas, aún sin proceso judicial
mediante. Es en estos casos en que se produce la verdadera pérdida del
valor agregado que posee la mejor medicina junto con sus hombres y mujeres más
notables y preciados.
Por todos es sabido que la evolución de la
medicina ha generado que la clásica concepción paternalista (médico
paciente), haya mutado a otra mucho más horizontal, compartida y consensuada
que se ha vuelto nuevamente verticalista, pero con sus ejes invertidos (paciente
médico). Este nuevo modelo, todavía en transición, agobia
la atención médica en lo legal, social y económico y genera
en algunos una perjudicial forma de ejercer la profesión denominada medicina
a la defensiva. La misma consiste en poner en marcha procesos no dirigidos a la
curación o la recuperación de la salud, sino a la exagerada justificación
de lo actuado, tratando de demostrar que en cada etapa diagnóstica o terapéutica,
se utilizaron las mejores y más adecuadas determinaciones, pero también
a un costo económico altamente exagerado. De este modo, un resultado indeseado
aparece como el riesgo propio del método científico aplicado. En
la práctica, se trata de una desmesurada e innecesaria cantidad de interconsultas
y estudios complementarios de diagnóstico que además de caros pueden
implicar en sí mismos un riesgo adicional para quien los recibe. En tal
sentido, pensemos lo que esto representa para países empobrecidos como
el nuestro, donde las dificultades socioeconómicas generan magros presupuestos
para subsanar una deteriorada salud pública.
Este gran negocio de
unos pocos, lo termina pagando el paciente, el médico y la sociedad en
general, porque los gastos en salud se han incrementado notoriamente en solventar
los costos no relacionados con la atención asistencial, como por ejemplo
el pago de millonarias indemnizaciones desconectadas de toda realidad, costosos
seguros, abogados, peritos, consultoras de riesgo, etc. mientras los honorarios
del profesional siguen disminuyendo como variable de ajuste de un sistema agonizante.
La
gravedad y trascendencia de esta situación debería ser discutida
con urgencia y seriedad por todas las entidades (científicas y/o gremiales)
que agrupan a los profesionales de la salud para que se avalen en forma categórica
y masiva la iniciativa de salir razonablemente de esta encrucijada que asfixia
y amenaza de muerte la moral y la economía del Sistema de Salud.
Abogados,
médicos y pacientes debemos estar preparados para enfrentar esta nueva
época en que nos toca vivir y actuar: los abogados, como custodios de la
legítima defensa de los intereses comunes, y los médicos actuando
con un altísimo grado de responsabilidad profesionalidad. . Por último
los pacientes demandantes y la ciudadanía en su conjunto deberán
comprender que los médicos, en ciertas ocasiones, podemos aunque con secuelas,
mitigar los síntomas y signos del "Síndrome Judicial",
superar la demanda y su sentencia, pero cambia lamentablemente para siempre, nuestra
actitud humana frente al paciente, considerándolo en ocasiones como un
potencial enemigo y esto que tristemente se señala, es un perverso drama
que hemos vivido, estamos viviendo y probablemente seguiremos padeciendo muchos
médicos al ser incriminados. .
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
1.
Hurtado Hoyos, Elías: El Síndrome Judicial. http://www.ama-ed.org.ar/servicios_profecional
( 7 octubre de 2004) 2. Hurtado Hoyo Elías: El Síndrome Judicial.
Pren. Med. Argent., 83 (10):881, 1996 3. Russo, Gerardo: Mala Praxis Médica
(La Nueva Industria del Juicio) http://www.paideianet.com.ar/medicos_1.htm (12
de octubre de 2004) 4. Fourquet, Horacio: Síndrome Judicial: El negocio
de la mala praxis: Informe de la Comisión de Control del Ejercicio de la
Profesión. . http://www.cokiba.org.ar/comisiones2/ejilegal/articulos/sindromejudicial.htm.
(6 de octubre de 2004) 5. Gallardo Ortiz, MA: El Imputado Inocente Indefenso
o el Síndrome Forense de Sócrates. http: www.cita.es/imputado. (
2 de octubre de 2004) 6. Diario electrónico Rosario-net: "Mala
Praxis". Uno de cada cinco médicos argentino es acusado. http://www.rosarionet.com.ar/empresas
, (11de octubre de 2004) Fuente http://www.samct.com.ar/comites/pediatr/ Si
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