Hipertensión Vasculorrenal
¿Qué
es la hipertensión vasculorrenal?
Es
la hipertensión provocada por hipoperfusión renal debida a la estenosis
(estrechamiento) de la arteria renal principal o a una de sus ramas.
Existen dos orígenes para este estrechamiento: la enfermedad arteriosclerótica
y la displasia fibromuscular (engrosamientos fibrosos y fibromusculares
que afectan a la pared de la arteria).
La
primera es más frecuente en varones, fumadores, hipertensos de larga
evolución y ancianos.
La
segunda es más frecuente en mujeres jóvenes (menos de 35 años) que
antes no eran hipertensas. Puede ser bilateral.
¿Con
qué frecuencia aparece la hipertensión vasculorrenal?
La
hipertensión renovascular es una forma de hipertensión secundaria
que se presenta en menos del 5% de todas las personas hipertensas.
Los síntomas, por lo general, comienzan antes de los 30 años de
edad o después de los 50, dependiendo del origen del daño de los
vasos sanguíneos de los riñones.
¿Cómo
se diagnostica?
La
mayoría de las veces es indistinguible de una hipertensión arterial
esencial, y debido a su relativa baja incidencia se debe estudiar
una posible causa vasculorrenal sólo en la población que tenga uno
o más signos de sospecha:
- Se
ausculta un soplo abdominal
- Hipertensión
que se inicia antes de los 30 años
- Hipertensión
que se inicia después de los 50 sobre todo en fumadores o en pacientes
con signos de arteriosclerosis en otros territorios
- La
hipertensión estable controlada se vuelve súbitamente más difícil
de tratar.
- La
hipertensión requiere múltiples medicamentos para su control satisfactorio.
- Disminución
del tamaño renal unilateral en una prueba de imagen
- Empeoramiento
brusco de la función renal en un hipertenso
- Hipertensión
arterial acelerada o maligna
Las
pruebas diagnósticas son:
- Una
gammagrafía renal o renograma isotópico que incluye la administración
de un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (IECA)
como el captopril.
- Angiografía
renal (inyección de medio de contraste dentro de la arteria renal
para poder observar el estrechamiento de la arteria en una radiografía).
- Angiorresonancia:
Similar a la anterior pero con técnica de imagen de resonancia
magnética.
- Ecografía
renal con evaluación Doppler de las arterias renales.
- Esta
enfermedad también puede alterar el nivel de renina en caso analizarse.
Habitualmente
se inicia la secuencia diagnóstica con la ecografía renal con doppler,
la más inocua y cómoda y que puede ser diagnóstica. Si no es concluyente
se completa el estudio con la gammagrafía renal y angiorresonancia.
La arteriografía o angiografía se pospone al último peldaño diagnóstico
y se realiza además con intención terapéutica.
Tratamiento
- Angioplastia
con o sin la colocación de un stent, ésta se ha convertido
en el tratamiento de elección. Consiste en dilatar la zona estenótica
con un balón que se infla cuando llega a través de la arteria
femoral hasta la renal dañada. Cuando la estenosis es por displasia
fibromuscular se obtiene buenos resultados en el 90% de los casos.
En la ateromatosa los fracasos superan el 25%.
- Tratamiento
médico, que en la mayoría de los pacientes no es el más indicado
o precisa combinaciones con múltiples fármacos para alcanzar el
nivel optimo de presión arterial.
- Quirúrgico:
cuando fracasa la angioplastia en más de 2 ocasiones o no es practicable,
puede intentarse la reconstrucción de la arteria, realizar un
puente desde otro punto saltando la obstrucción y en algunos casos
es necesario extirpar el riñón, dependiendo del daño existente
en el mismo.
Fuente
Sociedad Española de Hipertensión
http://www.seh-lelha.org/
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