Botulismo El
botulismo es una grave enfermedad causada por una neurotoxina producida por el
bacilo Clostridium botulinum, formador de esporas. La
toxina es extremadamente potente, incluso mortal en ínfimas cantidades. Bloquea
la liberación de una sustancia llamada acetilcolina en las terminaciones nerviosas,
con lo que paraliza los músculos y puede llevar a la muerte por parada respiratoria.
Los cuidados intensivos han conseguido disminuír la mortalidad desde un 60 a un
20 %. CAUSAS DEL BOTULISMO
- Ingesta
de conservas caseras de hortalizas, frutas, embutidos y mariscos (almejas, mejillones),
en la mayor parte de los casos. Las latas envasadas comercialmente rara vez están
implicadas.
- Ingesta
de verduras frescas crecidas en suelos contaminados con las esporas ubicuas del
C. botulinum.
MANIFESTACIONES
CLINICAS Los
síntomas pueden aparecer en 6 horas, o pueden tardar hasta 6 días. El período
de incubación más común es de 18 a 36 horas. Cuanto antes comienzan los síntomas,
más grave suele ser la intoxicación. La
persona afectada está despierta y sin fiebre. Los síntomas neurológicos
más frecuentes son boca seca, visión doble, dificultad en la visión cercana, dificultad
para tragar y para pronunciar las palabras. Suele haber síntomas abdominales
previos o acompañando a los neurológicos, como náuseas, vómitos, retortijones
y diarrea. Los
signos clínicos incluyen: - Debilidad
o parálisis de las extremidades, bilateral en el 80 % de los casos.
- Tórax
inmóvil, con dificultades para ventilar.
- Estreñimiento.
- Signos
oculares: Pupilas que no reaccionan a la luz, párpados caídos, nistagmo (movimientos
rápidos automáticos de los ojos).
- Ataxia
(inestabilidad al andar).
DIAGNOSTICO La
electromiografía muestra hallazgos anormales, aunque no específicos de
botulismo. El
test del cloruro de edrofonio es positivo en la mayoría de los pacientes:
Se administra una sustancia que impida la destrucción de la acetilcolina, y se
produce una rápida, aunque fugaz, mejoría de los síntomas. La
detección de la neurotoxina en el suero o las heces confirma el diagnóstico.
También se investigarán las comidas sospechosas para detectar la neurotoxina.
Dado que ésta es extremadamente potente, las muestras se manejan en sus envases
originales y con sumo cuidado. El
diagnóstico diferencial del botulismo incluye procesos como la neuropatía
de Guillain-Barré (que se da después de algunas viriasis), el síndrome de Eaton-Lambert
(asociado a algunos cánceres de pulmón), intoxicaciones químicas o triquinosis. EVOLUCION
Y PRONOSTICO La
evolución depende de varios factores: - Edad:
La afectación es mayor cuanto mayor es el paciente.
- Tipo
de neurotoxina: C. botulinum produce 7 tipos de toxinas distintas. La A
y la B son las más potentes y frecuentes. La A produce enfermedad más grave que
la B.
- Rapidez
en la atención médica y en el establecimiento de ventilación mecánica.
- Infecciones
oportunistas (como complicación de la estancia en UVI).
Existe
una antitoxina trivalente (A, B, E) disponible, que puede modificar el curso de
la enfermedad. TRATAMIENTO
ESPECÍFICO La
administración intravenosa e intramuscular, tan pronto sea posible, de
antitoxina botulínica trivalente (tipos A,B y E ). Lo
más importante es el acceso inmediato a una unidad de cuidado intensivo
para prever y tratar adecuadamente la insuficiencia respiratoria, que es la causa
corriente de muerte. Sin
tratamiento, la mortalidad del botulismo es muy alta (60 %) por la insuficiencia
respiratoria derivada de la parálisis del diafragma y los músculos intercostales,
y por las infecciones. Los cuidados intensivos han disminuído la mortalidad a
un 10-20 %. PERIODO
DE TRANSMISIBILIDAD A
pesar de que en las heces se excrementa la toxina de C. botulinum y los microorganismos
en gran número durante semanas o meses después del comienzo de la
enfermedad, no se han corroborado casos de transmisión secundaria de una
persona a otra. PERIODO
DE INCUBACION Es
muy variable y difícil de precisar. Suele ser de 5 a 60 días. Lo
más frecuente es que sea de uno a dos meses. Fuente
- www.tuotromedico.com
- OPS.
El control de las enfermedades transmisibles en el hombre.Publicación Científica
N° 538. Washington, 1992
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