VACUNAS
CONJUGADAS CONTRA EL MENINGOCOCO B La
vacuna contra el meningococo B está incluida en el calendario vacunal de
numerosos países y ha mostrado una incuestionable eficacia. Por otra parte,
también existen buenas vacunas contra los grupos A, C, Y y W135, aunque
su indicación no sea universal. Sin embargo, se resiste la consecución
de vacunas contra el grupo B, que es precisamente el más patógeno
y extendido, por ello, el más necesitado de vacunación. Las
dificultades para lograr vacunas contra meningococo B son históricas y
conocidas de antaño. Sus polisacáridos específicos tienen
una extraordinaria baja capacidad inmunógena. Tan baja que no puede explicarse
sólo por su naturaleza molecular. Se supone que por similitud con componentes
fetales, el organismo adquiere activamente una tolerancia que se mantiene en edades
posteriores. En
paralelo a lo conseguido con otras vacunas, se produjeron diversos preparados
de polisacárido B conjugado con proteínas, lográndose algunas
moléculas con capacidad inmunógena. Por desgracia, los anticuerpos
producidos, con demasiada frecuencia muestran reacción cruzada frente a
componentes neuronales propios. Hasta fue comprobada su capacidad para atravesar
la placenta, lo cual entraña un riesgo de afectación fetal. Por
todo ello, las investigaciones de vacunas de polisacárido de meningococo
B conjugado con proteínas parecen estar detenidas, por ahora. Las
investigaciones actuales parecen definitivamente encaminadas al empleo de proteínas,
especialmente vesículas de la membrana externa (OMV). Es la base de la
antigua vacuna diseñada en Cuba en los años 80. Sin embargo, no
se ha conseguido el preparado ideal. Las que mejor comportamiento han tenido han
fallado principalmente en la protección de niños menores de cuatro
años (una población fundamental) y en los casos esporádicos
ocurrido fuera epidemias. Fuente Asociación
Española de Pediatría Vacunas conjugadas: presente y futuro
http://www.aeped.es/vacunas/pav/Mod3/Modulo3_3.html
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