La
Tosferina (Pertussis)
¿Qué
es la tosferina?
La tos ferina,
o pertussis, afecta principalmente a los bebés y a los niños
pequeños. Es provocada por una bacteria y la característica
principal es la tos convulsiva (acceso de tos intenso), que termina
con el silbido característico cuando se inhala el aire. La
tos ferina fue la responsable de miles de muertes en las décadas
de 1930 y de 1940. Sin embargo, con la llegada de la vacuna antitosferínica,
el índice de muertes ha disminuido de manera considerable.
Las últimas epidemias han ocurrido en áreas donde
ha disminuido el uso de la vacuna.
¿Cuáles
son las causas de la tosferina?
La causa de
la tos ferina es la bacteria denominada Bordetella pertussis. Los
niños se contagian por partículas en el aire cuando
están en contacto con personas infectadas. Una vez que la
bacteria entra a las vías respiratorias del niño,
comienza la tumefacción de éstas y la producción
de flema.
Esta enfermedad
puede prevenirse con las inmunizaciones adecuadas que proporciona
la vacuna antitosferínica. En general, esta vacuna forma
parte de la vacuna DTaP - vacuna contra la difteria, el tétanos
y la tos ferina (pertussis). Normalmente, se administra a los 2,
4, 6 y de los 15 a los 18 meses de edad del niño, con una
vacuna de refuerzo entre los 4 y 6 años de edad. La vacuna
antitosferínica acelular que se recomienda actualmente produce
menos reacciones adversas que la vacuna anterior.
Datos sobre
la tosferina:
- Si bien
esta enfermedad puede evitarse con la vacuna, todavía se
presenta (en los niños que no están vacunados).
- Generalmente,
la tos ferina afecta a los niños menores de 1 año.
- El veinticuatro
por ciento de los niños afectados son menores de 1 año.
¿Cuáles
son los síntomas de la tosferina?
En general,
esta enfermedad se incuba durante una a tres semanas y pueden distinguirse
tres etapas. A continuación se enumeran los síntomas
más frecuentes de la tos ferina, de acuerdo con cada etapa.
Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma
diferente. Los síntomas pueden incluir:
- Etapa catarral
(a menudo dura entre una y dos semanas):
- tos moderada
- fiebre
baja
- goteo
nasal
- Etapa aguda
(puede durar varias semanas):
- la tos
empeora, convirtiéndose en tos convulsiva
- la tos
es seca y violenta
- la tos
termina con un silbido durante la inspiración
- pueden
presentarse vómitos junto con la tos, y puede parecer
que el niño se ahoga con el vómito
- la tos
puede comenzar como consecuencia de varios factores como por
ejemplo, al alimentarse, al llorar o al jugar
- Etapa de
convalecencia (comienza generalmente alrededor de la cuarta semana):
- desaparecen
en primer lugar los vómitos y la tos ferina
- en general,
la tos disminuye a partir de la sexta semana aproximadamente,
pero puede continuar durante uno o dos meses
La tosferina
puede durar varias semanas y puede derivar luego en una neumonía.
Los síntomas
de la tos ferina pueden parecerse a los de otros trastornos médicos.
Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.
¿Cómo
se diagnostica la tosferina?
Además
del examen físico y los antecedentes médicos completos,
el diagnóstico de la tos ferina se confirma a menudo con
el cultivo de una muestra de exudado nasal.
Tratamiento para la tos ferina:
El tratamiento
específico para la tosferina será determinado por
el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
- la edad
de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
la gravedad del trastorno
- la tolerancia
de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias
- las expectativas
para la evolución del trastorno
- su opinión
o preferencia
En muchos casos,
el niño puede ser hospitalizado para recibir el seguimiento
y cuidado de apoyo adecuados. En algunos casos, es necesario administrar
oxígeno y líquidos endovenosos hasta que el niño
comienza a recuperarse. El médico también puede ordenar
un tratamiento con antibióticos (por ejemplo, claritromicina
[Biaxin®], azitromicina [Zithromax®], o cualquier otro antibiótico
relacionado).
Generalmente,
los miembros de la familia y las demás personas que han estado
en contacto directo con el niño deben comenzar un tratamiento
con antibióticos, ya sea que estén o no vacunados.
Entre otros
tratamientos se pueden incluir los siguientes:
- mantener
al niño abrigado
- ofrecerle
comidas poco abundantes, pero con mayor frecuencia
- aumentar
el consumo de líquidos
- evitar cualquier
estímulo que pueda provocar tos
Fuente
University of Virginia Health System
http://www.healthsystem.virginia.edu/
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