MalariaDescripción
de la Enfermedad: Las
cuatro formas de paludismo humano pueden ser tan semejantes respecto a sus síntomas
iniciales que dificulten su diferenciación por especies, sin estudios de
laboratorio. Aún más el patrón febril de los primeros días
de la infección se asemeja al que se observa en las etapas incipientes
de otras enfermedades bacterianas, víricas y parasitarias. Incluso demostrar
la presencia del parásito no significa obligadamente que el paciente tiene
paludismo (puede haber también fiebre amarilla, de Lassa y otras más
en sus comienzos). La
forma más grave, que el paludismo por P. falciparum (terciana maligna),
puede mostrar un cuadro clínico muy variado que incluye fiebre, escalofríos,
sudores y cefalal gia, y evolucionar a ictericia, defectos de coagulación,
choque, insuficiencia renal y hepática,
encefalopatía aguda, edema pulmonar y cerebral, coma y muerte. Es causa
posible de coma y otros síntomas del sistema nervioso central como la desorientación
y el delirio, en cualquier persona que haya retornado, recientemente de una zona
tropical, El tratamiento
rápido es esencial, incluso en los casos leves, porque pueden aparecer
en forma repentina complicaciones irreversibles; en los niños no tratados
y en los adultos no inmunes la tasa de letalidad excede considerablemente del
10%. Las otras
formas de paludismo humano como la causada por P.vivax (terciana benigna), P.
malariae (cuartana) y P. ovale, por lo regular no amenazan la vida, excepto en
las personas de muy corta edad, muy ancianas, y en los pacientes con enfermedades
concurrentes o inmunodeficiencia. La
enfermedad puede comenzar con malestar indefinido y fiebre que aumenta poco a
poco en un lapso de varios días, seguido por escalofríos fuertes
y aumento rápído de la temperatura, que por lo regular se acompañan
de cefalalgia y náusea, y culminan con sudores profusos. Después
de un lapso sin fiebre se repite el ciclo de escalofríos, fiebre y sudores
todos los días, en días alternos o cada tercer día. La duración
del ataque primario no tratado varía desde una semana hasta un mes o más.
Las recaídas después de períodos sin parasitemia son frecuentes
( en el caso de las infecciones por P. vivax y P. ovale) y pueden intervalos irregulares
durante dos y cinco años, respectivamente; las infecciones palúdicas
pueden persistir hasta 50 ños, con crisis febriles recurrentes. Las
personas parcialmente inmunes o que han estado tomando medicamentos profilácticos
pueden mostrar un cuadro clínico atípico y grandes variaciones durante
el período de incubación. La
confirmación del diagnóstico de laboratorio se hace por la demostración
de los parásitos del paludismo en frotis de sangre. Pueden ser necesarios
los estudios microscópicos repetidos, por la variación de la densidad
de la parasitemia por P. falciparum durante el ciclo asexual; aún más
a veces no se demuestra la presencia de los parásitos en los frotis de
los pacientes que han sido tratados en fecha reciente o que están bajo
tratamiento. Están en estudio varios métodos que entrañan
la demostración del ADN del parásito en la sangre por medio de sondas,
y también técnicas que permiten la identificación visual
de interacciones antígeno-anticuerpos específicos. Los anticuerpos,
demostrables por inmunofluorescencia u otras pruebas, aparecen después
de la primera semana de infección y pueden persistir por años, indicando
una enfermedad palúdica previa, lo cual no es útil para el diagnóstico
de la enfermedad actual. Agente
Infeccioso: Plasmodium
vivax P. malariae, P. falciparum y P. ovale. En las zonas endémicas no
son raras las infecciones mixtas. Reservorio: El
hombre es el único reservorio importante del paludismo humano. Los monos
de especies superiores pueden albergar muchas especies palúdicas como P.
knowlesi, P. cynomolgi, P. brasilianum, P. inui, P. schwetzi y P. simium, que
pueden infectar al hombre, pero la transmisión natural es extraordinariamente
rara. Período
de Transmisibilidad: En
lo que se refiere a la infección de los mosquitos, mientras en la sangre
de los pacientes existan gametocitos infectantes; ello varía con la especie
y la cepa del parásito y con la respuesta al tratamiento. Los pacientes
no tratados o insuficientemente tratados pueden ser fuente de infección
para los mosquitos por más de tres años con la forma P. malariae,
de uno a dos años en el caso de P. vivax y por lo regular no más
de un año, con P. falciparum. El mosquito permanece infectante durante
toda su vida. La transmisión por transfusión puede producirse mientras
permanezcan en la sangre circulante formas asexuales; en el caso de P. malariae
puede continuar 40 años o más. La sangre almacenada puede permanecer
infectante durante 16 días. Métodos
de Control Fuente Ministerio
de Salud de Costa Rica http://www.netsalud.sa.cr/ms/estadist/enferme/palu01.htm 
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