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¿Debemos
Seguir Haciendo la Episiotomía en Forma Rutinaria?
Tomasso G y col. ¿Debemos seguir haciendo la episiotomía
en forma rutinaria? Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela 2002;
62(2):115-121.
Según
Parvin, desde que Ould propuso por primera vez el uso de la episiotomía
en 1742, su utilización ha sido objeto de múltiples controversias
(1). El primer reporte de la realización de una incisión perineal
fue realizado en Hapsburg, Alemania en 1799 (2). Según lo reporta Nugent
(3), el profesor Dubois fue el primero en sugerir la modalidad mediolateral de
episiotomía en Francia después del año 1847 y diez años
más tarde, Carl Braun fue el primero en denominar "episiotomía"
a la incisión perineal y el primero en criticarla y considerarla inadmisible
e innecesaria. Por entonces, las únicas indicaciones que justificaban la
práctica de una episiotomía eran la asistencia de un parto dificultoso
y el intentar salvar la vida del feto. No fue hasta fines del siglo XIX cuando
el uso más liberal de la episiotomía comenzó a considerarse.
Anna Broomall (4) en EEUU y Credé y Colpe (5) en Alemania, abogaron por
el uso más frecuente de la episiotomía para prevenir la ocurrencia
de laceraciones del periné. En 1895 Stahl (6) defendió su uso rutinario,
argumentando que a diferencia de lo que sucedía en los casos de laceraciones
espontáneas, luego de su reparación, la episiotomía permitía
la restauración ad integrum del periné. El mayor auge de la
episiotomía en la práctica obstétrica de los EEUU, se alcanzó
luego de los artículos de Pomeroy en 1918 (7) y DeLee en 1920(8). La conducta
de entonces cambió. Se pasó del uso selectivo y terapéutico
de la episiotomía, (sólo realizada frente a ciertas complicaciones
del parto), al uso rutinario y profiláctico, particularmente en primíparas.
Los argumentos esgrimidos a favor de la episiotomía rutinaria fueron los
siguientes: 1)
"Salva a la mujer de los debilitantes efectos del sufrimiento del período
dilatante y el trabajo físico de un período expulsivo prolongado"
(8). 2) "Indudablemente
preserva la integridad del suelo pelviano y del introito vulvar" (8). 3)
"Salva el cerebro del niño de lesiones y de los efectos inmediatos
y remotos de la compresión prolongada. La incisión de las partes
blandas no solamente nos permite acortar el período expulsivo, también
alivia la presión sobre el cerebro y reducirá la cantidad de idiocia,
epilepsia, etc." (8) 4) "Previene el prolapso uterino, la ruptura
del septum vésico-vaginal y su consiguiente larga cadena de secuelas. Las
condiciones virginales son frecuentemente restablecidas" (8). En
conclusión, y según De Lee la episiotomía practicada en forma
rutinaria:
1) evitaba el dolor 2) prevenía desgarros 3) acortaba el parto y por ende
disminuía la morbilidad perinatal y 4) prevenía el prolapso uterino
y sus consiguientes secuelas
Con
estos argumentos, y sin datos ni estudios que avalaran estas aseveraciones, la
episiotomía rutinaria ganó aceptación en la comunidad médica
y su uso se incrementó con relativa poca evidencia científica. La
episiotomía se ha convertido desde entonces en uno de los procedimientos
quirúrgicos más frecuentes en el mundo, especialmente en Latinoamérica
donde una reciente investigación (9) muestra que 9 de cada 10 mujeres que
tienen su primer hijo por vía vaginal, reciben esta intervención.
Este estudio calculó las tasas de episiotomía en 95833 mujeres primíparas
con partos espontáneos, en 108 hospitales de la región entre 1991
y 1998. La tasa mediana de episiotomía en los 108 hospitales fue de 92.3%.
El 87% de los hospitales tenía tasas mayores al 80% y el 69% mayores a
90% (9). Estas cifras muestran que la práctica estándar en Latinoamérica
es la episiotomía rutinaria. Si una intervención se hace de
forma sistemática, como en este caso, es de suponer que ha sido previamente
avalada por fuerte evidencia científica. Sometamos a juicio de la mejor
evidencia científica disponible, a esta práctica, convertida en
uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes del mundo.
Evidencia científica
En 1983, Thacker y Banta publicaron una extensa revisión de todos los artículos
publicados en idioma inglés sobre los beneficios y riesgos de la episiotomía
hasta el año 1980 (10). Luego de examinar la evidencia disponible sobre
los aclamados supuestos beneficios de la episiotomía, los autores concluyeron
que muy poca investigación confiable se había hecho hasta ese momento
para evaluar los efectos del procedimiento y ningún estudio publicado podía
considerarse adecuado en su diseño y ejecución como para determinar
si los beneficios invocados a favor de la episiotomía eran verdaderos.
La revisión
de Thacker iba a tener gran impacto ya que luego de su publicación los
estudios sobre episiotomía aumentaron en cantidad y calidad metodológica.
En 1995, Woolley publica la segunda revisión (11,12) sobre el tema. Continuando
con el trabajo de Thacker y col (10), revisó el tema desde el año
1980 hasta 1994. Sus conclusiones nuevamente fueron desalentadoras para quienes
defendían el uso rutinario de la episiotomía. Es de destacar
que si bien estas dos revisiones fueron exhaustivas, incluyeron todo tipo de publicación
(estudios descriptivos, experimentales, reportes de casos, cartas) por lo que
sus resultados pudieron verse afectados por los sesgos inherentes a cada uno de
los diseños metodológicos incluidos en la revisión. Esto
pudo llevar a los autores a conclusiones finales erróneas.
Por
último, la mejor revisión disponible hasta el momento (13) (por
tratarse de una revisión sistemática que incluye solo investigaciones
clínicas aleatorizadas de buena calidad metodológica) fue publicada
en la biblioteca Cochrane en 1997 y actualizada en 1999. Incluye seis investigaciones
clínicas aleatorizadas (14,15-19) que brindan evidencia confiable sobre
los efectos del uso restrictivo de la episiotomía comparado con el uso
rutinario. Si comparamos los resultados de esta revisión con los postulados
invocados por De Lee y expuestos anteriormente en este artículo, observamos
lo siguiente:
La episiotomía rutinaria:
- "Evita
el dolor". FALSO. En lo que respecta al dolor perineal, vaginal severo y
a la dispareunia, la revisión no muestra diferencias entre la episiotomía
rutinaria y la selectiva. Más aún, el riesgo de sufrir dolor en
el grupo al que se le practicó episiotomía en forma selectiva fue
29% menor que en el grupo de episiotomía rutinaria (13). (Cuadro1)
- "Previene
desgarros". FALSO. El uso rutinario de la episiotomía no disminuye
la incidencia de desgarro perineal del 3º y 4º grado y su uso restrictivo
muestra un menor riesgo de morbilidad incluyendo menor trauma perineal posterior,
menor necesidad de sutura de trauma perineal y menos complicaciones en la cicatrización
a los 7 días. La evidencia que surge de la revisión nos informa
que, por el contrario, el riesgo de desgarros perineales severos (3°- 4°
grado), cuando se practica una episiotomía selectivamente, es 16% menor
para nulíparas y 29% menor para multíparas (13). La única
ventaja demostrada derivada de la práctica rutinaria, es un riesgo menor
de traumatismo perineal anterior, pero si bien la episiotomía reduce el
riesgo de desgarros anteriores, lo hace a expensas de un aumento en el daño
perineal posterior. (Cuadro1)
- "Acorta
el parto y por ende disminuye la morbilidad perinatal". FALSO. Solo un estudio
confiable sugiere una reducción en la duración del 2° estadío
del parto (20) en tanto que otros estudios encuentran un efecto contrario o nulo
sobre este resultado (13). En cuanto a la morbilidad perinatal, el riesgo de depresión
moderada al minuto de nacer fue igual para ambos grupos, en tanto el riesgo de
ingresar a cuidados especiales para los recién nacidos del grupo de episiotomía
selectiva fue 26% menor que en el grupo de episiotomía rutinaria (13).
- "Previene
el prolapso uterino, la ruptura del septum vésico-vaginal y su consiguiente
larga cadena de secuelas". NO COMPROBADO. Hasta el momento, no hay investigaciones
clínicas aleatorizadas que hayan evaluado como resultado la presencia de
prolapso, dado que su evaluación requeriría un seguimiento a largo
plazo, costoso y difícil de implementar.
La evidencia disponible proviene
solamente de estudios observacionales. Un estudio que evaluó la fuerza
de la musculatura del piso pélvico mediante la colocación de conos
vaginales mostró que las mujeres que habían tenido episiotomía
tenían menos fuerza en la musculatura perineal que aquéllas que
habían tenido partos sin episiotomía pero con desgarros espontáneos
(21). Estudios electromiográficos del piso pélvico, realizados
a los 3 meses posparto mostraron que las mujeres primíparas con periné
intacto y las que habían tenido cesárea, tenían pisos perineales
más fuertes y la recuperación de la musculatura pélvica era
más rápida. La recuperación más lenta de la musculatura
pélvica se observó en las mujeres que recibieron episiotomía,
especialmente si la episiotomía se había extendido a desgarros de
tercer o cuarto grado (22). Estudios similares realizados a mujeres nulíparas
al 2°-5° día postparto y repetidos a los 2 meses, mostraron que
el parto vaginal causa denervación parcial del piso pélvico en la
mayoría de las mujeres. La severidad de la denervación se asociaba
con la duración del período expulsivo y con el peso fetal y no hubo
asociación con la episiotomía ni con los desgarros perineales (23).
Estudios que evaluaron la musculatura pélvica con un perineómetro
introducido en la vagina mostraron que la función de estos músculos
está más vinculada con el ejercicio materno que con el tipo de parto
(24, 25). En cuanto a la incontinencia urinaria fue evaluada mediante investigaciones
clínicas aleatorizadas a los 3 años luego del parto, y se vio que
el riesgo de padecerla no solo no fue mayor en el grupo de episiotomía
selectiva sino que fue 5% menor comparado con el de episiotomía rutinaria(13).
La información más confiable acerca del efecto de la episiotomía
sobre la incontinencia urinaria proviene del estudio de Sleep y col. (14). A los
3 meses posparto el 19% de las mujeres de ambos grupos experimentaba algún
grado de incontinencia urinaria. Tres años más tarde se realizó
una encuesta detallada a las mujeres del estudio, que siguió sin encontrar
diferencias entre los dos grupos en cuanto a la frecuencia de incontinencia urinaria
(19).
El uso restrictivo y juicioso de la episiotomía versus el uso rutinario,
implicaría una reducción del número de episiotomías
del 62%, del trauma perineal posterior del 12%, del requerimiento de suturas perineales
del 27% y del dolor perineal del 28%(13).
El
uso indiscriminado de la episiotomía configura una innecesaria agresión
a la mujer. Además representa un costo de salud también innecesario.
Basado en los resultados de esta revisión, Borghi y cols (26) realizaron
en Argentina un análisis de costo efectividad de una política de
episiotomía restrictiva (27,5%) comparada con una política de episiotomía
rutinaria (73%). La conclusión fue que, con una política restrictiva
de la episiotomía, por cada mujer con un parto vaginal normal hay un ahorro
potencial de US$ 11,63 a US$ 20,21. Considerando que en Latinoamérica se
realizan 11.5 millones de partos anuales, ello significaría un ahorro anual
aproximado de 134 millones de dólares. Además, este ahorro podría
ser mucho mayor si se consideraran los costos asociados con cada caso evitado
de complicaciones en la cicatrización seguido de dolor perineal y finalmente
dehiscencia de la herida. Otro análisis de costos fue realizado en Cali,
Colombia por Conde Agudelo (27). El calculó que el gasto debido a la realización
de episiotomías en exceso fue de 285.332 dólares estadounidenses
por año para esa sola ciudad. Teniendo
en cuenta estos argumentos basados en las mejores evidencias científicas
disponibles, se concluye que en la actualidad no se justifica la práctica
rutinaria de la episiotomía debiéndose recomendar su uso selectivo.
Así, países desarrollados han logrado disminuir su utilización,
observándose cifras de episiotomía en nulíparas de 28,6%
y 24,5% en Australia y Suecia respectivamente (9). Opiniones
de las mujeres sobre las ventajas y desventajas de la episiotomía Al
ser el uso de la episiotomía una rutina hospitalaria y depender de una
decisión médica, como era de esperar, muchas mujeres creen que es
una práctica beneficiosa y necesaria. En una encuesta que realizamos a
100 mujeres en un hospital público de Montevideo, Uruguay, en la cual se
les preguntaba si creían necesario el uso de la episiotomía, una
proporción muy baja de ellas manifestó que la episiotomía
no era una práctica necesaria (11%). Hubo un 13% de mujeres que no tuvo
una opinión formada sobre la necesidad de esta intervención. El
resto (76%) justificó su uso. Los resultados de otra investigación
realizada durante el año 2000 en hospitales públicos y privados
en Rosario, Argentina, en donde el 91% de las primíparas recibió
episiotomía, mostró que las mujeres aceptan la episiotomía
sin basar sus conocimientos en evidencias científicas, que no reciben información
sobre la recomendación del uso restrictivo de la misma y que no participan
en la toma de decisión de su uso (28). Thacker y Banta (10) en su artículo
sobre los riesgos y los beneficios de la episiotomía, resumieron sus conclusiones
en la siguiente frase: "Si los pacientes estuvieran informados adecuadamente
acerca de los beneficios y a la luz de los perjuicios y riesgos demostrados, es
poco probable que las mujeres aceptaran que se les realizara la episiotomía
en forma rutinaria". Resistencia
al cambio Si
bien estos resultados presentados procedentes de revisiones sistemáticas
de Investigaciones clínicas aleatorizadas bien diseñadas, fueron
publicados en varias oportunidades y diseminados por varias vías, las tasas
de episiotomía permanecen elevadas. Así, a pesar del dramático
descenso en el uso de la episiotomía (64% en 1980 a 40% en 1998), esta
técnica continúa siendo uno de los procedimientos quirúrgicos
más frecuentemente utilizados en mujeres en los EEUU (1.2 millones de episiotomías
en 1998) (29). Durante la realización del Estudio Argentino de Episiotomía
(30) las tasas de episiotomía en una de las maternidades bajaron de 47,9%
a 30,1%; esta disminución se mantuvo luego del estudio, predominantemente
en multíparas, pero no ocurrió lo mismo en nulíparas. Durante
el estudio las tasas de episiotomías en mujeres nulíparas bajaron
de 92,2% a 39,5%. Sin embargo, cuatro años después de finalizar
el estudio y luego de una intensa diseminación de los resultados en contra
de la episiotomía rutinaria, las tasas de episiotomía en lugar de
disminuir o a lo sumo mantenerse en el valor alcanzado, aumentaron nuevamente
a valores del 65,3%(31). Barreras
al cambio Las
intervenciones basadas en evidencias son subutilizadas a pesar de los extensos
esfuerzos para proporcionar información científica a los hospitales
latinoamericanos.
¿Por qué, a pesar de la evidencia científica disponible y
los esfuerzos en su diseminación, procedimientos innecesarios y aun dañinos
se siguen utilizando en la práctica clínica, mientras que otros
que son beneficiosos son ignorados?
¿Cuáles son las barreras entre la evidencia y la práctica
clínica? Cabana y cols(32) publicaron en 1999, una extensa revisión
sistemática sobre las barreras de los clínicos para adherir a procedimientos
identificados como beneficiosos contenidos en guías prácticas. Las
barreras se clasificaron en 7 categorías generales: barreras que afectaban
el conocimiento médico (falta de conocimiento y falta de familiaridad),
aquéllas que afectan las actitudes (por desacuerdo, por ineficacia, por
falta de expectativa en los resultados y por inercia de prácticas previas)
y aquéllas que afectaban el comportamiento (barreras externas). El
estudio de Lomas (33) incluido en la revisión anteriormente citada es el
único vinculado al campo perinatal. En él, se identificaron 3 barreras
fundamentales para el cambio: dificultad de los clínicos para conseguir
la literatura científica, falta de recursos y carencias en la apreciación
crítica de la literatura científica.
No hay en la actualidad una intervención claramente identificada que sea
capaz de cambiar una práctica con fuerte evidencia en su contra, una vez
que dicha práctica ha sido implementada. Múltiples estrategias se
han usado para cambiar los comportamientos médicos, con diversos grados
de éxito. En Bélgica, Buekens(34) utilizó la auditoría
y la retroalimentación para facilitar la concientización de los
obstetras sobre las variaciones de las tasas de intervención. Sin embargo,
tal sistema de retroalimentación pasiva se mostró inefectivo para
cambiar las prácticas. El desafío ahora es buscar y evaluar estrategias
para lograr un cambio en la política de episiotomía rutinaria.
Existe evidencia proveniente de investigaciones en otros campos de la medicina
y desarrolladas en los países industrializados, que apoya el uso de un
enfoque multifacético que incluye una combinación de trabajo participativo
con líderes de opinión, seminarios, visitas educacionales, recordatorios
y auditoría y retroalimentación.
Posibles estrategias: Una de las estrategias sería diseminar
la información científica y capacitar al personal de salud en la
lectura crítica de la literatura. La medicina basada en las evidencias
brinda las herramientas necesarias para alcanzar estos objetivos.-
Por otra parte, es probable que la asistencia del parto sin episiotomía,
exija un cambio en la actitud del profesional actuante. Sería necesario
capacitar al personal de salud en adquirir las habilidades necesarias para efectuar
el parto sin el uso de episiotomía en forma rutinaria.
-
De comunicación: dirigidas a hacer conocer las evidencias a las usuarias
de los servicios de salud. Una estrategia atractiva para comunicar esta información
a la población es utilizar los medios de comunicación masiva, como
radio y televisión, promoviendo que las mujeres tomen conciencia sobre
su derecho de participar en la toma de decisiones de las prácticas médicas
que se realizan sobre sus propios cuerpos (29).
El
Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAP) en conjunto con la Universidad
de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos, están iniciando actualmente
una investigación cuya meta es evaluar una intervención para implementar
prácticas basadas en evidencias entre el personal que asiste partos en
Latinoamérica. Se entiende como prácticas basadas en evidencias
aquéllas que han sido demostradas como efectivas a través de investigaciones
clínicas aleatorizadas. El principal objetivo específico de este
proyecto es realizar un ensayo clínico controlado aleatorizado de una intervención
conductual que intentará incrementar el uso de dos prácticas obstétricas
basadas en evidencias, el uso selectivo de la episiotomía y el manejo activo
del alumbramiento. La hipótesis principal es que una intervención
diseñada para motivar y facilitar el desarrollo, la implementación
y el mantenimiento de guías clínicas simples basadas en evidencias,
puede aumentar el uso de prácticas basadas en evidencias entre el personal
que asiste partos a nivel hospitalario en Argentina y Uruguay. Conclusiones La
justificación del uso rutinario de la episiotomía surgió
a principios de siglo XX, basado en creencias personales y sin una justificación
científica que avalara esta recomendación. Esto llevó a la
incorporación de la misma en la práctica diaria siendo una rutina
sobre todo en las mujeres durante su primer parto. A partir del año 1985
se generaron una serie de investigaciones de buen diseño experimental que
buscaban comprobar si los argumentos que se esgrimían justificando su uso
rutinario eran válidos. La serie de investigaciones realizadas demostró
que la episiotomía no debe utilizarse en forma rutinaria dado que no presenta
beneficios ni para la mujer ni para el recién nacido. A partir de ellas
surgen recomendaciones nacionales e internacionales, incluso desde la Organización
Mundial de la Salud, que recomiendan un uso restringido de la misma. Como consecuencia
de ello, en varios países desarrollados se ha producido una disminución
en el uso de la episiotomía y asimismo reacciones mundiales sobre la agresión
innecesaria a la mujer, llegándose incluso a decir que la episiotomía
es una mutilación genital (35,36).
Recomendaciones para la práctica clínica
Estudios
de alta calidad publicados previamente brindan fuerte evidencia de que la episiotomía
no debe ser efectuada en forma rutinaria. Su uso debería restringirse a
situaciones clínicas específicas. En algunas instituciones
la episiotomía es una práctica habitual a pesar que los datos disponibles
hace más de una década muestran que no mejora los resultados. Esto
sugiere que se necesitan intervenciones que cambien el comportamiento de los profesionales. Referencias
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Cuadro 1.
Revisión Sistemática sobre el uso de la episiotomía (13).
|
Efectos
de la episiotomía selectiva comparada con la episiotomía rutinaria. Resultados
maternos y neonatales
6 investigaciones clínicas aleatorizadas, 6600 mujeres. |
Resultados |
Efecto
más probable de la episiotomía selectiva |
*
Intervalo de Confianza 95% |
|
-
Trauma
perineal severo |
Reduce
20% |
-45%
+16% | |
-
Trauma
perineal posterior |
Reduce12%
|
-16%
-8% | |
-
Necesidad
de reparación de trauma perineal |
Reduce26%
|
-29%
-23% | |
-
Dolor
perineal al alta |
Reduce
29% |
-52%
+5%) | |
-
Dispareunia
3 meses postparto |
Aumenta
2% |
-10%
+16% | |
-
Complicaciones
cicatrizales |
Reduce
71% |
-44%
-15% | |
-
Incontinencia
urinaria 3 meses postparto |
Reduce
2% |
-21%
+20% | |
-
Ingresos
a cuidados intensivos |
Reduce
26% |
-54%
+19% | |
-
Trauma
perineal anterior |
Aumenta
79% |
+55%
+307% | "
Intervalo de Confianza 95%: Representa el rango dentro del cual la verdadera magnitud
del efecto puede encontrarse con 95% de confianza. Ej: La episiotomía selectiva
comparada con la rutinaria, reduciría el riesgo de trauma perineal severo
en 20%. Sin embargo, el verdadero efecto de hacer episiotomía selectiva
en vez de rutinaria, podría oscilar entre una reducción del trauma
perineal severo del 45%(-45%), o un aumento del mismo del 16%(+16%.
Fuente NOVEDADES
DEL CLAP Número 22 - Octubre de 2002 colomarm@clap.ops-oms.org
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