Bajo
Peso al Nacer Cada
año, uno de cada 14 bebés nacidos en EE.UU. registra un peso de nacimiento bajo.
Este problema está relacionado con el 60 por ciento de las muertes infantiles.
Los bebés que nacen con peso bajo pueden tener graves problemas de salud durante
los primeros meses de vida y su riesgo de sufrir incapacidades a largo plazo es
mayor. Los
avances de los cuidados médicos para recién nacidos han reducido considerablemente
la cantidad de muertes infantiles resultantes del peso bajo al nacer, como también
las incapacidades que experimentan los niños nacidos con peso bajo. Sin embargo,
todavía existe un pequeño porcentaje de bebés nacidos con peso bajo que padecen
problemas como retraso mental, parálisis cerebral y problemas en el funcionamiento
de los pulmones, la vista y el oído. ¿Qué
es el bajo peso de nacimiento? El
bajo peso de nacimiento ocurre cuando un bebé pesa menos de 5 libros y 8 onzas
(2.500 gramos) en el momento de nacer. Un peso de nacimiento menos de 3 libras
y 4 onzas (1.500 gramos) se considera extremadamente bajo. Hay
dos categorías de recién nacidos de bajo peso: -
Los
bebés nacidos antes de tiempo (también llamados bebés prematuros), que son aquellos
que nacen antes de la semana 37 del embarazo. Más del 60 por ciento de los bebés
que nacen con peso bajo son prematuros. Cuanto antes nace un bebé, menos probable
es que pese lo suficiente y mayor es el riesgo de que tenga problemas de salud.
Hay
algunos bebés que son prematuros y también de crecimiento retrasado. Estos bebés
corren el riesgo de experimentar muchos problemas vinculados a su bajo peso.
¿Cuál
es la causa del peso bajo de nacimiento? Algunas
de las razones por las que algunos bebés son demasiado pequeños o nacen demasiado
pronto se conocen, pero no todas. Los defectos fetales resultantes de enfermedades
hereditarias o de factores medioambientales pueden limitar el desarrollo normal.
Los embarazos múltiples (mellizos, trillizos, etc.) muchas veces resultan en bebés
de bajo peso al nacer, aún cuando nacen al final del ciclo de gestación. Cuando
la placenta no es normal, es posible que un feto no crezca de la manera adecuada.
Los problemas
médicos de la madre tienen influencia en el peso de nacimiento, especialmente
si ésta sufre de alta presión arterial, diabetes, ciertas infecciones o problemas
del corazón, los riñones o los pulmones. Un útero o cuello de útero anormal pueden
incrementar el riesgo de que la madre dé a luz a un bebé de peso bajo.
La conducta de
la madre-antes y durante el embarazo-puede afectar al peso de su bebé. Toda mujer
embarazada debe hacer lo siguiente: Algunos
factores socioeconómicos como los bajos ingresos y la falta de educación también
tienen relación con el incremento del riesgo de tener un bebé de peso demasiado
bajo, si bien no se conocen las razones subyacentes a este fenómeno. Aparentemente,
a veces este incremento puede atribuirse a la infección bacteriana del aparato
reproductivo. Las madres con bajos ingresos puede que no sean capaces de afrontar
los costos de una nutrición y un seguimiento médico adecuados. Las mujeres con
mayor riesgo de tener bebés de peso bajo son las que tienen menos de 17 o más
de 35 años de edad, las que no están casadas y las que han tenido varios hijos
seguidos. Las adolescentes pueden no tener buenos hábitos de salud. Las mujeres
que experimentan demasiado estrés y otros problemas sociales, económicos y psicológicos
y las que son víctima de abusos domésticos o de otro tipo, también pueden tener
mayor riesgo de dar a luz un bebé de peso demasiado bajo.
¿Es posible
prevenir el bajo peso de nacimiento? La
manera más eficaz de prevenir el bajo peso al nacer es visitar a un doctor antes
del embarazo y, una vez embarazada, obtener cuidados prenatales de forma regular
y oportuna. Las mujeres que hacen esto pueden aprender a cuidar su salud, a prevenir
las enfermedades y a reducir el riesgo de tener un bebé de bajo peso al nacer.
Pueden aprender buenos hábitos de nutrición, como también la importancia de evitar
comportamientos de riesgo, especialmente fumar, beber alcohol y tomar drogas ilícitas.
Un estudio
reciente sugiere que el consumo de 400 microgramos de ácido fólico durante el
embarazo puede reducir el riesgo de tener un bebé prematuro y de bajo peso.
Cuando
una mujer recibe cuidados prenatales adecuados, es posible identificar y tratar
ciertos problemas, reduciendo así el riesgo de tener un bebé de bajo peso al nacer.
¿Cuáles
son los efectos del bajo peso al nacer? Los
bebés nacidos con peso bajo son más proclives que los bebés de peso normal a tener
problemas médicos y complicaciones del desarrollo. Un bebé prematuro y de peso
bajo corre un riesgo mayor de desarrollar problemas de respiración. Anualmente,
alrededor de 40.000 bebés-la mayoría de los cuales, nace antes de la semana 34
de gestación-sufren del síndrome de dificultad respiratoria (RDS: Respiratory
Distress Syndrome), una de las causas más importantes de muerte e incapacidad
entre bebés prematuros. A estos bebés les falta una sustancia química llamada
surfactante, por eso no consiguen acumular suficiente oxígeno en la sangre o despojarse
del dióxido de carbono de manera adecuada. El uso extendido y reciente de surfactante
artificial o de surfactante animal purificado está contribuyendo a salvar a muchos
de estos bebés. Algunos
bebés nacidos con peso bajo poseen un desequilibrio en la cantidad de sales o
de agua, o insuficiente cantidad de azúcar en la sangre (hipoglicemia), que pueden
causar daños cerebrales. Los bebés prematuros son más proclives a desarrollar
ictericia y a ponerse amarillos porque su hígado puede tardar en comenzar a funcionar
independientemente. Si el problema es grave puede causar daños cerebrales.
Un bebé
prematuro puede ser anémico (no tener suficientes glóbulos rojos). Lo normal es
que un feto vaya almacenando hierro durante el embarazo y lo utilice después de
nacer para producir glóbulos rojos. Los bebés que nacen antes de tiempo, pueden
no haber tenido tiempo suficiente como para almacenar hierro. Los
bebés de bajo peso al nacer pueden no poseer suficiente grasa como para mantener
la temperatura normal del cuerpo. La baja temperatura del cuerpo puede a su vez
causar cambios bioquímicos en la sangre y provocar crecimiento más lento.
Alrededor
de un tercio de los bebés nacidos con un peso extremadamente bajo, experimentan
hemorragias cerebrales que pueden conducir a daños cerebrales o a la muerte. Los
niños que sobreviven suelen tener problemas de comportamiento y de aprendizaje
más adelante. Los
bebés prematuros pueden tener un problema cardíaco grave. Antes de nacer, el feto
tiene una gran arteria llamada el ductus arteriosus que hace que la sangre no
pase por los pulmones (que no funcionan). Esta arteria debe cerrarse cuando nace
el bebé, pero esto a veces no ocurre en los bebés prematuros, provocando defectos
cardíacos. Algunos
bebés prematuros tienen enterocolitis necrótica, una inflamación del intestino
potencialmente fatal. La retinopatía propia de su condición prematura, que consiste
en el crecimiento anormal de vasos sanguíneos del ojo, puede provocar defectos
en la visión e inclusive la ceguera. ¿Cómo
se tratan los problemas relacionados con la falta de peso al nacer?
El uso de equipos
especiales y de surfactante en las salas de cuidados intensivos prenatales contribuye
a mantener con vida a los bebés prematuros que, de otro modo, podrían no sobrevivir.
Los bebés que tienen problemas para respirar pueden necesitar oxígeno adicional
y asistencia mecánica para mantener expandidos sus pulmones. A veces el doctor
inserta un pequeño tubo de aire a través de la nariz o la boca del bebé hasta
atravesar la tráquea. Este tubo facilita la respiración del bebé, pero no respira
por él. Algunos
bebés necesitan la asistencia temporal de un respirador. Durante el tratamiento
de problemas respiratorios, los niveles de oxígeno de un bebé deben ser cuidadosamente
controlados porque el oxígeno en demasiada cantidad contribuye a provocar la retinopatía
de los bebés prematuros. En
1990, el Food and Drug Administration (FDA) aprobó la venta del primer surfactante
sintético para bebés que sufren del síndrome de dificultad respiratoria. Ese mismo
año, la cantidad de bebés que falleció de RDS disminuyó un 24 por ciento, y las
tasas de mortalidad debida al RDS continúan disminuyendo. El surfactante, que
se administra a través de un tubo introducido en la tráquea, va a los pulmones
y ayuda a los bebés a respirar con más facilidad. Los
bebés con poca azúcar en la sangre reciben glucosa a través de un tubo intravenoso.
A medida que se van recuperando, se les puede alimentar con leche materna por
medio de un tubo estomacal. Los bebés con desequilibrios de agua o de sal pueden
recibir líquidos especiales por vía oral o intravenosa. Los
bebés con ictericia pueden ser tratados con luces azules especiales mediante un
proceso llamado fototerapia. Los anémicos pueden tratarse con suplementos dietéticos
de hierro o, en casos extremos, con una transfusión de sangre. Los que sufren
de baja temperatura son mantenidos en camas abiertas con calefactores o en incubadoras
cerradas para regular la temperatura del cuerpo. No
es posible corregir la hemorragia cerebral que se suele producir en bebés extremadamente
prematuros. Pero sí se pueden tratar algunos de sus efectos secundarios para reducir
el riesgo y la medida del daño cerebral. Los doctores pueden examinar el cerebro
mediante ultrasonidos, imágenes por resonancia magnética (MRI: magnetic resonance
imaging) o tomografías computadas del cerebro ("CAT scan"). Si los espacios llenos
de fluido (ventrículos) se expanden muy rápidamente, los doctores pueden insertar
un tubo en el cerebro para drenar el líquido y reducir así el riesgo de daños
cerebrales. Cuando
el ductus arteriosus de un bebé no se cierra, se lo puede tratar con oxígeno y
con una droga que ayuda a que esta arteria se cierre. A veces puede ser necesaria
una intervención quirúrgica. La
enterocolitis necrótica se trata con antibióticos y líquidos intravenosos. Ocasionalmente,
es necesario extraer los intestinos dañados. ¿Qué
investigaciones se están llevando a cabo? March
of Dimes presta su apoyo en muchas áreas de investigación relacionadas con el
bajo peso al nacer y sus consecuencias. Por ejemplo, algunos investigadores están
procurando conseguir que el tratamiento con surfactante sea aún más eficaz en
la prevención de enfermedades crónicas y la muerte en el caso de bebés prematuros
que tienen RDS. Alrededor del 20 por ciento de los bebés no responden a los tratamientos
con surfactante. Un becario está estudiando las proteínas que componen el surfactante
natural para desarrollar un tratamiento que podría salvar aún a más bebés. Otros
están analizando los genes involucrados en la producción natural de surfactante,
lo que podría conducir a mejores tratamientos. Los becarios también están buscando
mejores maneras de prevenir y tratar otras complicaciones propias de los bebés
prematuros como las hemorragias cerebrales, la retinopatía y las complicaciones
intestinales. Los
becarios de March of Dimes han demostrado que puede utilizarse el óxido nítrico
para tratar la alta presión arterial sostenida en los pulmones, un factor supuestamente
importante en los casos graves de síndrome de dificultad respiratoria. Este gas
ayuda a relajar los vasos sanguíneos y así mejorar el flujo de sangre y la absorción
de oxígeno. March
of Dimes ha lanzado un programa de becas para estudiar por qué nacen más bebés
prematuros y de bajo peso en ciertos sectores de alto riesgo de nuestra población.
Además,
hay muchos programas comunitarios patrocinados por March of Dimes que están probando
diversas estrategias para reducir los factores de riesgo durante el tiempo que
transcurre entre un embarazo y otro y durante los primeros meses de gestación.
Referencias
American
College of Obstetricians and Gynecologists. Preterm labor. ACOG Technical Bulletin,
número 206, junio de 1995. Chomitz,
V., Cheung, L., Lieberman, E. The role of lifestyle in preventing low birthweight.
The Future of Children, volumen 5, número 1, primavera de 1995, pág. 162-175.
Hollier,
L., Gilstrap, L. Current causes of intracranial hemorrhage. Contemporary Ob Gyn.
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American Journal of Clinical Nutrition. Volumen 63, abril de 1996, pág. 520-525.
Schwartz,
R., et al. Effect of surfactant on morbidity, mortality, and resource use in newborn
infants weighing 500-1500 g. The New England Journal of Medicine, volumen 330,
número 21, 26 de mayo, 1994, pág. 1476-1480. Ventura,
S., et al. Report of final natality statistics, 1995. Monthly Vital Statistics
Report, volumen 45, número 11 Supplement, 10 de junio, 1997 Fuente
March of Dimes http://www.nacersano.org
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