Diabetes
Mellitus Tipo 2
Introducción La
diabetes mellitus es un síndrome que se expresa por afección familiar determinada
genéticamente, en la que el sujeto puede presentar: -
Alteración en el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas. -
Deficiencia relativa o absoluta en la secreción de insulina. -
Resistencia en grado variable a la insulina. Desafortunadamente
la diabetes mellitus no sólo consiste en la elevación de glucosa sino que es un
síndrome complejo que debe enfocarse desde un punto de vista integral debido a
las repercusiones agudas y crónicas que frecuentemente sufren los sujetos que
la padecen. Existen
numerosas clasificaciones, siendo la más aceptada la formulada por el Expert Committee
on the Diagnosis and Classification of Diabetes Mellitus emitida en 1997, que
la divide en dos tipos principales sin considerar la edad de inicio: diabetes
mellitus tipo 1 (DM 1) y diabetes mellitus tipo 2 (DM 2); en este último se incluye
a más de 90% de todos los diabéticos, razón por la cual aquí se describirá únicamente
la DM 2 y en particular su manejo en el primer nivel de atención (pacientes ambulatorios
que no requieren hospitalización). La
morbilidad por diabetes mellitus en México ha mostrado una tendencia ascendente,
lo que condiciona que la demanda de hospitalización en los últimos años sea cinco
veces mayor que la de otros padecimientos, con una mayor incidencia de complicaciones. La
prevalencia es la medición que permite evaluar mejor la magnitud y tendencia de
esta enfermedad. -
En la década de los sesenta la prevalencia estimada por la OMS indicó que 2% de
los mexicanos eran diabéticos. -
En 1979 la DM 2 se identificó en 17% de una población de mexicoamericanos de 45
a 74 años que radicaban en Laredo, Texas. -
En 1990 el IMSS informó que en su población atendida la diabetes ocupó el primer
lugar de morbilidad, tercero en demanda de consulta, sexto en incapacidades y
quinto en mortalidad. -
De acuerdo con los resultados obtenidos en la Encuesta Nacional de Enfermedades
Crónicas de 1993, la prevalencia para la población de 20 a 60 años fue de 6.7%.
De este grupo 68.7% tenía diagnóstico previo de diabetes y en 31.3% se hizo el
hallazgo, lo cual indica que dos tercios del total de los diabéticos son conocidos;
sin embargo, al considerar los resultados de las curvas de tolerancia a la glucosa
la razón de conocidos: desconocidos es de 1:1. La
mortalidad por diabetes también ha mostrado una tendencia ascendente en los dos
últimos decenios. En 1976 del total de muertes 7% correspondió a diabetes y en
1993 alcanzo 13%. Por otra parte, la mortalidad hospitalaria por diabetes aumentó
de 2% en 1977 a 6% en 1984. Si
bien la letalidad total por diabetes es de 9%, cifra que coincide con la correspondiente
a la causada por complicaciones renales, se eleva significativamente cuando la
causa es por cetoacidosis (23%) o coma hiperosmolar (43%).
Factores
de riesgo Los
factores de riesgo representan situaciones identificables que se asocian con DM
2; es por ello que se utilizan como auxiliares para determinar, predecir o prevenir
el desarrollo de la enfermedad o de sus complicaciones con varios años de anticipación;
influye en ello la oportunidad con que se identifiquen y el control que se alcance
en los factores modificables tales como sobrepeso, obesidad, control de las enfermedades
concomitantes (hipertensión arterial), trastornos del metabolismo del colesterol
y triglicéridos, sedentarismo, estrés emocional, tabaquismo y alcoholismo. Asimismo
se utilizan como orientadores para establecer el tratamiento apropiado a cada
diabético y como indicadores del pronóstico de la calidad de vida y sobrevida. Los
factores de riesgo pueden presentarse en cualquier momento del desarrollo de la
historia natural de la enfermedad y pueden modificarse a través del tiempo; por
ello es importante realizar una búsqueda intencional periódica para detectar en
forma temprana la enfermedad y facilitar el diagnóstico y tratamiento oportunos
con el inicio de medidas preventivas potenciales como la educación para la salud
en grupos de riesgo, el control específico de factores modificables y evaluación
de las opciones terapéuticas apropiadas a las características de cada diabético,
lo cual repercutirá favorablemente en la morbilidad y mortalidad inherentes a
la enfermedad. (Véase algoritmo de prevención de DM 2.) Criterios
diagnósticos La
etiología de la DM 2 es desconocida y ha sido más difícil de delimitar en sus
componentes genéticos que la DM 1. Los genes candidatos propuestos son el de la
insulina, del receptor de insulina, de la glucucinasa y del genoma mitocondrial.
Se ha establecido una herencia autosómica dominante en la variedad conocida antiguamente
como MODY (diabetes mellitus del adulto de aparición en la juventud). Los factores
epigenéticos del individuo reconocidos como determinantes son el sobrepeso y la
obesidad relacionados con el sedentarismo, el estrés emocional, la alimentación
rica en fructosa y ácidos grasos saturados, el tabaquismo, alcoholismo y la falta
de control de enfermedades concomitantes (trastornos del metabolismo del colesterol
y triglicéridos). El
término DM 2 se aplica a los trastornos caracterizados por hiperglucemia en ayunas
o niveles de glucosa plasmática por arriba de los valores de referencia; el diagnóstico
se establece cuando se cumple cualquiera de los siguientes requisitos, de acuerdo
con la propuesta del Expert Committee on the Diagnosis and Classification of Diabetes
Mellitus: -
Cuando se sospeche DM 2 y se confirme a través de la prueba de detección en un
individuo aparentemente sano. -
Cuando se presenten los síntomas clásicos de diabetes como poliuria, polidipsia,
polifagia, pérdida injustificada de peso, cetonuria (en algunos casos) y se registre
glucosa plasmática casual >200 mg/dL (glucemia determinada en cualquier momento
sin ayuno previo). -
Elevación de la concentración plasmática de glucosa en ayuno ³ 126 mg/dL, en más
de una ocasión. -
Glucemia en ayuno menor al valor diagnóstico de diabetes, pero con una concentración
de glucosa ³ 200 mg/dL en plasma venoso 2 horas después de la carga oral de 75
g de glucosa, en más de una ocasión. (Véase
algoritmo de identificación de DM 2.) Para
el diagnóstico de intolerancia a la glucosa deben cumplirse las dos condiciones
siguientes: -
Glucosa plasmática de ayuno > 110 mg/dL pero < 126 mg/dL. -
Glucemia a las 2 horas poscarga oral de glucosa ³ 140 pero < 200 mg/dL en plasma
venoso. Al
interpretar los criterios de diagnóstico de la DM 2 deben identificarse y evaluarse
ciertos factores que elevan los niveles de glucosa en plasma y que pueden alterar
el resultado de la prueba en ausencia de la enfermedad, tales como administración
de algunos medicamentos antihipertensivos, betabloqueadores, diuréticos tiazídicos,
glucocorticoides, preparados que contienen estrógenos (los cuales para no afectar
los resultados deben suspenderse un mes previo a la prueba), ácido nicotínico,
fenitoína, catecolaminas, así como situaciones de estrés psicológico o condicionado
por otras enfermedades. También puede influir la restricción marcada en la ingestión
de carbohidratos o la inactividad física prolongada. Complicaciones
La
frecuencia, gravedad y progresión de las complicaciones agudas y crónicas están
relacionadas con el grado de hiperglucemia, los trastornos metabólicos asociados,
la duración de la enfermedad, la exposición a otros factores de riesgo y el ambiente
genético. (Véase algoritmo de identificación precoz de complicaciones tardías
de DM 2.) Agudas Son
complicaciones agudas el coma hiperosmolar, la cetoacidosis diabética y la hipoglucemia,
las cuales no son abordadas en este documento porque su manejo requiere de un
segundo nivel de atención (manejo intra-hospitalario). Crónicas De
ellas, esto es lo más relevante: -
En ojos se incrementa el riesgo para desarrollar cataratas, retinopatía, glaucoma
y es la principal causa de ceguera adquirida en los adultos de 20 a 74 años de
edad. -
Se incrementa 17 veces el riesgo de desarrollar daño renal, que se manifiesta
por nefropatía (microalbuminuria) e insuficiencia renal crónica. -
Se incrementa dos veces el riesgo de cardiopatía isquémica, enfermedad vascular
cerebral e hipertensión arterial. -
Se incrementa la probabilidad de insuficiencia vascular periférica, que a su vez
condiciona pie diabético, el cual causa más de la mitad de todas las amputaciones
que se llevan a cabo en el IMSS. -
Se incrementa el riesgo de neuropatía autonómica en los sistemas cardiovascular,
digestivo y genitourinario. -
En piel y mucosas favorece infecciones oportunistas piógenas y micóticas crónicas. (Véase
algoritmo de identificación precoz de complicaciones tardías de DM 2). Pronóstico El
pronóstico de la DM 2 depende de los factores de riesgo, la evolución de la enfermedad,
el grado de control metabólico y la ausencia o presencia de infecciones recurrentes,
hipertensión arterial y nefropatía. El embarazo es un factor de riesgo para la
progresión de la retinopatía y un componente genético que favorece la presencia
de complicaciones a largo plazo. Los
individuos con proteinuria y diagnóstico de diabetes anterior a los 30 años de
edad tienen una supervivencia de 3 a 12 años, pero en presencia de síndrome nefrótico
sólo 30 a 50% sobrevive después de 2 a 4 años. Tratamiento El
objetivo del manejo de la DM 2 es lograr el control bioquímico, prevenir las complicaciones
microvasculares y macrovasculares y con ello favorecer una mejor calidad de vida.
Para conseguirlo debe realizarse evaluación médica completa, ya que la enfermedad
tiene un comportamiento diferente en cada paciente, lo que obliga a realizar un
plan de manejo individual con base en la edad, presencia de otras enfermedades,
estilo de vida, restricciones económicas, habilidades aprendidas de automonitorización,
nivel de motivación del paciente y la participación de la familia en la atención
de la enfermedad. (Véase algoritmo de manejo médico del paciente ambulatorio con
DM 2.) En
los pacientes con diagnóstico reciente se debe investigar síntomas, factores de
riesgo, hábitos de alimentación, estado nutricional, antecedentes de peso corporal,
hábitos de ejercicio físico, antecedente de familiares directos con diabetes mellitus,
estilo de vida, factores culturales, psicosociales, educacionales y económicos
y resultados de los análisis de laboratorio, que pueden influir en el manejo.
En diabéticos sin respuesta adecuada al tratamiento y en quienes se desea ajustarlo,
además de los datos previos se deben considerar los planes de alimentación y ejercicio
físico así como los resultados en el control de la glucemia, el tratamiento actual
y los previos, la frecuencia, severidad y causas de complicaciones agudas como
hipoglucemia y cetoacidosis, las infecciones previas y actuales, particularmente
de la piel, dentales y genitourinarias, síntomas y tratamiento de las complicaciones
crónicas asociadas. El
inicio del tratamiento lo constituye la educación diabetológica (individual, familiar
y grupal) y la motivación. Dieta La
dieta es el pilar fundamental sobre el que descansa el tratamiento. Al proporcionar
los nutrientes y calorías apropiados a cada paciente es factible llevarlo y mantenerlo
en el peso ideal, además de obtener un mejor control metabólico, minimizar las
fluctuaciones de la glucemia tanto en ayuno como durante el periodo posprandial,
mediante un balance adecuado de carbohidratos, proteínas y grasas. Esto influye
favorablemente sobre las manifestaciones clínicas de la enfermedad y la limitación
de la progresión de los cambios degenerativos que se manifiestan como complicaciones,
y consecuentemente en el incremento de los años de vida saludable. Para
lograr el equilibrio entre los grupos de alimentos, la tendencia actual es administrar
al diabético un porcentaje de hidratos de carbono similar al de una persona sana
y reducir el aporte graso, en especial las grasas saturadas y el colesterol, debido
a que los pacientes sometidos a este tipo de dietas presentan una menor incidencia
de complicaciones y por lo tanto la morbilidad y mortalidad condicionadas por
la enfermedad disminuyen. Hidratos
de carbono Un
individuo sano consume diariamente en una dieta normal entre 120 a 300 g de hidratos
de carbono, que representan 50% de las calorías totales y se constituyen por carbohidratos
simples y complejos. Para calcular el aporte en hidratos de carbono es necesario
hacer las siguientes consideraciones: -
El requerimiento mínimo diario es de 50 g para evitar la cetosis condicionada
por el catabolismo proteico y graso. -
Son preferibles los carbohidratos complejos, que tienen la característica de absorberse
lentamente debido la liberación gradual al torrente circulatorio de la glucosa
que contienen, por lo que ejercen una acción moduladora sobre la concentración
evitando las bruscas oscilaciones que condicionan hiperglucemia. -
El aumento en el consumo de carbohidratos simples o complejos incrementa el nivel
de triglicéridos. Fibra
insoluble La
incorporación de fibra insoluble a la dieta como el salvado (Psyllium plantago)
y el nopal (se recomienda el consumo diario de 25 g por cada 1000 calorías) ha
demostrado ser útil en el control de la DM 2, al disminuir los niveles de glucemia
por el secuestro intestinal de glucosa y lípidos. Grasas El
aporte de grasas en la dieta normal corresponde hasta 40% de las calorías totales;
en los diabéticos se debe reducir a 30% e integrarse fundamentalmente por grasas
insaturadas para reducir la ingesta de colesterol a cifras menores de 300 mg por
día y disminuir el riesgo de aterogénesis. Proteínas Para
prevenir el daño renal en los diabéticos las proteínas se calculan a 0.8 g/kg
de peso corporal/día en lugar de 1 g/kg/día. En los que ya tienen nefropatía la
restricción es mayor (0.6 g/kg/día) para reducir la proteinuria y retrasar la
progresión hacia insuficiencia renal. Sal La
cantidad de sal debe reducirse a 3 g/día debido a que en el diabético la hiperinsulinemia
condicionada por la enfermedad incrementa la reabsorción renal de Na+ y de forma
alterna estimula el sistema simpático, lo que favorece la asociación de hipertensión
arterial y diabetes. En el paciente hipertenso se recomienda un- consumo no mayor
de 2.4 g/día. Vitaminas Los
aportes de ácido ascórbico y vitaminas A y E son elementos complementarios de
la dieta del diabético que tienen efecto benéfico al actuar como secuestradores
de radicales libres, implicados en el desarrollo de aterosclerosis. El suministro
de piridoxina reduce la proporción de hemoglobina glucosilada. Edulcorantes Se
pueden permitir edulcorantes como la sacarina en cantidades < 500 mg/día o
aspartame < 50 mg/día. El sorbitol, manitol y fructosa contienen las mismas
calorías que la glucosa, por lo que se debe tener cuidado con ellas. Requerimientos
calóricos Se
sugiere calcular los requerimientos calóricos tomando como base los criterios
de la American Diabetes Association, que se presentan en el cuadro I.
Cuadro
I. Bases
para calcular los requerimientos calóricos en el paciente diabético
| Sexo |
Edad/ |
Actividad |
Calorías
por kg | | |
años |
física |
de
peso ideal | | H/M |
0-
1 | |
120
| | |
1-10 | |
80-100
| | Mujer |
11-15 | |
35 |
| | >
16 | |
30
| | Hombre |
11-15 | |
50-80 |
| | | |
(65) |
| | >20 |
Muy
activo | 50
| | | |
Promedio |
40 |
| | |
Sedentario |
30 |
| H/M |
adulto |
Muy
activo | 30 |
| | <
55 | Sedentario |
28 |
| | >
55 | Sedentario |
20 |
| En
embarazo | |
1er
trimestre | 28-32 |
| | |
2º
trimestre | 36-38 |
| | |
3er
trimestre | 36-38 |
Puesto
que el peso corporal influye profundamente en la etiopatogenia de la DM 2 (resistencia
a la insulina), en los requerimientos insulínicos y en el control de la glucosa,
la ingestión calórica adecuada es la clave del plan de nutrición y puede valorarse
con el recordatorio de las últimas 24 horas. El plan de alimentación debe individualizarse
y las proporciones de nutrientes dependerán de los objetivos que se tengan con
cada paciente. Una vez calculado el requerimiento calórico se distribuye para
lograr la ley del equilibrio dietético. Las
calorías se dividen en los tres alimentos principales de la siguiente forma: desayuno
20%, comida de 20 a 30%, cena de 20 a 30% y en dos o tres pequeñas colaciones
entre comidas de 10% cada una. Se sugiere revisar y reajustar la dieta por lo
menos cada seis meses o antes si el caso lo amerita. En
pacientes que realizan ejercicio físico se debe calcular un aporte calórico adicional.
Para conocer el aporte que se proporciona en la dieta se recomienda utilizar el
sistema de intercambio de alimentos diseñado por la American Dietetic Association
y American Diabetes Association (cuadro II), que divide en seis listas básicas
los grupos alimenticios que contienen aproximadamente la misma cantidad de hidratos
de carbono, proteínas, grasas y calorías por ración, lo que facilita el diseño
de la dieta de acuerdo con las características del paciente.
Cuadro
II. Contenido
de hidratos de carbono, proteínas, grasas, calorías y colesterol
por ración
de intercambio en cada una de las listas de alimentos
| Lista
de | HC |
P |
G |
cal |
Colesterol |
| intercambio |
(g) |
(g) |
(g) | |
(mg) |
| |
| I | | | | | |
| Leche
(1/4 L) | | | | | |
| Descremada |
12 |
8 |
1 |
90 |
|
| Semidescremada |
12 |
8 |
5 |
120 |
|
| Entera |
12 |
8 |
8 |
150 |
|
| II | | | | | |
| Verduras | | | | | |
| (un
tazón) | 5 |
2 |
0 |
28 |
|
| III | | | | | |
| Frutas
(10 g) | 15 |
0 |
0 |
60 |
|
| IV | | | | | |
| Cereales
| | | | | |
| (30
g) | 15 |
3 |
1 |
80 |
|
| V | | | | | |
| Carnes
(30 g) | | | | | |
| Magra |
0 |
7 |
3 |
55 |
|
| Moderada
grasa | 0 |
7 |
5 |
75 |
|
| Mucha
grasa | 0 |
7 |
8 |
100 |
|
| VI | | | | | |
| Grasas
(5 g) | | | | | |
| Poliinsaturada |
0 |
0 |
5 |
45 |
|
| Monoinsaturada |
0 |
0 |
5 |
45 | mínimo |
| Saturada |
0 |
0 |
5 |
45 | exceso |
| HC=
Hidratos de carbono P= Proteínas G= Grasas |
Ejercicio
o actividad física El
ejercicio físico es un recurso auxiliar importante en la atención del diabético,
con el que se obtiene un mayor beneficio cuando el programa se diseña con base
en la condición física, motivación e intereses de cada paciente (cuadro III).
Cuadro
III. Indicación
de ejercicio en el paciente ambulatorio diabético tipo 2
| Previo
a la indicación de ejercicio investigar: | | -
Factores de riesgo cardiovascular | | -
Plan de alimentación y los resultados en el control de la enfermedad |
| -
Presencia de: | | -
Trastornos vasculares a nivel neurológico, de corazón y retina |
| -·Neuropatía |
| -·Enfermedades
concomitantes | |
- Complicaciones
agudas y crónicas (frecuencia, gravedad) |
| -
Hábitos de ejercicio: gustos, costumbres, estilos de vida, factores culturales,
psicosociales
(redes de apoyo), educacionales y económicos | | -
Grado de aceptación de la enfermedad | | -
Manejo farmacológico: | | -·Hipoglucemiantes
orales | | -·Insulina |
Beneficios
que aporta el ejercicio 1.
Disminución de la concentración de glucemia durante y después del ejercicio. 2.
Disminución de la concentración basal y posprandial de insulina. 3.
Disminución de la concentración de hemoglobina glucosilada. 4.
Mejoría de la sensibilidad a la insulina al incrementar el número de receptores
insulínicos y la afinidad con la hormona. 5.
Mejoría en la concentración de los lípidos plasmáticos: -
Disminución de los triglicéridos totales. -
Disminución del colesterol total y de las lipoproteínas de baja densidad (LDL). -
Aumento de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). -
Aumento en el gasto de energía. -
Reducción de peso al combinarlo con un plan de alimentación adecuado. -
Disminución del tejido adiposo. -
Mantenimiento de la masa corporal magra. 6.
Mejoría en el acondicionamiento cardiovascular. 7.
Mejoría en la sensación de bienestar y la calidad de vida. Consideraciones
en la prescripción del ejercicio físico -
Antes de prescribirlo el paciente debe ser revisado intencionalmente en busca
de complicaciones e individualizar su tratamiento. -
Debe iniciarse de forma lenta y progresiva, además de practicarse a intervalos
regulares por lo menos 3 a 4 veces por semana y gradualmente aumentar la duración.
Iniciar con sesiones de máximo 20 minutos. -
No debe implicar trauma para los pies. -
El ejercicio prolongado puede potenciar los efectos hipoglucemiantes, tanto de
los agentes orales como de la insulina. -
Si la glucemia en ayuno es >300 mg/dL, se sugiere posponer el ejercicio hasta
que sea controlada. -
La práctica de ejercicio después de las cuatro de la tarde puede reducir la liberación
de glucosa hepática y disminuir la glucemia en ayuno. -
El ejercicio puede reducir la hiperglucemia pos-prandial. -
En los diabéticos que reciben insulina se procurará: -
No realizar ejercicio durante el efecto máximo de la insulina. -
Administrar la insulina lejos de los segmentos corporales que se ejercitan. -
Si el paciente recibe una sola dosis de insulina de acción intermedia, disminuirla
30% los días en que se realiza el ejercicio. -
Están contraindicados los deportes de contacto (futbol, baloncesto, karate, etcétera)
y los aeróbicos de alto impacto. -
Los pacientes con pobre control metabólico y los que tienen complicaciones diabéticas
como retinopatía proliferativa activa, deben evitar aquellos ejercicios que se
asocian con aumento de la presión intraabdominal, movimientos rápidos de la cabeza
o riesgo de trauma ocular. Los diabéticos que además son hipertensos deben evitar
el levantamiento de pesas y la maniobra de Valsalva. Intensidad Para
adquirir un acondicionamiento cardiovascular y físico adecuado debe planearse
una actividad de 50 a 70% de la capacidad de cada individuo para el ejercicio.
Tratamiento
farmacológico Se
debe considerar éste cuando no se puede lograr niveles plasmáticos de glucosa
cercanos a las cifras normales con la terapia nutricional y el ejercicio físico;
en este caso el médico decidirá la mejor alternativa farmacológica para el paciente
al considerar: -
La severidad de la enfermedad. -
La presencia de manifestaciones clínicas y de enfermedades concomitantes, como
infecciones crónicas. -
La responsabilidad y motivación del paciente en su propio control. -
La colaboración de su familia. -
La edad. -
El índice de masa corporal. (Véase
algoritmo de manejo médico farmacológico en el paciente ambulatorio con DM 2.) Hipoglucemiantes
orales En
la actualidad sólo se emplean dos tipos de hipoglucemiantes orales: sulfonilureas
y biguanidas. Sulfonilureas Son
eficaces en pacientes con DM 2 en los que el empleo de hipoglucemiantes orales
no está contraindicado, es decir, en pacientes que tienen secreción endógena de
insulina, no son alérgicos a las sulfas, no tienen daño hepático o renal severo,
no cursan con embarazo, no están amamantando ni tienen descontrol que amerite
hospitalización. El
beneficio que aportan las sulfonilureas es estimular las células beta del páncreas.
Las nuevas sulfonilureas del tipo de la glimepirida tienen acción en receptores
específicos de sulfonilureas y condicionan una respuesta más fisiológica en la
producción de insulina. La persistencia de niveles de glucemia adecuados a pesar
de un incremento en los niveles de insulina sugiere algunas acciones extrapancréaticas
de esta familia de fármacos. Para
utilizar adecuadamente estos hipoglucemiantes se debe considerar la farmacodinamia,
así como los efectos adversos por su administración. Farmacodinamia En
general se absorben rápido. La concentración máxima se alcanza en corto tiempo
y se difunden con rapidez a los tejidos. Su principal efector es la célula beta.
Se unen a las proteínas plasmáticas en más de 90%, lo que les confiere acción
prolongada; debido a esta propiedad, en el tratamiento crónico se recomienda una
o dos dosis diarias. Su degradación se lleva a cabo principalmente en el hígado
y sus catabolitos son eliminados por el riñón o la bilis. Algunos de los catabolitos
pueden tener acción hipoglucemiante como la clorpropamida y la glibenclamida;
esta condición explica que en ocasiones tengan una acción aún más prolongada,
sobre todo en pacientes con insuficiencia renal. En
los cuadros IV y V se indican las propiedades y dosis de las sulfonilureas disponibles
en México. Cuadro
IV. Propiedades
farmacológicas de las sulfonilureas
| |
Año* |
Concentración
máxima
en horas | Actividad
biológica en
horas | Catabolitos
activos |
S |
| 1ª
Generación | | | | | |
| Tolbutamida |
1956 |
1-2 |
6-12 |
no |
100 |
| Clorpropamida |
1957 |
1-7 |
24-72 |
si |
95 |
| 2ª
Generación | | | | | |
| Glibenclamida |
1969 |
1.5-4 |
20-24 |
+/- |
50 |
| Glipicida |
1971 |
1-5 |
14-16 |
no |
70
| | Glicacida |
1972 |
0-8 |
10-15 |
no |
65 |
| *
= Año en que se inició su empleo clínico S
= Porcentaje de excreción renal, el resto lo hace por vía biliar | | |
Cuadro
V. Dosificación
de las sulfonilureas
| |
mg por |
Dosis |
Dosis |
Tomas |
| | tableta |
inicial |
máxima |
/día
* | | Tolbutamida |
500
y 1000 | 500 |
3000 |
1-3 |
| Clorpropamida |
250 |
125 |
500 |
1 |
| Glibenclamida |
5 |
2.5 |
20 |
1-2 |
| Glipicida |
5 |
2.5 |
40 |
1-3
| | Glicacida |
80 |
40 |
320 |
1 |
| *
Se divide la dosis cuando se requiere más de una o dos tabletas | | Indicaciones Las
sulfonilureas sólo se encuentran indicadas en pacientes que no hayan logrado su
control óptimo con la dieta y el ejercicio. Para obtener un mayor beneficio se
deben utilizar ante las siguientes condiciones: -
Edad mayor de 40 años. -
Peso normal o sobrepeso. -
Evolución de la enfermedad menor de 10 años. -
Control de la enfermedad con menos de 40 unidades diarias de insulina. -
Cifras de glucemia menores a 300 mg/dL. -
Cumplimiento de la dieta y del ejercicio físico programados. Contraindicaciones Las
más importantes son: -
DM 1, ya sea autoinmunitaria o por otras enfermedades pancreáticas. -
Embarazo o lactancia. -
Infecciones graves. -
Descontrol metabólico agudo. -
Cetoacidosis o estado hiperosmolar. -
Traumatismo grave. -
Estrés grave. -
Alergia a las sulfas. -
Pacientes que tengan riesgo de presentar hipoglucemia como ancianos, anoréxicos,
con baja ingesta de calorías, insuficiencia hepática o renal en fase terminal. Efectos
adversos de las sulfonilureas Se
manifiestan en los siguientes sitios: Sangre:
agranulocitosis, anemia aplástica y hemolítica. Piel:
prurito, edema nodoso, eritema multiforme, dermatitis exfoliativa, síndrome de
Stevens-Johnson, fotosensibilidad. Aparato
digestivo: náusea, vómito, pirosis, ictericia, hepatitis granulomatosa, colestasis. Estrategias
en el tratamiento En
pacientes en quienes se inicia tratamiento con sulfonilureas se puede escoger
cualquiera administrada media hora antes del desayuno en una sola toma. La dosis
debe adecuarse cada semana hasta alcanzar el control óptimo o la dosis máxima
permitida. Cuando se logra el control deberá continuarse con la misma dosis y
realizar adecuaciones sólo cuando sea necesario. Es
importante que el médico insista que aun con el tratamiento con hipoglucemiantes
es necesario cumplir con la dieta, el ejercicio físico y las citas médicas asignadas
para el control de la enfermedad, con la finalidad de obtener la respuesta esperada
e identificar las fallas por la presencia de infecciones o complicaciones. La
identificación de éstas en fases tempranas permite dar tratamiento oportuno o
realizar los ajustes necesarios. Se
ha estimado que de 10 a 30% de los pacientes tratados con sulfonilureas presenta
falla primaria, es decir, no obtiene un control adecuado en la fase inicial por
selección equivocada del medicamento. De 5 a 10% de los diabéticos presenta falla
secundaria, es decir, respuesta inadecuada a las sulfonilureas por falta de cumplimiento
a la dieta y ejercicio físico, presencia de enfermedades intercurrentes tales
como infarto agudo del miocardio, infecciones no diagnosticadas, hipertiroidismo,
administración de otros medicamentos o falla verdadera de las sulfonilureas. Cuando
la falla de las sulfonilureas no se corrige con las medidas anteriores se puede
intentar la combinación de éstas con biguanidas, ya que sus efectos son sumatorios,
iniciando con la dosis media de ambos hipoglucemiantes. (Véase algoritmo de manejo
médico farmacológico en el paciente ambulatorio con DM 2.) Interacción
de medicamentos con sulfonilureas Los
medicamentos interactuantes más comunes según su tipo de acción son los siguientes: Acción
antagónica Alteran
la acción o secreción de insulina: diuréticos, difenilhidantoína, betabloqueadores,
esteroides, estrógenos, indometacina, isoniacida, ácido nicotínico. Acortan
la vida media de las sulfonilureas: alcohol y rifampicina. Acción
potencializadora Desplazan
las sulfonilureas de las proteínas: sulfonamidas, salicilatos, pirazolonas, clofibrato. Prolongan
la vida media al impedir el catabolismo: dicumarol, cloranfenicol, pirazolona,
inhibidores de la monoaminooxidasa. Disminuyen
la eliminación renal: Salicilatos, pirazolonas, sulfonamidas y alopurinol.
Biguanidas Las
biguanidas más que verdaderos hipoglucemiantes son medicamentos cuyo mecanismo
de acción es disminuir la producción hepática de glucosa, aumentar la captación
de glucosa por los tejidos, favorecer el transporte intracelular de glucosa, mejorar
la sensibilidad a la insulina y disminuir el apetito. Farmacodinamia La
absorción de las biguanidas es rápida, alcanza su máxima concentración entre 1
y 2.5 horas y de 50 a 60% es biodisponible y no se une a las proteínas del plasma.
Se eliminan por riñón e intestino, su vida media es de 2 a 4.5 horas y 90% es
depurado por el riñón a las 12 horas. Indicaciones Por
sensibilizar a la acción de la insulina endógena se han utilizado en otros estados
de resistencia a la insulina. Se encuentran indicadas en pacientes con DM 2, sobrepeso
e hipertrigliceridemia sin respuesta adecuada a la dieta y ejercicio, en pacientes
con falla primaria o secundaria a las sulfonilureas. En los ancianos deberán emplearse
con precaución, debido a que incrementa la probabilidad de acidosis láctica, sobre
todo en pacientes mal seleccionados. Contraindicaciones Estas
son las más frecuentes: -
Insuficiencia renal -
Insuficiencia hepática -
Insuficiencia cardiaca -
Insuficiencia respiratoria -
Enfermedades respiratorias crónicas -
Embarazo -
Pacientes con alcoholismo -
Antecedentes de acidosis láctica Estrategias
en el tratamiento Las
biguanidas se utilizan en primera instancia en pacientes obesos y en asociación
con las sulfonilureas cuando éstas fallan. El tratamiento se inicia con dosis
mínimas, de 25 mg de fenformina o 500 mg de metformina antes de cada comida. Cuando
se utilizan las formas de acción prolongada se prescriben cada 12 horas. Los
efectos secundarios se presentan en un grupo reducido de pacientes y predominan
las manifestaciones del tubo digestivo con dolor epigástrico, sabor metálico,
náuseas, anorexia y acidosis láctica. Insulina En
los pacientes con DM 2 que presentan falla primaria o secundaria a los hipoglucemiantes
orales es posible añadir una pequeña dosis de insulina intermedia y cuando este
procedimiento no resulte adecuado, se suspenderán los hipoglucemiantes orales
para continuar el control exclusivamente con insulina. Algunos diabéticos obesos
presentan resistencia a la insulina, por lo que en ocasiones requieren dosis mayores.
El esquema de su aplicación y sus modificaciones posteriores pueden ser similares
a las que se siguen en los pacientes con DM 1. Indicaciones Los
pacientes con DM 2 pueden requerir insulina cuando cursan con infecciones graves,
en el posoperatorio o en algunas situaciones de estrés agudo o severo, coma cetoacidótico
o hiperosmolar, embarazo y catabolia. En
el cuadro VI se indican los tipos de insulina, la vía de administración y el tiempo
de acción. Cuadro
VI. Tipo
de insulina
| Origen |
Tipo |
Vía
de admón. | Inicio |
Duración |
| | |
y
acción | (horas) |
(horas) |
| B,P,H | R | SC/IM/IV/corta |
½
h | 6
h | | B,P,H | N | SC/intermedia |
2-4
| 18-24 |
| B,P,H | L | SC/intermedia |
2-4 |
18-24
| | B | Pzi | SC/prolongada |
4-6 |
24-36
| | H | Mezcla* | SC/corta
e intermedia | ½ |
18-24
| | B=Bovina
P=Porcina H = Humana R=Rápida
N=nph L = Lenta Pzi=Protamina
zinc SC=Subcutánea IM = Intramuscular IV=Intravenosa *
N-70 % + R-30 % | | Dosis
de insulina Idealmente
la insulina que debe utilizarse es la humana. La dosis cotidiana se calcula entre
0.5 a 1.2 U/kg de peso por día. El tratamiento se inicia con dosis bajas de insulina
intermedia, de 0.2 a 0.4 U/kg/día, y se van incrementando las unidades a razón
de 2 a 3 U de acuerdo con las cifras de glucemia. Durante las situaciones de estrés
agudo o severo generalmente se requiere aumentar la dosis. Uno
de los principales problemas del tratamiento con insulina exógena es no poder
reproducir el patrón de secreción de la hormona fisiológica. En la selección de
la insulina apropiada para cada paciente debe tomarse en cuenta el tipo de diabetes,
los hábitos del paciente, la dieta, la dosis y el tipo de insulina que se va a
administrar. A
continuación se señalan los esquemas de tratamiento con insulina más utilizados:
Una
sola dosis de insulina intermedia al día.
Se aplica antes del desayuno. Tiene las desventajas de no prevenir la hiperglucemia
nocturna y de la limitación de la dosis, ya que no se recomienda para pacientes
que requieren más de 40 U al día. Dos
aplicaciones de insulina intermedia al día. Es uno de los esquemas más utilizados.
Con esta forma de aplicación se previene la hiperglucemia nocturna y se puede
administrar dosis altas de insulina. Se aconseja administrar dos tercios de la
dosis antes del desayuno y el tercio restante antes de la cena. Tres
aplicaciones de insulina al día. Esta forma de tratamiento es una variante
de la anterior, en la que la dosis de insulina nocturna se divide entre insulina
rápida (que se aplica antes de la cena) e insulina intermedia (que se aplica al
momento de ir a dormir). En general se indica cuando no se puede controlar la
glucemia con dos dosis de insulina intermedia al día. Las
de tres aplicaciones de insulina al día. La variante más empleada en este
esquema consiste en dividir la dosis de insulina en una aplicación de insulina
rápida antes de cada alimento y una dosis de insulina intermedia al momento de
ir a dormir. Bombas
de infusión de insulina. La administración de insulina mediante una bomba
de infusión se aproxima a la secreción fisiológica, puesto que se proporciona
una cantidad constante de la hormona y se aumenta la velocidad de infusión antes
de cada comida. La insulina que se utiliza es de acción rápida. Actualmente no
se dispone de bombas de infusión en México. En
el cuadro VII se presentan alternativas para modificar los esquemas de tratamiento
de la DM 2. Cuadro
VII. Modificaciones
requeridas en la dosis de insulina según niveles
de concentración
de glucemia durante 2 ó más días en los momentos señalados
| Glucemia | Antes
del | Antes
de la | Antes
de la | Al
acostarse | | | desayuno | comida | cena | |
| Alta
| Añadir
insulina | Añadir
insulina | Aumentar
insulina | Añadir
insulina | | | de
acción intermedia | de
acción rápida | de
acción intermedia | de
acción rápida | | | antes
de la cena. | antes
del desayuno. | antes
del desayuno. | antes
de la cena. | | Baja
| Reducir
insulina | Reducir
insulina | Reducir
insulina | Reducir
insulina | | | de
acción intermedia | de
acción rápida | de
acción intermedia | de
acción rápida | | | antes
de la cena. | antes
del desayuno. | antes
del desayuno. | antes
de la cena. | | Los
aumentos y reducciones de insulina serán de dos unidades cada vez |
Complicaciones Puede
originar hipoglucemia la aplicación de una dosis mayor de insulina a la que el
paciente necesita para su control, la ingestión insuficiente de alimentos y el
exceso de ejercicio. Se considera que existe hipoglucemia cuando la concentración
de glucosa sanguínea es inferior a 50 mg/dL. Esta puede sospecharse con base en
la sintomatología que además permite clasificarla en tres categorías:
Leve:
Cuando los pacientes presentan activación del sistema adrenérgico, es decir, palpitaciones,
diaforesis, palidez y temblor. Moderada:
Cuando presentan disminución de la función motora, con trastornos en el estado
de conciencia de leve a moderado, sin perder la capacidad de intentos para contrarrestar
el efecto del hipoglucemiante. Grave:
Cuando presentan alteraciones severas del estado de conciencia, convulsiones y
coma, lo cual es poco frecuente. Otras
condiciones comunes asociadas con respuesta refractaria a la insulina son las
enfermedades concomitantes como las neoplasias, la aplicación ficticia de insulina
o alergia a la misma, la lipodistrofia y la producción de anticuerpos contra la
hormona relacionada con el uso de insulina bovina que se presenta en algunos diabéticos.
REFERENCIAS 1.
Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas. México: Secretaría
de Salud, 1993. 2.
Jubiz W. Factores de riesgo. En: Endocrinología clínica, México: El Manual Moderno,
1984:158-160. 3.
American Diabetes Association. Screening for diabetes. Diabetes Care 1997;20 (Supl
1):S22-S23. 4.
Report of the Expert Committee on the Diagnosis and Classification of Diabetes
Mellitus. Diabetes Care 1997;20:1183-1197. 5.
Carrol P, Matz R. Uncontrolled diabetes mellitus in adults; experience in treatment
of diabetic ketoacidosis and hyperosmolar nonketotic coma with low doses insulin
and a uniform treatment regimen. Diabetes Care 1983;6:579-585. 6.
Ross DS. Hypoglycemia and hyperosmolar coma. En: Wolfson AB. Endocrine and metabolic
emergencies. New York: Churchill Livingstone Inc., 1990:79-102. 7.
Pull JA, Zorrilla E, Jadzinsky MN, Santiago JV. Diabetes mellitus. Complicaciones
crónicas. México: Interamericana McGraw-Hill, 1992. 8.
Heras MR, Macías GR, A raíz del Rosario R. Diabetes mellitus: complicaciones crónicas
y factores de riesgo. Rev Med IMSS 1996;34(6):449-455. 9.
Kerr PC. Improving outcomes in diabetes: A review of the outpatient care of NIDDM
patients. J Fam Pract 1995;40(1). 63-75 10.
American Diabetes Association. Nutrition recommendation and principles for people
with diabetes mellitus. Diabetes Care 1997;20 (Supl 1):S14-S17. 11.
Goroll HA, May AL, Mulley Ga. Primary care medicine. Approach to the patient with
diabetes mellitus. 3th edition. USA: JB Lippincott Company, 1995:554-564. 12.
Horton ES. Exercise. En: Therapy for diabetes mellitus and related disorders.
American Diabetes Association 1991:103-111. 13.
American Diabetes Association. Diabetes mellitus and exercise. Diabetes Care 1997;20
(Supl 1):S51. 14.
Groop CL. Sulfonylureas in NIDDM. Diabetes Care 1992;15:737-754. 15.
Bressler R, Johnson D. New pharmacological approaches to therapy of NIDDM. Diabetes
Care 1992;15:792-805. 16.
Bailey JC. Biguanidas and NIDDM. Diabetes Care 1992;15:755-772. 17.
American Diabetes Association. Position statement insulin administration. Diabetes
Care 1992;15:30-33. 18.
American Diabetes Association. Insulin administration. Diabetes Care 1997;20 (Supl
1):S46-S49. 19.
Lerman GI. Insulina. En: Atención integral del paciente diabético. México: Interamericana
McGraw-Hill, 1994: 197-113,195-200 Fuente
Rev Med IMSS (Mex)1997; Volumen 35 (5):353-368 En Biblioteca Virtual en Salud
de México Más
Información sobre Diabetes Mellitus ...
Solicite
el Servicio de Segunda Opinión Médica
En
caso de diagnóstico o tratamiento de enfermedad grave, incurable o que
comprometa la calidad de vida del paciente, así como cuando el tratamiento
que le han recomendado implique un riesgo importante para su salud, por sus efectos
secundarios o por las secuelas que pueda dejar, la Segunda Opinión Médica
es un recurso necesario. Con
el servicio de segunda opinión médica de GeoSalud nuestros usuarios
tendrán acceso a los mejores profesionales de la Medicina mediante la interconsulta
en los hospitales y con los especialistas de mayor experiencia en los Estados
Unidos. Más
Información ...
|