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Los
marcadores tumorales son sustancias que a menudo pueden descubrirse en cantidades
mayores que las normales en la sangre, orina, o tejidos del cuerpo de algunos
pacientes con ciertos tipos de cáncer. Los marcadores tumorales son producidos
por el propio tumor o por el cuerpo como respuesta a la presencia de cáncer o
ciertas condiciones benignas (no cancerosas). Este prontuario describe algunos
marcadores tumorales encontrados en la sangre. La
medición del nivel de los marcadores tumorales puede ser útil, cuando se utiliza
junto con radiografías y otras pruebas, para la detección y el diagnóstico de
algunos tipos de cáncer. Sin embargo, la medición de los niveles de los marcadores
tumorales por sí sola no es suficiente para diagnosticar un cáncer por las siguientes
razones: - El
nivel de un marcador tumoral puede elevarse en personas con condiciones benignas.
- El nivel
de un marcador tumoral no se eleva en todas las personas con cáncer, especialmente
en las etapas tempranas de la enfermedad.
- Muchos
marcadores tumorales no son específicos a un tipo particular de cáncer; el nivel
de un marcador tumoral puede aumentar como consecuencia de más de un tipo de cáncer.
Además
del papel que desempeñan en el diagnóstico de cáncer, los niveles de algunos marcadores
tumorales son medidos antes del tratamiento para ayudar a los médicos a programar
la terapia apropiada. En algunos tipos de cáncer, los niveles del marcador tumoral
reflejan la extensión (etapa) de la enfermedad y pueden ser útiles al predecir
qué tan bien responderá la enfermedad al tratamiento. Los niveles del marcador
tumoral también pueden medirse durante el tratamiento para supervisar la respuesta
del paciente al tratamiento. Una disminución o restitución a lo normal del nivel
de un marcador tumoral puede indicar que el cáncer ha reaccionado favorablemente
a la terapia. Si el nivel del marcador tumoral aumenta, puede indicar que el cáncer
está creciendo. Finalmente, se pueden medir los niveles del marcador tumoral después
de que finaliza el tratamiento como parte del cuidado de observación para controlar
la recaída. En la
actualidad, el uso principal de los marcadores tumorales es evaluar la reacción
del cáncer al tratamiento y controlar la recaída. Los científicos continúan estudiando
el uso de estos marcadores tumorales, así como su papel potencial en la detección
y diagnóstico temprano del cáncer. El médico puede explicarle al paciente el papel
que juegan los marcadores tumorales en la detección, diagnóstico o tratamiento
para un individuo en particular. A continuación se describen algunos de los marcadores
tumorales que se miden con más frecuencia. Antígeno
prostático específico El antígeno prostático específico (PSA,
por sus siglas en inglés) está presente en concentraciones bajas en la sangre
de todos los varones adultos. Éste es producido tanto por las células normales
as de la próstata como, prostatitis (inflamación de la próstata) e hiperplasia
prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés), o con un crecimiento maligno
(canceroso) en la próstata. Aun cuando el antígeno prostático específico no les
permite a los médicos distinguir entre las enfermedades benignas de la próstata
(muy comunes en los hombres mayores de edad) y el cáncer, un nivel de antígeno
prostático específico elevado puede indicar que son necesarias otras pruebas para
determinar si el cáncer está presente. Los
niveles de antígeno prostático específico han demostrado ser útiles para supervisar
la eficacia del tratamiento del cáncer
de la próstata, y para controlar la recaída después de que el tratamiento
ha terminado. Cuando se usa el PSA para controlar la recaída del cáncer, un solo
nivel elevado puede que no sea de mucho valor. Los médicos generalmente buscan
una tendencia, la cual se define como un aumento regular en los niveles del antígeno
prostático específico obtenidas en múltiples pruebas realizadas en un lapso de
tiempo, en vez de concentrarse en el resultado elevado de una sola prueba.
Los investigadores están
estudiando la importancia del antígeno prostático específico para el examen de
detección de cáncer
de la próstata (buscar la enfermedad en hombres que no tienen síntomas).
En este momento, no se sabe si el utilizar el antígeno prostático específico para
la detección del cáncer de la próstata realmente salva vidas. El estudio de Detección
Temprana del Cáncer de la Próstata, Pulmón, Colorectal y del Ovario, patrocinado
por el Instituto Nacional del Cáncer, está diseñado para demostrar si el uso de
ciertas pruebas para la detección puede reducir el número de muertes causadas
por estos cánceres. En cuanto al cáncer de la próstata, este estudio está tratando
de determinar la utilidad de las pruebestán estudiando nuevas maneras de aumentar
la exactitud de las pruebas del antígeno prostático específico. El mejorar la
exactitud de las pruebas del PSA puede ayudar a los médicos a distinguir una hiperplasia
prostática benigna de un cáncer de la próstata y así evitar procedimientos adicionales
innecesarios, como las biopsias. Fosfatasa
Acida Prostática La fosfatasa ácida prostática (PAP, por sus
siglas en inglés) normalmente sólo se presenta en cantidades pequeñas en la sangre,
pero puede encontrarse en niveles más altos en algunos pacientes con cáncer
de la próstata, sobre todo si el cáncer se ha extendido más allá de
esta. Sin embargo, los niveles de la sangre también pueden elevarse en pacientes
que tienen ciertas enfermedades benignas de la próstata o cuyo cáncer está en
la fase temprana. Aun
cuando originalmente se determinó que la fosfatasa ácida prostática era producida
por la próstata, los niveles elevados de PAP han sido subsecuentemente relacionados
con el cáncer testicular, leucemia, y el linfoma no-Hodgkin, así como con trastornos
no cancerosos tales como la enfermedad de Gaucher, la enfermedad de Paget, la
osteoporosis, cirrosis del hígado, embolia pulmonar y el hiperparatiroidismo.
CA
125 El CA 125 es producido por una variedad de células, pero
particularmente por células de cáncer
ovárico. Los estudios han demostrado que muchas mujeres con cáncer
ovárico tienen niveles elevados de CA 125. El CA 125 se usa principalmente en
el manejo del tratamiento del cáncer ovárico. En las mujeres con cáncer ovárico
que están siendo tratadas con quimioterapia, una disminución en el nivel de CA
125 generalmente indica que el cáncer está respondiendo al tratamiento. Por otro
lado, un aumento en los niveles de CA 125 durante o después del tratamiento puede
indicar que el cáncer no está respondiendo a la terapia o que algunas células
cancerosas permanecen aún en el cuerpo. Los médicos también pueden utilizar los
niveles de CA 125 para supervisar la recaída de los pacientes con cáncer ovárico.
No todas las mujeres
con niveles elevados de CA 125 tienen cáncer
ovárico. Los niveles de CA 125 también pueden aumentar por los cánceres
del cuello y cuerpo del útero, páncreas, hígado, colon, seno, pulmón y del tracto
digestivo. Los trastornos no cancerosos que pueden causar aumento en los niveles
de CA 125 incluyen la endometriosis, la enfermedad pélvica inflamatoria, peritonitis,
pancreatitis, enfermedad del hígado y cualquier trastorno que inflame la pleura
(el tejido que rodea los pulmones y recubre la cavidad del pecho). La menstruación
y el embarazo también pueden causar un aumento de CA 125. Antígeno
carcinoembrionario El antígeno carcinoembrionario (CEA, por
sus siglas en inglés) normalmente se encuentra en cantidades pequeñas en la sangre
de la mayoría de las personas saludables, pero puede elevarse en personas que
tienen cáncer o algunos trastornos benignos. El antígeno carcinoembrionario se
utiliza primordialmente para controlar el cáncer
colorectal, sobre todo cuando la enfermedad se ha extendido (ha hecho
metástasis). También se utiliza los niveles elevados de este marcador tumoral
para controlar otros tumores, los cuales incluyen melanoma; linfoma y cánceres
del pecho, pulmón,
páncreas,
estómago,
cuello
del útero, vejiga, riñón, tiroides, hígado
y ovario.
También
se pueden presentar niveles elevados de antígeno carcinoembrionario en pacientes
con trastornos no cancerosos, que incluyen la enfermedad inflamatoria del intestino,
pancreatitis y la enfermedad del hígado. El uso del tabaco también puede contribuir
a niveles de antígeno carcinoembrionario más altos de los normales. Alfafetoproteína
La alfafetoproteína (AFP, por sus siglas en inglés) normalmente es producida
por un feto en desarrollo. Los niveles de alfafetoproteína empiezan a disminuir
poco después del parto y normalmente no se detecta en la sangre de las personas
saludables (excepto durante el embarazo). Un nivel elevado de alfafetoproteína
hace pensar fuertemente en la presencia de un cáncer
primario del hígado o de un cáncer de las células germinales (cáncer
que empieza en las células que generan óvulos o esperma) del ovario
o testículo.
Muy rara vez los pacientes con otros tipos de cáncer (como cáncer del estómago)
tienen niveles elevados de alfafetoproteína. Los trastornos no cancerosos que
pueden causar niveles elevados de alfafetoproteína incluyen condiciones benignas
del hígado como, cirrosis o hepatitis; ataxia telangiectasia; síndrome de Wiscott-Aldrich
y el embarazo. Gonadotropina
coriónica humana La gonadotropina coriónica humana (HCG,
por sus siglas en inglés) normalmente es producida por la placenta durante el
embarazo. De hecho, la gonadotropina coriónica humana se utiliza a veces como
una prueba de embarazo porque aumenta durante el primer trimestre de la gestación.
También se utiliza para detectar el coriocarcinoma (un cáncer poco común del útero)
en las mujeres que tienen alto riesgo de desarrollar la enfermedad, y para supervisar
el tratamiento de la enfermedad trofoblástica (un cáncer poco común que se desarrolla
a partir de un huevo fertilizado anormalmente). Los niveles elevados de gonadotropina
coriónica humana también pueden indicar la presencia de cáncer del testículo,
ovario,
hígado,
estómago,
páncreas
y del pulmón.
El embarazo y el uso de la marihuana también pueden causar niveles elevados de
gonadotropina coriónica humana. CA
19-9 El CA 19-9 inicialmente se detectaba en pacientes con
cáncer colorectal,
pero también se le ha identificado en pacientes con cáncer
del páncreas, estómago
y de los conductos biliares. Los investigadores han descubierto que, en los pacientes
con cáncer pancreático, los niveles más altos de CA 19-9 tienden a estar relacionados
a los casos de enfermedad más avanzada. Los trastornos no cancerosos que pueden
elevar los niveles de CA 19-9 incluyen el cálculo biliar, pancreatitis, cirrosis
del hígado, y colecistitis. CA
15-3 Los niveles CA 15-3 se usan primordialmente para seguir el
curso del tratamiento en las mujeres diagnosticadas con cáncer
del seno, especialmente en su forma avanzada. Raramente los niveles
de CA 15-3 se elevan en las mujeres con cáncer del seno en su fase temprana.
Los cánceres del ovario,
pulmón,
y la próstata
también pueden elevar los niveles de CA 15-3. Estos niveles elevados de CA 15-3
pueden estar relacionados con trastornos no cancerosos tales como, enfermedades
benignas del seno o el ovario, endometriosis,
enfermedad
pélvica inflamatoria y la hepatitis.
El embarazo y la lactancia también pueden causar aumento en los niveles de CA
15-3. CA
27-29 Similar al antígeno CA 15-3, el CA 27-29 se encuentra
en la sangre de la mayoría de las pacientes con cáncer
del seno. Los niveles del CA 27-29 pueden utilizarse junto con otros
procedimientos (como los mamogramas y niveles de otros marcadores tumorales) para
controlar la recaída en las mujeres con cáncer de seno en etapas II y III previamente
tratadas. Los niveles
del CA 27-29 también pueden ser elevados por cáncer del colon,
estómago,
riñón, pulmón,
ovario,
páncreas,
útero e hígado.
El primer trimestre del embarazo, la endometriosis, los quistes ováricos, la enfermedad
benigna del seno, la enfermedad del riñón y la enfermedad del hígado son trastornos
no cancerosos que también pueden elevar los niveles del CA 27-29. Deshidrogenasa
Láctica La deshidrogenasa láctica (LDH, por sus siglas en
inglés) es una proteína que se encuentra en todo el cuerpo. Casi todo tipo de
cáncer, así como muchas otras enfermedades, pueden causar un nivel elevado de
deshidrogenasa láctica. Por consiguiente, este marcador no puede ser utilizado
para diagnosticar un tipo particular de cáncer. Los
niveles de deshidrogenasa láctica pueden utilizarse para supervisar el tratamiento
de algunos cánceres, que incluyen el cáncer
testicular, el sarcoma de Ewing, el linfoma no Hodgkin y algunos tipos
de leucemia. Los niveles elevados de deshidrogenasa láctica pueden ser causados
por trastornos no cancerosos entre los que se incluyen la insuficiencia cardíaca,
hipotiroidismo, anemia y enfermedades del pulmón y el hígado. Enolasa
Neurono-Específica La enolasa neurono-específica (NSE, por
sus siglas en inglés) se ha descubierto en pacientes con neuroblastoma; carcinoma
de células pequeñas del pulmón, tumor de Wilms; melanoma; y cánceres del riñón,
testículo,
páncreas
y de la tiroides. Sin embargo, los estudios de la enolasa neurono-específica
como un marcador tumoral se han concentrado principalmente en los pacientes con
neuroblastoma y con carcinoma
de células pequeñas del pulmón. Las medidas de los niveles de la enolasa
neurono-específica en pacientes con estas dos enfermedades pueden proporcionar
información sobre la extensión de la enfermedad y el pronóstico del paciente,
así como la respuesta del paciente al tratamiento. Este
documento ha sido revisado 8/20/99 Fuente
Instituto
Nacional del Cáncer de los Estados Unidos
http://www.nci.nih.gov/
Más
información sobre marcadores tumorales la podrá encontrar en la
siguiente dirección http://www.geosalud.com/Cancer%20pacientes/marcadoresindex.htm
Aviso La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico
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