Nociones
Básicas sobre la Generación de un Ser Humano y Sobre la Píldora
Anticonceptiva de Emergencia Dr.
Horacio B. Croxatto Presidente
del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva
El
comienzo de un nuevo individuo Está
bien establecido que- tanto en la especie humana como en otras especies animales-
cada nuevo individuo se forma, habitualmente, por la unión de un espermatozoide
con un ovocito, conocido más comúnmente como óvulo. Esta unión se llama fecundación.
Tanto el espermatozoide como el óvulo son células, ambas están vivas en el
momento de unirse y siempre lo estuvieron, ya que se formaron a partir de otras
células vivas. Al unirse, dan origen a una célula única llamada cigoto, que también
está viva. Si los gametos (espermatozoide y óvulo) que se unieron eran humanos,
el cigoto resultante también lo es. Por lo tanto, la pregunta ¿Cuándo comienza
la vida humana? no es pertinente, pues la vida humana no comienza, sólo continúa.
Preguntarse, en cambio, ¿Cuándo se puede decir que ya hay un nuevo individuo?
sí es pertinente. La respuesta simple es que el nuevo individuo se inicia cuando
ocurre la fecundación. ¿En qué momento del ciclo menstrual ocurre la
fecundación? El
ciclo menstrual comienza con el primer día de la menstruación y termina 24 a 35
días después, a no ser que se produzca un embarazo. Para que se produzca embarazo
tiene que haber fecundación, pero no todas las fecundaciones dan lugar a embarazo.
Para que haya fecundación tiene que ocurrir la ovulación y por lo menos un coito
cercano a ella, pues es necesario que se encuentren un espermatozoide con un óvulo
y que ambos estén en buenas condiciones para poder unirse. Esto sólo se puede
lograr si el coito antecede a la ovulación por no más de cinco días o si coincide
con la ovulación. Aún así, en la mitad de los casos en que esta condición se cumple,
no se produce la fecundación, ya sea porque los gametos no se encuentran, porque
son defectuosos o porque el medio ambiente que los rodea no es propicio. Aproximadamente
el 90% de los ciclos menstruales son ovulatorios y en ellos la ovulación puede
ocurrir en cualquier día desde el día 10 al día 22. La ovulación es el proceso
por el cual el óvulo completa su maduración y sale del ovario. Una vez que ocurre
la ovulación, el óvulo tiene que ser fecundado dentro de las 24 horas siguientes.
Si ello no ocurre, el óvulo se deteriora y pierde la capacidad de formar un nuevo
individuo. Por lo tanto, estas características del óvulo y el momento en que ocurre
la ovulación determinan que la fecundación puede ocurrir solamente en uno de los
13 días comprendidos desde el día 10 al día 22 del ciclo menstrual.
¿Cuándo
ocurre la fecundación después de un coito? Muchas
personas creen que la fecundación se produce inmediatamente después de una relación
sexual, pero no es así. Después de un coito, los espermatozoides pueden permanecer
en el interior de la mujer en un estado capaz de fecundar hasta aproximadamente
seis días. Si el coito ocurre cinco días antes del día en que ocurre la ovulación,
la fecundación ocurrirá al 6° día después del coito. Si el coito ocurre el mismo
día de la ovulación, la fecundación puede ocurrir dentro de las siguientes 24
horas. Es decir, la fecundación puede ocurrir en la mujer en cualquiera de los
días comprendidos desde el 1° al 6° día después del coito. Por lo tanto, no todos
los individuos inician su existencia al día siguiente de un coito. El
desarrollo del cigoto desde la fecundación hasta la implantación. La fecundación
ocurre habitualmente en la trompa de Fallopio, que es un tubo que conecta el ovario
con el útero. El cigoto resultante de la fecundación es una célula que tiene la
potencialidad de desarrollarse y llegar a ser un humano constituido por miles
de millones de células, del mismo modo que una semilla puede llegar a ser un árbol
a través de un proceso de crecimiento y desarrollo. Si bien la semilla puede llegar
a ser un árbol, aún no lo es; o si bien un huevo puede llegar a ser una gallina,
aún no lo es. Asimismo, el cigoto humano puede llegar a ser un embrión, un feto,
un recién nacido o una persona adulta, pero aún no lo es. Necesita desarrollarse. Aproximadamente
tres a cuatro días después de la fecundación, si el cigoto se ha desarrollado
normalmente, está constituido por 8 a 10 células y pasa al útero donde continúa
desarrollándose, inmerso en el escaso fluido que llena la cavidad del útero. En
este medio alcanza el estado de desarrollo llamado mórula y posteriormente el
estado de blastocisto. Antes de implantarse, el blastocisto consta de unas 200
células. La mayoría de estas células están destinadas a formar la placenta y otros
órganos que más tarde se desechan. Un 7 a 10% de las células del blastocisto están
destinadas a formar el embrión. Hasta aquí, la mujer no tiene manera alguna de
reconocer que tiene un nuevo individuo en su útero. En
el séptimo día de desarrollo, el blastocisto humano se anida o implanta en la
capa interna del útero, llamada endometrio. Para que esto ocurra, es preciso que
el endometrio se haya hecho receptivo por la acción que ejercen sobre él las hormonas
del ovario, que son el estradiol y la progesterona. La implantación consiste en
que el blastocisto se sumerge en este tejido materno. A partir de la implantación,
el cuerpo materno reconoce de un modo evidente que hay un nuevo individuo en desarrollo
y comienza a reaccionar a su presencia. Por esta razón, la Organización Mundial
de la Salud considera que el embarazo, que es una condición de la madre y no del
nuevo individuo en desarrollo, comienza con la implantación. Dicha reacción del
cuerpo materno se debe, en parte, al hecho de que cuando ocurre la implantación,
las células que van a dar origen a la placenta comienzan a secretar una hormona
conocida como gonadotrofina coriónica humana (HCG). Esta hormona pasa a la sangre
materna y actúa sobre el ovario para impedir que se produzca la menstruación. El desarrollo del embrión a partir de la implantación La
menstruación, comúnmente conocida como la regla, es el desprendimiento del endometrio
acompañado de sangrado, que se produce debido a que el ovario deja de producir
progesterona. Cuando no hay embarazo, esto ocurre aproximadamente unos 14 días
después de la ovulación. Si llega a ocurrir la regla después que se ha implantado
un blastocisto, éste es expulsado junto con la menstruación. Para evitarlo, el
blastocisto le da una señal al organismo materno (la HCG), para que el ovario
siga produciendo progesterona, la cual es indispensable tanto para que el blastocisto
se pueda implantar como para que se mantenga el embarazo. De este modo, cuando
el blastocisto que se anidó en el útero continúa su desarrollo, no se produce
la menstruación. La mujer nota que no le llegó la regla y esto suele ser el primer
indicio que ella tiene de estar embarazada. A
esta altura del proceso, está empezando a formarse el embrión. Desde la perspectiva
biológica, aún es un individuo muy incipiente pues carece de cerebro, de corazón,
de extremidades y de todos los órganos que posee el feto, el recién nacido o el
adulto. Su desarrollo es mínimo y no posee aún el substrato biológico indispensable
para tener sensaciones, emociones, pensamientos o deseos. No obstante, está dotado
de una gran capacidad para seguir desarrollándose y eventualmente adquirir los
órganos y funciones que le permitirán existir como persona humana. Las
fallas naturales del proceso generativo humano En
la mujer, aproximadamente la mitad de los cigotos que se forman se eliminan natural
y espontáneamente antes de que se produzca el atraso menstrual. En esos casos,
la mujer no alcanza a notar que tuvo un cigoto, un blastocisto o un embrión en
su interior. Cuando se hace un seguimiento a cien parejas que tienen relaciones
sexuales libremente varias veces en el mes y que no hacen nada para evitar el
embarazo, se observa que en 25 de las mujeres se produce embarazo en el primer
mes; en el 25% de las 75 mujeres restantes se produce en el segundo mes y así
sucesivamente. La explicación es que, en cada mes, en el 50% de las parejas no
hay fecundación y que del 50% de las fecundaciones que ocurren, la mitad de ellas
no da lugar a embarazo, porque el producto de la fecundación se elimina espontáneamente
antes de que se produzca atraso menstrual. Lo
que pasa normalmente con los espermatozoides después de un coito Un
coito deja millones de espermatozoides en la vagina. En las mejores condiciones,
miles de estos entran al cuello del útero donde la inmensa mayoría se estaciona.
Unos pocos cientos ascienden en minutos hasta la trompa de Fallopio, pero observaciones
hechas en animales de experimentación muestran que éstos no tienen capacidad de
fecundar. Los que quedan en el cuello del útero constituyen una fuente de la cual
van saliendo sucesivamente grupos de espermatozoides, que ascienden hasta la trompa
de Fallopio en los días que siguen. Algunos espermatozoides de cada grupo se adhieren
durante horas a las células de la trompa, proceso en el cual adquieren la capacidad
de fecundar. Una vez que se sueltan, mantienen esta capacidad por pocas horas
o minutos mientras van en busca del óvulo. Por ello, es necesario que sigan llegando
nuevos espermatozoides que los reemplacen, hasta que se produzca la ovulación. La
migración de los espermatozoides hasta el sitio donde se produce la fecundación
puede ocurrir en la forma descrita hasta que se produce la ovulación, pero en
ningún caso se prolonga por más de 6 días después de un coito. Si bien los espermatozoides
pueden esperar al óvulo durante días, el óvulo puede esperar a los espermatozoides
capaces de fecundar sólo por algunas horas. Métodos
anticonceptivos de emergencia
Se
denomina Anticoncepción de Emergencia (AE) a los métodos anticonceptivos que las
mujeres pueden utilizar en los días siguientes a un coito sin protección anticonceptiva,
con el fin de evitar un embarazo no deseado. Para tal efecto, se usan pastillas
de levonorgestrel solo, o pastillas combinadas de estradiol y levonorgestrel.
Ambas contienen las mismas hormonas que se usan regularmente como anticonceptivos.
La diferencia es que la AE se administra en dosis más altas y solamente dentro
de las 72 horas que siguen a la relación sexual no protegida. Las pastillas de
levonorgestrel solo (las que se están registrando en Chile) son más efectivas
para prevenir el embarazo y tienen menos efectos molestos que las combinadas. Las
pastillas para AE son inocuas y no tienen contraindicaciones médicas. Están aprobadas
por la Organización Mundial de la Salud y por las agencias reguladoras de medicamentos
de Europa, Estados Unidos y muchas de las de Asia y de América Latina. Estas agencias,
así como la correspondiente chilena, exigen que los productos pasen por un riguroso
escrutinio de su seguridad y eficacia antes de ser aprobados. La AE permite evitar
embarazos no deseados: cuando no se ha usado otro método antes del acto sexual,
cuando el método utilizado ha fallado o cuando ha habido una violación. En la
mayoría de los países, las normas para el manejo de los casos de violación incluyen
el uso de la AE. En los países en que no es así, las mujeres que han sido violadas
están prácticamente obligadas a correr el riesgo de embarazarse, por no tener
la AE como una opción para evitar el embarazo. Se
estima que después de un acto sexual único que tenga lugar en la segunda o tercera
semana de un ciclo menstrual se embarazan solamente 8 de cada 100 mujeres. Cuando
las mujeres usan las pastillas de levonorgestrel dentro de las primeras 72 horas
después del coito, se embaraza sólo una. Es decir, usado de ese modo, el levonorgestrel
previene sólo el 85% de los embarazos. Cuando el levonorgestrel se usa en las
primeras 24 horas después del coito, es casi 100% efectivo (99.5%), pero si se
usa a las 72 horas, la tasa de embarazos aumenta 10 veces. Por lo tanto, la eficacia
de este método es mayor mientras más pronto se use después del coito, lo cual
es difícil de conciliar con un mecanismo anticonceptivo posterior a la fecundación Lo
que pasa después de tomar la píldora anticonceptiva de emergencia Cuando
una mujer toma la píldora anticonceptiva de emergencia dentro de las primeras
72 horas después de un coito, es posible que ésta impida la ovulación si aún no
ha ocurrido, que interfiera con la migración de nuevos grupos de espermatozoides
desde el cuello uterino hasta la trompa o que interfiera con el proceso de adhesión
y capacitación de los espermatozoides en la trompa. A través de cualquiera de
estos mecanismos es que la píldora puede impedir la fecundación. Si ya ha ocurrido
la fecundación cuando la mujer toma la píldora, tiene un 50% de probabilidades
de embarazarse, ya que como se describió en los párrafos anteriores, el 50% de
los cigotos se pierde espontáneamente. Si el cigoto es normal y viable, la píldora
no impedirá ni alterará su desarrollo, pues la sustancia que contiene es una progestina
sintética. Esto explica que el método sea poco eficaz para prevenir el embarazo
cuando se usa tardíamente. Una
progestina sintética es una molécula semejante a la progesterona y actúa en el
organismo del mismo modo que ella. La administración de progesterona en ciertos
momentos del ciclo menstrual inhibe la ovulación y la migración espermática, pero
la progesterona que produce el ovario a partir de la ovulación o la que se administra
después de la fecundación, favorece el establecimiento y mantención del embarazo.
De ahí su nombre, ya que progestina quiere decir pro-gestación. El levonorgestrel,
la progestina sintética que contiene la píldora anticonceptiva de emergencia que
se propone poner a disposición de las mujeres chilenas que necesiten y quieran
usarla, hace lo mismo que la progesterona. La progesterona no es abortiva, aunque
se administre en altas dosis. Por el contrario, es esencial para el embarazo.
El
mecanismo de acción de las píldoras anticonceptivas de emergencia aún no está
enteramente resuelto. Para hacerlo, se requiere llevar a cabo investigaciones
muy difíciles y costosas debido a las realidades éticas, logísticas y técnicas
que hay que superar. Los datos disponibles en la literatura científica no proveen
ninguna evidencia de que el levonorgestrel impida el embarazo por un mecanismo
que implique eliminación del embrión ya sea antes, durante o después de la implantación.
Tampoco hay evidencia de que nunca lo haga. La inhibición de la ovulación y la
alteración de la migración espermática son los únicos mecanismos comprobados hasta
el momento. Fuente Anticoncepción
de Emergencia http://www.anticoncepciondeemergencia.cl/ Marzo,
2001
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