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Anticoncepción de Emergencia:
Un Método Simple, Seguro Efectivo y Económico para
Prevenir Embarazos no Deseados
Raffaela
Schiavon Ermani* César Higinio Jiménez-Villanueva* Charlotte
Ellertson** Ana Langer**
*
Servicio de Salud Reproductiva, Instituto Nacional de Pediatría, México
D.F. ** The Population Council, México D.F.
RESUMEN
En el presente artículo, se revisa la información
mas actualizada sobre los métodos utilizados en anticoncepción de
emergencia (AE), definidos estos como aquellos que previenen el embarazo en un
periodo no mayor de tres días después del coito no protegido, de
una falla del método o de la violación de la persona. En caso de
métodos no hormonales, como el dispositivo intrauterino (DIU), la ventana
de intervención se amplía hasta cinco días después
de la relación sexual. Se revisan, también, los esquemas actuales
de tratamiento, las indicaciones, la efectividad anticonceptiva, los efectos colaterales
y el perfil de seguridad, los posibles mecanismos de acción, así
como los elementos de la consejería. Se enfatizan los posibles beneficios
sobre la salud reproductiva derivados del conocimiento amplio y difuso, así
como del acceso fácil y no restringido a esta metodología, además
de anexarse la bibliografía actualizada sobre el tema. La Revista de
Investigación Clínica / Vol. 52, Núm. 2 / Marzo-Abril, 2000
/ pp 168-176
PALABRAS
CLAVES Anticoncepción de emergencia. Anticoncepción post-coital.
Métodos hormonales alternos. Adolescentes. Salud reproductiva. ABSTRACT
In
the following article, the most recent knowledge on Emergency Contraception (EC)
is reviewed. EC is defined as those contraceptive methods that may be used to
prevent an unwanted pregnancy up to three days after unprotected intercourse,
contraceptive failure or rape. In case of non-hormonal methods (IUD), the time
window for pregnancy prevention goes up to five days after intercourse. The
different regimens now available, hormonal and non-hormonal methods, indications,
contraceptive effectiveness, side effects and safety profile, possible mechanisms
of action and counseling strategies will be reviewed. The potential benefits on
reproductive health of wide-spread knowledge and easy, non-restrictive access
to this methodology are emphasized. An extensive list of recent references
is enclosed. KEY
WORDS Emergency contraception. Post-coital contraception. Adolescents. Reproductive
health. INTRODUCCIÓN
A pesar de la disponibilidad de los diferentes métodos anticonceptivos,
la incidencia de embarazo no deseado es muy elevada en todo el mundo, y particularmente
en los países en desarrollo. Dependiendo de los países y de las
circunstancias individuales, el embarazo no deseado puede ser el resultado de
una falla anticonceptiva o de la falta de uso de un método y en un porcentaje
difícil de evaluar puede también resultar de la violencia sexual.
Resultados recientes en los Estados Unidos indican la ocurrencia, en
1994, de tres millones de embarazos no planeados y no deseados (1). En México,
es más difícil calcular el número absoluto de embarazos no
intencionados. Sin embargo, si nos guiamos por el concepto de "necesidad
no satisfecha" en anticoncepción, que en algunos sectores de la población
(por ejemplo, entre adolescente nulíparas) alcanza hasta un 39%, podemos
deducir que el fenómeno del embarazo no deseado alcanza proporciones significativas,
sobre todo entre aquellos sectores mas jóvenes y desprotegidos de la población
y con menor acceso a la educación y servicios de salud (2,3).
El
destino de estos embarazos es diferente: pueden terminar en un aborto, el que
es realizado, la mayor parte de las veces, en condiciones inseguras, o bien progresar
hasta el término del embarazo, resultando en un hijo no deseado y con frecuencia
no aceptado, con las repercusiones esperadas en la vida futura y evidentes a nivel
individual, familiar y social (4, 5, 6). La anticoncepción de emergencia
(AE) tiene la potencialidad de prevenir un elevado porcentaje de estos embarazos,
así como de reducir la necesidad de recurrir a un aborto inseguro (7),
además de significar el "puente hacia la anticoncepción"
regular para todos aquellos individuos o parejas con relaciones sexuales no protegidas
(2,8). La AE no protege de las enfermedades de transmisión sexual (ETS)
y del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) pero puede, sin embargo,
ofrecer mayor seguridad como método de respaldo en caso de falla (ruptura)
del condón en todas aquellas mujeres y parejas (8 millones en Estados Unidos,
y aproximadamente 6 % de las mujeres unidas en México) que lo utilizan
de manera regular el condón como método anticonceptivo (8).
La AE se define como aquellos métodos que pueden utilizarse para evitar
un embarazo después del coito, en caso de relaciones sexuales no protegidas,
de fallas o accidentes con un método anticonceptivo, y de una violación.
La AE es capaz de prevenir un embarazo, pero nunca de interrumpirlo, es decir
es un método anticonceptivo, mas no un método abortivo (9).
Los métodos disponibles en México que pueden ser utilizados como
anticonceptivos de emergencia incluyen: las pastillas anticonceptivas combinadas,
las pastillas de progestinas solas y el DIU de cobre (7,10,11,12).
Por
lo general, la ventana útil de intervención para estos métodos
varía de las 72 horas (3 días) para las pastillas, hasta 120 horas
(5 días) para el DIU, después de la relación sexual no protegida.
En los párrafos siguientes, se analizará la efectividad anticonceptiva,
la seguridad y los elementos de consejería para los diferentes métodos. PASTILLAS
ANTICONCEPTIVAS DE EMERGENCIA (PAE) COMBINADAS
El uso de diversas combinaciones hormonales para la prevención post-coital
del embarazo es relativamente antiguo; sin embargo, desde hace más de 30
años ha sido relegado al secreto del consultorio y a la asesoría
semiclandestina sin adquirir plena legitimidad. Es solo hasta los años
recientes que esta metodología ha generado mucho interés en el medio
médico y amplia difusión en el público en general, dejando
de ser "el secreto mejor guardado de la anticoncepción"(13).
Las
PAE combinadas son pastillas de uso normal en anticoncepción, que contienen
estrógenos y una progestina sintética, y que se administran en dosis
concentradas y por tiempo corto después de una relación sexual no
protegida. Se conocen como "Método de Yuzpe" por el médico
canadiense Albert Yuzpe que inició los estudios clínicos de efectividad
en los años setenta. También se conocen como "pastilla del
día después" o "de la mañana siguiente" ("morning
after pill"); sin embargo no es aconsejable utilizar este término,
ya que puede inducir el concepto erróneo de que su ventana de intervención
se limite exclusivamente a las 12-24 horas posteriores al coito.
Las pastillas
que se han estudiado extensivamente con esta finalidad incluyen una combinación
de Etinil-Estradiol (por una dosis total de 200 mcg) y de Norgestrel o L-Norgestrel
(por una dosis total de 2 y 1 mg respectivamente), por lo que este es el esquema
combinado actualmente recomendado por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) y diversas autoridades internacionales (8,9,10,12). En nuestro país,
se pueden utilizar diferentes marcas de pastillas anticonceptivas. En caso de
recurrir a pastillas de "dosis alta" se indicarán 2 grageas juntas
tan pronto como sea posible, dentro de las primeras 72 horas después del
coito no protegido, y 2 grageas juntas 12 horas mas tarde. En caso de pastillas
de "dosis baja", o "microdosis", como se han llegado a denominar,
se utilizaran 4 grageas juntas en cada dosis (ver Tabla 1).
En muchos
países, ya sea de Europa, Africa o Australia, pero más recientemente
también en América del Norte y en América Latina, existen
"productos dedicados", es decir pastillas especialmente empaquetadas
con las dosis y las indicaciones específicas para su uso post-coital, lo
cual facilita el acceso para las usuarias y la toma adecuada y correcta. Uno de
los productos dedicados mas antiguo y famoso es el PC4 (Schering), registrado
en el Reino Unido desde 1984, y cuyas ventas calculadas han llegado a más
de medio millón de empaques por año. EFECTIVIDAD
ANTICONCEPTIVA
La efectividad anticonceptiva de las PAE puede ser expresada
en dos formas diferentes.
El Indice de Falla (o Indice de Pearl), que
expresa el número de embarazos por cada 100 mujeres usuarias, es de aproximadamente
2% en estudios clínicos grandes. Sin embargo, este índice aplica
metodológicamente a las fallas de los métodos anticonceptivos utilizados
a lo largo de todo un año.
En caso de la AE, es mas correcto entonces
utilizar el Indice de Efectividad, que indica, por cada episodio coital, el número
de embarazos prevenidos a través de la AE (1 - n° embarazos esperados
/ n° embarazos observados), expresado como porcentaje de los embarazos que
se presentarían sin el uso de este método. Este índice, en
estudios multicéntricos, se ha calculado en 75% (15,16,17).
Expresado
de otra forma, por cada relación sexual no protegida que tenga lugar entre
la segunda y tercera semana del ciclo, 8 de cada 100 mujeres llegarían
a embarazarse; el uso de las PAE reduciría este número a solo 2
mujeres. Esto representa una falla del 2%, con la posibilidad de prevenir 6 de
cada 8 embarazos, lo que equivale al 75% de efectividad (15).
Un estudio
reciente de la OMS encontró que la efectividad anticonceptiva disminuía
significativamente conforme transcurría el tiempo desde la relación
(18,19). Por este motivo, se sugiere en la actualidad iniciar el tratamiento tan
pronto como sea posible, dentro de la ventana de intervención ya señalada.
Sin embargo, es poco plausible fisiológicamente pensar que la efectividad
caiga abruptamente a cero una vez transcurridas las 72 horas. Por este motivo,
esta opción anticonceptiva no debería ofrecerse exclusivamente en
el estricto intervalo de tiempo señalado (21), sobre todo si no está
inmediatamente disponible otra alternativa de emergencia como el DIU. EFECTOS
SECUNDARIOS
Los efectos secundarios mas frecuentemente reportados con
el uso de PAE combinadas son nausea (40-50%) y vómito (15-20%) (10,12,18,
20). Algunos estudios observacionales han reportado una menor incidencia de nausea
posterior a la ingesta de PAE combinadas con Levonorgestrel comparadas con Norgestrel
(22). En general se sugiere, como medida preventiva de la nausea y el vómito,
tomar las pastillas junto con alimentos, aún cuando investigaciones controladas
no han demostrado que esta medida sea realmente efectiva (23). La
administración de medicamentos antieméticos aproximadamente una
hora antes de la toma de las PAE, por su parte, es capaz de reducir la nausea
en una cuarta parte y el vómito en más de la mitad de los casos
(23). Si el vómito se presenta dentro de las primeras 1-2 horas después
de la administración de las PAE, se recomienda repetir la dosis. En caso
de vómito repetido e incoercible, una excelente alternativa de administración
es la vía vaginal, que limita la severidad del síntoma y, sobre
todo, garantiza una adecuada adsorción del principio activo a pesar del
vómito mismo (24).
Otros efectos secundarios descritos con menor
frecuencia incluyen: cefalea, vértigo y mastodinia. Por lo general, los
síntomas son de corta duración y autolimitantes, es decir ceden
aún sin tratamiento entre 24 y 36 horas después de la toma. PERFIL
DE SEGURIDAD Y CONTRAINDICACIONES
Prácticamente
todas las mujeres, aún aquellas que no deberían tomar pastillas
anticonceptivas de rutina, pueden usar métodos hormonales de emergencia,
sin contraindicaciones para su uso ocasional (25).
La OMS afirma que la
única contraindicación absoluta a las PAE combinadas (categoría
4) está representada por "un embarazo confirmado", ya que no
tendrían ninguna indicación terapéutica en este caso. Sin
embargo, aclara que no existen riesgos para la salud de la madre o del producto
(ver abajo) en caso de toma de las PAE durante un embarazo inicial.(11).
Otras
condiciones médicas, como antecedentes de tromboembolia, de accidente vascular
cerebral o un episodio activo de migraña severa, son clasificadas por la
OMS como categoría 2, es decir se consideran precauciones (11). Allí
donde esté disponible otra alternativa anticonceptiva de emergencia, como
las PAE de progestina sola o el DIU, se optará por alguna de ellas. Sin
embargo, es importante recordar que el riesgo inducido por un embarazo es significativamente
superior al riesgo inducido por las PAE para cualquiera de estas condiciones médicas
(12).
Hay
que señalar, por otra parte, que todas las condiciones que representen
contraindicación y/o precaución (presencia de un retraso menstrual,
de una crisis migrañosa severa y/o antecedentes personales tromboembólicos)
son eventos que pueden ser descartados a través de un simple interrogatorio.
La provisión de la anticoncepción de emergencia, por lo mismo, no
debe ser condicionada a estudios o exploraciones innecesarias; por la urgencia
temporal de este servicio, se deberá además considerar la "receta"
telefónica como una forma factible, útil y metodológicamente
correcta de prescripción del método (26).
La seguridad relacionada
con el uso de las PAE reside en el tiempo muy corto del tratamiento y la baja
dosis total administrada (20% y 35% de una caja de pastillas anticonceptivas de
"alta" y "baja" dosis respectivamente). Además de la
plausibilidad biológica, existen estudios clínicos que confirman
la ausencia de efecto en el sistema hemostático (27) y evidencias epidemiológicas
que apoyan el excelente perfil de seguridad de estos métodos (12,25,26).
Desde
el punto de vista epidemiológico, en Inglaterra en particular, desde el
registro del PC4, entre mas de 4 millones de dosis utilizadas en el arco de 13
años, se han registrados rarísimos efectos colaterales severos.
En 1996, por ejemplo, entre aproximadamente medio millón de usuarias de
anticoncepción de emergencia, se describieron solo 3 casos de tromboembolia
venosa y 3 casos de accidentes cerebro-vasculares; en ninguno de estos casos,
estaba claramente establecida la relación temporal causa-efecto entre la
toma de las PAE y el evento patológico (12).
En otro estudio retrospectivo, entre 73,302 usuarias de AE de todas las edades,
no se registró ningún caso de tromboembolismo venoso (28). En población
general no usuaria de anticonceptivos hormonales, el riesgo relativo para tromboembolia
y accidente cerebro-vascular es de 3.9 por 100.000 mujeres/año y de 11.3
por 100.000 mujeres/año respectivamente. En el embarazo, por el contrario,
el riesgo de tromboembolia estimado varía de 15.5 a 60 por 100.000 mujeres
(12, 28). La OMS reasegura además sobre la ausencia de efecto teratogénico
de las PAE, en la eventualidad de una falla del método (11). La plausibilidad
biológica radica en el hecho de que el tratamiento se administra mucho
antes de que inicie la organogénesis. Paralelamente, la información
clínica, aún cuando surja de muestras relativamente reducidas, no
evidencía aumento de malformaciones en el producto en caso de falla del
método.
Por otra parte, existen evidencias epidemiológicas en el mismo sentido,
derivadas de muestras mucho más grandes, en mujeres inadvertidamente expuestas
a anticonceptivos orales de rutina en el curso de un embarazo inicial: en estos
estudios, a pesar de que la exposición fue a dosis hormonales mayores y
más sostenidas en el tiempo, tampoco se evidenció aumento en la
incidencia de malformaciones en el producto (29,30,31). MECANISMO
DE ACCIÓN
El
mecanismo de acción de las PAE, y de la AE en general, es un tema que ha
generado extensa discusión, no tanto entre usuarias/os y proveedores, cuanto
entre los responsables de las políticas de salud y los grupos activistas
de derecha, en los diferentes países. Como premisa general, es importante
subrayar que el mecanismo de acción de la AE difiere substancialmente dependiendo
del momento del ciclo en que se administre (fase folicular, preovulatoria inmediata,
o postovulatoria).
Una serie de estudios diferentes han demostrado que
las PAE pueden alterar el desarrollo folicular, así como inhibir o retrasar
la ovulación (21,32,33,34,41), explicando así su acción anticonceptiva
cuando se use en la primera fase del ciclo. Otros estudios han evidenciado modificaciones
endometriales, histológicas o bioquímicas, posteriores a la administración
de las PAE, concluyendo que estas son las responsables de la acción anticonceptiva
postovulatoria, por la interferencia con el mecanismo de la implantación
(33,35,36,37). Sin embargo, estudios mas recientes no han confirmado estas evidencias
(32,38,39).
Ulteriores mecanismos de acción teóricamente
posibles, cuyas evidencias experimentales no siempre han sido definitivas, incluyen
(32,33, 40,41): 1) La modificación del moco cervical; este mecanismo
de acción debería implicar la toma de las PAE en el post-coito inmediato
2) La alteración en el transporte tubárico de ambos gametos
o del óvulo fertilizado 3) Un efecto directo de inhibición sobre
los mecanismo de fertilización. 4) Un efecto luteolítico, con
deficiencia funcional del cuerpo lúteo posterior a la administración
de las PAE. Un análisis reciente de la evidencia hasta aquí publicada
subraya además que el mecanismo de la acción anticonceptiva de la
AE es muy parecido a la infertilidad naturalmente inducida por la lactancia materna
(42). Cualquiera que sea el mecanismo de acción, de todas forma, este
siempre es previo a la implantación.
Hay que recordar que el embarazo
no es un evento que tenga lugar inmediatamente después de una relación
sexual, sino un proceso gradual y progresivo. La variable temporal más
importante que determina la probabilidad de un embarazo es el intervalo entre
el coito y la ovulación (43). Si la relación sexual ocurre 4-5 días
antes de la ovulación, los espermatozoides deberán sobrevivir todo
este lapso de tiempo en las vías genitales femeninas antes de iniciar el
proceso de fertilización. Aún cuando el coito sea inmediatamente
anterior o simultaneo a la ovulación, se requiere de tiempos definidos
para que se lleven a cabo los diferentes eventos post-ovulatorios que resultarán
en un embarazo. La misma fertilización, es decir el proceso de unión
entre los pronucleos de ambos gametos, dura aproximadamente 24 horas. El transporte
del óvulo fertilizado a través de la trompa de Fallopio requiere
de otros 5-7 días. En los estudios clínicos más recientes,
se confirma como una implantación exitosa tiene lugar entre los 8 y 10
días después de la ovulación (44).
Es entonces en
esta ventana de tiempo cuando la anticoncepción de emergencia puede actuar,
interfiriendo con los eventos pre- o post-ovulatorios inmediatos, pero siempre
antes de la implantación. Se ha confirmado experimentalmente que, en la
especie humana, a diferencias que en otros mamíferos inferiores, la administración
de esteroides estrogénicos o progestacionales no puede interferir con los
procesos de nidación, una vez que estos se hayan iniciado. Es importante
subrayar que el Comité de Etica de la Federación Internacional de
Gineco-Obstetricia (FIGO), el Colegio Americano de Gineco-Obstetricia (ACOG),
los Institutos Nacionales de Salud (NHI) de los Estados Unidos y la terminología
internacional definen el embarazo a partir de la implantación, y, mas aún
a partir de "signos y síntomas presuntivos de embarazo", como
la amenorrea y pruebas diagnósticas médicamente aceptadas (45,46).
La disminución de la efectividad anticonceptiva de la AE conforme
transcurre el tiempo desde el coito, y en especial la incapacidad de cualquier
régimen actual de AE de inducir un sangrado en caso de retraso menstrual
debido a un embarazo es la más simple demostración de que la anticoncepción
de emergencia actúa siempre antes de un embarazo, que es capaz de prevenirlo,
pero nunca de interrumpirlo. PASTILLAS
ANTICONCEPTIVAS DE EMERGENCIA (PAE) DE PROGESTINA SOLA.
El
esquema anticonceptivo a base de progestina sola consiste en una dosis total de
1.5 mg de L-Norgestrel, en 2 dosis divididas de 0.75mg cada una. De la misma forma
que para las PAE combinadas, la primera dosis deberá tomarse tan pronto
como sea posible, dentro de las primeras 72 horas, y la segunda se tomará
12 horas después. Los posibles mecanismos de acción son similares
a los propuestos para las PAE combinadas, aún cuando el efecto endometrial
parece ser mas pronunciado (41,47).
La ventaja teórica de este
esquema es que, al ser desprovisto de estrógenos, también está
exento de los efectos colaterales y las contraindicaciones y/o precauciones relacionadas
con los mismos. Estas ventajas teóricas han sido evaluadas en estudios
clínicos desde los años 70 y 80, y más recientemente confirmadas
en un amplio estudio multicéntrico coordinado por la OMS (18). En el mismo,
se demostró la reducción a mas de la mitad en los efectos colaterales
en comparación con las PAE combinadas: la incidencia de la nausea y del
vómito fue de 23 y 5.6% respectivamente. Un resultado inesperado fue el
encontrar una efectividad anticonceptiva ligeramente pero significativamente mayor
que con el esquema combinado, y tanto mas elevada cuanto mas precoz fuera la toma.
En caso de administración dentro de las primeras 24 horas, la efectividad
anticonceptiva de este régimen alcanzó el 95% (18). Por estas
razones, el esquema de tratamiento a base de progestina sola se volverá
seguramente el "estándar de oro" en anticoncepción de
emergencia en los próximos años (18,48). En muchos países
de Europa del Este, de Africa, Asia y en algunos países de América
Latina (Cuba, Uruguay, Jamaica y Venezuela) ya existe, desde hace años,
un "producto dedicado" que contiene la dosis indicada para uso post-coital
de emergencia, cuyo nombre comercial es Postinor (Gedeon Richter).
En espera
de que México se sume a la lista de los países que cuentan con un
producto dedicado, habrá que recurrir, en los casos especialmente indicados,
a la "minipíldora" de L-Norgestrel. Esta píldora anticonceptiva,
poco usada como método rutinario en nuestro país, contiene 0.30
mg por cada tableta, por lo que se deberán indicar 25 + 25 tabletas como
régimen post-coital. Evidentemente, un número tan elevado de tabletas
desalienta y preocupa tanto al proveedor como a la usuaria. Sin embargo, es importante
volver a señalar que la dosis total de progestina es poco mayor a la dosis
del régimen combinado (1.5 vs 1 mg de L-Norgestrel), y que, a diferencia
de este último, no contiene estrógenos. Las pacientes con antecedentes
de tromboembolia, diabetes de larga evolución y/o con complicaciones vasculares,
con historia de migraña severa, o con otra patología vascular que
representaría una precaución (categoría 2) para las PAE combinadas
(11), se beneficiarían grandemente de esta opción alternativa post-coital.
EL DISPOSITIVO
INTRAUTERINO (DIU)
El
dispositivo intrauterino (DIU) de cobre, comúnmente usado para anticoncepción,
puede ser insertado después de una relación no protegida para prevenir
un embarazo. La efectividad anticonceptiva del DIU, en esta modalidad de inserción
post-coital, es muy elevada, reportándose menos del 1% de fallas (10,12).
El mecanismo de acción parece consistir en la prevención de
la implantación, evento que ocurre aproximadamente de 8 a 10 días
después de la ovulación (44). Teóricamente, entonces, el
DIU podría ser efectivo en prevenir un embarazo hasta 8-10 días
después de la ovulación; sin embargo, por la dificultad de identificar
la ovulación en cada caso individual, la ventana de intervención
generalmente aceptada va de 5 a 7 días después del coito.
Otra
ventaja del DIU como método post-coital de emergencia, además de
la alta efectividad anticonceptiva y de la ventana de acción un poco más
amplia, consiste en la posibilidad de ser dejado en la cavidad uterina para una
protección anticonceptiva de larga duración, hasta 10 años
para el Tcu380A. Sin embargo, no todas las mujeres que necesitan anticoncepción
de emergencia podrían usar el DIU (49). En particular, las adolescentes
nulíparas, las mujeres a riesgo de Enfermedades de Transmisión Sexual
(ETS) y las víctimas de violación no serían candidatas ideales
al uso del DIU, y necesitarían una consejería especial o por lo
menos un tratamiento antibiótico profiláctico, antes de la inserción
del mismo. COSTO-EFECTIVIDAD
DE LA ANTICONCEPCIÓN DE EMERGENCIA
Cualquier
método de AE presenta un perfil de costo-efectividad altamente favorable,
comparado con la probabilidad de un embarazo no deseado o con la necesidad
de enfrentarse a un aborto inseguro (50). En diferentes estudios, en países
y contextos muy diversos, las mujeres han expresado la disponibilidad a pagar
precios muy elevados para la AE, por los beneficios percibidos de un producto
post-coital (51,52). En realidad, los diferentes métodos analizados tienen
un costo muy bajo, en especial las PAE combinadas que se recortan de un paquete
de anticonceptivos orales: basta pensar que una caja de pastillas combinadas de
"dosis alta", que en la farmacia tiene un costo muy reducido, alcanzaría
para 5 "ciclos de emergencia". Los productos dedicados, allí
donde existen, generalmente tienen un costo mas elevado, pero en la mayoría
de los casos no significativamente más de un ciclo de pastillas normales.
El DIU es el método mas costoso, sobre todo si la inserción se cobra
en la consulta privada; sin embargo, su efectividad anticonceptiva se prolonga
a lo largo de 5 a 10 años, dependiendo de los modelos, por lo que el costo
se repartiría a lo largo de todo este tiempo (50). CONSEJERÍA
La
información a las/los usuarias/os sobre anticoncepción de emergencia
debe de incluir varios elementos: 1) El concepto básico, todavía
poco conocido, de la existencia de un método capaz de prevenir un embarazo
aún después de la relación sexual. 2) La ventana de intervención,
es decir el tiempo útil en el cual se puede recurrir a este método
después de un coito no protegido, subrayando el hecho de que no será
efectivo como "inductor del sangrado", en caso de retraso menstrual
debido a un embarazo. 3) La información sobre las marcas y las dosis
exactas, en una receta médica o en un material informativo escrito, ya
que la capacidad de recordar la información, aún la más importante,
disminuye significativamente con el tiempo. 4) En su defecto, será indispensable
proveer un número telefónico, ya sea del prestador de servicio o
de una organización/institución/línea telefónica de
ayuda, al cual el usuario/a pueda acudir en casos de emergencias (recordando que
las emergencias suceden con frecuencia en fin de semana, puentes y vacaciones.....).
Una alternativa cada vez más accesible para muchos jóvenes es una
dirección electrónica a la cual recurrir para información
detallada. (ver Tabla 2). 5) Es importar recordar a la usuaria que la AE no
la protege de relaciones posteriores a la toma de las pastillas, por lo que deberá
abstenerse o utilizar un método de barrera hasta la menstruación
subsecuente, para entonces adoptar, cuando indicado, un método anticonceptivo
de rutina. 6) Reflexionar sobre las razones por las cuales este método
debe de ser considerado de "emergencia" y no un método anticonceptivo
de rutina. Para
prevenir un uso "rutinario" o demasiado frecuente de la AE, habrá
a su vez que enfatizar con las/los posibles usuarias/os los siguientes puntos: 1)
Cualquier método de AE puede proteger de un embarazo no deseado, pero no
protege de las ETS/SIDA; en otras palabras, nunca podrá substituir el uso
del condón; sin embargo, representa un excelente respaldo en caso de fallas,
errores o rupturas del mismo. 2) La efectividad anticonceptiva de las PAE no
es tan alta como la de otros métodos: el uso constante y correcto de las
pastillas normales, de las inyecciones, del DIU o del condón previene un
embarazo en una forma más efectiva que el uso repetido de las PAE. 3)
Los efectos colaterales (nausea y vómito) de las PAE son mas frecuentes
e intensos que con las pastillas anticonceptivas de uso rutinario; así
mismo, si usadas repetidamente en un mismo ciclo, los posibles trastornos inducidos
del sangrado podrían dificultar el reconocimiento de las diferentes fases
del ciclo menstrual. 4) La ausencia de contraindicaciones no aplica al uso
repetido del método. Las PAE son inocuas y muy seguras si son utilizadas
en forma ocasional, sin embargo, si se toman con frecuencia, tienen las mismas
contraindicaciones que cualquier método hormonal. Es
frecuente que los proveedores o los responsables de las políticas de salud,
a diferentes niveles, teman que la información amplia y sistemática
sobre la AE induzca comportamientos menos "responsables" de la población
usuaria; en especial modo, se teme al abandono de los métodos de barrera,
así como al abuso y a la automedicación de los métodos post-coitales.
En este sentido, diferentes estudios demuestran que los médicos entregan
información sobre AE cuando se le solicita, pero un porcentaje muy reducido
informan sistemáticamente a sus pacientes sobre las opciones anticonceptivas
de emergencia. (13).
La preocupación por parte del proveedor de
servicio de que se "abuse " de la AE, se inscribe en el contexto de
las "barreras médicas" que se generan alrededor de la anticoncepción
en general y de este método en lo particular: limita en forma injustificada
la difusión adecuada y el acceso inmediato a esta metodología. Además,
las investigaciones realizadas hasta la fecha en diferentes países no confirman
estos temores. En países tan disímiles como Inglaterra, Finlandia,
Alemania, Australia, India y Kenia, se ha encontrado que las mujeres que recurren
a la AE lo hacen con frecuencia muy limitada y en las circunstancias correctas.
Al contrario de lo temido, por lo general son usuarias mas "disciplinadas"
de otros métodos, y no abandonan los métodos de barrera al tener
la información o el acceso directo (a través de la "entrega
por adelantado") a las PAE (54,55,57,58). De hecho, se ha observado en muchos
contextos que un acceso demasiado restrictivo a esta metodología limita
la posibilidad de recurrir a ella cuando sea necesario, exponiendo innecesariamente
las usuarias a embarazos no deseados. Allí donde el aborto es legal, muchas
mujeres, en especial adolescentes, reconocen que habrían podido evitar
la interrupción del embarazo si hubieran conocido la AE, si le hubieran
informado que era segura o si hubieran tenido acceso más fácil y
menos restrictivo a la misma (53,56). CONCLUSIONES
La
potencialidad que tiene la anticoncepción de emergencia de reducir significativamente
el número de embarazos no deseados y de abortos inseguros se ha hecho patente
en diferentes contextos y países (55,57,59,60), siempre y cuando su conocimiento
sea amplio y difuso: las/los potenciales usuarias/os tienen que ser informados
sobre el método antes de llegar a necesitarlo. Particularmente necesario
será proveer esta información a los/las adolescentes antes de que
inicien su vida sexual activa, ya que este grupo en particular está expuesto
al riesgo de no utilizar métodos anticonceptivos en sus primeras experiencias
sexuales o de experimentar fallas o errores en su uso.
En una amplia encuesta
realizada entre poco mas de 1100 usuarias/os de dos Servicios de Salud de la Ciudad
de México, se evidenció el bajo nivel de conocimientos sobre AE
(51,52). Aún entre aquellas mujeres que habían oído hablar
de la AE, muy pocas eran las que conocían exactamente las marcas o las
dosis requeridas, y menos aún las que la habían utilizado alguna
vez en su vida. Por contraste, una vez informadas sobre la AE, la enorme mayoría
expresaba una actitud extremadamente positiva hacia el método, acompañada
de un reclamo explícito y generalizado: "¿Si tanto tiempo tiene
de existir, porqué no se me había informado antes?".
Consideramos
que es indispensable que la anticoncepción de emergencia salga del secreto
en que se ha guardado hasta la fecha (13,60), para volverse un elemento más
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the medicine cabinet. Am J Public Health 1997; 87:909-10. *
Solicitud de correspondencia: Dra. Raffaela Schiavon Ermani Servicio de
Salud Reproductiva, Instituto Nacional de Pediatría Insurgentes Sur
3700-C, PB, Col. Insurgentes Cuicuilco, México, D.F. 14530 Tel. y Fax:
5-666-85 32; Email: rschiavon@popcouncil.org.mx Fuente La
Revista de Investigación Clínica / Vol. 52, Núm. 2 / Marzo-Abril,
2000 / pp 168-176 Si
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