Cómo
prevenir el asma
en las personas que trabajan con animales
El
asma y las alergias relacionadas con animales son reacciones exageradas
del sistema inmunológico del cuerpo a las proteínas animales,
también conocidas como alergenos. Las fuentes de estos alergenos
son, entre otras, la caspa animal, las escamas, el pelaje o piel,
los desechos corporales y la saliva. [Bardana 1992; Lincoln et
al. 1974].
La
inhalación es una de las formas más comunes en la que los alergenos
entran al cuerpo. Después de un período de tiempo (a menudo de
varios meses y en ocasiones años), los trabajadores pueden haber
inhalado cantidades suficientes de alergenos para hacerse sensiblesCes
decir, resultan con síntomas si se exponen otra vez aunque sea
a partículas muy pequeñas de un alergeno [Bardana 1992; Chan-Yeung
y Malo 1994]. Actualmente no hay disposiciones para proteger a
los trabajadores contra problemas alérgicos como consecuencia
de la exposición al polvo derivado de animales y transportado
por el aire.
El
diagnóstico de una alergia animal o sensibilidad se hace utilizando
pruebas cutáneas por pinchazo, pruebas de anticuerpos en la sangre
y otros métodos. Los síntomas varían entre los trabajadores que
se han sensibilizado a los animales. Entre las reacciones leves
se encuentran los estornudos y el flujo nasal (moqueo). Las reacciones
más graves a los alergenos inhalados pueden ser síntomas de asma
como tos, presión en el pecho, jadeo o dificultad para respirar.
En los trabajadores sensibilizados, las reacciones se presentan
a menudo poco después de la exposición al animal o al producto
animal, pero a veces demoran de 2 a 8 horas o más.
Un
trabajador que ha presentado los síntomas de asma debido a alergias
provocadas por los animales a menudo mejora o se recupera completamente
si ha suspendido inmediatamente la exposición a los polvos que
contienen los alergenos animales. Sin embargo, entre más tiempo
quede expuesto el trabajador, más probabilidades hay de que persista
la enfermedad aun si se ha suspendido el contacto con los animales.
Los
síntomas de asma y de las alergias relacionadas con animales pueden
ser graves y requerir que los trabajadores afectados cambien de
trabajo o de carrera. [Bardana 1992]. Los trabajadores afectados
y sus empleadores deben asumir los costos del tratamiento, el
tiempo no trabajado y la discapacidad temporal o hasta permanente.
[Newill et al. 1986].
FUENTES
COMUNES DE EXPOSICIÓN
Las
fuentes de exposición a los alergenos animales varían de acuerdo
con las especies de animales. Por ejemplo, los alergenos más importantes
han sido encontrados en la orina de ratas y en la orina, saliva
y en la piel de los conejillos de indias (cobayas) [Chan-Yeung
and Malo 1994]. La orina de las ratas contiene cantidades significativas
de una proteina que también se encuentra en las muestras de polvo
de los sistemas de ventilación de instalaciones que albergan animales
[Bardana 1992]. Otras fuentes importantes de exposición a los
alergenos son la piel de conejos, la saliva y la caspa de los
gatos, la caspa de los perros y el suero y la caspa de los caballos
[Bardana 1992].
La
exposición a ratas, ratones y conejos ha sido relacionada frecuentemente
con la aparición del asma ocupacional. También se ha informado
sobre especies diferentes a los mamíferos que causan síntomas
respiratoriosCpor ejemplo, varios tipos de insectos y de ranas
(que son comúnmente utilizadas en los salones de clase) [Bardana
1992]. Se ha asociado la exposición a los pájaros con otras enfermedades
respiratorias, entre ellas, la neumonitis por hipersensibilidad
[Parker et al. 1992]. Una persona que se vuelve alérgica a una
especie de animales puede también tener reacciones a otras especies.
Aun una exposición baja a estas fuentes comunes de alergenos animales
puede ocasionar alergias, pero el riesgo aumenta a medida que
se incrementa la exposición del trabajador. [Hollander et al.
1997].
TIPOS
DE PERSONAS QUE TRABAJAN CON ANIMALES QUE ESTÁN EN RIESGO
Tal
parece que todas las personas que trabajan con animales están
en riesgo de resultar con síntomas de alergias relacionadas con
el trabajo. Sin embargo, los trabajadores que tenían síntomas
o signos de alergias antes de que empezaran a trabajar con animales
tienen más probabilidades de contraer asma inducida por animales
[Beckett 1994; Chan-Yeung y Malo 1994]. Los trabajadores alérgicos,
en particular los que están sensibilizados a animales domésticos
como gatos y perros, tienen más probabilidad de adquirir sensitividad
a los animales de laboratorio y asma que los trabajadores que
no son alérgicos [Bryant et al. 1995].
Los
estudios hechos de trabajadores expuestos a los animales relacionan
muchas ocupaciones con un riesgo mayor de contraer asma y otros
síntomas respiratorios [Lutsky et al. 1985; Zejda et al. 1993;
Zuskin et al. 1992a,b; Bar-Sela et al. 1984]. Entre estas ocupaciones
se encuentran los trabajadores de laboratorios de animales, veterinarios,
criadores de animales, trabajadores de la industria de la confección
y trabajadores de caballerizas. Los riesgos relacionados con algunas
de estas ocupaciones están delineados a continuación.
Trabajadores
de laboratorios de animales
Los
trabajadores están expuestos a los animales de laboratorio en
la industria farmaceútica, en laboratorios de universidades, en
unidades de investigación y en instalaciones para la reproducción
de animales [Chan-Yeung and Malo 1994]. La mayoría de reacciones
a la exposición en estas instalaciones está relacionada con animales
pequeños como por ejemplo roedores. También se ha informado de
reacciones relacionadas con primates, gatos, perros y animales
domésticos de granja [Lincoln et al. 1974].
El
contacto con los animales ocurre durante la alimentación, la limpieza,
la aplicación de dosis, el sacrificio, la cirugía y la recolección
de fluídos corporales, la medición y el transporte entre instalaciones
[Harries and Cromwell 1982]. Los trabajadores están expuestos
a la caspa animal, al pelo, a la orina, a la saliva, a los tejidos
y al suero [Harries y Cromwell 1982].
La
alergia relacionada con animales constituye uno de los peligros
para la salud más importantes que enfrentan los trabajadores de
los laboratorios de animales [Newman-Taylor and Gordon 1993].
Las encuestas de salud de personas que trabajan actualmente en
laboratorios de animales indican que hasta el 56% están afectadas
por alergias relacionadas con animales [Aoyama et al. 1992; Bardana
1992; Bryant et al. 1995; Hunskaar and Fosse 1993; Kibby et al.
1989; Lutsky et al. 1985; Newill et al. 1986; Zejda et al. 1993].
En una encuesta de 5,641 trabajadores de 137 instalaciones que
albergan animales, el 23% tenía síntomas alérgicos relacionados
con los laboratorios de animales. De los trabajadores que tenían
síntomas, el 82% tenía síntomas nasales o de los ojos, el 46%
tenía problemas de la piel y el 33% tenía asma. Estas cifras no
incluyen personas que ya no trabajaban en esa área porque se enfermaron
y no pudieron continuar trabajando.
Veterinarios
y técnicos veterinarios
Se
ha observado un incremento de la prevalencia de asma, infecciones
respiratorias y enfermedades obstructivas de los pulmones entre
los veterinarios. Las personas que trabajan con animales grandes
parecen tener menos problemas con asma y alergias que las personas
que trabajan con animales pequeños [Lutsky et al. 1985].
Criadores
de animales
La
rinitis y el asma ocupacional son efectos reconocidos de trabajar
con animales de cría como ganado, cerdos, ovejas y cabras. Se
ha visto que los criadores de cerdosCen particular, aquellos que
trabajan en áreas confinadas de gran tamaño con insuficiente ventilaciónCpresentan
jadeo y tos crónica [Zejda et al. 1993; Zuskin et al. 1992b].
Trabajadores
de la industria de la confección
Los
trabajadores de la industria de la confección pueden tener reacciones
alérgicas a la piel y pelaje así como a los textiles hechos de
productos animales como lana, cachemira, alpaca, vicuña y mohair
[Bardana 1992].
Trabajadores
a cargo de caballos
La
exposición a los caballos presenta un riesgo para los trabajadores
de la agricultura, los agentes de policía montada y los ayudantes
de hipódromos y establos.
EFECTOS
SOBRE LA SALUD
La
exposición a los alergenos de animales transportados por el aire
puede ocasionar inicialmente irritación nasal, de los ojos y de
la garganta así como urticaria en la piel [Ohman 1978; Lincoln
et al. 1974]. Casi el 50% de los trabajadores que tienen estos
síntomas empiezan a presentar síntomas de asma como episodios
recurrentes de tos, jadeo, presión en el pecho y dificultad para
respirar [Bardana 1992]. Usualmente, los síntomas nasales aparecen
primero; el asma ocupacional sin síntomas nasales no es común.
Una vez que la persona se ha sensibilizado a los animales, los
síntomas de las alergias pueden presentarse a sólo unos pocos
minutos de la exposición o pueden demorarse en aparecer hasta
8 horas o más. En casos graves, pueden presentarse reacciones
anafilácticas (entre ellas el shock), aunque esto es de muy rara
ocurrencia.
Los
síntomas de asma pueden presentarse por primera vez mucho después
de que la persona ha empezado a trabajar con animales. La alergia
a los animales de laboratorio usualmente ocurre dentro de los
36 meses siguientes al inicio de la exposición y en la mayoría
de los casos se genera después de los 6 a los 36 meses de la exposición.
Los trabajadores a cargo de animales que no se vuelven alérgicos
después de 3 años de exposición tienen menos probabilidades de
presentar el problema después de largas exposiciones. [Aoyama
et al. 1992]. Sin embargo, un estudio de 16 trabajadores de aves
de corral con síntomas de asma y rinitis mostró que la aparición
de los síntomas puede demorar hasta 10 años [Bar-Sela et al. 1984].
Después
de que acaba la exposición, los síntomas nasales y de los ojos
desaparecen a menudo al corto tiempo, pero los síntomas de los
pulmones tienden a persistir [Newman-Taylor and Gordon 1993].
En el caso de los trabajadores de aves de corral, los síntomas
nasales y el asma fueron persistentes aún después de que los trabajadores
afectados dejaran de trabajar en la granja avícola [Bar-Sela et
al. 1984].
INFORMES
DE CASOS
Caso
1 - Exposición a las ratas de laboratorio
Una
trabajadora de 21 años de edad en una compañía farmaceútica era
la encargada de preparar las ratas para los experimentos. Ella
no tenía enfermedades respiratorias previas, pero tenía historia
familiar de alergias. Tres meses después de empezar a trabajar,
la trabajadora empezó a notar urticaria en sus antebrazos y manos.
Sus síntomas empeoraron hasta llegar al punto de que cada contacto
directo con las ratas le producía urticaria. Usar guantes alivió
el problema, pero los guantes no le permitían realizar su trabajo
de la manera adecuada.
La
trabajadora empezó después a sufrir episodios de estornudos, secreción
nasal, lagrimeo y presión en el pecho. Fue transferida a otro
departamento y los síntomas cesaron. Sin embargo, los síntomas
volvían a aparecer si ella entraba a un cuarto con ratas o a un
lugar donde habían albergado ratas previamente. La trabajadora
dio positivo en pruebas cutáneas a la caspa de animales y al pelo
de las ratas. También tenía anticuerpos elevados (IgE) a varias
proteínas de las ratas [DeGroot and Messerschmidt 1984].
Caso
2 - Exposición a los conejos
Un
médico de 32 años de edad había trabajado en un projecto de investigación
con conejos durante 2 años y medio. Él tenía alergia a los gatos
pero no a los ácaros del polvo doméstico (dust mites) u otros
alergenos comunes. El médico presentó un empeoramiento progresivo
de congestión nasal e irritación en los ojos. Durante su trabajo
con uno de los conejos, se pinchó con una aguja por accidente.
En un período de 15 minutos, el médico notó rasquiña progresiva,
hinchazón de la cara, urticaria, presión en la garganta e imposibilidad
para hablar. Fue admitido en el hospital donde recibió tratamiento
de emergencia debido a shock anafiláctico. Sus síntomas se estabilizaron
en un período de 5 horas. Las muestras de sangre mostraron aumento
de anticuerpos (IgE) a la caspa de los gatos y al epitelio de
los conejos. Los anticuerpos al epitelio de los conejos disminuyeron
en un período de 6 meses después de que dejó el trabajo que involucraba
el contacto con conejos. [Watt and McSharry 1996].
Caso
3 - Exposición a varios animales
Treinta
y ocho estudiantes fueron examinados durante su primer año de
capacitación como técnicos de laboratorio (el promedio de edad
era de 21 años). Ellos fueron reexaminados después de trabajar
en varios laboratorios de animales (principalmente ratas, ratones
y conejos) durante un período promedio de 18 meses. Hasta ese
momento, nueve estudiantes (24%) habían contraído alergias a los
animales de laboratorio. Los síntomas eran, entre otros, irritación
nasal y de los ojos en siete estudiantes, sarpullido en cuatro
y problemas del pecho en tres. De los nueve estudiantes con alergias
provocadas por animales, siete tuvieron reacciones al antígeno
de rata o ratón en pruebas cutáneas por pinchazo y ocho mostraron
reacciones similares al asma durante pruebas de los pulmones [Renström
et al. 1995].
CONCLUSIONES
RECOMENDACIONES
NIOSH
recomienda las siguientes medidas para reducir la exposición a
los alergenos animales en el lugar de trabajo y prevenir el asma
y las alergias inducidas por animales:
1.
Modificar los sistemas de ventilación y filtración:
- Incrementar
el ritmo de ventilación y la humedad en áreas en las que se
albergan animales.
- Ventilar
las áreas con animales y las áreas donde se trabaja con animales
por separado del resto de las instalaciones.
- Hacer
que la circulación del aire no esté dirigida hacia los trabajadores
sino hacia la parte posterior de las jaulas de los animales.
- Instalar
estantes con jaulas de animales ventiladas o filtros en la
parte superior de las jaulas.
2.
Trabajar con los animales en áreas ventiladas o gabinetes de seguridad
en la medida de lo posible.
3.
Reducir la densidad animal (numero de animales por metro cúbico
del volumen del lugar).
4.
No utilizar ropa de calle para trabajar con animales. Dejar la
ropa de trabajo en el lugar de trabajo para evitar posibles problemas
de exposición entre los miembros de la familia.
5.
Mantener limpias las jaulas y las áreas de los animales. Poner
atención especial para controlar la exposición durante la limpieza.
6.
Usar colchones absorbentes en los lechos. Si no están disponibles,
usar lechos con mazorcas de maíz en vez de lechos de aserrín.
7.
Usar especies de animales o de cierto sexo que se sepa son menos
alergénicas que otras.
8.
Reducir el contacto de la piel con productos animales como caspa,
suero y orina usando guantes, batas de laboratorio y respiradores
de partículas con careta autorizados.
9.
Ofrecer capacitación para educar a los trabajadores sobre las
alergias provocadas por animales y las medidas de precaución que
hay que seguir para reducir los riesgos.
10.
Ofrecer exámenes de salud, consejería adecuada y seguimiento médico
para los trabajadores que se hayan sensibilizado o hayan resultado
con síntomas de alergias.
Estas
recomendaciones se analizan brevemente en las siguientes subsecciones.
Factores
ambientales
La
exposición a los alergenos transportados por el aire es afectada
por el patrón de la circulación del aire, la filtración del aire,
el tipo de lechos y la humedad [Newman-Taylor and Gordon 1993].
La manipulación de estos factores ambientales ha reducido o eliminado
exitosamente el riesgo de alergias inducidas por animales [Ohman
1978]. Por ejemplo, los patrones de la ventilación de los cuartos
pueden ser manipulados para reducir la exposición a los alergenos
animales en el lugar de trabajo. Se debe evitar la recirculación
del aire a menos que el aire se filtre bien para eliminar las
caspas animales y los olores [Lincoln et al. 1974; Ohman 1978].
Incrementar el ritmo de ventilación y de humedad disminuye la
cantidad de proteina urinaria de rata presente en el aire del
laboratorio [Newman-Taylor and Gordon 1993; Hunskaar and Fosse
1993]. La exposición a los alergenos también se reduce al realizar
el trabajo con los animales dentro de cubiertas ventiladas en
gabinetes de seguridad, al hacer que la circulación del aire no
esté dirigida hacia los trabajadores sino hacia la parte posterior
de las jaulas y al utilizar estantes con jaulas de animales ventiladas
o filtros en la parte superior de las jaulas [Lincoln et al. 1974].
Para
prevenir la dispersión de alergenos, no se debe utilizar ropa
de calle durante el trabajo con los animales. Los posibles problemas
para los miembros de la familia de los trabajadores pueden minimizarse
al guardar y lavar la ropa ropa de trabajo en el lugar de trabajo
[Ohman 1978; Lincoln et al. 1974]. 1974].
Factores
para tener en cuenta en el mantenimiento de los animales
Los
siguientes factores para tener en cuenta en el mantenimiento de
los animales influyen en la exposición de los trabajadores a los
alergenos transportados por el aire:
- Densidad
animal (numero de animales por metro cúbico del volumen del
lugar).
- Actividad
(barrer y limpiar las jaulas, lo que puede resultar en una
exposición muy alta)
- Diseño
de la jaula
- Tipo
de lechos [Eggleston and Wood 1992; Newman-Taylor and Gordon
1993; Bardana 1992]
Se
ha demostrado que la eliminación de los lechos de aserrín y el
uso de colchones absorbentes como material de lechos reduce las
concentraciones de alergenos en el aire [Gordon et al. 1992].
Si no hay colchones absorbentes, los lechos de mazorcas de maíz
son preferibles a los de aserrín [Sakaguchi et al. 1990; Edwards
et al. 1983]. Siempre deben utilizarse aspiradoras o bancos de
ventilación al limpiar las jaulas para evitar la exposición por
el aire.
Animales
menos alergénicos
Parece
que algunos animales producen reacciones alérgicas en los trabajadores
con más frecuencia que otros. Por ejemplo, las ratas macho son
más alergénicas que las ratas hembra y las ratas en general son
más alergénicas que los conejos. Utilizar especies menos alergénicas
o de cierto sexo puede ayudar a reducir los riesgos [Hunskaar
and Fosse 1993; Newman-Taylor and Gordon 1993; Bardana 1992].
Contacto
con la piel
Evitar
el contacto de la piel con productos animales como caspa animal,
suero y orina no ha mostrado ningún beneficio, pero puede reducir
el riesgo de sensibilización. Usar guantes, batas de laboratorio
y respiradores de partículas con careta autorizados puede disminuir
la exposición por medio de la piel [Lincoln et al. 1974; Newman-Taylor
and Gordon 1993; Bardana 1992].
Capacitación
A
los trabajadores en riesgo de contraer asma y alergias relacionadas
con animales debe ofrecérseles capacitación que explique el tipo
y forma de aparición de los síntomas típicos, la importancia de
la detección e intervención temprana y los procedimientos que
los trabajadores y jefes deben seguir para reducir el riesgo de
la sensibilización.
Monitoreo
y vigilancia médica
La
vigilancia médica constante para detectar los síntomas de asma
puede ayudar a proteger la salud de las personas que trabajan
con animales. Los exámenes médicos y los cuestionarios estandarizados
pueden identificar a los trabajadores que presenten síntomas tempranos
de asma [Venables et al. 1993]. Los trabajadores que informan
sobre síntomas relacionados con el trabajo (estornudos, flujo
nasal o moqueo, presión en el pecho, jadeo y episodios de tos
o dificultad para respirar) deben recibir evaluaciones más completas
y ser atendidos en forma temprana, si esto es lo adecuado. El
conocimiento actual sugiere que la terminación temprana de la
exposición a los animales por parte de los trabajadores con síntomas
de asma puede reducir el riesgo de que resulten con síntomas de
larga duración. La espirometría y las pruebas de anticuerpos en
la sangre también han sido utilizadas para la vigilancia médica
del asma, pero todavía no se ha definido su papel exacto. NIOSH
ha elaborado una definición de caso de vigilancia para el asma
ocupacional (consulte el Anexo). Esta definición puede servir
de guía para las evaluaciones médicas.
Algunos
trabajadores con asma y alergias relacionadas con animales pueden
mejorar o recuperarse completamente de los síntomas, mientras
que otros pueden presentar síntomas persistentes. Varios factores
tienen que ver con este resultado. Es más probable que las personas
no presenten buena recuperación si tienen:
—síntomas
por un período largo de tiempo antes de que se reconozca la afección.
—una enfermedad grave al momento del diagnóstico (de acuerdo
con los resultados de las pruebas de la función pulmonar y de
receptividad de las vías respiratorias), o
—un período largo de exposición antes de presentar los síntomas
[Venables and Chan-Yeung 1997; Paggiaro et al. 1994].
Por
lo tanto, la demora en reconocer la afección o suspender la exposición
puede ocasionar una enfermedad pulmonar y discapacidad más grave
y persistente [Brooks 1992].
Algunos
empleadores han utilizado exámenes antes del empleo para identificar
a trabajadores con alto riesgo de presentar asma y alergias relacionadas
con animales. Si embargo, ninguna evidencia indica que el uso
de un criterio en particular puede predecir cuáles trabajadores
se volverán alérgicos o presentarán asma y alergias relacionadas
con animales [Aoyama et al. 1992; Kibby et al. 1989]. Los trabajadores
con una historia de enfermedad alérgica corren un riesgo mayor,
pero este criterio no es útil para la detección médica precoz.
Por ejemplo, en un grupo de trabajadores que llenaron el cuestionario
como herramienta de detección, solamente 3 de los 12 trabajadores
con una historia de alergias presentaron asma inducida por animales.
El criterio de detección hubiera excluido a nueve trabajadores
que no presentaron este problema. [Kibby et al. 1989].
La
presencia de anticuerpos (IgE) en el suero de los trabajadores
tampoco permite hacer una correlación con la presencia de síntomas
o la aparición de la enfermedad. Los exámenes de detección previos
al empleo para detectar factores de riesgo en la aparición de
alergias no son, por lo tanto, justificados. [Aoyama et al. 1992].
Consejería
adecuada para los trabajadores afectados
Los
síntomas de asma ocupacional deben ser reconocidos en forma temprana
y los trabajadores afectados deben retirarse de los lugares de
exposición a los alergenos debido a que la exposición prolongada
puede ocasionar una enfermedad irreversible. Sin embargo, retirarse
del lugar de exposición no siempre conduce a una recuperación
completa [Venables and Chan-Yeung 1997]. Solamente cerca del 50%
de personas con asma ocupacional causada por diferentes factores
se recupera completamente después de suspender la exposición [Brooks
1992].
Algunos
trabajadores pueden no estar dispuestos a dejar sus trabajos a
pesar de los problemas de salud. Al trabajador que sufra reacciones
alérgicas graves o que amenacen su vida debe recomendársele enfáticamente
que cambie de trabajo debido a que no hay una estrategia preventiva
completamente eficaz [Newman-Taylor and Gordon 1993].
A
los trabajadores con síntomas que deseen seguir trabajando con
animales deben avisárseles sobre los riesgos. Es necesaria una
vigilancia médica cuidadosa para asegurar un control adecuado
de la enfermedad. El uso estricto de los respiradores de partículas
autorizados (como parte de un programa formal de protección respiratoria),
las prácticas laborales prudentes y una limpieza y mantenimiento
cuidadoso del lugar de trabajo pueden permitirle a una persona
con asma leve seguir trabajando [Brooks 1992]. Sin embargo, no
se recomienda el uso rutinario de los respiradores como una técnica
para el control de los alergenos [Lincoln et al. 1974]. Si se
han seguido todas las precauciones para reducir la exposición
y se hace necesario un tratamiento prolongado (por ejemplo, la
utilización de tabletas de esteroides) o si ocurren repetidos
ataques de asma, el trabajador afectado debe abandonar el trabajo
que lo está afectando.
Vigilancia
y notificación de enfermedades
NIOSH
recomienda que los departamentos de salud de los estados efectúen
la vigilancia del asma ocupacional. A fin de incrementar la uniformidad
de los informes, NIOSH recomienda guías generales para la preparación
de informes y una definición de caso de vigilancia de asma (consúltese
el Anexo). Se recomiendan estas guías generales y la definición
de caso para la vigilancia de salud pública de casos de asma relacionados
con el trabajo y sobre los cuales informen los médicos y otros
proveedores de cuidados de la salud. Para 1998, tres departamentos
de salud estatales (California, Massachusetts y Michigan) recibían
fondos de NIOSH para actividades de vigilancia del asma ocupacional.
RECONOCIMIENTOS
Los
principales colaboradores en esta Alerta fueron Gina Buono, Bradley
Husberg, Hector Ortega, Edward Petsonk, Dorothy Tan-Wilhelm y
John Parker. Sírvase dirigir sus comentarios, preguntas o peticiones
para obtener información adicional a la siguiente dirección:
Director
Division of Respiratory Disease Studies
NIOSH
1095 Willowdale Road
Morgantown, WV 26505-2888
Teléfono,
(304) 285-5750; o llame al 1-800-CDC-INFO (1-800-356-4636).
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Fuente
Instituto Nacional
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http://www.cdc.gov/
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