Guía
para el Manejo Seguro de Citostáticos PRESENTACION La
manipulación de fármacos citostáticos constituye una de las actividades que más
preocupa a los profesionales del ámbito sanitario, afectando fundamentalmente
al profesional de enfermería. El
propio efecto terapéutico de estos productos y la expansión de su administración,
ha generado cierta inquietud entre el personal relacionado directa o indirectamente
con su manipulación. Este hecho se ha manifestado en la proliferación de informaciones
que, en algunos casos, han sido contradictorias y han conseguido aumentar la confusión. El
espíritu de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que establece como principio
fundamental "evitar los riesgos", obliga a todos los responsables de la actividad
preventiva en los centros sanitarios a conseguir una exposición nula a los agentes
citostáticos. Las
estrategias preventivas que se han ido desarrollando para el manejo seguro de
fármacos citostáticos han avanzado positivamente, quedando pendiente solamente
la resolución del problema de la administración de estos fármacos en Atención
Primaria ya que, no sólo debe protegerse al personal sanitario sino también al
paciente, a los familiares y al medio ambiente. Estos
y otros muchos aspectos se tratan en esta GUIA, que esperamos que sea de gran
utilidad para los profesionales sanitarios, especialmente para los de enfermería,
que de uno u otro modo están en contacto con fármacos citostáticos.
INDICE 1.-
INTRODUCCIÓN 2.-
DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN 3.-
EFECTOS SOBRE LA SALUD 3.1.
LOCALES 3.2.
SISTÉMICOS 4.-
VIAS DE EXPOSICIÓN 5.-
PREVENCION DE LOS RIESGOS DERIVADOS DE SU MANIPULACIÓN
5.1. REGISTRO
DE PERSONAL EXPUESTO 5.2.
EXCLUSIÓN DE TRABAJADORES SENSIBLES 5.3.
VIGILANCIA DE LA SALUD 5.4.
PROTECCIÓN OPERACIONAL 5.5.
FORMACIÓN E INFORMACIÓN 6.-
PREPARACIÓN TÉCNICA Y EQUIPOS 7.-
ELIMINACIÓN DE RESIDUOS 8.-
TRATAMIENTO DE LAS EXCRETAS 9.-
ACTUACIÓN ANTE EXPOSICIONES ACCIDENTALES 10.-
LEGISLACIÓN APLICABLE 11.-
CONCLUSIONES 12.-
BIBLIOGRAFÍA 1.-
INTRODUCCION Hasta
el momento actual no se dispone de ningún método cuyos resultados permitan cuantificar
de forma individual la magnitud y consecuencias a corto y largo plazo derivadas
de la exposición a citostáticos; pero tampoco hay datos para descartar que una
exposición a dosis bajas y continua esté exenta de riesgo ya que los efectos pueden
ser subclínicos y no ser evidentes durante años de exposición continuada. Por
ello, el manejo de estos medicamentos debe ser considerado potencialmente peligroso
y, ya que hay una opinión unánime de que el riesgo es consecuencia de la exposición
del manipulador al citostático, deben establecerse normas de manejo de estos medicamentos
cuya finalidad será la de evitar tal exposición. Con
los actuales conocimientos sobre el tema, parece demostrado que el riesgo potencial
para la salud del personal sanitario que está en contacto con compuestos citostáticos
puede ser controlado eficazmente mediante una combinación de acciones y controles
característicos de higiene industrial, técnicas y prendas de protección personal
y prácticas de trabajo apropiadas. En
todos los casos debe procederse a una decidida formación de los trabajadores para
que además de conocer el riesgo, estén motivados para minimizarlo con métodos
de trabajo adecuados. La exposición del profesional a este tipo de fármacos depende
no sólo del número de preparaciones por día que se realicen sino, sobre todo,
de la técnica personal de trabajo y de las precauciones que se tomen durante su
manipulación. Por
todo ello la empresa debe establecer una acción preventiva, regulando los procedimientos
en esta materia con el fin de proporcionar protección y seguridad al personal
manipulador, así como prevenir la contaminación medio ambiental que pueda producirse
por un inadecuado manejo de los mismos y/o del tratamiento de los residuos.
2.-
DEFINICION Y CLASIFICACION. Los
citostáticos son fármacos capaces de inhibir el crecimiento desordenado de las
células tumorales, alterando la división celular y destruyendo las células que
se multiplican más rápidamente. Por estos motivos este tipo de fármacos se usan
en el tratamiento farmacológico (quimioterapia) de enfermedades neoplásicas, como
terapia única o asociada a otras medidas: cirugía, radioterapia, hormonoterapia,
o inmunoterapia. Además alguno de estos fármacos, como en el caso del metotrexate,
se utiliza para el tratamiento de patologías autoinmune como por ejemplo la artritis
reumatoide y la psoriasis. El
buen resultado obtenido por los fármacos citostáticos en el tratamiento de estas
patologías ha provocado un aumento de su utilización en los últimos años. De forma
paralela a su uso, también ha aumentado la preocupación por los riesgos que conlleva
su manejo. Desde
el punto de vista farmacológico se pueden clasificar a los citostáticos de diferentes
formas dependiendo de sus características, aunque la más habitual está basada
en sus mecanismos de acción: -
Agentes alquilantes:
Son sustancias muy reactivas que forman enlaces covalentes con los aminoácidos,
alterando las proteinas, y con las bases púricas y pirimidínicas, bloqueando la
función biológica del ADN. La mayoría se administran por vía intravenosa. Los
de uso más habitual son: Mecloretamina (Caryolisina), Ciclofosfamida (Genoxal),
Melfalán (Melfalán), Tiotepa (Oncotiotepa), Carmustina (Nitrumón, BCNU), Estreptozotocina
(Zanosar), Dacarbacina (Dacarbacina) -
Antimetabolitos: Producen
inhibición de la síntesis de las bases nitrogenadas y el ADN por un bloqueo enzimático
a través de sustancias análogas a los metabolitos habituales. Estos fármacos se
usan en el tratamiento, no sólo de tumores, sino también de enfermedades autoinmunes
y en los casos de trasplante para impedir las crisis de rechazo. Pueden usarse
por vía oral, intramuscular e intravenosa. Los
más importantes son: Metotrexate (Metotrexato), Citarabina (ARA-C), 5-Fluoruracilo
(Fluoracilo). -
Antibióticos antitumorales:
Son antibióticos que actúan sobre el ADN o el ARN inhibiendo su duplicación o
transcripción. En este grupo se encuentran los siguientes fármacos: Bleomicina
(Bleomicina), Mitomicina (Mitomycin C), Dactinomicina (Lyovac). -
Alcaloides de las plantas: Los alcaloides de la Vinca detienen la
mitosis porque impiden la formación del huso acromático. Son fármacos muy tóxicos
que no pueden ser manejados fuera del ambiente hospitalario: Vimblastina (Vimblastina),
Vincristina (Vincrisul), Vindesina (Enison), Etopósido (Vepesid) -
Agentes varios:
Son un grupo de fármacos de difícil clasificación, entre ellos están los derivados
del platino como el Cisplatino (Neoplatin) o el Carboplatino (Paraplatin). Los
citostáticos, por alterar el funcionamiento celular, son fármacos citotóxicos
aunque no los únicos, ya que existen otros medicamentos como, por ejemplo, la
pentamidina o la ribavirina, que también son tóxicos para el metabolismo celular
y requieren medidas específicas de prevención. 3.-
EFECTOS SOBRE LA SALUD Desde
el punto de vista laboral y preventivo interesa clasificar los fármacos citostáticos
según los efectos sobre la salud de los trabajadores que produce la exposición
a estas sustancias, ya que no todos los citostáticos producen los mismos efectos
y su peligrosidad varía según el tipo de fármaco. Estos efectos pueden ser locales
e inmediatos asociados a exposiciones accidentales, cutáneas o mucosas, o sistémicos
o a largo plazo producidos por exposiciones continuas y repetidas a bajas dosis
por vía cutánea, mucosa, inhalatoria, etc. 3.1.
EFECTOS LOCALES: Se
producen como consecuencia de vertidos, cortes con material contaminado o accidentes
que ponen en contacto la piel o mucosa con el citostático. En función del fármaco
utilizado pueden producirse irritación local (citotóxicos irritantes) o ulceración
y posterior necrosis en la zona (citotóxicos vesicantes). Otros pueden provocar
alergias (citotóxicos alergénicos).
| Vesicantes |
Irritación
local | Poco
Irritantes | Alergénico |
| Clormetina
Dactinomicina Doxorrubicina Epirrubicina Estreptozocina Lomustina Mecloretamina
Mitomicina Mitramicin Vimblastina Vincristina Vindesina Vinorelbina Actinomicina
D | Carmustina Dacarbacina Mitoxantrona Tiotepa |
Bleomicina Busulfan Carboplatino Ciclofosfamida Cisplatino Citarabina Estramustina Etoposido Fludarabina Fluoruracilo Hidroxiurea Ifosfamida Melfalan Metotrexato Paclitaxel |
Bleomicina
Cisplatino Ciclofosfamida
Doxorubicina Fluoruracilo Metotrexato | 3.2.
EFECTOS SISTÉMICOS Se
producen en un periodo largo de tiempo por exposiciones repetidas a bajas dosis,
y por ello es muy difícil demostrar epidemiológicamente la relación causa-efecto
entre exposición laboral a estos fármacos y efectos sistémicos. Sin embargo, aunque
existen divergencias entre distintos autores por las dificultades que plantea
su estudio, se puede considerar que los fármacos citostáticos son potencialmente
mutagénicos, teratogénicos y carcinogénicos. En
lo que se refiere a la producción de efectos sistémicos no todos los citostáticos
son igual de agresivos y, según los estudios realizados, los que tienen mayor
potencial carcinogénico y teratogénico son los agentes alquilantes y los derivados
de la vinca, y los menos agresivos los antimetabolitos (Metotrexate, Citarabina,
Fluoruracilo). 4.-
VIAS DE EXPOSICION -
Piel y mucosas: La exposición se produce por contacto directo. Las reacciones
adversas más frecuentes son: irritación, dermatitis, etc, aunque también pueden
producirse efectos sistémicos. por absorción rápida de algún citostático como
la ciclofosfamida. -
Inhalatoria: A través de los aerosoles que pueden formarse especialmente en
la preparación de la dosis. Es quizá la fase que ofrece mayor riesgo, ya que si
la técnica de manipulación es incorrecta se originan aerosoles; esto lleva a una
contaminación del área de trabajo, alcanzándose concentraciones considerables
del medicamento en el ambiente y produciéndose su inhalación inadvertida por parte
del manipulador que se verá expuesto a dosis bajas y continuadas. Esta
situación conlleva la absorción de medicamento en cantidad suficiente como para
desencadenar efectos tóxicos de tipo sistémico. Los
aerosoles se pueden generar durante la preparación, al retirar la aguja de un
vial, en la apertura de una ampolla, al llevar a cabo la expulsión de aire de
una jeringa o al inutilizar agujas usadas. -
Oral: Por ingestión de alimentos y bebidas contaminadas con citostáticos en
el área de trabajo. .
Parenteral: Por introducción directa del medicamento a través de pinchazos
o cortes producidos por rotura de ampollas. El
personal con mayor riesgo de exposición son los profesionales de enfermería, auxiliares
de enfermería, personal de limpieza y farmacéuticos aunque se considera personal
expuesto a todo aquél que interviene en los procesos de preparación, transporte,
administración y eliminación de citotóxicos. 5.
PREVENCION DE LOS RIESGOS DERIVADOS DE SU MANIPULACION Todas
las operaciones de manipulación de citostáticos entrañan un riesgo de exposición
para el personal implicado en ellas, y por ello debe registrárseles como personal
expuesto y estar sometidos a un protocolo de vigilancia y seguimiento. 5.1.
REGISTRO DE PERSONAL EXPUESTO Debe
elaborarse un registro de personal profesional mente expuesto a agentes citotóxicos
para estar sometido a una vigilancia especial por parte del Servicio de Medicina
Preventiva o Servicio de Prevención. Antes de incorporarse a su trabajo, el personal
que vaya a manipular estos productos ha de recibir una exhaustiva información
oral y escrita sobre los aspectos detallados anteriormente. 5.2.
EXCLUSIÓN DE TRABAJADORES SENSIBLES Este
tipo de fármacos no deben ser manipulados por los profesionales que se encuentren
en las siguientes situaciones: -
Embarazadas y mujeres que deseen quedarse embarazadas. -
Mujeres durante el puerperio y la lactancia. -
Personal considerado de alto riesgo (con antecedentes de abortos o malformaciones
congénitas) -
Personal tratado previamente con citotóxicos, con radiaciones ionizantes o ambos. -
Personal del que se sospeche daño genético. -
Personas con antecedentes de alergias a medicamentos citostáticos. -
El personal manipulador no debe ser expuesto a niveles de radiación superiores
a 1 miliSievert/año, debido al efecto sinérgico citotóxico de ambos agentes. 5.3.
VIGILANCIA DE LA SALUD DEL PERSONAL EXPUESTO. Cada
trabajador profesionalmente expuesto deberá disponer de un historia de salud laboral,
en el que constarán sus antecedente personales y laborales, características del
puesto de trabajo, examen médico previo, tiempo en el puesto de trabajo, revisiones
periódica exposiciones accidentales, etc. Se
realizarán revisiones periódicas cada 6 meses. Los exámenes de salud deberán ser
específicos para detectar los efectos mutagénicos y carcinogénicos de estos productos
(determinación de anomalías cromosómicas, test de micronúcleos, tasa de intercambio
de cromátides hermanas, etc.), aunque en la literatura médica no existe acuerdo
sobre la fiabilidad real de estos tests y no suelen estar disponibles en la mayoría
de los centros sanitarios. Por ello, se utilizan reconocimientos médicos convencionales
en los que hay que hacer especial hincapié en buscar signos agudos de toxicidad
en piel y mucosas y, a largo plazo, alteración de las células sanguíneas que son
las más sensibles a estos medicamentos por su rápida división. El
reconocimiento inicial debe incluir: -
Historia profesional haciendo especial referencia al trabajo en contacto con citostáticos,
radiaciones ionizantes o cualquier otro agente genotóxico: trabajo en servicios
de laboratorio con determinados reactivos, quirófanos y esterilización. -
Historia personal de patologías previas en la que se recoja información sobre
tratamientos previos de quimio y radioterapia, embarazos, abortos y malformaciones
congénitas. -
Exploración normal -
Examen biológico consistente en análisis de sangre completo, bioquímica y orina. Las
exposiciones accidentales que puedan producirse deben ser puestas en conocimiento
de¡ Servicio de Medicina Preventiva o Servicio de Prevención, donde quedarán registradas
en la historia laboral del trabajador. Estas exposiciones serán comunicadas al
Departamento de Personal del centro como "accidente laboral con/sin baja". Los
profesionales expuestos a estos fármacos deben valorar la existencia de síntomas
relacionados con la exposición a citostáticos. Suelen ser vagos e inespecificos,
por lo que es necesario una interpretación prudente de la presencia de estos síntomas,
indagando sobre la posible asociación de su aparición con la exposición. los síntomas
más habituales son los siguientes: - Náuseas.
- Cefaleas.
- Vómitos.
- Aturdimiento.
- Vértigo.
- Pérdida de cabello.
- Malestar general.
- Hiperpigmentación cutánea.
- Irritación piel
y mucosas.
- Prurito.
- Erupción urticariforme.
En
las exploraciones periódicas debe realizarse anamnesis sobre la aparición de estos
síntomas y repetirse la exploración y la analítica. 5.4.
PROTECCION OPERACIONAL. La
protección personal debe considerarse el último recurso a utilizar para evitar
la exposición del trabajador, pero en la manipulación de estos fármacos es, en
muchos casos, la única protección posible. El equipo de protección individual
del personal que maneja citostáticos debe constar de guantes, bata, mascarilla
y gafas. Sin embargo, no siempre es necesario el uso de todas estas prendas; hay
que valorar la agresividad del fármaco utilizado, si el medicamento esta ya preparado
y sólo hay que administrarlo o tenemos que reconstituirlo, si estamos ante un
derrame del fármaco, etc. En
cada una de estas situaciones se usará el equipo que ofrezca mayor protección
valorando el impacto psicológico que puede causar en el paciente la utilización
de mascarilla y gafas. Cuando se considere necesario el uso de la protección,
se ofrecerá al paciente las explicaciones pertinentes.
- Guantes. Se recomienda
la utilización de guantes quirúrgicos de látex y en algunos casos también de PVC
(sin talco en el interior). Los guantes deben colocarse por debajo de los puños
de la bata, y se aconseja cambiarlos frecuentemente (cada media hora), y siempre
que se contaminen con algún citostático, cuando sufran alguna rotura y al finalizar
cada sesión de trabajo. El uso de doble guante es recomendable siempre que no
dificulte la técnica de manipulación. -
Batas. Se elegirán batas desechables cerradas por delante (abertura trasera),
con puños elásticos o fruncidos, fabricadas en un material a ser posible impermeable.
- Mascarilla. Se recomiendan
las mascarillas y adaptadores buconasales homologados por el Ministerio de Trabajo
según la norma MT-9 que tienen un filtro incorporado que evita la inhalación de
partículas de citostáticos. -
Gafas. La acción de buena parte de los fármacos citostáticos sobre las mucosas
hace necesaria la utilización de gafas durante su manejo, sobre todo, si son medicamentos
muy agresivos o en casos de accidentes en su manipulación o riesgo de salpicaduras. Los
equipos de protección individual no serán los mismos en todas las situaciones
ya que si se produce un vertido de citostáticos, los guantes utilizados requerirán
mayores características de resistencia e impermeabilidad que cuando simplemente
se administra un fármaco ya preparado, y en este caso será imprescindible la utilización
de mascarillas con filtro y gafas para evitar la exposición. Sin que pueda decirse
que la colocación de estas protecciones sea complicada, sí que es cierto que requiere
un mínimo de práctica. En caso de urgencia, un trabajador que no conozca tales
prendas, difícilmente conseguirá colocárselas con prontitud, por lo que es muy
recomendable que el personal haya ensayado previamente la correcta colocación
y ajuste de los equipos de protección. 5.5.
FORMACION - INFORMACION DEL PERSONAL. El
nivel de exposición depende del número de preparaciones o administraciones que
se realizan al día, pero no exclusivamente de ello ya que en ocasiones tiene más
relación con cómo se realiza el trabajo y si se cumplen o no las medidas de protección.
Por ello es fundamental la formación adecuada de todos los trabajadores que manipulan
estos productos y la adopción de medidas de protección consecuentes con la actividad
que se realiza y el nivel de exposición. El personal debe formarse merced a una
fase de adiestramiento previa a la realización de las tareas. Es
recomendable rotar al personal profesionalmente expuesto a productos citotóxicos,
aunque siempre hay que tener en cuenta que los profesionales que manipulen estos
fármacos deben estar adiestrados en su manejo. Además
de poseer la titulación requerida, el personal debe estar perfectamente informado
sobre la naturaleza de los productos, sus actividades biológicas, toxicidad, características
de los equipos de protección y materiales de trabajo, y los controles y seguimientos
médicos a realizar. 6.-
PREPARACION, TÉCNICA Y EQUIPOS -
Area de preparación. Cabina de flujo laminar vertical. Debido
a los riesgos que presenta la preparación de estos fármacos, se recomienda centralizar
en un solo punto su preparación y dotar a este área con los medios de protección
adecuados. Habitualmente este área se localiza en el Servicio de Farmacia, que
debe estar ubicado si es posible en una zona aireada y sin corrientes y estar
dotado de una campana de flujo laminar vertical. En
la zona de preparación no se debe comer, beber ni fumar para evitar la contaminación
por vía digestiva. El manipulador no debe llevar joyas ni maquillaje. La
campana de flujo laminar es una cámara donde se establece un flujo de aire vertical,
a modo de cortina, que evita que las micropartículas y aerosoles que se puedan
crear al manipular los citostáticos salgan al exterior y no contaminen al manipulador
y al ambiente, creando una barrera entre la zona donde se está manejando el fármaco
y donde se sitúa el trabajador. Mediante un sistema de aspiración se recoge el
aire contaminado y después de pasarlo por unos filtros, devuelve una parte al
medio y otra la expulsa al exterior. La
campana se debe poner en funcionamiento de 15 a 20 minutos antes de empezar a
trabajar para que se estabilice la circulación del aire. Se
cubre la superficie en la que vamos a trabajar con un paño plastificado por una
cara (empapador), unas gasas estériles y se impregna todo con una solución antiséptica.
Se crea así un campo húmedo para evitar vapores en caso d e derramamiento accidental. Antes
de comenzar a trabajar debe colocarse todo el material necesario para el proceso
de preparación con el fin de realizar todas las manipulaciones sin tener que salir
y volver a entrar en la zona de trabajo. -
Técnica de preparación. Para
evitar confusiones deben prepararse unas etiquetas en las que figure:
- Nombre, apellidos y ubicación
del paciente.
- Nombre
comercial o principio activo del fármaco.
- Dosis
del fármaco.
- Tipo
de suero en el que va diluido (Fisiológico/Glucosado. 5%)
- Volumen
de dicho suero (50 ml/100ml/250ml/500ml)
- Fecha
de preparación y estabilidad de la solución.
Después
de editadas las etiquetas, se preparan los sueros y fármacos que se necesiten,
así como el resto de material (jeringas, agujas, trasvasadores). Posteriormente
se coloca el equipo de protección: gorro, mascarilla, bata de un solo uso y dos
pares de guantes que se desecharán cada media hora por si se produce rotura o
derramamiento accidental. A
continuación se inicia la preparación. Se debe ser extremadamente cuidadoso a
lo largo de todo el proceso porque los medios de protección sólo serán eficaces
si se utilizan las técnicas correctamente. Debe evitarse la formación de aerosoles
así como el contacto directo con el fármaco. Hay
que tener en cuenta además que no todos los fármacos tienen la misma presentación
ni se preparan del mismo modo. -
En general hay que limpiar los viales o ampollas con antiséptico, normalmente
alcohol al 70%. -
Cuando se utilizan ampollas se evitará que quede fármaco en el cuello girándola
dos o tres veces. Se limpia el cuello y la parte superior de la ampolla con una
torunda impregnada en antiséptico (alcohol de 70º) y se deja secar. Para romperla
se la rodea con una gasa, así se evitan proyecciones accidentales de medicamento
y que el manipulador se corte. Hay que controlar que no caigan restos de cristal
dentro de la ampolla y como precaución cargarla con la aguja apoyada en la pared
inferior y con el bisel hacia abajo. De esta manera se evitará la introducción
en la jeringa de los fragmentos de cristal que se hayan formado al abrir la ampolla
y estén sobrenadando en el líquido. Elegir un tamaño de jeringa lo suficientemente
grande para que el contenido de la ampolla no ocupe más de las 3/4 partes de su
capacidad, evitando así derramamientos accidentales. -
Otros vienen liofilizados, es decir en polvo, con vacío. En este caso, usando
un trasvasador, se reconstituyen con el volumen de suero que acepten, hasta que
pierden el vacío y después se trasvasa al suero. -
Otros vienen liofilizados sin vacío y hay que reconstituirlos con jeringa. Estos
se manipulan como muchos antibióticos. Se
aplica una torunda estéril humedecida con un antiséptico a la superficie del tapón
de goma de los viales y se deja secar. La aguja se introduce con el bisel hacia
arriba en el tapón, en un ángulo de 450 hasta la mitad del bisel; en
ese punto se coloca en un ángulo de 900 y se carga el disolvente en
una jeringa utilizando siempre una de volumen mayor al que vamos a usar (no ocupar
más de 3/4 partes de su volumen). Se inyecta el volumen del disolvente en el vial
liofilizado evitando crear fuertes presiones positivas. Para ello no debe introducirse
el disolvente de "golpe", sino poco a poco y dejar que el émbolo retroceda para
mantener las presiones equilibradas y evitar accidentes. De esta forma permitiremos
salir el aire que va desplazando la progresiva entrada de disolvente y se evitará
crear presiones positivas que provocarían la salida brusca de fármaco al exterior
y la formación de aerosoles. Sin retirar la aguja, se agita suavemente el vial,
inclinándolo para favorecer la mezcla y no crear burbujas. En ese momento se dispondrá
de una jeringa con aire y un vial con la solución. Invertiremos el vial y se procederá
a cargar su volumen en la jeringa. Se intercambiará el citostático del vial por
el aire de la jeringa poco a poco, introduciendo en el vial la misma cantidad
de aire que citostático se ha extraído permitiendo que el fármaco pase a la jeringa
por la presión que se está creando. Cuando se tiene todo el volumen en la jeringa,
se retirará el embolo hacia atrás para crear una presión negativa y evitar que
la aguja gotee. A continuación se introducirá en el suero correspondiente. Si
se dispone de unidades aguja filtro-válvula, se operará directamente puesto que
se van equilibrando las presiones, impidiendo la formación de aerosoles. Si
son viales que ya están diluidos, sólo habrá que introducir el contenido en el
suero mediante un trasvasador, o si se van a administrar por vía intramuscular
se seguirá la técnica descrita en el párrafo anterior. Siempre
que sea necesario se retirarán las burbujas de aire que quedan en la jeringa efectuándose
antes una succión con el émbolo de la jeringuilla, con el fin de que el fármaco
contenido en la aguja no salga proyectado y se expulsarán las burbujas colocando
una gasa estéril impregnada en alcohol de 700. El material usado con
cada fármaco se desechará en contenedores siguiendo las normas de eliminación
de residuos. Cuando
se ha finalizado se pondrá la etiqueta identificativa en la que figurará el nombre
del paciente, el tratamiento y su localización y se enviará al servicio correspondiente.
7.-
ELIMINACION DE RESIDUOS Los
residuos de estos medicamentos y del material que ha estado en contacto con ellos,
se tratarán como material contaminado. Fuentes
de residuos: -
Medicamentos caducados. -
Soluciones preparadas que no se hayan administrado. -
Restos que queden en viales o ampollas. -
Derrames accidentales en la campana de seguridad biológica, durante el transporte
o la administración. -
Materiales utilizados en la preparación y administración, como agujas, jeringas,
ampollas, viales, equipos de administración, batas, guantes, mascarillas, gorros
y gafas. Los
residuos de citotóxicos, se introducirán directamente en contenedores rígidos
(de polietileno o poliestireno), de un solo uso, estancos, dotados de cierre hermético
y adecuadamente señalizados. El tamaño de los contenedores estará en función del
volumen de los residuos (5 l., 10 l., 15 l.). Estos contenedores, para su eliminación,
serán introducidos en otros más grandes (30 o 60 l.) de sus mismas características. Todos
los materiales punzantes o cortantes empleados en la preparación y administración
de medicamentos citotóxicos, deben depositarse en recipientes resistentes, estancos,
imperforables, y dotados de tapa que permita cerrarlos herméticamente. Nunca debe
separarse la jeringa de la aguja antes de eliminarla, y nunca deben reencapsularse
las agujas. El tamaño de estos contenedores estará en función del volumen de los
residuos (1 l., 4 l., 7 l.). No utilizar nunca sistemas de corte de agujas, puesto
que aumentan el riesgo de contaminación. Para
su eliminación, estos contenedores de objetos punzantes y/o cortantes serán introducidos
en otros mayores (30 o 60 l.), y de sus mismas características. Las
soluciones preparadas que no se hayan administrado, deben ser devueltas al Servicio
de Farmacia para su reciclaje o desecho. Se
debe realizar, siempre que sea posible, neutralización previa a la eliminación. La
recogida de los contenedores se realizará con una frecuencia que vendrá determinada
por el número de los mismos, y por el horario de funcionamiento de cada Servicio.
Debería intentarse que fuera una vez al día. La
eliminación extrahospitalaria de resíduos requiere el transporte, por una empresa
autorizada para ello, de los contenedores rígidos adecuadamente identificados,
y su posterior tratamiento que consiste en la incineración. Este proceso debe
realizarse en incineradores especiales que alcancen temperaturas de 1000º
C dotados de filtros de alta seguridad que impidan que los vapores que se
producen durante la incineración contaminen el medio ambiente.
8.-
TRATAMIENTO DE LAS EXCRETAS Las
excretas y los fluidos biológicos de los pacientes tratados con citotóxicos pueden
tener un elevado contenido de estos medicamentos o de sus metabolitos. El
personal que tenga que estar en contacto con excretas o productos biológicos debe
adoptar las correspondientes medidas de precaución (guantes dobles de látex, y
bata impermeable, mascarilla y gafas de protección cuando exista riesgo de salpicadura).
Hay que adoptar estas medidas siempre que se atienda a pacientes con incontinencia.
La duración de dichas medidas estará en función del fármaco administrado. Cuando
se utilice la orina para realizar determinaciones analíticas, su recogida y manipulación
debe realizarse con especial precaución (guantes y bata). Deberá existir una identificación
en la muestra, que permita al personal del laboratorio adoptar las medidas de
precaución oportunas. No
deberían eliminarse a través de la red de alcantarillado común productos que lleven
mas de un 0.01% de sustancias mutagénicas, teratogénicas y/o carcinogénicas. Para
la eliminación de las excretas de los pacientes tratados con estos medicamentos,
se deberá disponer como mínimo, de baños dotados de un sistema que permita el
lavado continuo que, en su caso, requerirá la adición previa de neutralizantes.
El uso de este sistema debe de ser transitorio hasta que pueda disponerse de un
sistema de evacuación independiente y dirigido a un colector para materiales peligrosos
hospitalarios, con arqueta de registro. Debería disponerse además de estación
depuradora propia en los centros sanitarios. La
lencería de pacientes que hayan recibido medicación citotóxica en los últimos
7 días, y que esté contaminada con orinas, heces, vómitos, etc., se colocará dentro
de una bolsa para material lavable, y ésta a su vez dentro de una bolsa impermeable
adecuadamente señalizada. Una vez en lavandería, se retirará la bolsa impermeable
y se procederá a un prelavado con inmersión en neutralizante (ej. Hipoclorito
Sódico), realizándose posteriormente el lavado habitual. Todo el personal en contacto
con esta lencería deberá llevar guantes de látex y bata. Deberá
informarse a los familiares de los pacientes ambulatorios que las excretas pueden
suponer un riesgo de exposición a citotóxicos para las personas encargadas de
su cuidado. En caso de pacientes con incontinencia, los familiares al cuidado
de estos pacientes deben utilizar guantes de látex y bata para la recogida de
las excretas. Cuando los pacientes utilicen el baño (para defecar u orinar), deberá
mantenerse la cisterna en funcionamiento durante 10-15 minutos. La duración de
estas precauciones dependerá del fármaco administrado.
9.-
ACTUACIÓN ANTE EXPOSICIONES ACCIDENTALES Cualquier
unidad que trabaje con estos productos debe disponer de un equipo mínimo necesario
para cubrir estas contingencias. El equipo de protección individual mínimo debe
constar de los siguientes elementos: -
Adaptadores buconasales equipados con filtros adecuados para retener contaminantes
en la forma en que puedan presentarse (polvos, aerosoles ... ). -
Gafas de seguridad. -
Guantes impermeables. Al no ser necesaria la tactilidad requerida en las manipulaciones
convencionales, debe sacrificarse ésta frente a las propiedades de consistencia
e impermeabilidad. Por
lo que respecta a materiales o equipos para la recogida, debe disponerse de los
siguientes: -
Paños de celulosa impermeables por una cara y absorbentes por otra para recoger
pequeños derrames o vertidos de líquidos. -
Palas o recogedores. -
Sistema para humedecer o bien cubrir el producto en el caso en que el derramado
sea un sólido, con el fin de que al recogerlo mediante palas o cualquier otro
útil, no se provoque el acceso del contaminante al ambiente debido a la remoción. -
Dos contenedores rígidos para recoger los desechos. -
Descontaminadores o neutralizantes de superficies. La unidad debe disponer de
colecciones de neutralizantes ya preparados para utilizarse de modo inmediato
al incidente y neutralizar el vertido como primera medida. Esta
colección de elementos debe estar ubicada en lugar visible y accesible y convenientemente
señalizada. Actuación
frente a una contaminación del medio ambiente: Ante
una contaminación ambiental (roturas, derrames, etc.) el personal de limpieza
deberá utilizar el equipo de protección individual (guantes, adaptadores, filtros
y gafas). Si el producto es susceptible de neutralización deberá neutralizarse
antes de proceder a su retirada. Los restos se recogerán utilizando paños de celulosa
impermeables por una cara, secos si el material derramado es líquido y embebidos
en agua o neutralizante si es sólido. Se limpiará el área contaminada y posteriormente
se realizarán tres aplicaciones consecutivas de alcohol de 700 sobre
la zona contaminada. Todo
el material contaminado procedente de la operación se eliminará como se ha indicado
en el apartado de eliminación de residuos etiquetándose los contenedores de desechos.
El material de limpieza de vertidos accidentales deberá ser específico y exclusivo
para este fin. Actuación
frente a una contaminación del personal expuesto: En
caso de contacto entre el manipulador y el medicamento, la norma general, es lavar
de forma intensa la zona durante diez o quince minutos. Si
el contacto se produce con los ojos, lavar inmediatamente con agua abundante durante
quince minutos y consultar con el oftalmólogo. Deberá
disponerse de una toma de agua (idealmente una fuente lava-ojos), para el lavado
en caso de contaminación cutáneo mucosa. Si
se contaminan los guantes o la ropa protectora, se desecharán inmediatamente,
y se lavará profundamente la zona afectada. 10.-
LEGISLACION APLICABLE -
Decreto 204/1994 de 15 de Septiembre de ordenación de la gestión de los residuos
sanitarios, publicado el 21 de Septiembre de 1994, en el Boletín Oficial de Castilla
y León. -
Decreto 300/1992, de 24 de noviembre, de ordenación de la gestión de los residuos
sanitarios. Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña número 1688, de 30 de
diciembre de 1992 (complementado por el Decreto 71/1994 de 22 de Febrero). -
Ley 20/1986 de 14 de Mayo. Ley Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos. -
Ley 31/1995 de 8 de Noviembre. Ley de Prevención de Riesgos Laborales. -
Orden 22 de Abril de 1992 publicada el 4 de Mayo en el Boletín Oficial de la Comunidad
de Madrid por la que se regulan las normas de funcionamiento y requisitos de los
Centros, Servicios y Establecimientos, que manejan medicamentos citotóxicos. -
Real Decreto 300/1992, de 14 de Noviembre, de ordenación de la gestión de los
residuos sanitarios. -
Real Decreto 39/1997 de 17 de Enero. Reglamento de los Servicios de Prevención. -
Real Decreto 665/1997, de 12 de Mayo, sobre la protección de los trabajadores
contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante
el trabajo. 11.-
CONCLUSIONES 1.-
Se entiende por manejo de citostáticos el conjunto de operaciones que comprenden
la preparación de una dosis a partir de una presentación comercial, su administración
al paciente, recogida de desechos procedentes de las actuaciones profesionales,
eliminación de excretas y fluidos biológicos de pacientes en tratamiento con citostáticos
o cualquier actuación que implique un contacto potencial con el medicamento. 2.-
Este tipo de operaciones llevan consigo un riesgo de posibles contactos con el
medicamento a través de las distintas vías de exposición y cuyas consecuencias
pueden ser la posible manifestación de efectos tóxicos tópicos, sístémicos o ambos. 3.-
El nivel de exposición dependerá fundamentalmente del número de preparaciones
o administraciones que se realicen al día, aunque no exclusivamente, ya que en
ocasiones tendrá más relación con cómo se realiza el trabajo y si se cumplen o
no las medidas de protección. Debe exigirse el cumplimiento de todas las normas
de protección. 4.-
La protección frente al riesgo que supone la manipulación de este tipo de productos
comienza por la exclusión de los profesionales que son más sensibles a la exposición
a estos fármacos y debe continuar con una adecuada formación y vigilancia de la
salud de todos los trabajadores que los manipulan. 5.-
El personal que manipula citostáticos deberá conocer su técnica de preparación
en la cabina de seguridad biológica, cómo administrarlos al paciente, cómo eliminar
los residuos y las excretas de estos pacientes así como la actuación ante exposiciones
accidentales. 6.-
La Administración sanitaria deberá proporcionar a sus trabajadores la información,
formación y los equipos de protección adecuados. 12.
BIBLIOGRAFIA -
AMERICAN SOCIETY OF HOSPITAL PHARMACISTS A.S.H.P., "Safe handling of citotoxic
drugs". 1986. -
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE FARMACÉUTICOS DE HOSPITAL. (A.E.F.H.) Manejo de medicamentos
citostáticos". Segunda Edición, 1987. -
COMISIÓN CENTRAL DE SALUD LABORAL. INSALUD, "Borrador de recomendaciones para
la manipulación de medicamentos citotóxicos". Madrid. 1995 -
DIAZ M., JIMÉNEZ N. "Una aproximación al manejo de medicamentos citostáticos inyectables
en hospitales españoles". Revista de la Asociación Española de Farmacéuticos de
Hospital. (A.E.F.H.). 1987, Xl,2,101-104. -
DIRECCIÓN GENERAL DE ORDENACIÓN Y PLANIFICACIÓN SANITARIA. GENERALITAT DE CATALUÑA.
Departamento de Sanidad y Seguridad Social. "Recomendaciones para la manipulación
de medicamentos citostáticos y eliminación de sus residuos". 1988 -
GUARDINO SOLA X., ROSELL FARRAS, Mª.G. "Exposición laboral a compuestos citostáticos".
Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. 1986. NTP- 163 -
HERAS LOBO C. "Manejo de productos citostáticos". Instituto Nacional de Seguridad
e Higiene en el Trabajo. 1995. -
USP-DI. Ministerio de Sanidad y Consumo. Información de medicamentos para el profesional
sanitario". 141 Edición. 1992. Fuente
Sindicato de Enfermería de España (SATSE) http://www.satse.es/salud_laboral/guia_manejo_citostaticos.htm
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información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico.
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