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Es
una de las enfermedades que con más frecuencia produce importantes déficits de
la función visual, situándose entre las principales causas de ceguera en todo
el mundo. Lograr
un diagnóstico precoz, para iniciar el tratamiento correcto y establecer las pautas
de seguimiento más adecuadas, constituye el arma más eficaz para
evitar estas graves consecuencias. Definición
Es una enfermedad
caracterizada por una elevación de la presión intraocular hasta un nivel que produce
un daño irreversible en las fibras del nervio óptico. Las
fibras de nervio óptico, se dañan cuando la presión intraocular se eleva por encima
de un nivel que es variable de unos individuos a otros. Si la situación de presión
elevada se mantiene durante mucho tiempo, o alcanza cifras exageradamente altas,
estas fibras se pueden dañar de forma irreparable, es decir la pérdida de visión
se hace irreversible. Cuando
la totalidad de las fibras del nervio óptico se han dañado, se pierde por completo
la capacidad de transmitir imágenes al cerebro, encontrándonos ante una ceguera
total. Causas Por
el interior del ojo circula un líquido, encargado de la nutrición de las estructuras
internas del ojo. Este líquido cumple una función similar a la sangre, pero tiene
la ventaja de que al ser totalmente transparente, permite que la luz pase a su
través, permitiendo al ojo cumplir la misión para lo que ha sido diseñado. Este
líquido, denominado humor acuoso, tiene un sistema de producción y otro de evacuación.
El perfecto equilibrio entre estos dos sistemas, permite mantener prácticamente
constante la presión intraocular. Si como consecuencia de algún fallo en estos
mecanismos, entra más líquido del que puede salir del ojo, la presión
se eleva y el nervio óptico comienza a dañarse. Tipos
de Glaucoma No
todos los glaucomas son iguales. Aunque los oftalmólogos son capaces de diagnosticar
varias decenas de glaucomas diferentes. No obstante, desde el punto de vista práctico,
vamos a distinguir entre unos pocos que son los más frecuentes: 1.-
Glaucoma congénito: Se
produce como consecuencia de un desarrollo defectuoso de las vías de salida del
humor acuoso. En las primeras semanas o meses de vida, el niño va a presentar
lagrimeo y fotofobia ( no es capaz de mantener los ojos abiertos cuando hay luz
).La córnea va perdiendo transparencia y se ve blanquecina. Simultáneamente, el
ojo, como consecuencia del aumento de presión en su interior, va aumentando de
tamaño. Hay que tener especial cuidado con los niños que tienen los ojos mucho
más grandes que el resto de los niños de su misma edad, especialmente si
les molesta mucho la luz. 2.-
Glaucoma crónico de ángulo abierto:
Es
el más frecuente de todos los glaucomas pues supone aproximadamente las
¾ partes de los que se diagnostican. Se produce por el deterioro progresivo del
sistema de eliminación del humor acuoso, que de una forma natural se produce con
la edad, pero en este caso se exagera hasta perder la capacidad de mantener una
cifra normal de presión intraocular. La enfermedad se presenta de una forma muy
lenta sin producir síntomas que la persona que lo sufre sea capaz de detectar.
3.-
Glaucoma agudo o de ángulo cerrado:
Esta
forma de glaucoma, la más conocida por presentarse bruscamente con gran dolor
y brusca disminución de la visión, visión de halos coloreados alrededor de las
luces, e incluso sensación de náuseas, vómitos, etc.. Se produce por el
cierre brusco de las vías de eliminación del humor acuoso, como consecuencia de
que por la forma especial del ojo de estas personas, el ángulo a través del cual
se ha de eliminar este líquido, es excesivamente estrecho y, es posible, que en
determinadas circunstancias, las paredes de este ángulo se pongan en contacto,
obstruyendo por completo el paso. Esto trae como consecuencia la rapidísima elevación
de la presión y el intensísimo dolor (dolor de clavo). Población
de Riesgo Así
denominamos a las personas que poseen uno o varios factores que predisponen a
padecer la enfermedad. Los más importantes son los siguientes:
- Antecedentes familiares
de glaucoma.
-
Edad. Más frecuente en personas de edad avanzada.
- Miopía.
- Diabetes.
- Tratamientos
prologados con corticosteroides.
- Enfermedades
cardiovasculares.
- Traumatismos
o intervenciones quirúrgicas oculares.
Las
personas que están en alguna de estas circunstancias, deben realizar una revisión
oftalmológica anual. Si concurren varios de estos factores, es posible
que las revisiones deban ser a más corto plazo. Diagnóstico
del GlaucomaLas
revisiones oftalmológicas periódicas que habitualmente se realizan con carácter
anual para la detección del glaucoma, incluyen las siguientes exploraciones: 1.-
Tonometría o medida de la presión intraocular. 2.-
Oftalmoscopía o exploración del fondo de ojo, para comprobar si existe algún tipo
de daño en el nervio óptico. 3.-
Gonioscopía para comprobar, en caso de sospecha de glaucoma, a que tipo pertenece.
4.- Campimetría
o exploración del campo visual. Esta prueba no se realiza rutinariamente, es imprescindible
para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado por eso se
realiza cuando la tonometría o la oftalmoscopía, le hacen al oftalmólogo sospechar
que la enfermedad esta ya en su fase inicial o tiene serias dudas y necesita confirmar
el diagnóstico. Tratamiento
del GlaucomaLas
posibilidades del tratamiento son mayores cuanto más precozmente se realiza
el diagnóstico, de ahí la importancia de las revisiones periódicas por ser una
enfermedad que al ser asintomática, nuestra única oportunidad de descubrirla en
fases iniciales es insistir en este punto. El
tratamiento tiene como objetivo conservar la visión y el campo visual tal y como
estaban en el momento del diagnóstico, pues hoy es imposible la regeneración de
las fibras del nervio óptico que ya estaban atrofiadas. La
progresión del daño al nervio óptico, se evita manteniendo la presión intraocular
en cifras normales. Cuando
el oftalmólogo realiza el diagnóstico, va a optar por el tratamiento médico o
quirúrgico, dependiendo por una parte del tipo de glaucoma (hay algunos glaucomas
que únicamente responden al tratamiento quirúrgico, el congénito por ejemplo)
y por otra de la situación de mayor o menor gravedad en el momento del diagnóstico.
1.-
Tratamiento médico: En
los casos mas leves, es muy probable que la enfermedad se mantenga bajo control
con la utilización de colirios hipotensores oculares. Estos colirios se han de
aplicar una o varias veces al día, según prescripción del oftalmólogo y se deben
mantener indefinidamente. Los colirios pueden producir reacciones adversas, locales
o generales que deben ser comunicadas de inmediato al oftalmólogo para que proceda
a modificar el tratamiento de modo que estos efectos adversos sean mínimos. 2.-
Tratamiento quirúrgico: Existen
dos modalidades de cirugía, la realizada con láser y la intervención quirúrgica
propiamente dicha. Tratamiento
láser: En el glaucoma crónico, el láser aplicado en la zona que
se encuentra obstruida e impide el paso del humor acuoso, permite mejorar la salida
de este, disminuyendo de este modo la presión intraocular. La técnica denominada
Trabeculoplastía, es muy útil en los pacientes que no toleran la medicación
o que nos vemos obligados a suprimirla por los efectos colaterales. También se
recomienda en aquellos pacientes que a pesar del tratamiento médico, no conseguimos
mantener su presión intraocular en los límites de la normalidad. Las
posibilidades del tratamiento láser son limitadas, por una parte es poco eficaz
en los jóvenes y en los casos graves, su acción suele ser insuficiente. En
el glaucoma agudo, la aplicación de láser para realizar un orificio en el iris
que comunica las cámaras anterior y posterior del ojo, tiene una gran efectividad.
Este procedimiento que se conoce por Iridotomía, debe hacerse en los dos
ojos cuando se produce un ataque de glaucoma agudo en uno de ellos. También se
recomienda como medida preventiva, en los pacientes que presentan uno o varios
factores de riesgo para padecer un glaucoma de este tipo. Trabeculectomía:
Es la técnica quirúrgica de elección para aquellos casos diagnosticados en fases
muy avanzadas o cuando se ha fracasado con el tratamiento médico o la cirugía
láser. La operación consiste en la creación de una nueva vía de salida para que
el humor acuoso abandone por ella el globo ocular y se mantenga así la presión
en límites normales. Control
de la Evolución Cualquiera
que sea el tipo de tratamiento que, de acuerdo con el consejo de nuestro médico
oftalmólogo, hayamos elegido como idóneo para cada caso particular, debemos recordar
que el proceso requiere una vigilancia y seguimiento de nuestra presión intraocular,
campo visual y estado del nervio óptico. Conviene tener presente que un glaucoma
puede estar muchos años mantenido sin problemas con un tratamiento determinado
y en un momento concreto, falla sin explicación aparente y es necesario cambiar
a otro mas adecuado, por eso el oftalmólogo debe establecer un plan concreto de
seguimiento para cada caso individual. En
la mayor parte de los casos, especialmente los diagnosticados precozmente, el
paciente puede desarrollar sus actividades con toda normalidad, sin ningún tipo
de limitaciones para su trabajo, lectura etc. Fuente
http://www.oftalmored.com Si
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información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico
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