| GENOMA
HUMANO Y MEDICINA PERSPECTIVAS Y REALIDADES |
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Dr.
Carlos de Céspedes M.
Ex-Decano
Facultad de Medicina,
Universidad
de Costa Rica
Las
perspectivas del Proyecto del Genoma Humano para la medicina (PGH), se basan en
la premisa de que todas las enfermedades, excepto el trauma (aunque no todos los
casos de trauma), tienen un componente genético. Esta nueva visión
amplía la pertinencia de la genética en la medicina, más
allá de concepción clásica, de una especialidad dedicada
al estudio de enfermedades raras de transmisión hereditaria claramente
mendeliana como la fibrosis quística o de aberraciones cromosómicas
como el síndrome de Down.
Dentro de este nuevo Paradigma Genético
de la Salud y la Enfermedad, la meta del PGH es tratar de entender las bases genéticas
no sólo de las enfermedades raras, en que una mutación en un solo
gen es suficiente para provocarlas, sino de enfermedades más comunes como
la diabetes, la hipertensión arterial, la enfermedad arterial coronaria
o los trastornos mentales más comunes. En este último grupo, la
herencia es mucho más compleja, participan varios genes con alteraciones
menores en cada uno y se requiere de un agente ambiental específico para
que la predisposición genética resulte en enfermedad.
De
hecho, se ha visto que los genes están involucrados en la susceptibilidad
o resistencia inclusive a enfermedades infecciosas como la tuberculosis o la lepra.
Una observación notable es que algunos individuos repetidamente expuestos
al virus HIV, no desarrollan SIDA, o lo hacen más lentamente, porque tienen
ciertos factores genéticos que los protegen del virus.
Se
espera que el PGH revolucione la práctica de la medicina en tres áreas:
diagnóstico presintomático de genes deletéreos con fines
preventivos, terapia farmacológica y terapia génica.
Diagnóstico
presintomático
La identificación, a través del PGH, de genes y de las mutaciones
correspondientes, ha permitido el diagnóstico de un número creciente
de enfermedades mendelianas, así como la detección de portadores
asintomáticos, pero a riesgo de transmitir una enfermedad genética
a su descendencia. Aún en individuos que tienen la enfermedad, el diagnóstico
puede hacerse antes de que se presenten las manifestaciones clínicas. De
hecho, la pregunta diagnóstica en la práctica actual de la medicina
"qué enfermedad tiene esta persona" será reemplazada por
la pregunta orientada a la prevención "cuál persona puede llegar
a tener esta enfermedad". La limitación seria para este enfoque es
que la capacidad diagnóstica va mucho más adelante que la capacidad
terapéutica.
Esto plantea en principio serios problemas éticos
y legales en aquellas situaciones para las que no existe tratamiento, como es
el caso de la enfermedad de Huntington, que generalmente se presenta en la edad
adulta, con degeneración del sistema nervioso central y muerte temprana.
Por el contrario un ejemplo que ilustraría la factibilidad de este enfoque
preventivo, es la hipertensión arterial provocada por exceso de sal. De
hecho existe evidencia de genes relacionados con esta condición y detectándose
temprano en la vida del niño las mutaciones predisponentes, se recomendaría
acostumbrarlo a una dieta baja en sal. El problema es, que a diferencia de la
enfermedad de Huntington provocada por un solo gen, habría que buscar mutaciones
en quizás decenas de genes que intervienen en la regulación de la
presión arterial, y aún alcanzando esto, un mismo resultado podría
no tener el mismo poder predictivo en todos los individuos potencialmente afectados.
Así, una de las expectativas principales del PGH no ha podido llevarse
aún a la práctica clínica diaria.
Terapia
farmacológica
La
identificación de alteraciones biológicas básicas, originadas
en mutaciones de genes específicos, permitirá que el tratamiento
con medicamentos, se haga en forma dirigida, neutralizando las alteraciones causales
y modificando favorablemente para el paciente el curso de su enfermedad en forma
más efectiva que con los tratamientos de la medicina actual, generalmente
orientados a aliviar los síntomas. Esto requiere sin embargo, la identificación
de las alteraciones provocadas por el gen a nivel de la proteína que codifica
y de las vías metabólicas en la célula, lo cuál apenas
se está empezando a vislumbrar para un número reducido de enfermedades.
Por
otro lado, pero también en relación con la farmacología,
el PGH abre la probabilidad de que la dosis de cualquier medicamento pueda individualizarse
"a la medida" de la capacidad de cada organismo, determinada genéticamente,
para metabolizar determinado medicamento, lo cuál sin duda eliminaría
o minimizaría los efectos secundarios indeseables del mismo. De esta manera
el médico contará con un perfil genético del paciente antes
de iniciar un tratamiento.
Terapia
génica
La
introducción de un gen normal que sustituya la función perdida de
su homólogo afectado a través de vectores adecuados como virus "domesticados",
ha pasado de ser ciencia ficción a una realidad. Sin embargo, a pesar de
un febril entusiasmo de algunos grupos en la aplicación de este enfoque
curativo, reflejado en más de cien protocolos clínicos, aún
no se ha logrado curar ninguna enfermedad con terapia génica, aunque debemos
señalar con optimismo que existen algunos resultados prometedores en humanos.
Se requiere mayor investigación sobre aspectos básicos de la transferencia
de genes y mejorar la duración de la actividad de la proteína expresada.
El reciente reporte de una muerte inesperada en un paciente sometido experimentalmente
a terapia génica, es una señal de alerta para proceder con cautela
en este campo.
La
noticia ampliamente difundida el 26 de junio, de la obtención de un primer
borrador con la secuencia completa del GH, representa el logro anticipado de una
de las metas del PGH y de hecho es un paso trascendental que contribuirá
a acelerar el alcance de las expectativas que se tienen del PGH para la medicina.
Debe tenerse claro, sin embargo, como señalaron los responsables del PGH
al difundir la noticia, que este es "el fin de un principio". Esto quiere
decir que con este avance, se irán identificando genes con mayor eficiencia,
pero aun queda dilucidar la función de esos genes para eventualmente obtener
resultados aplicables a la medicina.
Un
ejemplo de la dificultad de lograr beneficios reales de la nueva genética,
es el de la fibrosis quística, una enfermedad incapacitante, que afecta
severamente los pulmones y en la mayoría de los casos la función
digestiva del páncreas..
El gen afectado, causante de esta enfermedad, fue identificado en 1989. Su función
anormal en la célula, ha sido intensamente estudiada y se ha logrado avanzar
notablemente en el conocimiento de la patogénesis. Los protocolos clínicos
de terapia génica pretendiendo la cura definitiva de esta enfermedad, han
sido de los más activos en la década de los noventa. Sin embargo,
el manejo médico de la fibrosis quística sigue siendo el mismo,
paliativo, que hace once años. Esto contrasta con el enorme desarrollo
de la capacidad diagnóstica y para la detección de portadores nivel
del ADN. Por otro lado resultados muy prometedores justifican ampliamente continuar
con el esfuerzo para esta y otras enfermedades que causan mucho sufrimiento humano.
Aviso
La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud.
Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico