Definición
Las
hemorroides son dilataciones de las venas de los plexos venosos de la mucosa del
recto o del ano. Si las afectadas son las del plexo superior se llaman hemorroides
internas, se sitúan por arriba del conducto anal y se encuentran cubiertas por
mucosa. Las del plexo venoso inferior se hallan situadas por debajo de la unión
anorrectal y están cubiertas por piel exterior.
El sistema de drenaje de
ésta zona carece de válvulas, y por ello la posición erecta del hombre aumenta
la presión en el interior de las venas hemorroidales y por lo tanto predispone
a la enfermedad hemorroidal.
Causas
Algunas
causas que predisponen a padecer hemorroides son:
- Factores
hereditarios.
- Estreñimiento
que, al forzar el paso de las heces, comprime las venas hemorroidales.
- Diarrea,
que puede producir irritación.
- Estar
de pie o sentado durante mucho tiempo seguido.
- Embarazo,
sobre todo en las últimas semanas.
Hay
con frecuencia antecedentes familiares que sugieren un fondo o predisposición
hereditaria. También se implica como causa a ciertas anomalías de la microcirculación
con comunicación arteriovenosa demostrable.
El embarazo es la causa más común
de hemorroides en las mujeres jóvenes. El aumento de la frecuencia de la hemorroides
durante el embarazo se piensa que sea debido al aumento de la presión ejercida
sobre las venas iliacas por el útero que va aumentando de tamaño, lo cual provoca
elevación de la presión venosa en el interior de las venas hemorroidales media
e inferior, las cuales deben drenar su sangre a las venas iliacas internas. Después
del embarazo, las hemorroides tienden a desaparecer, aunque pueden empeorar en
forma progresiva con embarazos subsiguientes o con la edad.
En general las
hemorroides son primarias al estreñimiento que suele ser secundario a ellas y
no viceversa.
Las ocupaciones sedentarias, los esfuerzos durante el trabajo
o el deporte, el mantenerse de pie por tiempo prolongado, y ciertos hábitos alimentarios
son el resto de las causas implicadas en la formación de hemorroides.
Síntomas
Los
principales síntomas son la aparición de un sangrado rectal escaso y molestias
al defecar, con secreción mucosa del recto. A veces se puede apreciar una anemia
y sobre todo lo más característico es la propia palpación de las hemorroides en
el ano, que incluso pueden ser reducidas manualmente por el paciente.
Como
complicación de las hemorroides se puede producir una estrangulación de las mismas
con aparición de un color obscuro, debido a la trombosis subyacente, y puede empeorar
formándose finas arrugas en la mucosa, que pierde su lustre y aparece muerta.
La anemia intensa secundaria a hemorragias abundantes o a la persistencia de la
pérdida de pequeñas cantidades de sangre es otra complicación de las hemorroides.
Diagnóstico
Para
el diagnóstico de hemorroides debemos tener unos síntomas característicos, de
sangre y secreciones al defecar, con una inspección anal externa o examen rectoscópico,
que confirme la presencia de la dilataciones en el recto.
Se deben realizar
análisis para comprobar la posible presencia de anemia.
Como el sangrado
rectal es el síntoma más común de las hemorroides internas, y aparece también
en diversos tumores del colon y del recto es recomendable realizar una recto-
sigmoidoscopia, para poder descartar otras enfermedades.
Tratamiento
MEDIDAS
GENERALES
- Mantener
una buena higiene anal y evitar rascar o frotar las hemorroides para ayudar a
prevenir las infecciones.
- Corregir
el estreñimiento añadiendo fibra a la dieta: frutas, verduras, pan integral, líquidos
abundantes.
- Corregir
las diarreas.
- Evitar
comidas muy sazonadas y el consumo de alcohol.
- Evitar
esfuerzos al defecar. Reducir el tiempo de defecación. Utilizar papel higiénico
suave o limpieza anal mediante baño con agua tibia
- Aplicar
hielo o compresas frías en la fase aguda del trastorno. El frío hará disminuir
la hinchazón.
- Darse
luego baños calientes en la zona dos o tres veces al día. Esta secuencia frío
- calor es una forma de aliviar temporalmente el dolor por hemorroides externas.
Las
hemorroides asintomáticas no requieren tratamiento. Debe evitarse el empujar durante
la defecación para disminuir al máximo el sangrado y el prolapso. Los supositorios
y los ungüentos rectales son de escaso valor en el tratamiento de hemorroides
internas, solo tienen efectos de anestesia transitoria.
Si las hemorroides
prolapsadas son reducibles deberán ser empujadas al interior del recto mediante
presión suave, el paciente se debe acostar y reducir la prominencia cada vez que
sea necesario.
Después
de la reducción, la inflamación externa desaparecerá.
Cuando las hemorroides
han sido reducidas, podrán mantenerse en su posición mediante compresas. Si el
cuadro es muy agudo se aplicarán compresas heladas empapadas con agua Después
se prescribirán baños de asiento en agua tibia (nunca caliente).
Las hemorroides
que aparecen después del parto o en el puerperio no deberán tratarse quirúrgicamente
sino hasta que haya pasado tiempo suficiente para determinar si persisten o no.
Las hemorroides que sobresalen al exterior, irreducibles, trombosadas, inflamadas
o gangrenadas deberán tratarse mediante cirugía. La cirugía ofrece una solución
más rápida de los síntomas y la convalecencia es corta.
El
tratamiento con inyecciones esclerosantes se realiza mediante la inyección de
sustancias químicas irritantes (a veces se puede realizar por congelación) en
el tejido que rodea las varices hemorroidales internas. La cicatrización resultante
de la reacción inflamatoria produce la fibrosis de las varices hemorroidales.
Las recurrencias son del 50% de los pacientes. Se indica este tratamiento si las
hemorroides son iniciales, no complicadas e internas. Las complicaciones del tratamiento
de inyecciones son la infección y prostatitis aguda.
El tratamiento quirúrgico
se realiza por escisión de toda la mucosa que rodea a las hemorroides, produciendo
un resultado excelente a largo plazo. La recurrencia es extremadamente rara, después
de una hemorroidectomia practicada en forma adecuada.
Fuente
http://www.tuotromedico.com/temas/hemorroides.htm
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Aviso
La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud.
Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico.