Enfermedad
Inflamatoria Intestinal La
enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por sus siglas en inglés) es una afección
crónica que causa inflamación e hinchazón en el tubo digestivo o la pared intestinal.
Cuando el tubo digestivo se inflama o se hincha debido a la IBD, se forman llagas
(úlceras) que sangran. Esto a su vez puede causar dolor abdominal, diarrea líquida,
sangre en la materia fecal, fatiga, disminución del apetito, pérdida de peso,
o fiebre. Los dos tipos de IBD más comunes son la colitis ulcerativa
(UC) y la enfermedad de Crohn (CD). Un
aparato digestivo sano extrae los nutrientes de los alimentos para que puedan
ser absorbidos dentro de la corriente sanguínea. Luego almacena los desechos no
deseados hasta que estos salen del cuerpo. Los alimentos se trasladan desde el
esófago hasta el intestino delgado, donde se absorben los nutrientes. El agua
y los desechos que quedan van al intestino grueso (colon), pasando por el recto
y saliendo a través del ano. La
IBD afecta a millones de personas en todo el mundo, pero es más común en personas
que viven en regiones más alejadas del ecuador (como América del Norte, Europa
y Australia). Estimaciones que datan de 1994 muestran 1 millón de casos en Estados
Unidos solamente. La enfermedad suele desarrollarse durante la segunda y tercera
década de la vida tanto de los hombres como de las mujeres. La edad promedio de
diagnóstico son los 27 años. Un segundo pico de nuevos casos, pero mucho menor,
ocurre en personas mayores de 65 años de edad. En total, la IBD afecta a los hombres
y a las mujeres por igual. En el pasado, se ha visto que las personas blancas
tienen el más alto riesgo de enfermedad, especialmente aquellas de origen judío
o europeo. Nadie
sabe con exactitud qué es lo que causa la IBD, pero los siguientes factores pueden
estar relacionados: un virus o bacteria desconocida, factores hereditarios, y
el medio ambiente. Su tubo digestivo puede inflamarse cuando su cuerpo trata de
combatir una bacteria invasora, o la inflamación puede ser el resultado del virus
o la bacteria en sí. Los
datos más recientes muestran que los índices de IBD son los mismos en personas
blancas y en estadounidenses de origen africano, pero la enfermedad es poco común
en África, lo que indica una influencia del medio ambiente. Algunos de los factores
ambientales que están relacionados con la IBD son un estilo de vida poco activo,
estatus socioeconómico alto, y vivir en un país más desarrollado. Además
del medio ambiente, la IBD también puede darse en las familias. Aproximadamente
entre el 15 y el 30 por ciento de las personas que padecen IBD tienen un pariente
que sufre de la enfermedad. Existen estudios que están investigando si un cierto
gen o grupo de genes hacen que una persona tenga más probabilidades de padecer
IBD. En 2001 se descubrió el primer gen de la enfermedad de Crohn (CD, por sus
siglas en inglés). Una especie anormal del gen conocido como Nod2 aparece
con el doble de frecuencia en las personas que padecen la CD que en la población
en general. A esta especie anormal del gen le falta la fuerza que tiene el cuerpo
para combatir las bacterias, y se sabe hace tiempo que existe una conexión entre
las bacterias del intestino y la CD. El
estrés no causa la IBD. Sin embargo, como sucede con otras enfermedades, el estrés
puede empeorar los síntomas de IBD. Tampoco se conoce ninguna conexión entre consumir
ciertos tipos de alimentos y padecer IBD, pero un cambio en su dieta puede ayudar
a disminuir los síntomas y a reemplazar los nutrientes perdidos. La
colitis ulcerativa (UC, por sus siglas en inglés) causa inflamación y llagas llamadas
úlceras en las capas superiores del recubrimiento del intestino grueso (colon)
o del recto. Suele ocurrir en la parte inferior del colon y el recto, pero puede
afectar al colon completo. Cuando está localizada solamente en el recto, se la
llama proctitis. Sucede más frecuentemente en personas jóvenes de entre
15 y 40 años de edad. El
síntoma más común es la diarrea, porque la inflamación evita que el agua sea absorbida
dentro de la corriente sanguínea y hace que el colon se vacíe a menudo. La inflamación
también mata células sanas del revestimiento del colon, lo que hace que se formen
úlceras y sangren, y generen pus y mucosidad. Algunos de los otros síntomas son
la diarrea con sangre, calambres abdominales graves, náusea y fiebre frecuente.
La mayor parte de las personas que padecen UC tienen momentos en los que se sienten
bien (remisión) y otros en los que se sientes enfermos (recaídas). Aproximadamente
la mitad de las personas que padecen UC sólo tienen síntomas leves. En casos graves,
las personas pueden desnutrirse y pueden tener que hacer una dieta especial, o
recibir fluidos por vía intravenosa. La
UC puede también causar problemas tales como la artritis, inflamación en el ojo,
enfermedades del hígado, erupciones cutáneas, anemia, y cálculos renales. Nadie
sabe por qué suceden estos problemas fuera del colon. Pueden ocurrir cuando el
sistema inmunológico provoca inflamaciones en otras partes del cuerpo. Estos problemas
suelen ser leves y desaparecen una vez que se trata la colitis. El bajo consumo
de calcio y vitamina D a través de productos lácteos, la mala absorción de nutrientes
en el cuerpo, la inflamación, y el uso de corticosteroides (para el tratamiento
de la UC) pueden causar osteoporosis. Para
determinar si usted padece UC, su médico la examinará y puede que pida análisis
de sangre o una muestra de materia fecal para examinarla en busca de sangre o
de gérmenes. Ella le puede hacer un enema de bario, que es una radiografía
del colon, o una sigmoidoscopía flexible o una colonoscopía,
que son exámenes de evaluación que le permiten al médico ver el recubrimiento
interior del colon. Diferencias
entre la UC y la CD
ENFERMEDAD | UC | CD |
| SÍNTOMAS
| - Diarrea
- Diarrea con sangre
- Pus o mucosidad
en la materia fecal
- Calambres
abdominales graves
- Náusea
- Fiebre frecuente
| - Diarrea
- Sangrado en el recto
- Pérdida de peso
- Dolor y sensibilidad
en el abdomen, especialmente del lado inferior derecho
- Fiebre
baja
- Anemia
- A
veces, constipación debida a una obstrucción
- Crecimiento
lento y desarrollo sexual retardado en algunos casos infantiles
|
| PARTES
DEL APARATO DIGESTIVO AFECTADAS |
- Sólo las capas
superiores de las paredes del colon y el recto (más frecuentemente en la
parte inferior del colon y el recto)
|
-
En lo
profundo del recubrimiento de las paredes del colon o del intestino delgado -
Cualquier parte
del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano | La
enfermedad de Crohn (CD, por sus siglas en inglés) suele causar inflamación en
lo profundo del recubrimiento de las paredes del intestino grueso (colon) o el
intestino delgado, pero también puede afectar cualquier parte del tubo digestivo,
de la boca hasta el ano. A veces la CD puede afectar otras partes del tubo digestivo
superior con la formación de úlceras en el estómago, la parte superior del intestino
delgado, o el esófago. Alrededor de un tercio de los casos de CD afecta al intestino
delgado, afectando usualmente al íleo (la última parte del intestino delgado que
se conecta al intestino grueso o colon). Casi la mitad de los casos afecta tanto
al intestino delgado como al intestino grueso. Alrededor del 20 por ciento de
los casos ocurren solamente en el colon. Las lesiones cerca del ano ocurren en
aproximadamente de un cuarto a un tercio de las personas que padecen de CD, pero
este no suele ser la única parte afectada. Al igual que la UC, la CD también tiene
períodos de remisión y recaídas. Los
síntomas iniciales más comunes son el dolor en el abdomen, especialmente del lado
inferior derecho, sensibilidad, y a menudo diarrea. Puede también haber constipación,
pérdida de peso, sangrado en el recto, y fiebre baja. El sangrado puede ser suficientemente
grave como para causar anemia o un bajo nivel de hierro en la sangre que no es
saludable. Los niños que padecen CD pueden en algunos casos tener un crecimiento
lento y desarrollo sexual retardado. El
problema más común en personas que padecen CD es la obstrucción del intestino.
Debido a que la hinchazón y la cicatrización ensanchan la pared del intestino,
el conducto intestinal puede cerrarse. Úlceras en el intestino, que atraviesan
hacia otras partes del intestino o a tejidos adyacentes de la vejiga, la vagina
o la piel, pueden formar fístulas, o conexiones anormales entre el intestino y
otros órganos. Estas suelen formarse alrededor del ano y el recto. Los
problemas de nutrición son comunes en personas que padecen CD. Muchas de ellas
tienen deficiencias de proteínas, calorías, y vitaminas. Estas pueden ser causadas
por no comer lo suficiente, por pérdidas de proteína dentro del intestino, o por
mala absorción. Otro peligro es la osteoporosis, debido al bajo consumo de calcio
y vitamina D a través de productos lácteos, la mala absorción de nutrientes en
el cuerpo, o el uso de corticosteroides (para el tratamiento de la CD o de la
inflamación en sí). Algunas personas que padecen CD tienen problemas de artritis,
de la piel, inflamación en los ojos o la boca, cálculos renales, cálculos biliares,
y otras enfermedades del hígado. Algunos de estos problemas mejoran al tratarse
la enfermedad del aparato digestivo, pero otros se tratan por separado. Para
determinar si usted padece CD, su médico la examinará y puede que pida análisis
de sangre para verificar si tiene anemia (niveles bajos de hierro), que puede
ser una señal de sangrado en el intestino, o pida una muestra de materia fecal
en busca de sangre o gérmenes. Ella también puede hacer una serie gastrointestinal
(GI) superior, para observar el intestino delgado. Esto es una radiografía
que puede mostrar inflamación u otros problemas en el intestino. También pueden
hacerle un enema de bario, que es una radiografía del colon, o los mismos exámenes
de evaluación que se usan para diagnosticar la UC, una sigmoidoscopía flexible
o una colonoscopía. Estos exámenes le permiten al médico ver el recubrimiento
del colon. También se puede utilizar una tomografía computada para buscar inflamación
dentro y fuera del intestino. La
UC y la CD son distintas al síndrome de colon irritable (IBS, por sus
siglas en inglés), que es una afección que abarca un grupo de síntomas que afectan
principalmente al colon, o intestino grueso. Algunos de los síntomas del IBS pueden
ser calambres, hinchazón, gas, mucosidad en la materia fecal, y cambios en los
hábitos de evacuación intestinal. Al IBS también se lo llama colon espástico
o intestino espástico. El IBS no es una enfermedad y no causa inflamación,
sangrado, daño al colon, ni cáncer u otras enfermedades graves. Se lo llama un
"trastorno funcional", lo que significa que si se examina el colon no se encuentran
signos de enfermedad, pero este no funciona como debería hacerlo. No existe una
relación directa entre el síndrome de colon irritable y la colitis ulcerativa
o la enfermedad de Crohn, aunque algunos pacientes que padecen de estas últimas,
también padecen IBS. Vaya a ver
a su proveedor de atención médica si ve sangre en su materia fecal, si tiene un
cambio en sus hábitos de evacuación intestinal que dura más de 10 días, o si tiene
cualquiera de los siguientes síntomas, y éstos no mejoran usando medicamentos
de venta libre. - Calambres
o dolor abdominal grave
- Diarrea
grave o diarrea con sangre
- Pérdida
de peso
- Fiebre sin
explicación que dure más de 1 o 2 días
- Fatiga
excesiva
- Pérdida
de apetito
- Náusea
Aunque
la UC y la CD suelen no ser fatales, pueden causar serios problemas. A veces los
síntomas son suficientemente graves como para que la persona deba ser internada.
Por ejemplo, una persona puede tener diarrea grave que cause deshidratación, y
necesitar ser tratada con fluidos por vía intravenosa. Como
nadie sabe exactamente cuáles son las causas de la IBD, es difícil tratar de prevenirla,
pero si usted padece IBD, puede hacer cambios en su dieta y en su estilo de vida
para controlar sus síntomas. Tal vez deba limitar el consumo de productos lácteos,
tratar de consumir alimentos con pocas grasas, experimentar con la cantidad de
proteína y fibra que consume, evitar los alimentos que producen gases, y comer
cantidades más pequeñas en forma más frecuente. También es importante descansar
lo suficiente y evitar el estrés, ya que estar cansada o demasiado contrariada
puede empeorar sus síntomas. Su proveedor de atención médica puede recomendarle
qué cosas tratar de hacer para sentirse mejor. Aunque
no existe una cura para la IBD, hay tratamientos que ayudan a controlar los síntomas.
Además de cambiar su dieta y su estilo de vida para controlar sus síntomas, la
mayor parte de las personas que padecen UC y CD son tratadas con medicamentos.
En casos de enfermedad grave, puede que una persona necesite cirugía para extirpar
el colon enfermo. Tratar
la IBD con medicamentos es complicado y pueden ser necesarios varios intentos.
Es importante mantenerse al tanto de qué tan bien están funcionando los medicamentos
y qué efectos secundarios usted está teniendo, e informar de todos los detalles
a su proveedor de atención médica. A
la mayoría de las personas que padecen casos leves a moderados de la enfermedad
se los trata inicialmente con medicamentos llamados aminosalicilatos.
Estos son medicamentos similares a la aspirina tales como los agentes 5-ASA
(una combinación de los medicamentos sulfonamida, sulfapiridina,
y salicilato). Se pueden administrar por vía oral o por vía rectal para ayudar
a controlar la inflamación. Algunos de los efectos secundarios pueden ser ardor
estomacal, náuseas, vómitos, diarrea y dolores de cabeza. Este tipo de drogas
también incluye a la mesalamina y la sulfasalazina, que tienen
menos efectos secundarios y pueden aliviar los síntomas en más del 80 por ciento
de las personas que padecen UC en la parte inferior del colon y el recto. Se dice
que una nueva versión del medicamento mesalamina llamada Colazal tiene
aún menos efectos secundarios. Las
personas que padecen casos más graves de IBD pueden ser tratadas con corticosteroides,
tales como la prednisona y la hidrocortisona, para reducir la
inflamación. Algunos de los efectos secundarios de estos medicamentos pueden ser
el aumento de peso, acné, vello facial, hipertensión arterial, cambios en el humor,
y un mayor riesgo de infección. Un medicamento aprobado recientemente llamado
Entocort EC es una terapia de esteroides que causa menos efectos secundarios
en personas que padecen casos leves a moderados de CD en el íleo (la última parte
del intestino delgado que se conecta al intestino grueso o colon). Para
el tratamiento de la CD, también se utilizan medicamentos que bloquean la reacción
del sistema inmunológico a la inflamación. Algunos de los efectos secundarios
pueden ser náuseas, vómitos, diarrea, y un mayor riesgo de infección. A las personas
que padecen casos moderados a graves de CD y que no responden a los agentes 5-ASA,
a los corticosteroides, ni a los medicamentos del sistema inmunológico, o que
tienen fístulas abiertas que están drenando, se les puede dar un medicamento llamado
infliximab (Remicade). Este es el primer medicamento aprobado para el
tratamiento de CD, y funciona quitando una proteína producida por el sistema inmunológico
que puede causar inflamación. Se está estudiando su seguridad y efectividad a
largo plazo. La azatioprina y la 6-mercaptopurina (6-MP) también
pueden ser utilizadas junto con esteroides, y parecen ser los medicamentos inmunosupresores
más efectivos para el manejo a largo plazo tanto de la CD como de la UC. Se ha
probado que son efectivos para las enfermedades corticodependientes, crónicamente
activas, y corticorresistentes. También
se utilizan antibióticos para tratar la enfermedad y curar fístulas en el intestino
delgado. Asimismo,
se pueden dar antidiarreicos, laxantes y analgésicos para ayudar a aliviar los
síntomas. Cada persona debería hablar con su médico antes de comenzar a tomar
estos medicamentos, ya que algunos pueden ser demasiado dañinos para el sistema
o empeorar los síntomas. Se
usan diferentes tipos de cirugía para el tratamiento de la IBD. En el caso de
la CD, aproximadamente la mitad de las personas que padecen esta enfermedad necesita
cirugía en algún momento de su vida. La
cirugía puede aliviar los síntomas o corregir problemas tales como obstrucciones
o sangrado en el intestino. La cirugía para extirpar parte del intestino puede
ayudar con la CD pero no curarla. La inflamación tiende a volver al área adyacente
a la parte del intestino que ha sido extirpada. Por lo tanto, las personas que
estén considerando la cirugía deben sopesar los riesgos y los beneficios de ésta
en comparación con otros tratamientos. Algunos
de los tipos de cirugía para la CD son: -
Colectomía
(extirpación del colon) - Se puede extirpar parte del colon o el colon
y el recto completos. Pueden hacerse una colostomía o una ileostomía
luego de que se extirpa el colon enfermo. Mediante la colostomía o la ileostomía
se crea una abertura en el abdomen (estoma) para el drenaje de materia fecal del
intestino grueso (colon) o del intestino delgado (íleo), que puede ser temporal
o permanente. -
Resección
del intestino delgado - Se pueden extirpar las partes enfermas del intestino
delgado, y luego volver a unir los extremos sanos. Si es necesario evitar que
el intestino cumpla sus funciones digestivas normales mientras cicatriza, puede
crearse una abertura temporal (estoma) del intestino hacia el abdomen (ileostomía).
La ileostomía temporal se cerrará y se reparará más tarde. Si se extirpa una gran
parte del intestino, la ileostomía puede ser permanente. En
el caso de la UC, las personas que padecen casos graves de esta enfermedad pueden
necesitar cirugía para extirpar el colon enfermo. Algunos de los problemas relacionados
con la IBD que hacen que los proveedores de atención médica consideren la cirugía
son los retardos en el crecimiento, la corticodependencia, efectos secundarios
graves de los medicamentos, cáncer o cambios precancerosos, enfermedad que no
responde a los medicamentos, estrechamiento del colon, y enfermedad extraintestinal
(enfermedad causada por la IBD en áreas que están fuera del tubo digestivo).
Algunos de los
tipos de cirugía para la UC son: -
Colectomía,
o extirpación del colon (vea Colectomía, Tipos de cirugía para la
CD, arriba). Aproximadamente entre el 25 y el 40 por ciento de las personas
que padecen UC deben someterse a cirugía para extirpar el colon debido a sangrado,
enfermedad grave, rotura del colon, o riesgo de cáncer. Por años, las personas
cuyo colon era extirpado debían usar una "bolsa" fuera de su cuerpo para almacenar
los desechos del sistema digestivo. Las técnicas quirúrgicas recientes hacen que
eso ya no sea necesario en la gran mayoría de las personas que padecen CD. -
Anastomosis
de bolsa ileoanal (IPAA) - Durante esta cirugía se extirpan el colon
y el interior del recto. Se crea una bolsa interior con parte del íleo
(el extremo final del intestino delgado), pasando una parte del íleo a través
de la pared del recto y fijándola al ano. Esto permite que la persona continúe
eliminando los desechos a través del ano. Aunque para algunas personas esta cirugía
se puede hacer de una sola vez, este procedimiento suele hacerse en dos partes.
Primero se extirpan el colon y el interior del recto y se crea una ileostomía
temporal. Una vez que la bolsa ha cicatrizado (aproximadamente entre 6 y 8 semanas),
se cierra la ileostomía temporal, restableciendo la eliminación de los desechos
a través del ano. Nada más
lejos de la verdad. La cirugía para la IBD suele ser vista como un "fracaso" tanto
por la persona que padece IBD como por su médico. Sin embargo la cirugía, combinada
con terapia médica pre y postoperatoria, puede conducir a los mejores resultados
para la salud y la calidad de vida de la persona. Se
está estudiando el uso de la hormona del crecimiento humano (HGH) en combinación
con una dieta alta en proteínas, para el tratamiento de la CD. En un ensayo clínico,
las personas que recibieron este tratamiento tenían menos síntomas luego de un
mes, y los beneficios continuaron. Los riesgos y beneficios a largo plazo siguen
siendo estudiados. También se está estudiando el uso de un medicamento genético
para contribuir al crecimiento de tejidos sanos en personas que padecen UC, así
como el uso de nuevos medicamentos en contra de los factores que causan o fomentan
la inflamación. Padecer
IBD puede aumentar sus probabilidades de padecer cáncer de colon. El riesgo de
cáncer aumenta cuanto más afectado esté el colon, y cuanto más tiempo pase. Por
ejemplo, si sólo está afectada la parte inferior del colon y el recto, el riesgo
de cáncer no es mayor que lo normal, pero si el colon completo está afectado,
el riesgo de cáncer puede ser hasta 32 veces mayor al índice normal. Las
personas que han padecido IBD en todo su colon por lo menos por ocho años, o sólo
en el colon izquierdo por lo menos por 15 años, deberían hacerse una colonoscopía
de evaluación cada 1 a 2 años para verificar si existen cambios precancerosos
en las células del recubrimiento del colon. La evaluación no disminuye los riesgos
de padecer cáncer de colon, pero puede ayudar a descubrir el cáncer en forma temprana,
cuando es más fácil de tratar. Algunos
estudios han descubierto que las personas que padecen IBD tienen un riesgo mucho
mayor de padecer otros cánceres, por razones que todavía se desconocen. En el
caso de la CD, entre estos se encuentran el cáncer de piel y el de la vejiga.
En el caso de la UC, han habido incidencias de un mayor riesgo de cánceres de
tejido conectivo y de cerebro, cánceres de piel no-melanomas, y cánceres de hueso
y endometrio. La
endoscopia con biopsia del colon es el examen más ampliamente disponible
para detectar tejidos precancerosos o cancerosos de un nivel inicial y curable
en personas que padecen IBD. Un endoscopio es un dispositivo con un tubo flexible
y una luz, que le permite a su médico ver partes de su aparato digestivo. El tubo
se inserta a través de la boca o el ano mientras usted está sedada. Una colonoscopía
muestra el colon completo, una sigmoidoscopía muestra los dos pies del colon más
cercanos a la abertura anal. Una biopsia es cuando su doctor toma pequeñas muestras
de tejido durante la endoscopía para estudiarlas bajo un microscopio. Las
mujeres que padecen UC o CD inactiva no parecen tener problemas de fertilidad
en relación con estas condiciones, pero las mujeres que padecen CD activa o aquellas
que han tenido una IPAA tienen más problemas de fertilidad. Las mujeres que padecen
enfermedad inactiva durante la concepción no tienen mayores probabilidades de
que la enfermedad empeore repentinamente que si no estuviesen embarazadas. Es
más probable que los empeoramientos repentinos ocurran en el primer trimestre
e inmediatamente después del nacimiento del bebé. El
embarazo y el parto pueden ser relativamente normales en las mujeres que padecen
IBD. Aún así, las mujeres que padecen IBD deben hablar de la enfermedad con sus
proveedores de atención médica antes del embarazo. La mayor parte de los medicamentos
usados para la IBD son seguros o probablemente seguros durante el embarazo. Si
es necesaria la cirugía, ésta es más segura durante el segundo trimestre. Se ha
visto un aumento del doble al triple en los nacimientos antes de término o partos
prematuros en las mujeres que padecen IBD, aunque la mayor parte de los niños
nacidos de madres que padecen IBD no son afectados. Fuente The
National Women's Health Information Center http://womenshealth.gov/ Más
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