Las
Píldoras Anticonceptivas y el Riesgo de Cáncer
Puntos
clave
- Hay
evidencia de un mayor riesgo de cáncer de seno para mujeres
menores de 35 años que empezaron a usar las píldoras
anticonceptivas recientemente
- Los
estudios han mostrado con consistencia que el uso de anticonceptivos
orales reduce el riesgo de cáncer de ovarios
- Hay
evidencia de que el uso de anticonceptivos orales a largo plazo
puede aumentar el riesgo de cáncer de cérvix
- Hay
alguna evidencia de que los anticonceptivos orales pueden aumentar
el riesgo de ciertos tumores cancerosos del hígado
Introducción
Los anticonceptivos
orales se pusieron a la disposición de las mujeres estadounidenses
al principio de los años sesenta. La conveniencia, efectividad
y reversibilidad de acción de las píldoras anticonceptivas
(conocidas popularmente como la píldora) han
hecho de ellas la forma más popular de control de la natalidad
en Estados Unidos. Sin embargo, se ha manifestado cierta preocupación
sobre el papel que tienen las hormonas en algunos tipos de cáncer
y la forma en que los anticonceptivos a base de hormonas pueden
contribuir en el desarrollo de estos cánceres.
Esta hoja informativa
trata solamente de lo que se sabe acerca del uso de los anticonceptivos
y el riesgo de desarrollar cáncer. No trata del papel que
tiene el uso de hormonas en la menopausia o del efecto secundario
más serio del uso de los anticonceptivos; es decir, del riesgo
mayor de enfermedades cardiovasculares en ciertos grupos de mujeres.
Anticonceptivos
orales
En la actualidad,
en Estados Unidos hay disponibles dos tipos de anticonceptivos orales.
Los que se recetan con más frecuencia contienen dos versiones
sintéticas de las hormonas femeninas naturales (estrógeno
y progesterona) que son semejantes a las hormonas producidas normalmente
por los ovarios. El estrógeno estimula el crecimiento y desarrollo
del útero en la pubertad, hace que el endometrio (el revestimiento
interno del útero) se haga más grueso durante la primera
mitad del ciclo menstrual y tiene influjo sobre los tejidos del
seno durante toda la vida, pero especialmente de la pubertad a la
menopausia.
La progesterona,
la cual se produce durante la segunda mitad del ciclo menstrual,
prepara el endometrio para recibir el óvulo. Si el óvulo
es fertilizado, la secreción de progesterona continúa,
impidiendo la salida de más óvulos de los ovarios.
Por esta razón, la progesterona se conoce como la hormona
que apoya el embarazo y los científicos piensan que
tiene efectos anticonceptivos valiosos. La progesterona sintética
que se utiliza en los anticonceptivos orales se llama progestágeno
o progestina.
El otro tipo
de anticonceptivo oral disponible en Estados Unidos se conoce como
la minipíldora. Contiene solamente un progestágeno.
La minipíldora es menos efectiva que la píldora combinada
para impedir el embarazo, por esta razón se receta con menos
frecuencia.
Los científicos
han estado investigando una posible conexión entre el uso
de los anticonceptivos orales y el riesgo de cáncer, debido
a que las investigaciones médicas sugieren que el cáncer
de los órganos reproductores femeninos depende de las hormonas
sexuales naturales para su desarrollo y crecimiento. Durante los
últimos 40 años los investigadores han puesto mucha
atención en las mujeres que usan la píldora. Este
escrutinio ha producido una gran cantidad de datos acerca del uso
de los anticonceptivos orales y el desarrollo de ciertos cánceres,
aun cuando los resultados de estos estudios no siempre han sido
consistentes.
Cáncer
de seno
El riesgo de
una mujer de desarrollar cáncer de seno depende de varios
factores, algunos de los cuales están relacionados con sus
hormonas naturales. Los factores hormonales que aumentan el riesgo
de cáncer de seno son aquellos estados que pueden permitir
la persistencia de niveles elevados de estrógeno durante
largos períodos de tiempo, como la edad precoz al menstruar
por primera vez (antes de los 12 años), una edad tardía
para la menopausia (después de los 55 años de edad),
el haber tenido hijos después de los 30 años de edad
y el no haber tenido hijos.
Debido a que
muchos de los factores de riesgo de cáncer de seno están
relacionados con las hormonas naturales y dado que las píldoras
anticonceptivas funcionan al manipular esas hormonas, se ha manifestado
cierta preocupación acerca de los posibles efectos de medicamentos
como los anticonceptivos orales en el riesgo de cáncer de
seno, especialmente si se toman por muchos años. Ya ha transcurrido
tiempo suficiente desde que se introdujo la píldora para
el control de la natalidad para permitir que los investigadores
estudien un gran número de mujeres que tomaron los anticonceptivos
por muchos años. Aun cuando los resultados de algunos de
estos estudios no han sido consistentes.
En un estudio
patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) publicado
en 2003, los investigadores examinaron los factores de riesgo de
cáncer de seno entre mujeres de 20 a 34 años comparadas
con mujeres de 35 a 54 años. Los investigadores analizaron
datos de 2.202 mujeres que fueron diagnosticadas con cáncer
de seno entre 1990 y 1992, y 2.209 mujeres que no tuvieron cáncer
de seno. Los resultados indicaron que el riesgo de cáncer
de seno fue significativamente mayor para mujeres de 20 a 34 años
que habían usado anticonceptivos orales al menos por 6 meses.
El riesgo relacionado con el uso de anticonceptivos orales fue mayor
para mujeres que habían usado anticonceptivos orales en los
5 años del diagnóstico de cáncer de seno. Aunque
también elevado, el riesgo fue menor para mujeres mayores
de 35 años y para quienes usaron los anticonceptivos por
períodos más largos de tiempo.
Un análisis
de 1996 de datos epidemiológicos en el ámbito mundial
llevado a cabo por el Grupo de Colaboración sobre Factores
Hormonales en Cáncer de Seno encontró que las mujeres
que usaban o que habían usado la píldora para el control
de la natalidad tenían un riesgo ligeramente elevado de desarrollar
cáncer de seno. Sin embargo, 10 años o más
después de haber dejado de tomar la píldora, su riesgo
de desarrollar cáncer de seno regresó al mismo nivel
como si no hubieran usado nunca píldoras para el control
de la natalidad. Además, los cánceres de seno diagnosticados
en mujeres después de 10 años o más de no usar
anticonceptivos orales eran menos avanzados que los cánceres
de seno diagnosticados en mujeres que no habían usado nunca
anticonceptivos orales. Para llevar a cabo este análisis,
los investigadores examinaron los resultados de 54 estudios. Los
análisis comprendieron a 53.297 mujeres con cáncer
de seno y a 100.239 mujeres sin este cáncer. Más de
200 investigadores participaron en este análisis combinado
de sus estudios originales, los cuales representaron cerca del 90
por ciento de los estudios epidemiológicos de todo el mundo
que habían investigado la posible relación entre los
anticonceptivos orales y el cáncer de seno.
El regreso del
riesgo a niveles normales después de 10 años o más
de no tomar anticonceptivos fue consistente sin importar los antecedentes
familiares de cáncer de seno, los antecedentes de reproducción,
el área geográfica de residencia, antecedentes étnicos,
diferencias en el diseño del estudio, dosis y tipo de hormona
o duración del uso. El cambio en el riesgo, en general, se
mantuvo con respecto a la edad en la que se empezó a tomar
la píldora; sin embargo, por razones que no se comprendieron
en su totalidad, hubo un riesgo que continuaba siendo elevado entre
las mujeres que habían empezado a usar los anticonceptivos
antes de los 20 años de edad.
Los resultados
del estudio Experiencia Anticonceptiva y Reproductiva de la Mujer
(Womens CARE) contrastaron con los descritos arriba. El estudio
Womens CARE examinó el uso de anticonceptivos orales
como un factor de riesgo de cáncer de seno en mujeres de
35 a 64 años de edad. Los investigadores entrevistaron a
4.575 mujeres que tuvieron un diagnóstico de cáncer
de seno entre 1994 y 1998, y a 4.682 mujeres que no tuvieron cáncer
de seno. Los investigadores reunieron información detallada
acerca del uso de anticonceptivos orales por las participantes,
sus antecedentes reproductivos, médicos y familiares. Los
resultados, que fueron publicados en 2002, indicaron que el uso
actual o pasado de anticonceptivos orales entre mujeres de 35 a
64 años no aumentó significativamente el riesgo de
cáncer de seno. Los resultados fueron semejantes para las
mujeres blancas y para las negras. Los factores tales como periodos
más largos de uso, dosis más elevadas de estrógeno,
iniciación del uso de anticonceptivos orales antes de los
20 años y el uso de anticonceptivos por mujeres con antecedentes
familiares de cáncer de seno no estuvieron relacionados con
un mayor riesgo de la enfermedad.
Cáncer
de ovarios y cáncer de endometrio
Estudios han
mostrado con consistencia que el uso de anticonceptivos reduce el
riesgo de cáncer de ovarios. En un análisis de 1992
de 20 estudios del uso de anticonceptivos orales y cáncer
de ovarios, investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard
encontraron que el riesgo de cáncer de ovarios disminuía
cuando la duración del uso de anticonceptivos orales era
más larga. Los resultados mostraron una disminución
de 10 a 12 por ciento en el riesgo después de 1 año
de uso y aproximadamente una disminución de un 50 por ciento
después de 5 años de uso. Esta relación entre
el uso de anticonceptivos orales y la disminución del riesgo
de cáncer de ovarios se ha observado también entre
mujeres que tienen ciertos cambios genéticos en el gen BRCA1
o BRCA2 que aumenta su riesgo de cáncer de ovarios.
Los resultados
del estudio Cáncer y la Hormona Esteroide (CASH), que fue
llevado a cabo por los Centros para el Control y la Prevención
de las Enfermedades (CDC), que se publicaron en 1987 indicaron que
cuanto más tiempo una mujer había usado anticonceptivos
orales, menor era su riesgo de cáncer de ovarios. La disminución
del riesgo se mantenía hasta mucho tiempo después
de haber dejado de usar los anticonceptivos. El efecto de los anticonceptivos
en la reducción del riesgo apareció tanto en mujeres
de más edad como en mujeres jóvenes, y en mujeres
con y sin hijos. Se han ofrecido varias hipótesis para explicar
cómo pueden proteger los anticonceptivos orales contra el
cáncer de ovarios; una de ellas es la reducción del
número de ovulaciones que tiene una mujer durante su vida,
pero todavía no se conoce el mecanismo exacto.
Los investigadores
han encontrado también que quienes usan los anticonceptivos
tienen un riesgo menor de cáncer de endometrio. Los resultados
del estudio CASH y otros informes muestran que el uso de anticonceptivos
de combinación puede proteger contra el desarrollo de cáncer
de endometrio. El nivel de reducción del riesgo es mayor
en mujeres que han usado los anticonceptivos orales por un tiempo
más largo, y la protección continúa aparentemente
después de que las mujeres dejan de usarlos.
La disminución
del riesgo de desarrollar cáncer de ovarios y de endometrio
por el uso de anticonceptivos no se aplica a la píldora de
tipo secuencial, en la que cada ciclo mensual contiene 16 píldoras
de estrógeno, seguidas por cinco píldoras de estrógeno
con progesterona. (Las píldoras de tipo secuencial se retiraron
del mercado en 1976, de manera que pocas mujeres se expusieron a
ellas). Los investigadores creen que los anticonceptivos orales
reducen el riesgo de cáncer de ovarios y de endometrio sólo
cuando su contenido de estrógeno está balanceado con
el contenido de progestágeno en la misma píldora.
Cáncer
de cérvix
Hay alguna evidencia
de que el uso prolongado de la píldora (10 años o
más) puede estar relacionado con un riesgo mayor de cáncer
de cérvix (la parte estrecha, más baja, del útero).
Un análisis de 2003 por la Agencia Internacional para la
Investigación sobre el Cáncer encontró un riesgo
mayor de cáncer cervical por el uso de anticonceptivos orales
que haya durado más. Los investigadores analizaron los datos
de 28 estudios que incluyeron a 12.531 mujeres con cáncer
cervical. Los datos sugieren que el riesgo de cáncer cervical
puede disminuir después de que se dejan de usar los anticonceptivos
orales. Sin embargo, se necesita más investigación
para determinar qué tanto riesgo siguen teniendo estas mujeres
después de haber dejado de usar los anticonceptivos orales.
Virus del
papiloma humano (VPH)
Más de
30 tipos de virus del papiloma humano, de los cuales hay más
de 100, se pueden pasar de una persona a otra por contacto sexual.
Las infecciones de virus del papiloma humano son unas de las que
se transmiten sexualmente con más frecuencia. Se sabe que
aproximadamente 15 virus del papiloma humano causan cáncer
cervical. Comparadas con las mujeres que no toman anticonceptivos
orales, es posible que las mujeres que sí los toman no usen
métodos de control de la natalidad de barrera (como son los
condones). Puesto que los condones son efectivos en parte para impedir
la infección de los virus del papiloma humano, quienes usan
anticonceptivos orales y no usan condones pueden tener un riesgo
mayor de una infección del virus del papiloma humano. Por
esto, el riesgo mayor de cáncer cervical que según
algunos estudios es causado por el uso prolongado de anticonceptivos
orales, en realidad puede ser el resultado de la infección
de virus del papiloma humano.
Los investigadores
están estudiando si otros factores tales como haber dado
a luz muchas veces y el uso de anticonceptivos orales trabajan junto
con los agentes que se transmiten sexualmente (como los VPH) en
el desarrollo de cáncer de cérvix. Los resultados
de un análisis de 10 estudios sugieren que el uso prolongado
de anticonceptivos puede aumentar el riesgo de cáncer cervical
hasta cuatro veces en mujeres que tienen infección de VPH.
Sin embargo,
en otro estudio de uso prolongado publicado en 2002, los investigadores
concluyeron que el uso de anticonceptivos orales no aumentó
el riesgo de cáncer cervical en una población que
se hizo exámenes de detección con regularidad. Los
investigadores observaron durante 10 años a un grupo de mujeres
diagnosticadas con VPH. Se preguntó a las participantes sobre
su uso de anticonceptivos orales (pero no sobre la duración
del uso), sobre su hábito de fumar y el número de
hijos. Los resultados mostraron que las mujeres diagnosticadas con
VPH que usaron anticonceptivos orales no tenían un riesgo
mayor de cáncer cervical que las mujeres que no usaron los
anticonceptivos orales.
Se necesita
más investigación sobre la naturaleza exacta de la
relación entre el uso de anticonceptivos orales y el riesgo
de cáncer cervical. Una razón por la que la relación
no es clara es que el factor principal de riesgo de cáncer
cervical (antecedentes de infección genital de VPH) se refiere
al comportamiento sexual. Porque el comportamiento sexual puede
ser diferente entre mujeres que usan anticonceptivos orales y quienes
no los han usado nunca, es difícil para los investigadores
determinar el papel exacto que pueden tener los anticonceptivos
orales en el desarrollo de cáncer cervical.
Tumores de
hígado
Hay alguna evidencia
de que el uso de anticonceptivos orales puede aumentar el riesgo
de ciertos tumores malignos (cancerosos) de hígado. Sin embargo,
el riesgo es difícil de evaluar debido a los diferentes patrones
de uso de los anticonceptivos y a que estos tumores son raros en
las mujeres estadounidenses (la incidencia es de aproximadamente
2 casos por cada 100.000 mujeres). Se ha descubierto también,
aunque muy raramente, un tumor benigno (no canceroso) de hígado
llamado adenoma hepático entre quienes toman anticonceptivos
orales. Estos tumores no se diseminan pero pueden reventarse y causar
hemorragia interna.
Disminución
de los riesgos por medio de exámenes selectivos de detección
Los estudios
han encontrado que el hacerse exámenes selectivos de detección
para cáncer de seno por medio de mamografías reduce
el número de muertes por cáncer de seno en mujeres
de 40 a 69 años de edad. Las mujeres que tienen un riesgo
mayor de cáncer de seno deberán buscar el consejo
del médico para saber cuándo empezar a hacerse las
mamografías y con qué frecuencia se deberán
examinar. Una mamografía de alta calidad, con un examen clínico
de seno (un examen hecho por un proveedor profesional médico),
es la forma más efectiva para detectar el cáncer de
seno precoz.
Los cambios
anormales en el cérvix pueden con frecuencia detectarse con
la prueba de Papanicolaou y tratarse antes de que se desarrolle
el cáncer. Las mujeres que han empezado a tener relaciones
sexuales o que tienen 21 años deberán consultar con
su proveedor profesional médico acerca de hacerse una prueba
de Pap.
Se recomienda
a las mujeres que tienen preocupación por su riesgo de cáncer
que platiquen con su proveedor profesional médico. Hay más
información disponible por medio del Servicio de Información
sobre el Cáncer (ver más abajo).
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Fuente
Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos
http://www.cancer.gov/
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