En
numerosos países desarrollados, el cáncer de cuello del útero es uno de los más
frecuentes, y representa alrededor de un 25% de todos los cánceres femeninos.
En las poblaciones industrializadas, la enfermedad es menos frecuente. En los
países de Europa central y oriental, las tasas anuales de incidencia de enfermedades
invasivas ajustadas por edad (si se utiliza como referencia la población mundial
estándar) son del orden de 1525 por 100.000 mujeres. En los países escandinavos,
la incidencia anual era de 1530 por 100.000 mujeres antes de la instauración de
programas de detección sistemática. No
se ha demostrado nunca la eficacia del screening del cáncer de cuello del
útero en un ensayo aleatorio de prevención. Existen, sin embargo, numerosos argumentos
no experimentales que hablan de una incidencia reducida de la enfermedad invasiva.
El screening del cáncer de cuello del útero reduce la incidencia de la
enfermedad invasiva y puede aplicarse como política de salud pública, pero se
observan grandes variaciones, que van de programas altamente eficaces a otros
relativamente mediocres. Se
ha evaluado la eficacia de la detección precoz y sistemática del cáncer de cuello
del útero sobre la base de varios estudios no experimentales: estudios de casos
y controles y estudios de cohortes, así como estudios de tendencias en el tiempo
y de diferencias geográficas. El de mayor envergadura es el estudio conjunto coordinado
por el centro internacional de investigación sobre el cáncer (CIRC), que
ha puesto de manifiesto que la erradicación de la enfermedad no es un objetivo
realista y que la protección máxima después de un frotis negativo es de cerca
de un 90%, así como que el porcentaje permanece prácticamente igual durante varios
años después de la prueba. Esta conclusión se ajusta a los resultados de los estudios
consagrados a la historia natural de la enfermedad, los cuales pusieron de manifiesto
que la mayoría de las lesiones preinvasivas sólo evolucionan a un cáncer francamente
invasivo al cabo de varios años. Los
efectos son algo menores a escala de la población. En algunos de los países escandinavos,
la reducción fue del 80% en las mujeres de los grupos de edad que fueron objeto
de un screening intensivo. A mediados de los años 80, después de varios
años de detección sistemática organizada, la incidencia global era de 515 por
100.000 mujeres/año. Puesto que la incidencia iba decreciendo antes de la instauración
de los programas de detección, las tendencias indican probablemente un efecto
mínimo de los programas escandinavos. Un
programa organizado incluye varios elementos esenciales, en particular altos índices
de participación, un control de calidad de los frotis y la orientación de los
casos confirmados hacia un tratamiento adecuado. Estos elementos permiten un control
de calidad, una vigilancia del procedimiento y una evaluación del resultado. La
experiencia de los países escandinavos pone de manifiesto que tales programas
son eficaces y requieren menos recursos que los programas basados en una participación
espontánea. Es
indispensable un alto índice de participación para una detección eficaz. Si se
determina la población que debe ser objeto de la detección y se identifica a las
mujeres de la misma, se pueden cursar invitaciones personales. Una invitación
personal constituye probablemente el mejor medio de obtener una alta participación,
en particular cuando va asociada a una información eficaz por los medios de comunicación.
También el carácter gratuito ha demostrado mejorar la participación. Es esencial
garantizar la calidad en todas las fases del procedimiento, el seguimiento y la
evaluación constante del porcentaje de cánceres detectados, de falsos positivos
y de falsos negativos. En
conclusión, un programa organizado y con gran cobertura, en el que el screening
comienza a los 25 años y se repite a intervalos de tres o cinco años hasta la
edad de 60 años permite alcanzar una eficacia casi máxima. Sólo se debería prever
una extensión de este enfoque si se ha alcanzado una cobertura máxima, se dispone
de recursos y se ha evaluado la rentabilidad marginal de las modificaciones recomendadas.
Referencias
básicas IARC
Working Group on Cervical Cancer Screening, Summary chapter. pp.133-142. In: Hakama
M, Miller AB, Day NE, eds. 'Screening for Cancer of the Uterine Cervix',
IARC Scientific Publications No. 76, IARC, Lyon (1986) European
Guidelines for Cervix Cancer Screening, Eur J Cancer 29 (supplement 4) (1993)
Hakama M, Magnus
K, Petterson F, Storm H and Tulinius H, Effect of the organized screening in
the Nordic countries on the risk of cervical cancer, pp 153-162. In: Miller
AB, Chamberlain J, Day NE, Hakama M, Prorok P, eds. 'Cancer Screening', Cambridge:
Cambridge University Press, 1991: Wilson
J and Jungner G, Principles and Practice of Screening for Disease (WHO Public
Health Paper 34), Geneva, World Health Organization (1968) Más
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