Consulte
al médico en caso de problemas persistentes, tales como tos o ronquera permanentes,
cambio en sus hábitos intestinales, alteraciones urinarias o pérdida anormal de
pesoEstos dos
puntos pueden ser útiles como prevención secundaria y tienen por objeto recordar
diferentes signos o síntomas que cada uno puede fácilmente observar y que son
suceptibles de ir vinculados a un cáncer. Está inequívocamente demostrado que
las posibilidades de supervivencia son mejores cuando el cáncer se encuentra en
una fase temprana y localizada que más tarde, cuando está en una etapa avanzada.
Por lo tanto, cuanto antes pueda un cáncer ser diagnosticado y tratado, más posibilidad
tendrá el paciente de sobrevivir. El objetivo de estas dos recomendaciones es
velar por que no pasen desapercibidos los síntomas potenciales de cáncer, sino
que claramente inciten a una persona a consultar a su médico. Los signos y síntomas
descritos no son específicos del cáncer, pero en presencia de cualquiera de ellos,
la persona debería consultar a un médico. Hemorragias,
llagas y bultos El
primer signo de algunos cánceres en una persona puede ser la aparición de una
hemorragia inesperada: por ejemplo, sangre en heces, en orina, en vómitos o hemorragias
vaginales en mujeres postmenopáusicas. Tales hemorragias pueden ocurrir por otras
razones comunes, pero siempre es bueno que un médico determine la causa de las
mismas. Hay que subrayar que la detección de sangre en heces, invisible a simple
vista, es actualmente objeto de una evaluación como método de detección del cáncer
colorrectal, y que el examen citológico y la búsqueda microscópica de sangre en
orina se utilizan generalmente entre determinados grupos de trabajadores de la
industria química. Una
hemorragia externa persistente o anormal de la nariz, de los oídos o de llagas
no siempre evoca a primera vista un proceso canceroso. No obstante, cuando estos
síntomas aparecen, es necesario considerar el riesgo de cáncer en fase temprana.
Bultos La
presencia de un bulto en un órgano u otra localización podría indicar el desarrollo
de un cáncer. Un primer enfoque podría consistir en una búsqueda de bultos específicamente
orientada en función de edad, órganos y localizaciones. Los testículos, la glándula
tiroides, el cuello, la axila y la ingle son órganos y localizaciones donde existen
ganglios linfáticos cuya inflamación puede indicar la posibilidad de un proceso
compatible con un linfoma, un cáncer de las partes blandas o un proceso metastásico.
Entre los linfomas
no siempre se observa la aparición de nódulos como primer síntoma de este cáncer,
sino más bien un amplio espectro de síntomas inespecíficos. La detección de un
bulto en la mama debe comunicarse al médico. En el apartado 10 del presente documento
se comentan los métodos de detección de dichos bultos. Lunares
que cambian de tamaño, forma o color La
mayoría de los melanomas son detectados por el paciente. El autoexamen permite
al menos una detección temprana que no requiere técnicas de detección costosas.
Además, la detección precoz del melanoma presenta considerables ventajas en cuanto
a la supervivencia. El pronóstico está estrechamente vinculado al llamado grosor
de Breslow, medido por el anatomopatólogo en la muestra extirpada que guarda
relación con el volumen tumoral. Se determina histológicamente (el grosor en mm
desde la capa celular más superficial de la piel a la parte más profunda del tumor).
Cuando este grosor es inferior a 1,5 mm la supervivencia a 5 años es del 92%,
pero ya no es más que del 36% para un grosor de Breslow de más de 3,5 mm. Es,
pues, deseable que tanto los médicos generalistas como el conjunto de la población
sepan qué aspecto tiene un melanoma incipiente, y conozcan la importancia de que
estos tumores los vea cuanto antes un médico. La
mayoría de los melanomas (el 55% aproximadamente en las poblaciones blancas europeas)
se extienden en superficie y proceden frecuentemente de lunares (probablemente
alrededor del 60% ó 70%). Estas lesiones tienen un índice de crecimiento relativamente
lento y se han ido desarrollando a menudo durante meses, o incluso años, en el
momento en que los ve el médico. Por eso, para un porcentaje significativo de
la población que pueda presentar tales lesiones será siempre beneficioso recibir
una educación sanitaria orientada hacia una detección precoz. Los melanomas que
se extienden en superficie tienen generalmente un diámetro superior al de la mayoría
de los lunares (de más de 5 mm), su forma es irregular y su color varía. Con el
fin de facilitar la identificación de tales lesiones, convendría aconsejar a la
población que consulten a un médico si el lunar cambia de forma, color o tamaño.
Los melanomas
nodulares, menos frecuentes, tienen un índice de crecimiento mucho más rápido
y pueden semejar un bulto rojo o pigmentado que puede sangrar. Es mucho más difícil
dar consejos fácilmente comprensibles sobre tales lesiones, que permitan a la
población hacer la distinción entre melanoma maligno y benigno. Parece adecuado
sugerir que vean a un médico si observan la aparición de un nuevo bulto, en particular
si se pigmenta o sangra, pero apenas permite hacer la distinción entre puntos
de Campbell de Morgan (angiomas o angioqueratomas) y melanomas. Referencias
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R and Hill D, Melanoma control: prevention and early detection. Pub. Union
International Contre le Cancer, 1992 ISBN 0947283234. Más
información sobre cáncer
Aviso La
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el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud. Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico
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