Tratamiento de la leucemia mieloide aguda infantil y otras malignidades
mieloides
Hay diferentes
tipos de tratamiento para los niños con leucemia mieloide
aguda (LMA), leucemia mielogenosa crónica (LMC), leucemia
mielomonocítica juvenil (LMMJ), trastorno mieloproliferativo
transitorio (TMD, por sus siglas en inglés) o síndromes
mielodisplásicos.
Hay diferentes
tipos de tratamiento disponibles para los niños con LMA,
LMC, LMMJ, TMD o síndromes mielodisplásicos. Algunos
tratamientos son estándar (el tratamiento actualmente usado)
y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos.
Un ensayo clínico de un tratamiento consiste en un estudio
de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales
u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes
de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que
un nuevo tratamiento es mejor que el tratamiento estándar,
el tratamiento nuevo se puede convertir en el tratamiento estándar.
Debido a que
el cáncer en los niños es poco frecuente, se debe
considerar la participación en un ensayo clínico.
Algunos ensayos clínicos están abiertos solo para
pacientes que no han comenzado un tratamiento.
Los niños
con LMA, LMC, LMMJ, TMD o síndromes mielodisplásicos
deben tener su tratamiento planificado por un equipo de médicos
con experiencia en el tratamiento de la leucemia infantil y otras
enfermedades de la sangre.
El tratamiento
será supervisado por un oncólogo pediatra, que es
un médico especializado en el tratamiento de niños
con cáncer. El oncólogo pediatra trabaja con otros
médicos pediatras que son expertos en el tratamiento de niños
con leucemia y que se especializan en ciertos campos de la medicina.
Entre ellos, se incluyen los siguientes especialistas:
- Hematólogo.
- Oncólogo
médico.
- Cirujano
pediátrico.
- Radiooncólogo.
- Neurólogo.
- Neuropatólogo.
- Neurorradiólogo.
- Especialista
en enfermería pediátrica.
- Trabajador
social.
- Especialista
en rehabilitación.
- Psicólogo.
Los exámenes
periódicos de seguimiento son muy importantes. Algunos tratamientos
para el cáncer pueden causar efectos secundarios que pueden
continuar o aparecer años después de haber terminado
el tratamiento del cáncer. Estos se llaman efectos tardíos.
Los efectos tardíos del tratamiento del cáncer pueden
incluir lo siguiente:
- Problemas
físicos.
- Cambios
en el estado de ánimo, los sentimientos, el pensamiento,
el aprendizaje o la memoria.
- Contraer
un nuevo tipo de cáncer.
Algunos efectos
tardíos se pueden tratar o controlar. Es importante que los
padres de niños tratados por LMA u otras enfermedades de
la sangre hablen con sus doctores acerca de los posibles efectos
tardíos causados por algunos tratamientos. Para obtener más
información, consultar el sumario del PDQ sobre los Efectos
tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.
Por lo general,
el tratamiento del niño con LMA se compone de dos fases.
El tratamiento
del niño con LMA se lleva a cabo en fases:
- Terapia
de inducción: esta es la primera fase de tratamiento. El
objetivo es eliminar la leucemia de la sangre y la médula
ósea. Esto lleva a una remisión de la leucemia.
- Terapia de
consolidación: esta es la segunda fase del tratamiento.
Comienza una vez la leucemia entra en remisión. El propósito
de la terapia posremisión es eliminar cualquier remanente
de células leucémicas que podrían no estar
activas pero que podrían activarse y ocasionar una recaída.
Durante la fase
de inducción de la terapia podría administrase un
tratamiento llamado terapia santuario al sistema nervioso central
(SNC). Esto, debido a que la quimioterapia ingerida o inyectada
en una vena, podrían no llegar a las células leucémicas
del SNC (cerebro y columna vertebral), las células encuentran
"santuario" (se esconden) en el SNC. La terapia intratecal
y la radioterapia logran alcanzar las células leucémicas
en el SNC y prevenir así la recidiva (retorno) del cáncer.
La terapia santuario al SNC también se le llama profilaxis
del SNC.
Se utilizan
seis tipos de tratamiento estándar para la LMA infantil, la
LMC infantil, la LMMJ, el TMD o los síndromes mielodisplásicos.
Quimioterapia
La quimioterapia
es un tratamiento del cáncer que utiliza fármacos
para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, mediante
la destrucción de las células o evitando su multiplicación.
Cuando la quimioterapia se administra oralmente o se inyecta en
una vena o músculo, los fármacos ingresan al torrente
sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas
en todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia
se coloca directamente en la columna vertebral (quimioterapia intratecal),
un órgano o una cavidad corporal como el abdomen, los fármacos
afectan principalmente a células cancerosas en esas áreas
(quimioterapia regional). Quimioterapia de combinación es
el tratamiento con el empleo de más de un fármaco
contra el cáncer.
La forma en
que se administra la quimioterapia depende del tipo de cáncer
bajo tratamiento.
En la LMA, las
células leucémicas se pueden diseminar al cerebro
o a la médula espinal. Los medicamentos anticancerosos administrados
por vía oral o en la vena para tratar la LMA no puede cruzar
la barrera hematoencefálica e ingresar en el líquido
que rodea el cerebro y la médula espinal. En cambio, se inyecta
un medicamento anticanceroso en el espacio lleno de líquido
para eliminar las células leucémicas que se pueden
haber propagado hasta allí. Este procedimiento se llama quimioterapia
intratecal.
Radioterapia
La radioterapia
es un tratamiento para el cáncer el cual utiliza rayos X
de alta energía u otros tipos de radiación para destruir
las células cancerosas o impedir que crezcan. Hay dos tipos
de radioterapia. La radioterapia externa utiliza una máquina
fuera del cuerpo que envía radiación al cáncer.
La radioterapia interna utiliza una sustancia radioactiva sellada
en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente
en el cáncer o cerca del mismo. Se puede aplicar radioterapia
externa en el tratamiento de niños con LMA que se ha diseminado
o se podría diseminar al cerebro y la columna vertebral.
Cuando se utiliza de esta forma, se le llama terapia santuario al
sistema nervioso central (SNC) o profilaxis del SNC.
Trasplante
de células madre
El trasplante
de células madre es un modo de administrar la quimioterapia
y reemplazar las células generadoras de sangre anormales
o que han resultado destruidas por el tratamiento del cáncer.
Las células madre (glóbulos sanguíneos inmaduros)
se separan de la sangre o médula ósea del paciente
y se congelan y almacenan. Al terminar la quimioterapia, las células
madre guardadas, se descongelan y se reinyectan al paciente mediante
un proceso conocido como infusión. Estas células madre
reinyectadas, crecen (y restauran) las células sanguíneas
en el cuerpo.
Otra terapia
farmacológica
El trióxido
de arsénico y el ácido transretinoico total (ATRA,
por sus siglas en inglés) son medicamentos contra el cáncer
que eliminan las células sanguíneas, detienen la multiplicación
de las células leucémicas o ayudan a las células
leucémicas a madurar y convertirse en glóbulos blancos.
Estos medicamentos se utilizan en el tratamiento de un subtipo de
LMA llamado leucemia promielocítica aguda (LPA).
Imatinib (Gleevec)
es un nuevo tipo de medicamento contra el cáncer, denominado
inhibidor de la tirosina cinasa. Bloquea la enzima tirosina cinasa,
que hace que las células madre se desarrollen en más
glóbulos blancos (granulocitos o blastocitos) de los que
necesita el cuerpo.
Observación
cautelosa
La observación
cautelosa consiste en vigilar muy de cerca la afección del
paciente sin administrar tratamiento alguno hasta la aparición
o cambio de síntomas. Esta se utiliza algunas veces en el
tratamiento de los síndromes mielodisplásicos o el
TMD.
Apoyo terapéutico
Se brinda apoyo
terapéutico para disminuir los problemas causados por la
enfermedad o su tratamiento. El apoyo terapéutico puede incluir
lo siguiente:
- Terapia
de transfusión: modo de suministrar glóbulos
rojos, glóbulos blancos o plaquetas para reemplazar los
glóbulos destruidos por la enfermedad o por el tratamiento
contra el cáncer. La sangre puede ser donada por otra persona
o puede haberse tomado antes del paciente y almacenado hasta que
se necesite.
- Terapia
con medicamentos; por ejemplo, antibióticos.
- Leucoforesis:
procedimiento en que se usa una máquina especial para extraer
los glóbulos blancos de la sangre. Se toma la sangre del
paciente y se pone a través de un separador de glóbulos
de donde se extraen los glóbulos blancos. El resto de la
sangre se devuelve luego al torrente sanguíneo del paciente.
Se están
probando nuevos tipos de tratamiento en ensayos clínicos.
Esta sección
del sumario describe los tratamientos que se encuentran en estudio
en ensayos clínicos. Es posible que no mencione todos los
tratamientos nuevos que se están estudiando. Para mayor información
en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar
el portal de Internet del NCI.
Terapia biológica
La terapia biológica
es un tratamiento que hace uso del sistema inmunitario del paciente
para combatir el cáncer. Se utilizan las sustancias producidas
por el cuerpo o fabricadas en un laboratorio para reforzar, dirigir
o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer.
Este tipo de tratamiento contra el cáncer se denomina también
bioterapia o inmunoterapia.
La terapia con
anticuerpos monoclonales es un tipo de terapia biológica.
Esta consiste en un tratamiento para el cáncer que utiliza
anticuerpos fabricados en el laboratorio, a partir de un tipo único
de células del sistema inmunitario. Estos anticuerpos pueden
identificar sustancias en células cancerosas o sustancias
normales en el cuerpo que contribuyen al crecimiento de las células
cancerosas. Los anticuerpos se adhieren a las sustancias y eliminan
las células cancerosas, bloquean su crecimiento o evitan
su diseminación. Los anticuerpos monoclonales se administran
por infusión. Pueden utilizarse aisladamente o para llevar
medicamentos, toxinas o material radioactivo directamente a las
células cancerosas.
Los pacientes
deberían pensar en participar en un ensayo clínico.
Para algunos
pacientes, quizás la mejor elección de tratamiento
sea participar en un ensayo clínico. Los ensayos clínicos
forman parte del proceso de investigación del cáncer.
Los ensayos clínicos se llevan a cabo para determinar si
los tratamientos nuevos para el cáncer son seguros y eficaces,
o mejores que el tratamiento estándar.
Muchos de los
tratamientos estándar actuales se basan en ensayos clínicos
anteriores. Los pacientes que participan en un ensayo clínico
pueden recibir el tratamiento estándar o estar entre los
primeros en recibir el tratamiento nuevo.
Los pacientes
que participan en los ensayos clínicos también ayudan
a mejorar la forma en que se tratará el cáncer en
el futuro. Aunque los ensayos clínicos no conduzcan a tratamientos
nuevos eficaces, a menudo responden a preguntas importantes y ayudan
a avanzar en la investigación.
Los pacientes
pueden entrar a formar parte de los ensayos clínicos antes,
durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer.
Algunos ensayos
clínicos sólo incluyen a pacientes que todavía
no recibieron tratamiento. Otros ensayos prueban los tratamientos
para los pacientes cuyo cáncer no ha mejorado. También
hay ensayos clínicos que prueban nuevas maneras de impedir
que el cáncer recurra (vuelva) o de reducir los efectos secundarios
del tratamiento del cáncer.
Los ensayos
clínicos tienen lugar en muchas partes del país. Consultar
la sección sobre Opciones de Tratamiento para encontrar enlaces
en inglés a los ensayos clínicos que se realizan actualmente.
Estos se han recuperado de la base de datos de ensayos clínicos
del NCI.
Pueden necesitarse
pruebas de seguimiento.
Algunas de las
pruebas que se usaron para diagnosticar el cáncer o para
determinar el estadio del cáncer se pueden repetir. Algunas
pruebas se repiten para asegurarse que el tratamiento es eficaz.
Las decisiones acerca de seguir, cambiar o suspender el tratamiento
pueden basarse en los resultados de estas pruebas. Esto a veces
se llama reestadificación.
Algunas de las
pruebas se seguirán repitiendo esporádicamente después
de terminar el tratamiento. Los resultados de estas pruebas pueden
mostrar si la afección ha cambiado o si el cáncer
recidivó (volvió). Estas pruebas a veces se llaman
pruebas de seguimiento o exámenes médicos.
Fuente
Instituto Nacional del Cáncer
http://www.cancer.gov/
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